Holaaa!! Bueno, bueno, bueno, después de una semanita, creo que por fin puedo decir que empezamos oficialmente con el primer capítulo. El próximo ya saben, dentro de dos semanas. Tengo que decir que estoy muy nerviosa... ¡Se acerca el Salón del Manga! Ya estoy tocando el mechadising... Otra cosa es que estoy un poco... hum... fastidiada. Yo el miércoles fui toda ilusionada a la libreía a la presentación de Amanecer (último libro de la saga Crepúsculo) y recuerdo aquella tarde como una de las mejores de mi existencia. El protagonista del libro (Edward Cullen, Dios, que suerte tengo) me sirvió un chupito de sangre (O.O) y me regaló una rosa (babas) y me sonrió (inundación babal!!) y me hice una foto con él (infarto) y además llevaba pantalones de cuero (paro cardiaco) y unos ojos azules que me moría (de hecho, he muerto). Pero ahora resulta que el libro me está decepcionando u.u La historia ha pegado un giro tremendo y ya no es como antes... (no, no voy a soltar SPOILERS) pero aún así... es... Caca. Con c mayúscula. Bueno, bueno. Ah, por cierto, espero que este capítulo no os haga odiar aún más a Kawa. Aunque dificilemente, vista la reacción de Kimi ayer. Tuve que correr para que no me matara mientras Kouga se descojonaba en un sillón. Ja. Qué buenos amigos. Una atentando contra mi existencia y el otro disfrutando del espectáculo. Joder, ves, ya me estoy enrrollando. Olvidando mi parentesco con las persianas, les dejo con el capi. Que lo disfruten!!


Capítulo 1: Apocalipsis.

No había sido buena idea ir.

Con esa sencilla convicción se dio media vuelta. Por décima vez. Y a los dos pasos volvió a encarar la puerta.

Miró fijamente, casi con odio, los dos nombres grabados en una chapa metálica, clavada en la madera.

No le había sido difícil encontrar el edificio. Había decidido preguntar a una cuarentona que pasaba en ese momento por la calle, y debió de haberse topado con la chismosa de la aldea, ya que en vez de indicarle simplemente la dirección le había hecho las biografías de los habitantes de la casa.

Nada que no supiera ya, claro.

Al llegar, le dolía la cabeza. Y la portera le había retenido otros cinco minutos, preguntándole cosas para luego poder contarlas en la verdulería.

Que quién era, a quién iba a ver, si podía ayudarle en algo, que si era de Konoha…

Sólo con recordarlo, el dolor de cabeza se acentuaba.

Respiró hondo.

Vamos… era tan sencillo…

Había venido a disculparse…

Pedir perdón era fácil… lo difícil era que le perdonara…

Con este pensamiento tan pesimista, tocó con los nudillos.

Espero un par de segundos. Dentro escuchó unos pasos.

Tragó saliva.

La puerta se abrió, revelando a un chico tan alto como él, pese a los dos años de diferencia. Sonrió, no pudo evitarlo. Aquel chaval le caía bien. Sería cosa de familia.

Qué pena.

Él tuvo que parpadear un par de veces para estar seguro de que veía bien.

Por fin, sus cejas se enarcaron, y sonrió de medio lado. Joder con la genética.

Le abrió la puerta y le invitó a pasar con un ademán de cabeza. Él entró en la casa, sin una sola palabra, y lo observó todo meticulosamente, quizá buscando a alguien, o un lugar para esconderse en caso de encontrar a ese alguien.

El apartamento estaba perfectamente ordenado. Mérito que atribuyó al Uchiha.

Por el balcón entraba una luz cegadora, la del Sol de mediodía, y de la cocina llegaba el olor a curry recién hecho. Desde el pasillo se escuchaba el ruido de las gotas de agua repiquetear contra el cuerpo que estaba debajo de la ducha. Tragó saliva.

Definitivamente, aquello no iba a salir bien.

Sasuke entró detrás de él y se acercó al pasillo para vocear.

