Sentía mi cuerpo engarrotado, como cuando llevas demasiado tiempo en la misma postura, intente moverme un poco para no sentirme así, pero sentía todo mi cuerpo muy pesado. Sobre todo los brazos, como si tuviera algo encima. Me costaba pensar y me sentía aturdida. De pronto, oí un ruido que cada vez se volvía más alto y más pesado para mis oídos. Pensé que debía ser el despertador, pero rápidamente deseche esa idea, era un pitido muy extraño. Entonces parpadeé un par de veces antes de abrir los ojos.
Me encontraba en una habitación extraña con mucha luz, había una gran ventana al lado izquierdo con unas cortinas de un color amarillo apagado, en la pared derecha un banco y una puerta muy impersonales y las paredes estaban pintadas de blanco. Pero lo que más me llamo la atención, fueron todas esas flores, la habitación estaba llena de muchas clases de flores de distintos colores. Quise inspirar hondo para olerlas, estaba segura de que olerían fantásticamente bien, pero cuando lo hice note un dolor punzante en las costillas. Dirigí una de mis manos allí como acto reflejo al dolor y entonces me percate de mi estado. Estaba estirada en una camilla, con una bata y una manta blancas, y recubierta de tubos y vendas alrededor del cuerpo y sobretodo, los brazos. También me di cuenta en ese momento, de cual había sido mi despertador. En la pared donde estaba aquella gran ventana que dejaba pasar bastante luz, había un monitor enorme que pitaba, con los que reconocí, eran los latidos de mi corazón. Intente moverme pero, los tubos no me dejaron. Intente recordar como había llegado hasta allí, pero todos mis recuerdos eran muy borrosos. Lo único que vi con algo de claridad, era un camión abalanzándose sobre mi. Deje de pensar en ello, porque me estaba empezando a doler la cabeza. Entonces una chica de aspecto juvenil que me resultaba increíblemente familiar entró en la habitación distraídamente mientras hablaba con un hombre rubio muy apuesto que llevaba una larga bata blanca. Cuando se percato que los observaba vino corriendo hacia mi.
Beeeeeeeeeeeeeeeeellsssssss! Oh Bella!! Bella!! Isabella!! Por fin abres los ojos! Te he echado mucho de menos, Bella!! Por fin – Soltó mi mano para dar unos saltitos algo cómicos, se veía una chica de mi edad pero bastante bajita aunque muy hermosa. -¿ Como te encuentras Bella ?-
Emm.. - No sabía realmente que decir ante tanto entusiasmo – Bastante confundida, pero creo que me a quedado claro cual es mi nombre. – dije sonrientemente, pude ver que ese rostro tan bello y familiar tenía unas pronunciadas ojeras, y no deseaba que fueran a mi costa. La chica miro confusa al hombre de la bata.
Hola Isabella, soy el doctor Cullen, pero por favor llámame Carlisle, - hizo una pequeña pausa para sentarse a mi lado, claramente el me iba a explicar que es lo que estaba sucediendo – Según tengo entendido, ibas a una joyería, y después de aparcar el coche, mientras cruzabas el paso de peatones, un camión se te vino encima, tienes mucha suerte de seguir con vida. Todos sabíamos que tarde o temprano despertarías. Llevas dos meses en coma, pero Alice a venido aquí todos los días para verte y traerte flores. – dijo mientras sonreía a la chica que estaba a su lado.
Supongo que debieron notar mi confusión, por que me dejaron que reflexionara sobre lo que me acababa de decir. Las cosas encajaban bastante bien, y entonces me vino como una especie de rayo de luz a la cabeza. Alice. De repente me vinieron unas imágenes a la cabeza:
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Hola, ¿ eres tu la chica que a colgado este anuncio ? - pregunte algo tímidamente con una hoja de papel en la mano.
Sii!! Hola, encantada de conocerte!! Soy Alice, tu y yo vamos a ser grandes amigas. También es mi primer año en la universidad, y si estaré encantada de compartir piso contigo. Mira vamos a dar una vuelta por la universidad, se muchas cosas que te van a ser de gran utilidad. Después del paseo nos sentaremos en esa cafetería a tomar algo, para que descanses los pies y después te llevare a nuestro pisito para que dejes allí tus cosas. Estoy muy contenta de conocerte!! Se que seremos grandes amigas!! - dijo alegremente y tan rápido que me costo entender algunas de las cosas que decía. Había contestado a todas mis posibles preguntas antes de que yo siquiera las pensara. Parecía un duendecillo hiperactivo. Pero tenía la sensación de que nos llevaríamos bien.
