Hola mis amores!!!! ¿Qué tal? Espero que todo esté bien para ustedes. De nuevo muchas gracias por sus reviews y las sugerencias que ponen en ellos. Espero que este capítulo les guste, a mí en lo personal me encantó. Como ya han de saber, excepto las locas ideas, lo demás es de J.K. Rowling. A leer!!!

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Capítulo VI: Cita en Hogsmeade.

-¿Podrías explicarme por qué tenemos un carruaje solo para nosotros?- dijo Hermione con una vena saliente en la frente y tratando por todos los medios de no asesinar al blondo que estaba sentado frente a ella.

-Pensé que eras más inteligente Granger- y más que una sonrisa, le dedicó una mueca de es-obvio.

-¡¿Pero quién te crees que eres?! Primero me chantajeas para que salga contigo y encima me hablas de esa forma- dijo con la respiración agitada y mirándolo sumamente molesta.

-Tranquila preciosa- y Malfoy se inclinó para poner una mano en su mejilla- aunque así te ves muy sexi, me gustas de esa forma también- La castaña se sonrojó violentamente y giró su cabeza para mirar por la ventana y apartó la mano del Slytherin, él simplemente sonrió.

-Aún no contestas mi pregunta-

-Siempre tengo lo mejor y lo que quiero, quería un carruaje solo para nosotros dos y así lo tuve- ¿Lo mejor ha dicho? ¿Es decir que me considera que soy la mejor chica de Hogwarts? Eso es imposible, y le miró incrédula.

-¿Qué te pasa?- le preguntó con la mirada seria.

-Nada Malfoy, no me pasa nada- y de nuevo dirigió su vista hacia la ventana. Luego de unos minutos, llegaron a Hogsmeade. Se bajaron del carruaje y caminaron en total silencio. Un silencio que la chica se estaba encontrando totalmente absurdo. Pudo ver como sus inseparables amigos entraban a las tres escobas, recordó como tuvo que tranquilizarlos para que no mataran a Malfoy al saber de su cita forzada, les dedicó una sonrisa débil y miró alrededor.

Los estudiantes los miraban con curiosidad, ¿y quién no lo haría? La princesa de Gryffindor y el príncipe de Slytherin juntos y lo peor con tremendo rumor de que llevaban una relación en secreto y por su actual situación solo estaban aumentando a favor esos pensamientos. Algunas chicas le dedicaban miradas cargadas de mucho rencor, un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar su anterior encuentro con el grupo de brujas admiradoras de Malfoy y lo que es peor cómo acabó ese día en el aula abandonada.

-¿Qué vamos a hacer?- dijo Hermione mirando alrededor.

-Sígueme-

-¿Disculpa?- le respondió la castaña enarcando una ceja.

-Que me sigas Granger- y le miró sonriéndole al parecer muy divertido. Era en momentos así que la chica no sabía qué pensar, ya que él nunca había sido amable y todos sus gestos eran cínicos o arrogantes pero jamás cariñosos o sinceros.

-Lo que digas, supongo- y se dispuso a caminar tras él, Hermione veía pasar a los estudiantes alegres, comiendo helado o jugándose bromas. Ella no pudo evitar suspirar deseando ser una de esas personas que se pasaban un día como ese junto a compañía agradable.

-Sé lo que piensas, ya verás que no es tan malo- le dijo el rubio sin girar a verla.

-¿Cómo puedes saber lo que pienso Malfoy? Déjame ponerlo en duda-

-He escuchado a muchas mujeres suspirar Granger, por distintas razones- a nuestra amiga se le subieron los tonos a la cara al escuchar eso- y el que acabas de dar es uno de decepción. Espera y verás que no te vas a arrepentir de haber aceptado a venir conmigo. Pero tengo una petición-

Hermione se detuvo y se cruzó de brazos, Malfoy se giró y la miró seriamente. La chica empezó a mover el pie con impaciencia y frunció el ceño.

-A ver Malfoy, ¿qué otra cosa insana está pasando por tu retorcida mente en estos instantes?- contra todo pronóstico el chico no hizo un comentario fuera de tono o le respondió con palabras ácidas o hirientes.

-Quiero hacer una apuesta contigo, si durante esta cita no la pasas bien conmigo te dejaré de molestar, pero si por el contrario la disfrutas entonces saldrás otro día conmigo y me dejarás acercarme sin los guardaespaldas de Potter y Weasley detrás de ti-

-Para serte sincera no me parece tu idea Malfoy, no me convence para nada-

-¿Qué Granger?- le dijo con una sonrisa de lado muy al estilo Slytherin- ¿acaso tienes miedo?- La serpiente tocó la nota indebida, para nadie era secreto que Hermione odiaba ser retada o que su valentía fuera puesta en duda, la chica sentía como la furia se apoderaba de ella.

-¿Siempre bajo mi tela de juicio?-

-Así es, tú decides si la pasaste bien conmigo o no-

-Entonces tenemos un trato- le dijo extendiéndole la mano, él la tomó y sonrió seguro de sí mismo. Sin decirse otra cosa continuaron su camino. Después de un rato de andar el rubio se detuvo delante de una tienda de artículos de Quidditch, sus ojos brillaron.

