Holaaaa!! Bueno, vuelvo con fuerzas renovadas para LDL, ya me estoy metiendo caña y estoy acabando el 5. Así tengo menos cosas de las que preocuparme y menos retrasos xD Bueno, este capi... Oish, el momento SasuSaku no nos lo quita nadie. Y, bueno, para los que todavía no odiarana Kawa lo suficiente, ahí va algo más de su retocido carácter (he dicho yo eso?). Y la última escena para los amantes del (no vale leerla antes que el resto) ...ItaHika! Bien, creo que dicho esto ya lo he dicho todo! Un beso!!! (que poco hablo últimamente , de verdad xD)


Capítulo 4: Traición al corazón.

Abrió los ojos desorientada. Le dolían, y sabía que les tendría hinchados y rojos.

Pero no recordaba por qué.

No recordaba haber llorado. No era suyo ese llanto que tenía grabado en la mente a fuego lento.

Era el de la mujer que acababa de perder al hombre al que amaba. Y era insoportable.

Y de pronto se acordó de por qué había llorado. Porque ella podía haber sido esa mujer. Intentó que sus labios no temblaran, pero sintió pánico, al igual que cuando llegó a casa, desesperada, y se tiró en el sofá, echándose encima todas las mantas de las que disponía. Pero aún así seguía temblando.

Aunque ahora sentía una calidez reconfortable. Un calor que no le permitía sentirse mal.

No podía sentirse sola.

Giró la cabeza, y las lágrimas se desbordaron de nuevo de sus ojos.

Sakura alzó una mano para acariciar el rostro dormido de Sasuke. Para comprobar que no era un sueño y que seguía allí de verdad, tal y como ella le había pedido.

Y él abrió los ojos, y la miró. Luego de unos segundos sonrió. Y se inclinó para besarla.

A ella ese beso le supo más real que todos los que se hubieran regalado antes.

Cuando se separaron, no pudieron dejar de mirarse. Estaban clavados en los ojos del otro, y en el reflejo de los propios suyos.

Sakura supo que la mano de Sasuke había estado ahí toda la noche, rodeando su cintura. Que el calor que sentía era el de su pecho y el aire que respiraba era el mismo que el de él.

-Te has quedado…

-Te lo prometí.

Sakura sonrió y alzó la mano para…

…maldecir al hijo de puta que hubiera tocado el timbre. Pero no le importó. Ignoró el sonido y atrajo a Sasuke hacia ella para besarle, con las fuerzas renovadas. Él sonrió, intentando zafarse, pero sin hacer mucho esfuerzo por ello.

-Están llamando.

Era obvio. Y también lo era que Sakura no quería dejarle levantarse a abrir. Le mordió el labio inferior, haciéndole soltar un gruñido bajo y provocando que se colocara encima de ella para enterrar la cabeza en su cuello y cubrirlo de besos. El timbre dejó de sonar. Sakura rió por lo bajo.

Y Naruto abrió la puerta con la llave que se había llevado. Pero ellos no parecieron darse cuenta, por lo que Naruto se quedó mirando la mano de Sasuke reptando por el muslo de Sakura con una ceja alzada.

-Vaya, sí que está caldeado el ambiente por aquí.

Sasuke se dio la vuelta de repente, sobresaltado, y se cayó del sofá. Sakura se apoyó en los codos y miró hacia otra parte, sonrojada y frunciendo los labios intentando que Naruto no viera su color (aunque ya se había dado cuenta de que estaban más rojos que sus mejillas).

Sasuke se sentó en el suelo, frotándose con la mano la cabeza.

-¿Se puede saber qué coño haces aquí tan pronto?

-Primero, es mi casa y vengo cuando me sale de entre los dedos de los pies –replicó Naruto.- Y segundo, tengo una buena razón para venir. –Sus compañeros de equipo le miraron, con el ceño fruncido.- Hikari. No la encuentro por ninguna parte. Anoche me dijo que iba a ir a casa de Kawa y que fuera yendo a vuestra casa a dormir –señaló a Sasuke con un movimiento de la cabeza.- Pero no apareció. Ni esta mañana.

-Pues… se quedaría donde Kawa, digo yo.

Sasuke se puso en pie, intentando recuperar algo de su honor, que literalmente, se había caído con él. De una forma patética. Pillado intentando meterla mano a su novia.

