Capitulo 2: Kreacher en los tiempos del amo Sirius
Cinco años después, con el Señor Tenebroso derrotado y la mayoría de los magos tenebrosos descubiertos, falleció mi ama y señora Walburga y el pobre Kreacher quedó solo cuidando de la casa de mis amos. Diez años después, el amo Sirius se apareció en la casa y me ordenó limpiarla porque la iba a convertir en el cuartel general de la Orden del Fénix. No podía concebir por qué la Antigua y Noble Casa de los Black, la familia de los magos con la sangre mas pura jamás vista en la historia de la magia y bastión de donde surgieron los mas destacados servidores del Señor Tenebroso, iba a ser desde ese momento el lugar donde se reúnan ladrones, sangre sucias, traidores a la sangre y hombres lobo para confabular contra los antiguos habitantes de esa misma casa. Desde su propio retrato en la pared que había sido tapado, la señora Walburga se quejaba de esa intromisión en su propia casa y el pobre Kreacher no encontraba palabras para consolarla.
El amo Sirius, por otra parte, no mostraba una mejora en su trato al pobre Kreacher y yo me sentía triste, enojado, resentido de que muchos de los objetos pertenecientes a la Antigua y Noble Casa de los Black fueran quitados del lugar donde el buen Kreacher los había dejado. Debía impedir que la memoria de mi ama Walburga no se respete, así que decidí esconder el medallón que el amo Regulus me había pedido destruir, entre otras cosas que pude rescatar. Las deje en el nido de mantas donde dormía y pensé que ahí estaban a salvo.
Mitad de año después, el amo Harry llegó junto con la sangre sucia y los traidores a la sangre y se quedaron en la casa para Navidad. Aprovechando que el amo Sirius me dijo que me vaya cuando aparecieron los jóvenes, tomé esta orden como un permiso para abandonar la casa y me fui a donde mi otra ama: la señora Cissy me respetaba y yo le conté todo lo que sabia sobre el amo Sirius y el cuartel de la Orden del Fénix y los últimos planes que pensaban realizar. Por suerte el amo Sirius nunca notó mi ausencia y gracias a eso nunca sospecho del plan que tenía que llevar a cabo por orden de la señora Cissy. Lastimé al hipogrifo de mi amo Sirius (tuve que castigarme por eso) y eso lo mantuvo ocupado mientras el amo Harry se quería comunicar preocupado sobre el presente del amo Sirius. Era tan grande mi alegría que no pude evitar reír mientras le decía al amo Harry que el amo Sirius nunca iba a volver del Departamento de Misterios, parte del plan que tenía con la ama Cissy. Unos meses después, me enteré que el amo Sirius había muerto: ya nada me impedía volver con mis amas Cissy y Bella. Por fin el pobre Kreacher iba a volver a ser feliz. Ni siquiera la incursión del sarnoso ladrón y asqueroso sangre sucia Mundungus Fletcher en mi nido de mantas podía empañar mi felicidad. Pero había algo raro. ¿Por qué Kreacher no podía ir con sus amas? ¿Por qué no podía simplemente Desaparecer hacia la mansión de sus amas? Quería, pero ¿porque no podía? Quizás necesitaba una orden de sus amas… No, no podía ser por eso. No ERA por eso. Inmediatamente me sentí arrastrado y forzado a abandonar la casa de los Black.
