los personajes perteneces a la fantástica S.M. la historia es mía
Estaba estirada en el sofá de la sala de estar mirando un programa de televisión, la verdad es que no me gustaba demasiado, pero era una simple excusa para mantener mi mente mínimamente ocupada y así no pensar mucho más en mi sueño. Había conseguido acabar con dolo de cabeza y todo.
-Beeeeeeeeeellaaaaaaaa!!- Después de hacer sonar el timbre una infinidad de veces, Alice abrió la puerta pegando saltos y, después de dejar unas bolsas en el suelo, fue directa a tirarse encima de mi.
-Alice, pareces un canguro que se a escapado de un zo. - dije mientras intentaba incorporarme.
-Beeeeells, ¿ no me has echado de menos, ni que sea un poquitín? - me dijo mirándome a los ojos y haciendo pucheros.
No me había puesto a pensarlo, pero desde antes de ponerme a comer, la había estado esperando para hablar con ella y volver a estar juntas.
-En realidad, si. - dije para mi sorpresa con una gran sonrisa.
Parecía que recién había salido el sol desde que ella había entrado por la puerta, todo parecía más sencillo y feliz. Después de reconocer que la había echado de menos volvió a tirarse sobre mi para abrazarme y, aunque tenia un cuerpecito más pequeño que el mío, me estaba ahogando de la fuerza que ejercía sobre mi cuello.
-¿Que son esas bolsas?- dije para separarme un poco de ella sin herir sus sentimientos.
Una sonrisa traviesa se le dibujo en los labios y se le iluminaron los ojos. Sin decir nada más, cogió con una mano las bolsas, con la otra me agarro a mi del brazo y me llevó hasta su habitación para sentarme en la cama.
-Pues bien, resulta que tu queridísima amiga Alice te había preparado un súper regalo de cumpleaños que te iba a encantar. Pero como resultaste ser más dormilona de lo que yo quería, deje que me guardaran el regalo para dártelo cuando despertaras de tu laaaargo sueño por el cual te perdiste tu cumpleaños. - solo podía reírme de lo cómico que me parecía la situación.
Alice me estaba regañando y mirándome con el ceño fruncido porque no pudo darme mi regalo de cumpleaños a tiempo.
-¿Hay alguna forma de compensarte, mi queridísima amiga Alice?- dije como si realmente estuviera arrepentida de algo que había hecho intencionadamente que le había molestado.
Pero pronto me di cuenta del error que acababa de cometer, aunque ya era demasiado tarde, Alice no tardo ni un segundo en responder impidiendo que rectificara mis palabras.
-Por supuesto, pero es una larga lista que empezara mañana por la mañana con una salida de chicas en las mejores tiendas de la ciudad. Eso solo para empezar, que ya lo tenia planeado y recuerda que no me puedes decir que no. - ante mi mirada de resignación al oír estas palabras de Alice, se le dibujo una gran sonrisa en los labios y temí que volviese a abrazarme con tanta fuerza como había hecho anteriormente en el sofá de la sala de estar.
Por suerte únicamente comenzó a dar palmadas de alegría.
-Bueno ¿me vas a decir ya cual es mi regalo o no? - no era una persona que le apasionasen demasiado las cosas materiales, si en vez de un regalo me hubiese hecho algo ella o hubiésemos ido algún sitio habría sido igual de feliz.
Lo único que me gusta pedir en mi cumpleaños es estar en compañía de mis seres queridos, y en estos momentos, Alice era lo más parecido a una verdadera familia que tenia. Aunque, viendo lo ilusionada que estaba por dármelo, había conseguido despertar mi curiosidad por lo que tendría dentro de esa enorme bolsa.
-Aquí tienes, no diré que espero que te guste, por que se que te encanta. - dijo sonriente y me dio la gran bolsa.
Delicadamente, puesto que acostumbraba a ser algo manazas, saque de la bolsa una gran caja de color blanco que ponía en unas preciosas letras de color dorado "Para mi más querida amiga, Bella". Cuidadosamente coloque la caja sobre mis piernas, retire la tapa de esta y abrí un trozó de papel pinocho de color violeta que envolvía mi regalo.
No podía creer que tanta belleza se pudiese capturar en una misma pieza de vestir. Era completa y absolutamente precioso, lo más lindo que mis ojos habían visto que fuera destinado para ponerse encima de una mujer. Tenia unos finísimos tirantes de color negro que se unían a una única pieza de apariencia sencilla pero perfectamente elaborada y con una infinidad de diminutos detalles.
El escote era levemente pronunciado con un talle perfecto para remarcar y resaltar una clase determinada de pechos. Aún con el vestido entre mis manos y extendido en el aire ( aunque agarrado con extremada delicadeza por los tirantes ) se podían apreciar las curvas de mujer que tenia que ocupar. Llegaría apenas unos centímetros arriba de donde estarían situadas las rodillas, dejando de ser tan estrecho a la altura de la cintura para poder dejar un poco de vuelo, como si estuviese destinado a protagonizar un gran baile.
