Hola, finalmente les traigo el ultimo capítulo de este fanfic. Estoy super feliz por la aceptación que tuvo esta historia que, si les soy sincero, fui escribiendo sin tener nada previamente planeado, lo hice a ver que salía. Les quiero agradecer y dedicar esta historia a:
TheCursedPrincess91
Marii-Cullen
Por haber leído esta historia y haberme apoyado con sus reviews. Sin mas por el momento me despido esperando que el final les guste. Nos vemos/leemos, se cuidan.
Juegos de Video
Capítulo 10: Game Over
-¡Max!- gritaban al unísono P.J. y Stacey mientras veían a su amigo siendo derribado por la gigantesca figura de Raldón. Max se encontraba sumamente adolorido por el golpe y por las heridas que le habían producido las garras del monstruo. Su camisa ahora estaba rasgada y en su pecho se podían percibir algunas líneas rojas de los rasguños.
-¡Deja en paz a mi papá!- le gritaba Max a Raldón mirándolo con furia pero no logrando imponer nada.
-¿Quién me va a obligar?, ¿tu?- preguntó Raldón sarcástico.
-No me obligues a lastimarte- dijo el chico Goof en un vano intento por parecer peligroso.
Para su enrome frustración, Raldón soltó una risotada junto con las otras criaturas que apresaban a Goofy. Se sentía como un verdadero tonto al haber pensado que eso lo iba a intimidar.
-Mocoso estúpido, nadie puede hacerme daño. ¿Cómo podrías tu, un insecto insignificante, detenerme?- dijo el monstruo.
-Tal vez no, pero al menos puedo intentar salvar a mi padre de un esperpento como tu- lo retó.
-Mejor mide tus palabras, enano, no te recomiendo que me hagas enojar- dijo Raldón.
-Sí, Max, no empeores las cosas- le dijo P.J. a su amigo preocupado por lo que pudiera ocurrir.
-¡No me voy a calmar hasta que dejes a papá!, ¡tu problema no es con él!- gritó Max sacando valor de quien sabe dónde.
-Si está en esta situación es por tu culpa, tú me invocaste- siguió Raldón.
-Por eso no tienes que hacerle nada a él, en todo caso es conmigo con quien debes ajustar cuentas-
-Eso hago, te haré sufrir viendo como pierdes a tus seres queridos-
-¡Eres un cobarde!-
¡¿Qué has dicho?!- gritó Raldón enfurecido por lo que acababa de escuchar.
El monstruo no resistió y le asestó al joven Goof un golpe tan fuerte que lo arrojó escaleras abajo ante la mirada aterrorizada de Goofy, P.J. y Stacey. Max rodó hasta la planta baja cada vez más lastimado por los ataques de su adversario, ahora un poco de sangre brotaba por su boca y un moretón había aparecido en el lugar donde había recibido el golpe.
-¡Max!, ¿estás bien?- preguntó Stacey corriendo escaleras abajo para ayudarlo.
P.J. también corrió hacia él y juntos lo ayudaron a levantarse.
-¡Estás demente!, ¡si sigues insultándolo solo vas a lograr que te ataque más!- dijo P.J.
-Esa es la idea- respondió el muchacho.
-¿Qué?- preguntaron sus dos amigos confundidos.
-Si logro atraer la atención de Raldón y de los otros monstruos seguramente dejará a papá y podrá escapar- explicó Max.
-La idea no es mala pero… ¿y tú?, ¿Qué pasará contigo?- preguntó Stacey.
Max guardó silencio por unos segundos sin atreverse a mirarlos a los ojos.
-No se preocupen por mí, solo asegúrense de que papá esté bien- contestó finalmente.
-No, Max. Dinos que te va a pasar a ti- lo obligó P.J.
-Supongo que nada que no merezca por haber traído a Raldón a nuestro mundo- dijo Max.
Max, creo que entiendo lo que quieres decir y no me gusta para nada ese plan- dijo P.J.
-Es lo único que se me ocurre-
-Pues más vale que se te ocurra otra cosa. No te vamos a dejar solo con Raldón-
-Ustedes no tienen por qué pagar por mis errores- alegó Max.
-¡Pero si lo sigues enfrentando te va a matar!- insistió P.J.
-¡Ya lo sé!- dijo Max un poco enojado, pero no con sus amigos, de hecho estaba triste –Se que no tengo oportunidad contra él, pero tal vez si dejo que cumpla su venganza podré salvarlos a ustedes-
-¿Entonces es eso?, ¿te vas a dejar vencer?, ¿vas a sacrificarte así nada más?- preguntó Stacey molesta.
