Hola, bueno, creo que ya fui bueno con los personajes demasiado tiempo, es hora de que rueden cabezas. Jejeje, es broma, solo les traigo el siguiente capítulo, espero que les guste. Nos vemos/leemos, se cuidan.
Juegos de Video
Capítulo 6: La Misma Historia
-¡Estás loco, amigo!, ¡eso es imposible!-
-Te digo que es verdad, Max. No sé cómo pero así es-
-¿Cómo puedes pensar que un monstruo de un juego de video esté atacando gente?-
-Se que suena absurdo pero…-
-Mira, P.J., creo que has estado muy estresado últimamente-
-Papá también lo vio-
-Pudo ser un animal, tranquilo, todo estará bien-
Estas palabras resonaban en la cabeza de Max mientras recordaba la conversación que había tenido un par de horas antes con su mejor amigo. Definitivamente P.J. debía estar enloqueciendo, no era para nada lógico lo que le decía. Sin embargo la desesperación con la que le hablaba lo hacía dudar de que en verdad lo estuviera imaginando.
No, era imposible. Raldón no era real, era un personaje ficticio creado para un bobo juego. Un bobo juego que extrañamente lo había cautivado. El Imperio Demoniaco había resultado ser todo un reto, no podía explicar el por qué pero esa única vez que lo había jugado le había fascinado a pesar de haber perdido.
Recordaba perfectamente cada detalle del juego, desde la aterradora introducción en la que se hablaba de un lugar remoto y siniestro donde los humanos eran cazados como animales. El personaje con el que había jugado era en verdad impresionante, pero no tanto como los fieros monstruos que ahí aparecían y que eran liderados por Raldón.
Todo el juego en sí era excitante, una verdadera obra de arte. De principio a fin mantenía ese aire lúgubre e imponente. Ahora llegaba a su mente la primera escena que en verdad le había dado miedo jugar. La aventura del juego comenzaba cuando el mejor amigo del personaje central era capturado por Raldón instantes después de haberse despedido de él.
La escena estaba muy bien planeada y animada. Raldón acechaba al personaje mientras este caminaba inocentemente hacia su hogar. Momentos después ese monstruo se abalanzaba sobre él y lo atrapaba junto con su padre. Definitivamente una parte muy dramática y escalofriante del juego.
En ese momento Max se sobresaltó, era exactamente lo mismo que según le había ocurrido a su amigo. Debía ser una coincidencia, una muy extraña coincidencia. Eso o P.J. se había impresionado tanto con el juego que ahora lo imaginaba en su vida. Pero si era eso no se explicaba cómo es que P.J. le había descrito el ataque con tanto detalle, Max ya había pasado esa parte cuando P.J. llegó, no era posible que lo supiera.
Si, sin duda solo se trataba de una casualidad. De todos modos algo dentro de él le decía que debía estar alerta. No necesariamente relacionado con el juego, pero sin duda algo muy extraño estaba ocurriendo.
Goofy también estaba un tanto consternado por la reciente discusión, no era la primera vez que su vecino y amigo se peleaba con él pero esta vez ya se estaba hablando de cosas de vida o muerte, de un fiero monstruo que acechaba por los alrededores.
Los últimos días habían sido muy extraños y difíciles, y lo mas sospechoso era que todo había comenzado luego de jugar el Imperio Demoniaco. No quería caer en la superstición, no estaba dispuesto a creer en la leyenda, pero todo parecía estar obligándolo a hacerlo.
No sabía qué hacer, si la historia de P.J. era cierta entonces las cosas eran peores de lo que se imaginaba. No era como haber reprobado una materia o haber perdido un objeto, esta vez se estaría enfrentando a un problema más allá de lo que conocía y comprendía.
Necesitaba hablar con alguien, quería desahogarse y tal vez ser aconsejado. Sin embargo no podía hacerlo, su padre sin duda estaría dispuesto a ayudarlo pero se sentiría muy raro y estúpido tratando de decirle que tal vez tenía a un monstruo homicida salido de un video juego tratando de matarlo a él y a sus amigos.
Si, se escuchaba como algo muy tonto, incluso hablando de Goofy. Aunque no quisiera aceptarlo estaba solo con sus pensamientos, solo esperaba que sus suposiciones fueran falsas y que nada malo fuera ocurrir.