Oh.. em.. bien, supongo – me separe un poco de ella para mirarle a la cara mientras me hablara, y poder escaparme un poco de ese gran abrazo que casi no me dejaba respirar – me llamo Isabella, pero mis amigos me llaman Bella. – dije sonriente, suponía que lo peor había pasado y esta extraña chica me infundaba confianza.
Muy bien Bells, tu llámame Ali si quieres, me vas a coger mucho cariño ya lo veras. – me guiño un ojo y dicho esto me cogió del brazo y agarro una de mis maletas para iniciar nuestro recorrido por mi futura universidad.
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Ali? - dije algo temerosa.
Bells!! Estoy aquí, cuando entre pensé que no me recordabas. Eres muy despistadas y Carlisle dijo que podrías padecer de amnesia al despertar. Yo estaba segura de que eso pasaría, pero con mi ayuda y algo de tiempo lo recordaras todo amiga mía. – me sonrío ampliamente el duendecillo que ahora reconocía.
La verdad es que así era, pero cuando el doctor a dicho tu nombre, no se, a sido extraño, pero he recordado el día en que nos conocimos. – ella miro algo extrañada al doctor.
Si, em bien, – dijo el tal Carlisle intentando rememorar algo – parece que las cosas van a salir bastante bien. Bella ¿es posible que cuando he dicho el nombre de Alice te hayan venido como unas imágenes a la cabeza ? - pregunto mirándome fijamente.
Aja. – conteste yo extrañada, eso era exactamente lo que había ocurrido.
Bien, es una de las mejores y más extrañas reacciones a la amnesia. Es de las mejores porque, por lo que tengo entendido, es en la que tardas menos tiempo en recuperar tus recuerdos. Lo que seguramente te ocurrirá Isabella, aunque no sabemos con que frecuencia, es que al oír algunas palabras o ver algunos lugares u objetos, vendrán a tu mente antiguos momentos vividos que tengan algún tipo de relación, y de ese modo podrás recurrir a muchas cosas que tengan que ver con ese recuerdo. – me dio algún tiempo para que pensara en ello, y después prosiguió – Es algo difícil de explicar, pero... Ahora por ejemplo, cuando he dicho su nombre, tu mente a retrocedido al día que os conocisteis, que seguramente fue el día que oíste su nombre por primera vez, y a medida que pases tiempo con ella tu mente ira recordando todo lo que sabes de ella sin que te des cuenta. Hay que tener paciencia, pero es algo realmente interesante.
La verdad es que si, creo que ahora recuerdo algunas cosas, emm.. Alice, ¿no me aras ponerme unos tacones como esos cuando salga de aquí verdad ? - no se porque dije eso, pero al ver los zapatos que llevaba puestos me horrorice. Y ella se hecho a reír.
Bella, estoy estudiando para diseñadora de moda, y tu eres mi barbie personal. – dijo esbozando una enorme sonrisa.
Oh, oh, eso significa ¿ si a los tacones ? - dije con una clara mueca de horror en el rostro.
Espero que no hayas olvidado como se anda con tacones, me costo mucho esfuerzo y dedicación, pero hoy no te obligare. – sonrío suave y melódicamente recordando algo que yo también conseguí visualizar. Yo cayéndome con unos finísimos tacones de aguja y no pude evitar unirme a sus risas.
Bella, - dijo el doctor para llamar mi atención – me gustaría que hoy pasaras el día aquí para revisar que todo este bien, seguramente mañana puedas volver ya a casa. Pero también me gustaría que pasaras a visitarme para que te hiciera algunas pruebas sobre tu recuperación. La mente humana es algo que me fascina de veras. – pensé lo mismo, se veía un hombre muy agradable y me encantaría saber más sobre que podía hacer para recuperarme con más facilidad.
Pero antes de que yo contestara Alice me cogió de la mano para contestar por mi.