-Lo único que lo detendrá es eso, no hay otra salida. Lo único que les pido es que papá no se dé cuenta del plan hasta que… ya saben, todo termine- dijo Max con la voz entrecortada.
-No puedes rendirte, Max. Roxanne te necesita- dijo Stacey.
-Ni siquiera sabemos si ella aún está con vida. Ese demonio se la llevó y todo fue por mi culpa, también a Bobby. Ya ha causado mucho daño por mi causa y es hora de que me responsabilice de mis actos- dijo Max decidido y comenzando a subir las escaleras dispuesto a enfrentar a Raldón, costara lo que costara.
-¡No, amigo, espera!- intentó detenerlo P.J. pero fue inútil, el chico Goof ya se encontraba a medio camino hacia su enemigo.
Raldón por su parte miraba a su joven presa usando todas sus fuerzas para mantenerse en pie ante él a pesar de lo mucho que lo había herido. Goofy detrás de él miraba horrorizado como su hijo parecía haber perdido el juicio por querer seguir enfrentándolo.
-Maxie, vete de aquí, te van a lastimar estos monstruos- decía Goofy siendo completamente ignorado por su hijo.
-Debo admitirlo, niño. Eres el primero que no sale huyendo ante mí- dijo Raldón.
Max no respondió, no tenía nada que decir, ese pequeño cumplido del monstruo no lo iba a salvar de su destino después de todo. En cierto modo se sentía bien de haberse ganado un poco de respeto por parte de su enemigo, pero al fin de cuentas no le serviría de nada. Para ser sinceros ni siquiera sabía que hacer ahora, solamente pensaba en seguir soportando su castigo hasta que Goofy tuviera la oportunidad de escapar.
A pesar de sus esfuerzos, Max no resistió mas la tentación y finalmente terminó haciendo contacto visual con su padre. Goofy se sentía muy mal, podía ver en los ojos de Max que la esperanza había muerto en él y comenzaba a alarmarse por imaginar lo que su hijo estaba planeando. Una lágrima resbalando del ojo del chico fue lo que confirmó sus sospechas.
-No, Max, no lo hagas- susurró Goofy.
Raldón pudo escuchar esto último y luego de percibir la mirada de Max también dedujo lo que estaba pasando por la mente de su víctima. Entonces comenzó a reír por lo bajo.
-Ahora lo entiendo todo, tú no estás huyendo por qué no planeas escapar, aunque por lo que veo tampoco piensas pelear y mucho menos ganar- dijo el villano –Solo quieres darle tiempo a tu padre, ¿no es así?-
Max solo asintió levemente.
-¿Sabes?, lo repito, eres el primero que soporta la tensión. No eres tan enclenque después de todo, de hecho admiro tu valor. Por desgracia para ti la maldición no puede detenerse-
Max ahora miraba a Raldón a los ojos.
-Bueno, no es que no pueda detenerse, mas bien no me da la gana de detenerla, jejeje. Ser malo es demasiado divertido como para dejarlo, y créeme que nadie te va a salvar. Aunque supongo que tu coraje merece su premio, creo que por esta vez podré cumplir un último deseo a mi victima- dijo Raldón al momento que hacía una señal con su garra derecha y al instante todos sus sirvientes se esfumaron dejando libre a Goofy.
-Tu hijo te ha salvado, Goof- le dijo Raldón a Goofy –Puedes irte ahora-
-No sin Maxie- alegó Goofy.
-No te estoy pidiendo tu autorización, te estoy ordenando que te largues. Tu hijo es mío- dijo el monstruo.
-Por supuesto que no- dijo Goofy molesto –Y no me voy a ir y abandonarlo a su suerte-
-Bien, quédate si quieres. Pero no te quejes cuando veas el cadáver ensangrentado del chico tirado en el suelo- respondió Raldón con crueldad mientras se preparaba para abalanzarse sobre Max.
El muchacho solo cerró los ojos fuertemente y apretó los puños esperando el momento final. Sabía que estaba haciendo sufrir mucho a su padre con su actitud pero no encontraba otra salida. Pudo escuchar el rugido de Raldón justo antes de correr hacia él y el grito de Goofy exclamando su nombre. Solo quería que todo acabara, que Raldón atacar sus puntos vitales y que el final fuera lo menos doloroso posible.