-Eso es precisamente lo que me preocupa.

Cruzaron miradas. Y Sasuke se dio cuenta de lo que estaba insinuando el rubio.

-¡Estás loco!

-Es posible, pero, ¿y si tengo razón?

-Kawa jamás haría eso.

-Quién sabe –se encogió de hombros-. Estando enamorado se hacen locuras.

-Espera –intervino Sakura, con los ojos como platos-. ¿Que Kawa está enamorado de Hikari? ¿Desde cuándo?

-Desde que fuimos a la Cascada. O al menos se dio cuenta entonces –Naruto se encogió de hombros.-

-¡Y por qué no se lo ha dicho!

-Porque sabe que ella no siente lo mismo.

Sakura abrió la boca para contestar a Sasuke, pero se contuvo a tiempo. Se mordió el labio. Tal vez tenían razón. O tal vez no. Y ella se inclinaba por la segunda opción. Pocos secretos podía tener Hikari con ella.

-De todos modos Hikari no es tonta. –Sasuke retomó la conversación.-

-Tonta no, pero sí… muy…

Sasuke y Sakura completaron la frase al unísono unos segundos después.

-Ingenua.

El Uchiha chasqueó la lengua.

-Mierda.

Sabía que Naruto tenía razón. Y el resultado de la ecuación era claro: Kawa enamorado más Hikari inocentona más una noche solos más un pequeño ático de mierda más una cama con los muelles chirriantes todo ello elevado a al resultado del cociente de la edad por las hormonas igual a quejas de los vecinos por ruidos nocturnos a causa de…

Ay, Dios.

Sasuke fue el primero en agarrar el pomo de la puerta, con una gota resbalando por su rostro. Naruto le siguió. Sakura se puso en pie.

-Esperad, voy a ponerme algo más decente.

-No hace falta que vengas –Sasuke se giró para sonreírle-. No tardaremos nada. Agarramos a Hikari y si hace falta le aplicamos a Kawa la paliza merecida y pista. Enseguida volvemos.

Sakura se mordió el labio. Después de lo que había pasado ayer tenía miedo de ver a Sasuke travesar una puerta, aunque fuera la de su propia casa. Era sinónimo de que se marchaba igualmente, aunque fuera a volver.

Quiso seguir insistiendo, pero el comentario de Naruto acabó por convencerle de que era mejor quedarse en casa rebuscando entre sus jerseys de invierno uno con el cuello alto.

-Además –el jinchuuriki sonrió de forma zorruna-, no creo que sea conveniente que salgas a la calle con esas sospechosas picaduras de mosquito en el cuello.

Sakura se llevó una mano al sitio señalado por Naruto mientras se sorprendía, dándoles tiempo suficiente para escapar por la puerta, destino: apartamento mugriento de Kawa y posiblemente después el hospital. No había que olvidar que se enfrentaban a un monstruo legendario.

Bajaron a la calle con una rapidez inhumana, dejando a la portera anonadada.

-Ne, Naruto…

-¿Qué?

Sasuke sonrió de medio lado.

-Mosquito tu padre, baka.

Naruto rió, mientras ambos recorrían Konoha mientras ésta de despertaba de la larga noche.

º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

Los golpes en la puerta fueron contundentes. Esta vez se aseguró de esconder bien lo que quedaba de los papeles que le habían delatado la noche anterior. No iba a cometer de nuevo ese error.

Metió las cenizas en una bolsa y abrió la ventana para que el olor a quemado desapareciera.

Volvieron a llamar, y parecían con prisa.

Miró una vez la puerta de su habitación, y pensó en entrar para ponerse algo más de ropa (unos calzoncillos no eran lo más apropiado para recibir visitas), pero desistió. Comprobó que estaba bien cerrada y fue hacia la puerta.

Pero las ojeras y los ojos rojos no los podía esconder. Por fortuna, las lágrimas se habían secado ya hacía rato, pero el escozor no se iba.

Y se sentía una mierda, por lo que había hecho. Seguramente, aquel fuera…

…su último día.

Así que si era el casero pidiendo el pago adelantado del mes, le diría que se lo daba mañana.

Total, ya le habrían encontrado en cualquier lado, desangrado.

Si es que tenía el valor para conseguir cortarse las venas.