Claro que si papá, y yo la acompañare cada vez que venga a verte, si no soy una molestia. Voy a estar a tu lado todo el tiempo Bella. – eso ultimo me lo dijo mirándome a los ojos.
De pronto vino de nuevo ese rayo de luz, que traía con el unas imágenes:
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Vamos Bella por favor, mis padres tienen muchas ganas de conocerte, les he hablado mucho de ti. – me dijo Alice haciéndome pucheros y con cara de corderito degollado, suplicante.
Ya sabes cual es mi respuesta Alice, – estaba completamente roja, no quería imaginarme que es lo que le habría dicho a sus padres de mi. Después de que me trajeran un suizo en esa cafetería a la que nos gustaba tanto ir a las dos, a la que fuimos juntas el día que nos conocimos, seguí explicándole las razones por las que no estaba dispuesta a ir. - Alice, hace mucho tiempo que no ves a tu padre y es una ... "reunión familiar", no estoy preparada para algo así. – dije con tonos melancólicos en mi voz, mientras ponía dos sobres de azúcar sobre la nata de mi suizo.
Deacueeerdo – dijo pesadamente, pero era Alice, estaba claro que hay no quedaba la cosa – pero tienes que prometerme que cando vuelva mi her....
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Alice me había sacado de mi ensoñación mientras me agitaba el brazo con cara de espanto.
Bells, ¿que te ocurre? - me preguntó espantada.
Pues.. estaba rememorando un día que me hablaste de tu padre.. em.. encantada de conocerle – dije mientras miraba al doctor, sacándole repentinos parecidos con mi amiga – ¿Que ocurre ? - no entendía el motivo de que Alice se hubiera espantado tanto. Fue el padre de mi amiga, el doctor, Carlisle, el siguiente en hablar.
Bueno, te has quedado inmóvil y con la mirada perdida mirando hacia un lugar lejano durante unos segundos, como te a pasado antes, pero Alice estaba dando saltos y no se a percatado la primera vez. – dijo sonriéndole a Alice – Tendrás que acostumbrarte. – le dijo a ella.
No creo que me cueste mucho – le dijo a su padre y me pareció que me perdía algo – pero a sido la primera vez y me a asustado un poco.
Bueno, - hable yo rápidamente, antes de que se crease un silencio incomodo, no me gustaban especialmente los hospitales y no quería que me dejaran sola – creo que deberías estar contenta, por fin he conocido a tu padre – dije mientras recordaba que me había presionado más de una vez con ese tema.
Intente incorporarme un poco para hablar con más facilidad, pero todos esos tubos y vendas me lo impedían. Y a decir verdad, también me mareé un poco y me dio algunas vueltas la cabeza. Parece ser que el doctor era bueno, se acercó a quitarme algunas cosas de encima.
¿Te sientes mareada ? -
La verdad es que si, me da vueltas un poco la cabeza – no me gustaba que me prestaran mucha atención, pero tampoco le iba a negar esa información al doctor.
Eso será seguramente a los esfuerzos que tiene que hacer tu cerebro para recordar cosas, te traeré unas aspirinas y algo de comida. – dijo mientras me quitaba algunas cosas innecesarias de encima y nos dejaba solas a Alice y a mi.
Bueno, - dijo Alice acercándose a mi, cuando su padre salió de la habitación – hay muchas cosas que debo contarte. Hoy no tenia ningún plan previsto, ¿por donde quieres que empiece? - era una chica muy agradable, me sentía realmente afortunada de tener a alguien así a mi lado.
Lo cierto es que no tengo ni idea – dije sonriente, era muy cómodo conversar con ella.
Bien, ya que has recordado el día que nos conocimos empezaremos más o menos por hay ¿ te parece bien ? - dijo entusiasmada
Por supuesto Ali. – era obviamente una chica encantadora.