Lo único que podía tranquilizarlo ahora era tratar de pensar lógicamente olvidando por completo cualquier tipo de idea ficticia, mágica o maligna. En teoría no era tan difícil, solo debía pensar como siempre lo hacía. Además se sentía tan bobo, él que siempre había sido un joven muy inteligente y con ideas muy prácticas ahora se dejaba llevar por una estúpida leyenda que acababa de escuchar.
Y pensar que apenas el día anterior se había burlado de P.J. por creer en la leyenda del video juego, ahora incluso se sentía culpable por haberlo hecho. Por otro lado si Bobby lo viera se estaría muriendo de la risa por su situación.
Seguramente para su amigo sería todo un deleite verlo tan nervioso y preocupado por un asunto que juraba no tomar en serio. No lo culpaba, él mismo sentía vergüenza por esta situación y si otro estuviera en sus zapatos por supuesto que se burlaría de él.
Max se recostó en su cama tratando de despejar su mente de ese tipo de pensamientos. No estaba logrando nada, solo estresarse aún más de lo que ya estaba. Se sentía bastante agotado, como si acabara de hacer mucho ejercicio. No era para menos, las últimas noches casi no había dormido. Cerró sus ojos tratando de reposar un poco mientras que hacía un esfuerzo por pensar en cosas más agradables.
Por desgracia su mente no parecía querer abandonar el tema del imperio demoniaco. Por más intentos que hacía de concentrarse en otras cosas siempre aparecían las imágenes del juego.
Su mente ahora estaba recreando otra escena del juego que lo había atemorizado bastante todo comenzaba cuando el personaje llegaba a un pueblo casi abandonado y veía a uno de los habitantes de este adentrarse en el bosque completamente solo. Cómo el juego se basaba un poco en buscar pistas decidía seguir a ese personaje para averiguar un poco más sobre él.
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Mientras tanto, Bobby caminaba rumbo a la tienda para comprar algunas cosas que le habían encargado sus padres. No le gustaba para nada tener que posponer sus actividades para cumplir con ese tipo de tareas pero no le quedaba de otra. Todo estaba muy oscuro y solitario y a Bobby solo lo hacía sentirse peor.
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Luego se seguir al personaje misterioso, este entraba en una cueva secreta y poco después salía con una cosa parecida a un diamante, la cual sería de ayuda en otra parte del juego que por el momento no concierne. Una vez que lo tenía emprendía el vieja de nuevo al pueblo seguido por el héroe que Max manipulaba.
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Por fin había comprado las cosas para su madre, aparentemente esta quería hacer una fiesta por la gran cantidad de productos que le había pedido.
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El personaje misterioso caminaba por el bosque sin saber que algo terrible estaba a punto de sucederle. Iba pensando en sus cosas cuando Max logró distinguir una sombra acercándose a él, justo en el momento en que el sensor de peligro que el juego llevaba incluido se encendía.
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Mientras caminaba rumbo a su hogar, Bobby pudo escuchar como si algo se acercara a él. Aparentemente un animal.
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El personaje por fin parecía notar que algo lo acechaba, Max trataba de ayudarlo pero el juego estaba programado de tal modo que él no podía moverse ni ayudarlo.
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-¿Quién anda ahí?- preguntó Bobby
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Max pudo observar como ese desafortunado en infeliz personaje era atacado sin piedad por Raldón. Trataba de huir pero el monstruo era mucho más fuerte y poderoso que él.
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-¡No!, ¡No!, ¡Déjame!, ¡Auxilio!- gritaba Bobby mientras era arrastrado por aquella bestia hacia quien sabe dónde.
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Finalmente todo terminaba, Raldón desaparecía entre las sombras junto con su desdichada víctima. Esa parte había sido bastante impresionante para Max al momento de jugarla a pesar de que sabía que solo se trataba de un video juego.
En ese momento un terrible presentimiento llegó a él. No sabía cómo explicarlo pero estaba seguro de que algo muy malo acababa de ocurrir. Abrió los ojos y sin entender el por qué solo pudo pronunciar una palabra.
-¡Bobby!-
En otro lado, en una calle oscura para ser más exactos. Varios vecinos habían salido de la seguridad de sus casas buscando al remitente de esos desgarradores gritos de terror. Sin embargo todo lo que encontraron fue un montón de víveres dispersos por el suelo. Víveres que el tendero mencionó que acababa de vender a un jovencito apenas unos momentos atrás.
Continuará………