Llamaron por tercera vez, y supo que o abría o tiraban la puerta abajo.

Bien, momento del debut en el escenario, Kawa. Hora de poner a prueba tus dotes interpretativas. Finge. Haz como si nada hubiera pasado.

Y abrió la puerta mientras bostezaba, con exagerada despreocupación. Eso solucionaba lo de los ojos rojos.

Y también fingió sorprenderse al ver al otro lado a Sasuke y a Naruto, aunque se lo esperaba.

-¿Qué coño hacéis aquí a estas horas? Es muy pronto.

-¿Estabas en la cama? –Naruto intentaba calmar un poco el ambiente, ya que por lo visto Sasuke venía con intención de partirle la cara.-

-Sí, no es que haya dormido mucho esta noche.

Lo cual era verdad. Pero el Uchiha lo malinterpretó.

-¿Dónde está Hikari?

Era una orden. Como la voz del macho Alfa dirigiendo a su manada en la caza. Irrefutable.

-Emm…

-Anoche no fue a casa a dormir –trató de explicar le rubio. Por lo visto amaba demasiado Konoha como para dejar que un bijuu y un Uchiha se pelearan en ella, pelea en la que seguramente el Kyuubi también acabaría involucrado-. Y me dijo que iba a venir a ver tu piso.

-Ah, sí. Vino, claro… -Intentó desviar la vista, haciéndose el culpable. Cojones, sí que era culpable.- Nos quedamos hablando hasta tarde… Estaba bastante cansada, y, bueno, no quería dejarla ir sola hasta su casa así que…

-Decidiste que la mejor opción era acostarte con ella.

Parpadeó. Debería estar sorprendido por la perspicacia del Uchiha, pero ese cuento ya se lo sabía.

-No me he…

-Ya. ¿Dónde está?

De nuevo la voz del líder. No admitía réplica. Acabó suspirando. Era casi como darse por vencido, y Naruto lo notó. Dio un paso hacia atrás y se le desencajó la mandíbula.

-Sigue en la cama. Cuando despierte le diré que vaya.

-Y una mierda.

Y, antes de que Kawa pudiera hacer nada, le empujó al suelo y entró en la casa.

Kawa reaccionó más deprisa de lo que cabría esperar de alguien que se acaba de levantar, y Naruto se vio obligado a retenerle.

-No debiste haberlo hecho.

-¡Suéltame!

Pero Sasuke ya estaba girando el pomo de la habitación. Mierda, si entraba…

Pero no podía hacer nada. Sasuke abrió la puerta y se quedó mirando al interior de la habitación con el miedo pintado en la cara.

Naruto le soltó y corrió a su lado, recibiendo la misma impresión que el Uchiha.

Él tardó menos en darse cuenta de lo que estaba pasando.

-¿Dónde está Hikari?

Kawa les miró a ambos a los ojos. Tenía que buscar una salida. Tenía que…

-¡Ja, ja, ja, ja, ja! –Tendría que rezar para que no se dieran cuenta de cuán falsa era su risa.- ¡Pues claro que no nos hemos acostado! –Los otros le miraron, con el mismo desconcierto que segundos antes, cuando habían encontrado la cama vacía. Buscaban otra forma de explicar que Hikari no estuviera en casa. Al igual que Kawa. Hasta que vio un camino por el que podía echarse a correr. Debía intentarlo, al menos.- Anoche nos quedamos hablando hasta tarde, sí, pero luego ella se marchó, cabreada.

-¿Por qué?

Joder, Sasuke no podía ni fiarse él. Aunque tal vez le moviera la curiosidad, y no la desconfianza.

-Intenté besarla. Bebimos algo de más, y creí que estaría más… no sé… receptiva. Pero estaba más sobria de lo que pensaba. Me plantó una bofetada y se largó, dando un portazo que casi destroza las bisagras.

-Eres gilipollas –sentenció Naruto, como si fuera una cosa obvia-.

-¿Y dónde está ahora?

Pero Sasuke no se cansaba. No se quedaría tranquilo hasta que supiera dónde estaba.

Él se encogió de hombros.

-Supongo que se habrá buscado un sitio tranquilo para pensar, o para echarme una maldición o lo que quiera que haga cuando está a solas. Está bien, créeme. La conozco.