Era todo de un color negro intenso y de un tacto muy suave y delicado, suponía que debería de ser seda o algo muy parecido. Y, en la totalidad del vestido, se encontraban repartidas por doquier unas diminutas florecillas de color blanco.
-Oh Dios Mio Alice!! Es... es... - me había quedado sin palabras, era algo sumamente hermoso. Era una pieza que seria envidiada por cualquier mujer y auque pudiese ser muy llamativo y me acabase convirtiendo en el centro de atención si algún día me lo ponía, no me importo en absoluto. Era simplemente perfecto.
-Te deberá haber costado una fortuna... - dije yo en un pequeño murmullo mientras admiraba ese precioso vestido. Cada detalle y cada costura estaba perfectamente situado y bordado a la exactitud.
-Exageras demasiado Bella, la verdad es que estoy muy contenta de como me ha quedado. Pero claro, inspirándome en ti como modelo a sido muy fácil. - dijo mientras se encogía de hombros.
Alto el carro. Estaba diciendo que ¿sus pequeñas manitas habían creado ese magnifico vestido? Que ¿de su diabólica cabecita había salido el diseño de esa maravillosa prenda? Y lo más increíble aún, que ¿se había inspirado en mi para diseñar ese vestido?
-¿De verdad que lo has diseñado tu Alice?- dije sorprendida. No es que dudase de las capacidades de mi amiga como diseñadora, pero ese vestido estaba tan bien elaborado que parecía hecho por un importantísimo y súper millonario diseñador francés o italiano.
-Por favor Bella, la duda ofende. - dijo como molesta por mi comentario.
-No es que crea que no seas capaz, - dije queriendo justificar mis palabras, aunque sabia que no se lo había tomado mal - es solo que... es maravilloso, lo más hermoso que he visto nunca. Es, es...
-Perfecto para ti. - sentencio ella - Y quiero que sepas que es único en el mundo, igual que tu. - dijo consiguiendo que me sonrojara y que se me humedecieran los ojos.
No pude resistirlo más. Deje con delicadeza mi precioso vestido sobre la caja en la que me lo había dado Alice y me tire encima de ella para abrazarla fuertemente y llenar toda su cara de besos. Por un momento creí que íbamos a caer al suelo, pero mi amiga parecía realmente fuerte para tener ese minúsculo cuerpo. Estaba tan contenta de tener a mi lado a alguien que me apreciase y cuidase tanto. Tal vez, incluso, estaría una semana entera yendo de compras con ella. Pero eso lo decidiría después de pasar un día de compras y ver lo cansada que acababa.
-Mañana iremos en busca y captura de los zapatos perfectos para tu nuevo vestido negro con florecitas blancas. - dijo con una gran sonrisa y entonces me di cuenta de algo que había pasado por alto al ver el vestido.
No se parecían, pero los dos se centraban en el mismo concepto, un vestido negro de flores blancas. Como el que yo llevaba en mi sueño todas las noches.
-Alice, ahora que recuerdo, quería contarte algo... - le dije mientras me levantaba para guardar el vestido en mi armario y dirigirnos a la sala de estar para hablar mejor.
-Cuéntame. - dijo ella cuando ya estábamos las dos sentadas en el sofá.
-Veras, desde que salí del coma he tenido todas las noches un mismo sueño y hoy me he dado cuenta de que también había soñado muchas veces con ese mismo sueño antes del accidente. No se cual es el motivo por el que se repite cada noche, pero siempre es idéntico. - le dije sinceramente.
Suponía que anteriormente le habría hablado de ese sueño y sino, ahora le explicaría en que consistía.
-Cierto, la verdad es que alguna vez me hablaste de el. Y a pesar de que te acompañe a comprar algunos libros, no conseguiste saber bien bien por que tenias siempre el mismo sueño ni por que se repetía. - después de decir esto se le dibujo una sonrisa diabólica.
-¿Que pasa Alice? - le pregunte algo aterrada.
-¿Sabes una cosa? Hablas en sueños y yo no suelo dormir y algunas veces te escucho y es muy divertido, por eso tuve la idea del vestido negro de flores blancas. No quiero que pienses que soy una entrometida, pero tengo un oído muy fino y si alguna vez no te toca el despertador, cuando voy a despertarte también estas hablando.-
Me puse de un color rojo encendido al escuchar eso. Yo hablaba en sueños, suponía que ya le habría explicado el sueño, pero esperaba con todo mi corazón que los pensamientos que tenia al ver a ese chico no los formulara en voz alta cuando estaba despierta.
-Anda tonta escucha. - dijo quitándole importancia a ese detalle y para que se bajara la tonalidad de mi rostro. - Te comente algo una vez respecto a ese sueño antes del accidente, pero no me quisiste escuchar, talvez ahora lo hagas. - dijo aparentando indiferencia.