-¡Hikari! ¡Tienes visita! –Escuchó con nerviosismo como se extinguía el sonido del agua de la ducha. Sasuke dio media vuelta y dio un par de pasos hacia él, pero se acordó de algo y volvió a dar media vuelta.- ¡Y ponte algo antes de salir! ¡Es por tu propio bien, créeme!

Cuando se volvió, esta vez sí, chocó con la sonrisa de Kawa. Le tendió la mano y se la estrechó.

-Bienvenido a Konoha. Y… me alegro de haberte conocido.

Dicho esto, se sentó en un sofá frente a la tele y comenzó a leer el periódico.

Kawa levantó una ceja. Volvió a mirar ansioso al pasillo.

Ay, mierda. Estaba más nervioso de lo que había creído.

Dejó la mochila en el suelo e hizo un vano intento por colocarse un poco el pelo. Escuchó como Sasuke reía detrás de él.

Le lanzó una mirada amenazadora, pero Sasuke no levantó la vista del periódico, por lo que no captó el mensaje de "estás-en-peligro-de-muerte".

El sonido de la puerta del baño abriéndose le sacó de su ensoñación.

Lentamente giró la cabeza.

Pero era imposible estar preparado para aquello.

Hikari le había hecho caso a Sasuke y se había vestido antes de salir. Y menos mal, porque, si ya le había chocado aquella imagen, no quería ni imaginar si llega a salir desnuda…

Estaba preciosa. Ja. Como siempre.

Joder, ¿de tantos detalles se había olvidado en un año?

O… ¿tal vez esos "detalles" eran "cambios"?

Oh, joder, aquello no podía ser bueno. Al escalofrío le acompañó la repentina sensación de querer abrazarla. Mierda, jamás pensó que echaría de menos esa sensación de ser tan… dependiente.

Se quedó quieto, pese a todo, mientras ella le miraba con los ojos muy abiertos. Kami, pero que ojos más bonitos.

Ella boqueó un par de veces, aún sin respiración.

-Ka… ¿Kawa?

Ay… se había olvidado incluso de su tono de voz… Mierda. Si le fuera posible enamorarse más aún de ella…

Hikari comenzó a acercarse a él poco a poco. Cada segundo se le hizo eterno. Hasta que ella corrió a su encuentro. Kawa abrió los brazos, con una sonrisa.

Pero hasta el último momento no vio el ceño fruncido, las lágrimas en los ojos, ni el puño alzado apuntando a su cara.

Así que el golpe le pilló por sorpresa.

Mientras caía al suelo, pensó que se lo merecía.

Lo que no merecía eran el abrazo y las lágrimas que vinieron después. No le dio tiempo siquiera a sentir el dolor, ya que ella se lanzó a su cuello, ya en el suelo. Comenzó a llorar, de pura alegría.

Kawa sonrió y la abrazó contra su pecho, con la cabeza dándole vueltas. Quizá hubiera sido mejor que sólo le hubiera dado el puñetazo.

No se percató del momento en el Sasuke salió de la casa, para dejarles más intimidad. Oh, vaya, jodidos reencuentros. Los odiaba. Sobretodo porque significaban que ya se había marchado antes. Y que tendría que volver a pedir perdón.

Dejó que ella llorara sobre su hombro. Después de todo, era normal. Él también debería de llorar.

Pero, por alguna razón, más que alegría, sus ojos expresaban otro sentimiento muy distinto: tristeza, arrepentimiento.

Y no por haberla dejado sola.

º-º-º-º-º-º-º-º-º

-¡¿Qué?!

Naruto no fue el único que se sorprendió. Sakura soltó una exclamación y salió de los brazos de Sasuke.

Hinata parpadeó un par de veces.

El Uchiha se encogió de hombros y volvió a coger a Sakura por la cintura para sentarla de nuevo sobre sus rodillas.

-¡Ese tío es un tocapelotas!

-Vamos, Naruto…

-¡¿Pero cómo se atreve?! ¡¿Acaso no sabe que lo único que hace es daño?! ¡Es… es… Ag!