Entonces los gritos de Goofy fueron reemplazados por los gritos de Raldón. No eran rugidos de ataque, más bien gemidos de terror. Max abrió los ojos y se sobresaltó al descubrir que el monstruo estaba a escasos centímetros de él, mas no parecía querer atacarlo. Era como si algo le doliera, como si una terrible jaqueca lo estuviera atosigando. En ese momento del cuerpo de Raldón comenzó a brotar humo negro.
-¡¿Qué está ocurriendo?!- exclamó Raldón asustado y confundido.
Goofy aprovechó ese instante para correr al lado de Max y abrasarlo con fuerza para protegerlo, aunque no sabía de que, por una extraña razón Raldón se estaba evaporando en el aire.
-¡No!, ¡No!, ¡Esto no puede ser!- gritaba el monstruo -¡Noooooooooo!-
Segundos después Raldón se había convertido en un enorme esqueleto que segundos más tarde eran solo un montón de polvo en el suelo. Sin saber cómo ni porque, estaban a salvo. Raldón ahora no era más que un hecho del pasado.
-Maxie- exclamó Goofy abrasando aún más a su hijo feliz de que todo hubiera terminado bien.
-¿Qué fue lo que pasó?- preguntó Max.
-No lo sé, pero no importa ya- dijo Goofy –Lo único que interesa es que ya estás bien-
P.J. y Stacey llegaron junto a ellos sumamente aliviados.
-¿Lo vencieron?- preguntó Stacey.
-Eso parece… ¿pero por qué?- contestó P.J.
En eso escucharon una voz muy familiar para ellos justo detrás suyo, era la voz de Roxanne.
-Lo derrotaron por que acabaron con la fuente de su poder- dijo Roxanne.
Todos voltearon y se alegraron mucho al ver a Roxanne, a Bobby y a todos aquellos que Raldón había capturado, ahora libres. Bobby sostenía en sus manos el cartucho partido en dos del juego "El Imperio Demoniaco".
-¡Roxanne!, ¡Bobby!- exclamaron al unísono.
-Bien Max, lo lograste- dijo Bobby.
-Pero si no hice nada, de hecho me había resignado a que ese monstruo me eliminara- dijo Max sin entender que estaba ocurriendo.
-Claro que lo hiciste, preferiste sacrificarte a seguir con su juego de maldad- dijo Roxanne.
-No lo entiendo-
-Mira, El Imperio Demoniaco es un juego que nadie podía ganar debido a que estamos acostumbrados a usar juegos violentos donde el único objetivo es acabar con todos nuestros enemigos. Raldón se alimentaba de los deseos de destrucción de la gente y por consiguiente si alguien trataba de acabar con él solo lo estaría haciendo más fuerte- explicó Bobby.
-En cambio tu le diste más importancia a proteger a los demás incluso si eso significaba que te mataran. Raldón jamás esperó esto y por eso se creía invencible, lo que nunca se imaginó fue que esa era la calve para detenerlo. Aquí está la prueba- dijo Roxanne mostrándole a Max el juego roto.
-Y ahora todo el mal que ese demonio causó ha desaparecido junto con él- dijo uno de los que acababan de liberarse también.
-Genial- dijo Max sintiéndose muy feliz porque todo hubiera salido bien y por haber recuperado a los amigos que ya creía perdidos.
Las semanas pasaron y poco a poco todo volvió a la normalidad. Los muchachos regresaron a su vida cotidiana y su relación era más estrecha que nunca. Al final era como si nada hubiera ocurrido en verdad.
Un día, viernes para ser exactos, nuevamente se encontraban Max y compañía contentos por la gran tarde de diversión que les esperaba. Ahora se encaminaban a un nuevo local de DVD´s que acababa de establecerse a unas calles de la escuela.
-¿Y bien?, ¿Qué tipo de película vamos a rentar?- preguntaba Max.
-No lo sé, aunque ahora que lo menciones. He escuchado rumores de una película que tal vez nos interesaría- comentó Bobby.
-¿Qué es muy buena?- preguntó Max.
-No tanto, pero dicen que si la vez una maldición caerá sobre ti- siguió su amigo.
-Bobby, no empieces. Ya pasamos por esto una vez, ¿recuerdas?-
-Cierto, pero ese era un juego. Además, ¿Qué posibilidad hay de que se repita?- se defendió Bobby.
-Supongo que tienes razón, ¡probemos!- saltó Max.
-Oigan, creo que no deberíamos- dijo P.J.
-No seas miedoso, no va a pasar nada- dijo Max.
Y así los tres amigos fueron a la famosa tienda de DVD´s, seguros de que esta vez nada malo iba a ocurrir. No había posibilidad… ¿o sí?
FIN