Bueno, llegaste a la universidad dispuesta a estudiar periodismo, aunque realmente no tienes claro a que te quieres dedicar. Traías contigo dos maletas y una mochila el día que nos conocimos, y enseguida nos hicimos amigas, eso fue hace ya dos años. Por cierto – hizo un paréntesis en sus recuerdos para explicar algo – te he conseguido un año sabático por el accidente y por tu amnesia, no te preocupes por nada, el semestre ya a empezado, así que tienes un año entero para recuperarte antes de volver a estudiar. - puso un dedo delante de mis labios cuando se percato de que yo estaba apunto de protestar – Ya hablaremos más tarde de ese tema. Sigamos. - dicho esto, volvió con lo que me estaba explicando previamente - Vivimos juntas desde el día en que llegaste, compartimos piso y amigos. Aunque te cuesta hacer nuevas amistades, eres una chica estupenda y eso lo ve la gente enseguida. Me encanta tu forma de ser y a ti la mía también, pero saltan las chispas en cuanto nos ponemos a ver quien es más cabezota de las dos. Te gustan las rutinas, aunque no descartas nunca hacer cosas nuevas. Nos gustan más o menos las mismas películas. Y a mi me encanta ir de compras contigo, y experimentar a tu costa. Y a pesar de que después de unas horas te quejas del dolor de pies, a ti en el fondo también te gusta pasar tiempo conmigo y verme en mi terreno de juego. – sonrío pícaramente, y entonces entro Carlisle con una bandeja de comida.
Bueno Bella, toma algo de comida y después estas dos pastillas, estaré por aquí si necesitas algo, estaré revisando algunos informes, come tranquila, yo vendré dentro de un momento – su voz me resultaba muy tranquilizadora, era un hombre muy amable.
Mmm.. - debería ser la hora de comer, y lo que había dentro de esa bandeja me resultaba extremadamente apetitoso. Las risas de Alice distrajeron mi atención de esa comida, que tanto quería saborear.
Bella, tu y la comida, no te importa comer durante una semana a todas horas lo mismo si realmente te gusta, nunca te cansas de esas cosas – saco una libreta y apunto algo – veras, eso es un buen plato de macarrones que te gustan bastante, ya había informado previamente a mi padre, no quería que te dieran cualquier cosa – me sonrío mientras yo echaba otro vistazo a mi comida – de beber te a puesto un baso de agua para las pastillas, eres capaz de beber muchos litros de agua al día, por eso tienes la piel tan hidratada supongo – volvió a reír, y mis ojos viajaron a algo de la bandeja que no había visto antes, creo que lo había colocado ella después de sacar la libreta sin que me diera cuenta – y un regalito de mi parte – dijo mientras señalaba ese nuevo alimento que atrajo mi atención. - una chocolatina, te encanta cualquier cosa que tenga chocolate, no puedes vivir sin el – dijo, y se volvió a echar a reír.
Vale ya de reírse a mi costa, esto solo es la comida, no quiero ni imaginarme cuando empieces a explicarme ocasiones en las que haya hecho el ridículo – dije mientras empezaba a comer un poco, no me había dado cuenta del hambre que tenia.
Las recuerdo todas – dijo sonriente. Quise cambiar de tema, ya tendríamos tiempo en otra ocasión para hablarme de esas cosas.
Que has apuntado hay ? - dije señalando la libreta.
Es algo que se me ocurrió mientras pensaba en todas las cosas que te tenia que explicar. Resulta que tienes muchas pequeñas manías que me resultan graciosas, tu las sueles llamar estupidas, pero a mi me divierten mucho. Es una larga lista que tengo en la cabeza, y se me ocurrió que podrimos irla escribiendo a medida que tu las descubrías – se notaba que me tenia mucho aprecio, y que me conocía mucho. Eso me izo sentir muy bien.
Y que es lo que has escrito ? - pregunte ansiosa de ver mis pequeñas manías, sin duda seria algo divertido.
Servilleta, tenedor y cuchillo – la mire algo confundida y luego mire mi bandeja, no se me ocurría cual podría ser mi manía – siempre haces lo mismo, al lado derecho del plato pones la servilleta doblada por la mitad y encima el cuchillo y el tenedor. Nada de un cubierto a cada lado del plato ni la servilleta abierta. Y lo haces Siempre! - dijo riendo.
Menuda estupidez, ni me he dado cuenta de hacerlo.-
Exacto, estas tan acostumbrada a hacerlo, que a sido como un acto reflejo, ni te as dado cuenta y si, aunque digas que es estupido no puedes evitar hacerlo, es muy divertido.-
Supongo que si. – dije observando mi plato y volviendo a comer. Teníamos muchas cosas de que hablar este encantador duendecillo y yo.