"La conocía" quiso decir. Pero eso hubiera sido delatarse, sobretodo porque se hubiera echado a llorar de nuevo. ¿Qué mierda había hecho?

Ambos le miraron unos instantes. Él intentó no borrar la falsa sonrisa de su cara.

Fue Naruto quién rompió la tensión con un suspiro.

-Sabes que tiene razón, Sasuke. Ya lo ha hecho más veces. Con Gaara, ¿recuerdas?

-A Gaara no le rechazó ningún beso.

Oh, mierda. Esa conversación no había tomado el giro que él esperaba. Si seguían hablando del Kazekage y del tiempo que estuvo con Hikari, partiría algo. Seguramente los huesos del pelirrojo.

-No, pero cuando cortaron estuvo tres días desaparecida, y luego reapareció tan campante. –El rubio se acercó a poner una mano sobre el hombro de su amigo.- Vamos, seguro que está bien. Vámonos a casa, Sakura-chan debe de estar preocupada.

Las palabras mágicas. Sasuke pegó un bote, acordándose de pronto de que había dejado a su novia sola durante media hora. Sus pies se movieron automáticamente hacia la puerta. Naruto le siguió, con una sonrisa, alegre de que la sangre no hubiera llegado al río.

-Sasuke –el Uchiha se giró, ya en el rellano de las escaleras descendentes-, ¿puedo hablar contigo un momento?

El moreno frunció el ceño levemente, pero terminó por asentir. Se giró hacia Naruto.

-Ve bajando. No tardo.

Su compañero asintió, e hizo lo propio. Sasuke encaró a Kawa, y habló antes de que lo hiciera él.

-La próxima vez, si es que la hay, no te pases tanto con ella.

Kawa suspiró.

-No quiero hablar contigo sobre mis oportunidades con Hikari. La verdad es que necesito hablarte de algo, pero no aquí, ni ahora. –Sasuke frunció aún más el ceño.- ¿Te va bien esta tarde a las siete en el campo de entrenamiento?

Sasuke se demoró unos segundos en responder.

-Claro. Hasta luego, entonces.

Se despidieron, y Kawa volvió al interior de su cuartucho. Entró en la habitación.

Por suerte no se habían percatado de que, debajo de la sábana tirada en el suelo, había un charco de sangre que no se había atrevido a recoger. Cogió la katana del fondo del armario y examinó su brillo en la oscuridad, serio.

Se acercó a la cama y cogió una foto vieja, una de las que había estado observando esa larga noche.

Una de él y Hikari de pequeños, abrazados, sonriendo, en la Cascada. Kasumi tomó esa foto el día que se compró la cámara fotográfica.

La lanzó al aire, dejando que cayera.

Y antes de llegar al suelo, la katana ya la había cortado en dos.

º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

Le dolían las muñecas. Las debía de tener atadas a la pared con cadenas. La venda de los ojos le molestaba, y le dolían los hombros.

En realidad, le dolía todo.

Y el haber estado todas esas horas llorando no ayudaba mucho.

Podría haberse liberado, en otras condiciones. Pero ahora no sabía ni siquiera si quería hacerlo. Prefería quedarse en esa oscuridad perpetua, en esa mugrienta celda, alejada del mundo y su aterradora realidad.

Lejos de cualquier recuerdo. Acabaría por olvidar. Se volvería loca y acabaría muriendo. Era perfecto.

Pero era demasiado difícil. No podía concebir la idea de irse sin respuestas, dejando a tanta gente atrás…

Dios… ¿por qué coño tenía que haber ido a verle aquella noche?

Si se hubiera ido con Naruto a su casa, nada de eso habría pasado. No habría descubierto la verdad sobre Kawa. No habría tenido que soportar que la dejara inconsciente para llevarla hasta allí, y eso que aún no sabía donde era allí exactamente.

Estaba colgada con unas cadenas de la pared, que le sujetaban las muñecas y los tobillos, en una postura totalmente incómoda y dolorosa.

Suponía que sería una especie de zulo, ya que la humedad se notaba en el ambiente.

Y entonces escuchó las bisagras, y notó la luz penetrar en aquel agujero aun tras la venda.

Alguien bajó de un salto, aunque apenas hizo ruido.

Se encogió sobre sí misma.