Naruto volvió a sentarse en el suelo y abrazó a Hinata con fuerza. Ella sonrió, con una ceja levemente levantada, preguntándose qué le había dado a su novio ahora para adoptar esa actitud posesiva. Le conocía demasiado bien. Su sonrisa se hizo más amplia al pensar que la razón era que ya llevaban casi un año juntos.

-Vamos, Naruto. Puede que… con Hikari no sea el tío más legal que hay, pero por el resto…

-¡Sí, vale, es cojonudo, me lo pasé con él de maravilla y todo eso, pero no por eso se va a librar de una buena hostia cuando le vea! –Sasuke son rió de medio lado.-

-Ya se la ha dado ella.

Sakura alzó un puño al aire en señal de victoria.

-¡Así se hace! ¡Un cabrón que te abandona es lo mínimo que se merece!

Sasuke miró su espalda con una ceja levantada y una sonrisa divertida. Sakura se dio cuenta de su error y se giró, sonrojada.

-Ups. Lo siento.

Sasuke se encogió de hombros.

-No pasa nada. Supongo que tienes razón.

Se acercó a ella y la besó con voracidad. Ella le rodeó el cuello para intensificar el beso.

-Ejem. –Ellos se separaron y miraron a Naruto, que les observaba sin ocultar su molestia.- El amor es muy bonito y todo eso, pero cortaros un poco… ¡No me acostumbraría a veros hacer eso ni en cincuenta años!

-¿Y a mí qué más me da que a ti te moleste o no?

-¡Se le llama cortesía, educación, pudor!

-¡Calla y métete a monje, baka!

-¡Teme!

-¡Usuratonkachi!

-¡Dobe!

-¡Queréis callaros y sentaros de una puta vez!

Sasuke y Naruto obedecieron a Sakura y volvieron a sus sitios, aún lanzándose miradas de odio.

-Lo primero de todo es saber qué vamos a hacer con Kawa.

Los cuatro se quedaron pensativos.

-¿Y no habéis pensado en la posibilidad de que Hikari-san también quiera arreglar las cosas?

Los tres componentes del antiguo equipo 7 miraron a Hinata.

-Cuando volvisteis de la Cascada se la veía muy mal, pero yo creo que ya se le ha pasado. Yo la he visto bien estos días.

-Claro. –Naruto miró hacia la aldea con cara pícara. Desde el campo de entrenamiento se veía perfectamente el mejor hotel de la villa.- Con eso de que va a venir Gaara…

-En visita extraoficial…

Sakura rió entre dientes con Naruto, mientras Sasuke negaba con la cabeza.

-Eso no tiene nada que ver. Hikari ha superado lo de Kawa, sí. Tal vez tenga razón Hinata y nos estemos precipitando. Yo creo que si hablan las cosas podrán reconciliarse.

-¿Y tú de dónde sacas esas conclusiones? –Naruto miró a Sasuke con burla.-

-Es lo que normalmente hacen los hermanos. Hablan y se perdonan.

Todos se quedaron unos instantes en silencio, y después Naruto rompió a reír con furia. Se tumbó en el césped dando pataletas. Hinata rió para sus adentros, y Sakura no pudo contener las carcajadas mucho tiempo. La ironía no podía ser casual.

Sasuke se sonrojó como nunca y miró hacia el río, mientras sus amigos se descojonaban de sus bonitas palabras que luego no tenían ni pies ni cabeza.

Cuando por fin las risas cesaron (después unos cuantos minutos), todos miraron a Sasuke, y este trató de esconderse de sus miradas.

-Sin comentarios.

Naruto soltó una nueva carcajada.

Se quedaron en silencio, Naruto pensando en lo guapa que estaba Hinata y lo estúpido que era Sasuke, Sakura en lo mono que era "su niño" cuando se sonrojaba, Sasuke en la gilipollez que acababa de decir… Y Hinata…

-Que ya no le quiera no significa que su regreso no le vaya a hacer daño.

