Capitulo 4: Kreacher y la batalla de Hogwarts

Decidí cumplir la última orden vigente que el amo Harry me había dado: trabajar en Hogwarts. Así que regresé sólo para enterarme que Dobby ya no se encontraba allí. Que tristeza, cuando por fin empezaba a entender a Dobby… Aún quedaba Winky, sólo que no estaba tan obsesionada con el alcohol cómo antes. Parecía por la forma en que trabajaba que quería ocupar el lugar que Dobby había dejado vacío.

Unos días después, los elfos escuchamos un terrible estruendo en el castillo. En la puerta de la cocina apareció una bruja joven de cabello de color rosa buscando a un tal Remus Lupin, parecía desesperada. Desde lejos escuché una risa que me resultó conocida por saber yo de quién se trataba pero desconocida por lo estridente y maléfica que sonaba: mi ama Bella. Sentí un loco impulso de unirme a ella, pero luego recordé la manera en que el amo Harry y sus amigos me habían tratado y no pude dejar de sentir un cierto desdén por la forma en que se reía mi ama Bella. La bruja de pelo rosa miró hacia atrás horrorizada y luego se volvió y nos pidió que no salgamos de la cocina por nada. Luego, cerró la puerta y se fue pero yo alcancé a llegar a la puerta y escuchar a mi ama Bella burlarse de alguien:

-¿Qué no es esta la hija de mi traidora hermana y del asqueroso sangre sucia? Escuche que está muerto el muggle, ¿no?-

-¡¡¡No te atrevas, ramera!!! Vengaré la muerte de mi padre. No me temblará la mano aunque seas la hermana de mi madre.-

-¿Que hacías dentro de la cocina? No me digas que estabas precaviendo a los elfos domésticos de que no salgan y los matemos…

-Si, así es.

-Que conmovedor…como si alguna vez me haya preocupado por esas alimañas. El Señor Oscuro no lo hace.-

-¡Eso no te incumbe de todos modos, arpía! Los elfos domésticos no serán mártires.

-Tarde. Ese tal Dobby ya es un mártir, yo mismo me encargué de que lo sea. Y hablando de mártires… hey Dolohov, ven aquí y trae al hombre lobo.-

Una voz de hombre resonó por todo el hall de entrada del colegio:

-Aquí estoy Bella, pero no se para que quieres… ah, si tu querida sobrina. Hey niña, te encantará ver que encontré a tu marido el licántropo…-

Un ruido como de algo pesado cayendo al suelo seguido por un grito ahogado, un llanto y la voz de la chica del pelo rosa:

-¡¡¡REMUS… NOOOOO…!!! ¿POR QUÉ A REMUS? ¿POR QUÉ A ÉL? ¡¡¡PAGARÁN MALDITOS!!! IBAMOS A SER MUY FELICS CON NUESTRO HIJO.-

-¡¿Tuviste un hijo con este licántropo?! ¡¡¡NO!!! Esto fue demasiado… ¡Despídete, sangre sucia inmunda! ¡Avada Kedavra!

No fue necesario que Kreacher viera o escuchara mas… la chica del pelo rosa no habría podido bloquear la maldición asesina y de seguro ahora yacía junto a su esposo… pero lo que realmente perturbaba a Kreacher era la forma en que la bruja del pelo rosa había defendido a Kreacher y los demás elfos, y ni que hablar de la confesión de mi ama Bellatrix… así que los elfos domésticos nunca les habían importado a mi ama Bellatrix ni al Señor Tenebroso… el pobre Kreacher había sido estafado por la ama Bellatrix… Tan grande fue mi furia que desde ese momento decidí no obedecer a cualquiera de mis amos que no mostrara respeto por Kreacher, y mucho menos a Bellatrix. Sentí ese remordimiento por haber pensado mal de ella que sin embargo reprimí al instante, pensando en cómo Dobby lo hacía cuando hablaba de los Malfoy… Dobby… asesinado por Bellatrix… es lo explicaba todo… su ausencia, la forma en que Winky se comportaba… fue demasiado para mi… cualquier cosa que haga no ayudará a reparar el daño que Bellatrix me había causado ese día…

Durante una hora estuvimos poniéndonos de acuerdo con los demás elfos sobre si debíamos intervenir o no. Finalmente accedieron gracias a la intervención de Winky que hablaba con tal vehemencia y determinación que parecía que nunca había probado la cerveza de mantequilla en su vida. Se sorprendió hablando mal de su antiguo amo (el menor de los Crouch, según me contó ella luego). Ni siquiera intento castigarse tras ese arrebato; ya había digerido el despido de hacía cuatro años. Eligieron al viejo y sabio Kreacher capitán del ejército de elfos, empuñamos los cuchillos y sartenes y salimos a cazar mortífagos. La arenga de Kreacher cuando entramos al Gran Comedor trató sobre su amo Harry y su antiguo amo Regulus. Los mortífagos que cayeron en nuestras manos fueron las víctimas de nuestra rabia por la forma en que los magos de sangre pura viciosos de serlo nos trataron por años. En mitad de la batalla vi como mi antigua ama Bellatrix caía muerta presa de un maleficio y luego de eso mi amo Harry aparecía, luchaba verbalmente contra el Señor Tenebroso y triunfaba luego de enviarse maldiciones uno contra el otro. Kreacher sintió tanta felicidad que no le importó a quien abrazaba, joven o viejo, elfo o humano, sangre pura o mestiza, me sentía enorgullecido mientras gritaba "Ese es el amo de Kreacher, ese es el defensor de los elfos domésticos". Casi me uno al poltergeist mientras cantaba su monótona canción y luego de un rato mientras duraba la fiesta en el castillo y los elfos llevábamos la comida a todos, sentí una sensación rara: como si mi amo Harry me estuviera llamando con la mente para que le llevara un sándwich a su cama. Con gusto Kreacher lo hubiera hecho, sólo que nunca llegó a pedírselo con palabras.