-¿De que se trata?- había estado toda la mañana pensando en ello y si existía alguna forma de entender ese sueño, me encantaría saberla.
-Se trata en ir a hablar con un hombre que es amigo de mi familia desde hace mucho tiempo que es psicólogo. A estudiado el funcionamiento de la mente, entiende muy bien los pensamientos de las personas y tal vez te pude ayudar con ese sueño. Y a lo mejor, incluso podría ayudarte con aquella laguna de tu mente, aunque parece que poco a poco eso lo vas solucionando tu sola. -
No sabia muy bien que decir a eso. No creía que un psicólogo me dijera algo que los libros no me dijeran sobre el sueño, aunque nada perdía por intentarlo. Pero me daba un poco de vergüenza tener que explicarle mi sueño a otra persona que no fuera Alice. Y menos a un señor mayor, como imaginaba que tendría que ser. Y seguramente tendría que explicar lo más detallado posible mi sueño.¿Y si me decía que estaba loca o obsesionada con eso y que simplemente era un sueño?
Alice vio en mi cara la indecisión y las dudas que habían en mi mente respecto a ir a hablar con el psicólogo y no espero a que le diese una respuesta.
-No tienes que decidirlo ahora Bella, solo es una sugerencia. Cuando lo decidas me lo dices y si quieres yo te acompañare y estaré contigo en todo momento. - dijo mientras me daba un ligero apretón de manos.
-Muchas gracias Alice. - si ella iba a estar a mi lado estaría mucho más tranquila. No me sentía merecedora de estar con alguien tan bueno.
-Bueno, si no tienes nada más que decirme vamos a que te pongas el vestido y nos vamos. - dijo levantándome del sofá y llevándome a mi cuarto para coger mi vestido.
-Alice... - no entendía nada de lo que acababa de decir.
-Cierto, a veces doy por sentado que me les la mente, no debería acostúmbrame a eso. - dijo esa ultima frase más para si misma, aunque no la entendí. - Vamos a que veas lo estupendo que te queda el perfecto vestido que esta hecho especialmente para ti y después nos vamos, que son las fiestas de la ciudad y gracias a ello mañana iremos de compras a primera hora por que no hay clase. - dijo ella muy animada mientras habría el armario me quitaba la ropa y me ponía el vestido tan rápido que no me dio tiempo a darme cuenta ni a oponer resistencia.
Le reste importancia porque lo hizo como si fuese la cosa más normal del mundo. A fin de cuentas, ya me había dicho que era su muñeca personal. Me llevó rápidamente a su cuarto para ponerme unos de sus millones de pares de zapatos puesto que los míos los tenia que comprar a la mañana siguiente. Cuando encontró los que mejores me iban a ir a la primera, me los puso y me llevo al cuarto de baño para hacerme un recogido muy elaborado con dos mechones de pelo ondulado cayendo por los costados de mi cara.
A lo largo de este proceso que mi amiga había llevado acabo sin decir palabra en unos pocos minutos, me di cuenta que no me había dejado mirarme ni un segundo en un espejo hasta que termino de hacerme un maquillaje de noche.
-Perfecta. - dijo simplemente cuando acabo, me llevo al vestidor de su habitación, donde todas las puertas de armario eran espejos y allí pude ver como, realmente, ese precioso vestido estaba diseñado exclusivamente para mi.
No me podía creer que la chica del espejo fuera yo. Alice había hecho un gran trabajo. Me iba a dar algo de vergüenza salir así a la calle, iba a llamar más la atención de lo que me imaginaba. Después de un rato de mirarme en los espejos evaluándome, apareció Alice a mi lado ya vestida, peinada, maquillada y arreglada para salir. Me pareció realmente rápida y estaba como siempre preciosa. Alice no podía ir a ningún lugar sin llamar la atención o sin ser la mas glamurosa.
Un vez en la calle se podía ver perfectamente en el ambiente que estábamos en fiestas, no se como no me había dado cuenta. Todo estaba lleno de colores, luces y música. Habían muchas calles cortadas, pero Alice se las arreglo perfectamente para llegar a un lugar cerca de el centro y con un buen aparcamiento muy rápidamente...
HOLA A TODSS!!
Como este capitulo me estaba quedando bastante largo he decidido partirlo en dos.
Siento mucho mucho mucho muchísimo la tardanza.
Pero, si os sirve, tengo el capítulos siguiente ( continuación de este ) casi terminado... :)
Tardare poquito en subirlo...
Por favor darme vuestra opinión del capítulo si os gusto, si no ... recomendaciones, reclamaciones...
Todo se agradece. Muchas gracias a todas las que me dejáis reviews y quienes me han puesto en favoritos...
Un besazo enorme a todas y gracias por leer mi historia (KKK)
a.]