-Granger, ¿te importaría si me detengo un minuto a comprar algo en esta tienda?- le miró tan ilusionado que realmente no le importó, además no tenían realmente ganas de que algo saliera bien en esa farsa de cita.

-Ve, por mi no hay problema- y entró a la tienda como su fuera un chiquillo, ella decidió esperarlo afuera, no quería pasar más tiempo del necesario en la presencia del chico en cuestión.

-Granger- dijo una voz femenina detrás de ella, al girarse pudo ver a la odiosa chica de Slytherin con un Pastor Alemán.

-Greengrass- dijo la castaña mirando atenta al perro.

-¿Te gusta mi mascota? Tiene un odio especial contra los sangresucia- y le sonrió maléficamente. Por una razón y sólo por una Hermione tenía un gato y era porque sentía terror contra los perros, un horrible e injustificado miedo contra esos animales de cuatro patas llamados los mejores amigos de los hombres.

-Sabes, este animalito (si claro de la altura de una mesa de comedor) está entrenado para atacar cuando se le ordena, es muy útil en verdad-

-¿Qué quieres Greengrass?- y entrecerró los ojos.

-Pensé que eso era obvio Granger- dijo con fingida voz infantil- Venganza- y cambió el tono de voz al instante y la miró de forma sombría. Hermione retrocedió instintivamente y miró nerviosa al animal que a simple vista se veía inofensivo.

-¡Rocky ataca!- ante la orden, el animal que antes estaba calmado, empezó a ladrar desesperado y parecía ansioso porque su dueña lo liberara para clavar sus dientes en el cuello de la castaña. –Buena suerte Granger- y soltó al animal, al instante Hermione se hizo a la fuga, alejándose de allí con un perro asesino pisándole los talones. Ya no podía verse cuando Malfoy salió de la tienda y para su disgusto encontró a Daphne frente a él y ni una sola señal de su cita. Cuando ella lo vio puso ojitos de felicidad.

-Draco- dijo seductoramente.

-¿Dónde está Granger?- dijo secamente ignorando las insinuaciones de la muchacha.

-Se ha ido por ahí, porque no mejor la olvidamos y nos vamos tú y yo a hacer cosas más divertidas-

-¿Qué le hiciste Daphne? Habla ya antes de que pierda la poca paciencia que tengo- El chico sabía que por más que la leona y él se llevaran mal, ella jamás se iría de esa forma y menos huiría de una apuesta.

-Digamos que le gustan los perros-

-¡¿Hiciste que Rocky la atacara?!- dijo con mucha furia y cerrando los puños, aguantando las ganas de golpear a la chica que tenía en frente.

-Ay Draco no te pongas así que solo ha sido una pequeña broma-

-¿Por dónde se han ido?- siseó peligrosamente. Daphne señaló el camino y vio luego como el rubio se alejaba por allí sin siquiera decirle nada más.

-o.O.o.O.o.O.o-

Hermione corría con todas sus fuerzas, el animal iba tras ella como si su vida dependiera de ello. Tuvo que esquivar a la gente como pudo.

-¡Auxilio! ¡Ayuda!- gritaba con desesperación, en el camino solo se encontró con estudiantes de Slytherin o las admiradoras de Malfoy, que al parecer estaban enterados de lo que Greengrass planeaba hacerle. Corrió tanto que sin darse cuenta estaba cerca de la casa de los gritos.

Tal vez fuera por la adrenalina o el miedo, pero lo siguiente que supo es que estaba abrazada a un árbol, mientras que el condenado perro ladraba y daba saltos acercándose peligrosamente a su parte trasera.

-¡Expeliarmus!- escuchó una voz y casi al mismo tiempo una luz blanca impactó al perro que chocó contra el árbol que Hermione usaba como salvavidas, haciendo que ella perdiera el equilibro y cayera.

-o.O.o.O.o.O.o-

Le dolía la cabeza ligeramente, la temperatura había descendido y estaba acostada. Lentamente fue recordando lo que había pasado y abrió los ojos de golpe. Muy cerca de ella, realmente más cerca de lo que hubiera querido, estaba Malfoy observándola con cara de preocupación.

-Me alegro de que hayas despertado- y le sonrió. Esto confundió profundamente a la chica, ¿Draco Malfoy preocupándose por ella? El mundo debía estar volviéndose loco. Se dio cuenta de que estaban dentro de la casa de los gritos y estaba acostada encima de un sillón viejo y el chico estaba a su lado.

-Hermione- ella contuvo el aliento al escuchar su nombre- en verdad lo siento- dijo el chico apenado y ella se quedó sin habla, el príncipe de Slytherin se estaba disculpando con ella. Tan grande fue el shock que no notó que él se acercaba peligrosamente a ella, ni sintió una de sus manos invadir su rostro y solo pudo reaccionar cuando los labios del rubio se unieron a los de ella. Por alguna extraña razón, esta vez ella no intentó rechazar el beso.

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¿Qué estará pasando por la cabeza de Hermione en estos momentos? ¿Acaso se arrepentirá o querrá salir otra vez con Draco? ¿Serán esos besos tan buenos como aparentan? No lo sé pero sigamos leyendo para averiguarlo. Nos vemos en el próximo capítulo. Besos!!!!!