Y todos sabían que tenía razón.

º-º-º-º-º-º-º-º-º

-Eres idiota.

Vigésimo segunda vez que se lo repetía.

-Lo sé.

Vigésimo segunda vez que le contestaba lo mismo.

Y pese a ello no se cansaba de abrazarle. Los rastros de las lágrimas habían desaparecido, y lo único que se había oído desde que cesaran los sollozos fueron esas palabras.

Kawa se contentaba con poder acariciar el pelo de Hikari mientras ella se abrazaba con fuerza a su pecho, sin poder creer que de verdad hubiera tenido los huevos de aparecer otra vez en su vida.

El sofá se había amoldado perfectamente al contorno de sus cuerpos.

Por fin Hikari se incorporó, para desgracias de Kawa, que daba por perdido el momento, y le sonrió.

-Ne, idiota, ¿te enseño la casa?

Él se encogió de hombros y ella lo jaló de la mano y lo levantó del asiento con fuerza. Lo llevó a rastras por el pasillo. Y abrió la primera puerta de la izquierda.

Todo en la habitación estaba impolutamente ordenado. Todo en su sitio, ni una prenda fuera de su lugar, nada en el impecable tatami. Joder, ni el polvo se atrevía a pisar los dominios Uchiha. Lo supo por la fotografía del escritorio, el la que aparecía él de pequeño con su equipo.

En otra estaba él con Sakura, ambos abrazaditos, haciendo gala de sus seis meses de relación. Una con Hikari, ambos sonriendo al objetivo en la terraza de su piso. Y…

Op, una de su familia. Su madre agarrándole por los hombros cuando no era más que un crío, su padre cruzado de brazos y…

Kawa entró en la habitación, olvidando a quién pertenecía y cogió la fotografía.

Miró con una sonrisa el rostro del hermano mayor de Sasuke, y terminó por dejar escapar una carcajada. Volvió a colocar la foto en su sitito y volvió al lado de Hikari, que se había quedado en el umbral de la puerta.

Ella le miró, pero él no hizo nada ni dio explicaciones. Cerró la puerta sin más, y Hikari le abrió la puerta de la derecha.

-El baño.

Kawa asomó la cabeza y silbó.

-Pedazo de bañera.

-¿Verdad? Caben hasta dos personas. La pusimos hace poco.

-No veo por qué…

Hikari se preguntó si había intentado siquiera disimular el sarcasmo. Bien, Kawa no había cambiado: seguía siendo un pervertido. Y no sabía si eso era bueno o malo.

Los dos llegaron hasta la puerta del final, y Hikari la abrió con una sonrisa, dejándole pasar primero.

Él entró, con un nudo en la garganta.

El edredón azul oscuro y las paredes azules celeste daban una sensación de tranquilidad en el cuarto. Sobre la cama había una par de prendas negras. El escritorio estaba lleno de papeles, el armario cerrado a cal y canto. Kawa fue directo a las estanterías.

Había visto de lejos el sol reflejándose en el cristal de un marco de fotos. Entre unos libros estaba ella con otras chicas, en lo que parecía una discoteca. Reconoció entre ellas a Sakura, pero a ninguna más.

Un par de estantes más arriba, ella alzando un plato de ramen mientras Naruto y otro chico gord… rellenito se desplomaban derrotados.

En el escritorio había otras dos más.

Se acercó.

En una estaba ella con muchos chicos más, todos de su edad, más o menos. Tan sólo reconoció a Sasuke, Sakura y Naruto. Todos estaban en bañador, así que debería de ser un lago o algo así. Ah, no, detrás estaba el río. En el suelo había un chico que se había tropezado. Y ¡ostias! Pedazo de perro. Era el más grande que había visto en su vida. Algún día debería mirarse al espejo cuando… Nah, igualmente el perro era tremendo.

Y en la otra…

Sintió que la sangre le golpeaba las sienes. Se sintió repentinamente furioso, y apretó un puño para controlarse.