De repente vi que por su rostro pasaba un atisbo de tristeza. Eso me hizo sentir muy mal, no quería que mi amiga estuviese triste.
Que ocurre ? - le pregunte sin miramientos, no quería verla así.
Simplemente que... Hay algo que deberías saber cuanto antes mejor, y es bastante triste.- trague salvia preparándome para lo que tuviera que decir y le agarre su mano. Me sorprendió muchísimo que estuviera tan fría, supongo que la mía también debería estarlo.
Adelante Alice, luego cuéntame alguna anécdota en la que haya hecho el ridículo y listos. – le dije sonriente, aunque algo dentro de mi se retorcía, esperando una mala noticia.
Bueno, no te preguntas ¿porque estoy aquí contigo y no lo están tus padres ?
Oh. - fue lo único que pude decir, y vi detrás de mis parpados una lapida. Fue tan solo un segundo, no era un recuerdo vivido como los anteriores, tan solo una imagen.
Alice me miraba fijamente, a la espera de que diera alguna respuesta. Suponía que ella sabía lo triste que me haría hablar de ese tema, pero no conseguía recordar nada. Solo rondaba una imagen en mi cabeza.
Ellos, - hice una pausa para ordenar las palabras de mi mente, - están muertos. - dije con la boca pastosa, no recordar a mis padres mi hizo sentirme muy mal. Ni recordaba cuando había sucedido
Si, - dijo Alice mientras me agarraba fuertemente la mano, - Se separaron al tu cumplir los 17 años, viniste a vivir a Phoenix con tu madre René, y Charlie su quedo en Forks, donde aun conservabais la casa de tu infancia. Al año siguiente viniste a vivir conmigo, y unos meses después, el febrero del año pasado, quedaron para poner la casa de Forks a tu nombre, y sufrieron un trágico accidente de coche.
Recordaba lo que ella me acababa de explicar, pero no muchas cosas más. Lo que había dicho era como un recordatorio no una nueva información, pero ... mi cabeza no recordó mucho más de lo que ella había explicado.
Creo, que recuerdo mejor las cosas más recientes que las pasadas. - dije extrañada de no poder recodar más sobre mis padres en este momento.
Bueno tampoco queremos que tu cerebro se colapse de mucha información en un corto periodo de tiempo Bella. - me sonrío Alice dándome confianza.
Hay algo extraño, - dije pensativa, suponía que mi mejor amiga me conocería bien, y yo no solía tener secretos con mi gente de confianza – Algunas cosas están en mi cabeza borrosas, pero es como si... como si ya fueran borrosas desde antes del accidente. - Alice pareció meditar sobre mis palabras antes de seguir.
La verdad es que eres algo descuidada, pero desde que estas conmigo no as olvidado nunca nada, simplemente se te a ido un poco la hoya, pero me hablaste de unos recuerdos borrosos una vez.
Recuerdos borrosos ? - pregunte para que me hablara más sobre ese tema.
Bueno, es de cuando tus padres aun estaban casados. Bajabais todos los veranos a la casa que tienes en Forks, donde vivíais antes de trasladarte a Phoenix, y donde tu padre se fue después del divorcio. El ultimo verano que pasaste allí antes de la separación de tus padres me explicaste que tenias como una laguna de ese verano, que apenas recordabas unos días y que sentías que había pasado algo importante pero que no lograbas recordar. - paro de hablar un momento observando mi rostro de asombro, definitivamente todo aquello era demasiada información – Investigamos sobre ello pero... ya hablaremos de eso cuando estemos en casa, creo que te va a estallar la cabeza.
Al cabo de un momento entro el padre de Alice, aclarando el porque repentinamente me empezaba a encontrar muy cansada, los esfuerzos que tenía que hacer mi mente me agotaban. Él me daría unas pastillas para cuando regresara a casa para dormir, como las que acababa de tomar, me aseguro que tenía que dormir mucho y que durante la noche mi subconsciente se encargaría de ir recordando cosas mientras yo descansaba y, tal vez, mientras soñaba.
Y entonces ... volví a soñar con él.