Era Hikari. Con un chico, pelirrojo. Él llevaba un estúpido tatuaje en la frente. Ja, el kanji del amor, qué bonito.

Y no le habría importado de no ser porque estaban abrazados. Ella apoyaba la cabeza en su pecho, y él le rodeaba la cintura con un brazo.

Kawa repasó aquel rostro para odiarlo con todas sus fuerzas. Los ojos verdes, la línea negra alrededor de ellos. La sonrisa tímida, que estaba seguro en pocas ocasiones mostraba. Su pose altanera…

¡Ja! Fijo que era un estirado. Se creería un rey. Frío, egocéntrico…

Decidió ignorarlo, por el bien de Konoha entera. Podía destruir la aldea entera con tal de encontrar a ese desgraciado para hacerle pagar por lo que había hecho.

Sus labios se curvaron en una sinuosa mueca.

¿Qué debería pagar? Bueno, ya lo pensaría mientras lo descuartizaba. Un escalofrío le recorrió la espalda sólo con pensar en su sangre aún caliente en sus manos…

-¿A qué has venido, Kawa?

Sobresaltado, se dio la vuelta. Hikari estaba repentinamente seria, y su rostro se había contraído en una mueca de dolor mirando a una esquina de la habitación. Kawa siguió su mirada y lo vio: la guitarra de Kasumi, en un soporte.

Kawa pronto se percató de todo.

No había nada más que esa guitarra en toda la casa que pudiera recordarle su pasado. Nada. Ni tan siquiera había ido a la Cascada en el aniversario de la muerte de su madre.

Hikari había olvidado su pasado. Lo había ignorado.

Y tal vez fuera mejor así.

-Vengo… a pedirte perdón.

Ella rió. Por no llorar.

-¿No te das cuenta de que no puedo perdonarte? Kawa, tú…

-Olvídate de eso. De todo. Ya lo has hecho, ¿no? Empecemos desde cero, Hikari.

-¡No puedo! Kawa, no puedes presentarte aquí y…

-¿..aparecer de pronto en tu vida?

Ella enteró la cara en las manos.

-Pero es que soy así, Hikari. No soy capaz de quedarme en un lugar quieto más de dos semanas. Me gusta viajar, ver lugares nuevos, y…

-¡¿Hacer daño también es uno de tus pasatiempos?!

Ops. De dolida acaba de pasar a enfadada. Aunque sabía que lo merecía.

-¡No puedes hacer lo que te dé la gana conmigo! ¡Tengo sentimientos, ¿sabes?!

Kawa bajó la vista y habló antes siquiera incluso de saber lo que estaba diciendo.

-Yo también.

Hikari le miró. Por su mente pasó un instante, sólo por un momento, pero de nuevo sintió el contacto de sus labios bajo la fría lluvia de la Cascada. Aquella sensación que recordaba cuando no quería y que acudía a ella cuando no lo esperaba.

-¡Tadaima!

Hikari pareció que iba a decir algo, pero al final se arrepintió. El labio le tembló un poco antes de salir de la habitación. Poco después Kawa escuchó la puerta de la calle, cerrada de un portazo.

Y supo que había metido la pata hasta el fondo.

Pocos segundos después, Sasuke entró en la habitación de Hikari, con una expresión seria.

-Lo siento. No quería hacerla enfadar.

El Uchiha le miró unos instantes, para después suspirar.

-No está enfada.

-¿No?

-No. Bueno, sí. Pero no. Está… confundida… dolida. Y también enfadada.

Se quedaron unos instantes en silencio. Y después Kawa empezó a reír.

-Supongo que no va a ser tan fácil…

Su mirada vagaba perdida por el suelo. Finalmente sonrió y se dispuso a salir de la habitación. Las palabras de Sasuke le detuvieron en la puerta, haciendo que apretara el pomo con fuerza.

-Ella te quería.

Al rubio no le pasó desadvertido el pasado de la oración.

-Lo sé. –Se giró, indeciso.- Sasuke… si sirve de algo, para que al menos tú consigas entenderme… Yo también… la quiero.

Y a Sasuke tampoco se le pasó el presente del verbo.

-¿Por eso has vuelto? ¿Para estar con ella?

Él bajó la mirada y apretó la mandíbula.

-No. Sólo quiero protegerla. Y… no voy a decirle nada. Como bien has dicho, me quiso. Pero ahora quiere a otro. –Su vista se dirigió imperceptiblemente hacia la fotografía del chico pelirrojo.- Es mejor así. Para todos. Simplemente… seré su hermano mayor.

Sasuke se quedó unos instantes meditando sus palabras.

-¿Aunque eso signifique que tangas que sufrir?

Kawa se giró y le sonrió de medio lado.

-¿Más?

Sasuke parpadeó un par de veces, pero no reaccionó a tiempo para detenerle. Salió de la habitación, y poco después de la casa.

El Uchiha suspiró de nuevo. No, no iba a ser fácil que Hikari le perdonara… si es que lo hacía. Y, pese a ello…

¿Qué pasaría después? Por mucho que ambos intentaran fingir que cuando arreglaran las cosas todo volvería a ser como antes, él sabía que no era así. Nunca es como antes. Siempre había algo diferente, para bien o para mal.

Y entonces recordó las palabras de Hinata.

"Que ya no le quiera no significa que su regreso no le vaya a hacer daño."

Los Hyuuga tenían unos ojos magníficos para todo. Hasta para ver la verdad.

Sacudió la cabeza, quitándose esos pensamientos de la cabeza.

Vio la guitarra de Hikari en su rincón y torció el gesto de la boca. Todavía no había elegido ropa para…

Sus pensamientos volaron lejos, a una habitación lejana, donde Sakura ya descasaba en su camita totalmente destapada y únicamente con su pijama.

Bueno, tendría que dejar que ella le eligiera la ropa… una vez más.

Sonriendo de medio aldo decidió darse una buena ducha nates de irse a dormir.

Hikari… volvería, tarde o temprano. Pero lo haría. No era tan cruel como para dejarle pagar el alquiler del piso a él solo.

&

La puerta se abrió, dejando que un haz de luz penetrara en la perfecta oscuridad de la habitación.

Sasuke abrió instantáneamente los ojos, de un tono rojizo. Oh, mierda, como odiaba que lo despertaran.

Pero no le importó tanto cuando vio a Hikari en el umbral de la puerta con su camisón blanco y los ojos hinchados y casi más rojos que los suyos.

-¿Te he despertado?

Se le hizo un nudo en la garganta.

-No importa. –Ella titubeó en la puerta. Sasuke sonrió levemente en la oscuridad y se hizo a un lado en la cama para dejar un espacio que luego señaló.- Ven.

Ella no se lo pensó dos veces. Cerró de nuevo la puerta, y, tanteando a ciegas, llegó hasta la cama. Se tumbó al lado de Sasuke, y él la abrazó, tapándola con una fina sábana. Hikari se acurrucó en su pecho.

-¿Te importa que duerma aquí esta noche?

Él sonrió con petulancia.

-Sabes que no. Pero sólo hay una norma…

-Que no le diga nada a Sakura. –Sonrió un poco.- Gracias Sasuke.

-No me las des. Sabes que me encanta dormir contigo, sobretodo en invierno. –Ella rió.- Acude a mí siempre que te encuentres mal, ¿vale? -Ella se quedó en silencio. Él suspiró.- Es por Kawa, ¿verdad?

-Siempre es por Kawa.

Se apretó aún más contra él. El Uchiha supo que estaba llorando de nuevo, así que la atrajo hacia sí todo lo que pudo.

-No puedo creerme que haya vuelto sin más. Hubiera sido mejor que no nos hubiéramos vuelto a ver, pero él tenía que estropearlo todo.

-Sabes que no es verdad, Hikari. ¿Hubieras podido vivir el resto de tu vida sin saber de él? –Ella le contestó con su silencio.- Él… -Se mordió la lengua para no decirle nada acerca de los sentimientos de Kawa.- Él está verdaderamente arrepentido, Hikari. Dale una oportunidad.

-¿Y si usa esa oportunidad para volver a hacerme daño? Él sabía que yo… -No pudo pronunciar las palabras.- Aún así se marchó, me dejó sola. ¿Cómo puedo confiar en él?

Sasuke sonrió de medio lado y se acercó a su oído en la oscuridad para susurrarle.

-Simplemente, solamente, déjate llevar.

Ella soltó una carcajada ahogada.

-Eso es trampa.

-Sólo tienes que hacer lo que te diga el corazón.

-Eso suena muy falso si lo dices tú. No eres poeta precisamente.

-No, soy asesino. Pero, deja que te diga que, un poeta sólo lo es cuando tiene algo sobre lo que escribir. Y yo tengo de sobra.

La estrechó aún más contra él, y Hikari sonrió de medio lado, sabiendo que no sólo pensaba en ella.

-Entonces la próxima te toca a ti.

Sasuke sabía a lo que se refería, y asintió.

-Intenta perdonar.

Hikari se estremeció por el tono de voz de Sasuke.

-Oh, Sasuke. No sé qué haría sin ti.

-Tal vez serías un poco más feliz.

-Qué dices. Te lo debo todo a ti. –Permanecieron en silencio unos instantes. Aunque Sasuke no lo viera, una nueva lágrima recorrió el rostro de Hikari.- Te quiero.

Poco después, ella ya estaba dormida, y Sasuke supo que no podría pegar ojo, aunque la siguió abrazando con fuerza, sintiendo que en cualquier momento podría perderla.

Un extraño sentimiento se había apoderado de él al escuchar esas palabras. Por alguna razón que aún no alcanzaba a comprender, algo le decía que no iban dirigidas a él.

&

-No… no puedo hacer eso…

-Es tu única salida.

Kawa se llevó las manos al rostro, a punto de perder el control. No podía pedirle aquello… no podía…

-Tiene que haber otra forma. Tiene que haberla.

-No.

Su interlocutor permanecía oculto en las sombras, pese a estar ya fuera de la aldea, en el bosque.

-No voy a hacerlo.

-No tienes alternativa.

-No puedo hacerlo.

-Sabes lo que pasará si te niegas.

-¡¿Y qué pasa con Itachi?!

Hubo unos instantes de silencio.

-Renuncia a tu amistad con él.

-¡¿Qué?!

-Kawa –Su nombre sonaba aterrador pronunciado por esa voz lúgubre.- dijiste que lo darías todo por ella.

Kawa no pudo retener una lágrima. Pensaba que por fin había terminado su pesadilla… pero no había hecho nada más que empezar. Sólo tenía una opción. Y sabía que tal vez fuera más horrible que la que le proponían, pero sería menos doloroso para todos.

Quería que Hikari le perdonara… pero aquello era imposible. No después de aquello.

Al menos, aunque le odiara, aunque seguramente intentaría matarlo, vengarse… al menos ella estaría a salvo.

-Lo haré. Por ella.

El otro rió de forma que el rubio no le oyera.

Kawa dio media vuelta y volvió a entrar en la aldea. Una farola se apagó a su paso por calle solitaria.

Se apoyó en ella y comenzó a llorar.

Todo su mundo se había vuelto oscuro de repente.


Tengo que decir que esa última escena de Sasuke y Hikari parece un poco... hum... ¿SasuHika? No asustarse, es sólo el reflejo de loq ue me gustaría tener a mí con Sasuke. Una amistad profunda, pero nada más. Joder, lo que hace el SasuSaku. Y, sí, Kawa es un poco cabroncete. Pero no le insulteis. Todavía no, primero esperad a saber qué es lo que va a hacer... Luego, si encontrais el taco que merece, le insultais. Aunque creo que no lo vais a encontrar xD

Bueno, pues ya sabéis. Nos vemos denro de dos semanas, el... hum.. 25 O.O Un beso!

Sayo!