Había ido a matarla. Aquel pensamiento le sacudió la mente, fue como un puñetazo en el estómago. Había ido a terminar lo que había empezado por la noche.

Kawa… Kawa iba a matarla…

Le causaba más pánico el saber quién iba a ejecutarla que saber que iba a morir.

Kawa… Su Kawa…

Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, mientras escuchaba los pasos acercarse a ella lentamente, resonando en las paredes.

Kawa… Al que tanto había querido…

Escuchó algo metálico deslizarse de su funda.

Kawa… A quien ella…

Y el kunai rompió las cadenas que sujetaban sus pies.

-Tranquila. He venido a sacarte de aquí.

No era Kawa. No sabía quién era. No reconocía la voz, y siquiera estaba segura de haberla escuchado antes. Era de un hombre joven, de sonido angelical, casi divino. Recordaba vagamente una voz semejante, tal vez de un sueño. No la ubicaba en ningún sitio, pero hubo algo en ella que la tranquilizó.

El desconocido se acercó hasta que ella pudo oler el aroma de su ropa. Olía… a una mezcla de plantas aromáticas. Tomillo, romero…

Estaba tratando de quitar los grilletes de sus manos, ya que estos parecían estar en mejor estado que los inferiores.

-¿Quién eres?

Imaginó una sonrisa. Una sonrisa preciosa, formada por unos labios perfectos.

-No importa –cada nota de su voz tenía en ella un efecto estimulante. Joder, en otras circunstancias, lo primero que se le hubiera ocurrido decir era que aquella voz era jodidamente sexy-. Escucha, Hikari –ella no tenía fuerzas para nada, y el hombre se dio cuenta. La cogió en volandas con un brazo, mientras que con el otro terminaba con sus esposas.-: no le odies por esto. Tiene una buena razón para ello, o al menos a él le parece que es una buena razón. –No le importó de qué le hablaba, y vagamente se dio cuenta de que refería a Kawa. Sólo podía imaginar el aspecto que tendría su salvador: joven, guapo, con un cuerpazo de muerte, sonrisa de perlas… Se estremeció. Sus manos quedaron libres, y el extraño cargó con todo su peso, en brazos. Se dirigió con ella ala salida. Hikari no tenía ni siquiera fuerzas para alzar las manos y quitarse la venda, para ver a su príncipe sin rostro.- Pero tienes que detenerle. No puedes dejar que haga daño a Sasuke.

Dicho esto, besó su frente. Sus labios le parecieron fríos y marmóreos, como los de una estatua. Pero a la vez destilaban un calor, un cariño... No lo supo en ese instante, pero se había enamorado de esos labios. Y no podría librarse de la tentación de besarlos en mucho tiempo.

Joder. Pero le pasó totalmente desapercibido el tono con el que pronunció el nombre, cargado de ternura. Sólo pudo pensar en eso: Sasuke.

Sus pies se posaron en el suelo, y de pronto se sintió con fuerzas para arrasar un país entero. Qué digo, el continente.

Se quitó la venda con furia.

Miró a todas partes, pero no había rastro de aquel hombre.

-¡Dime quién eres, por favor!

Pero los árboles no iban a contestarle. Intentó concentrarse en encontrarle, ya que posiblemente siguiera por allí, pero no pudo.

Sasuke, Sasuke, Sasuke, Sasuke…

Aquella voz en su cabeza no se iba. Y no se iría en mucho tiempo, esperaba. Dios, aquel recuerdo iba a alimentar sus mejores fantasías durante mucho tiempo.

Sasuke, Sasuke, Sasuke, Sasuke…

Vale, joder. Ya buscaría a su caballero andante en otra ocasión. Ahora era más importante Sasuke.

Se subió a un árbol y no tardó en encontrar Konoha. Bien, no tardaría más de cuarto de hora en llegar si corría con todas sus fuerzas.

Así que puso toda su confianza en sus piernas.

Por Sasuke.

Pero eso implicaba encontrar se con Kawa.

"No le odies por esto"

Y era imposible no hacer caso de lo que le decía aquella voz.

"Tiene una buena razón para ello, o al menos a él le parece que es una buena razón."

Bien, pues tendría que preguntarle cuál era esa razón tan importante.

Y ya juzgaría ella si era tan importante como para tener que matar a Sasuke por ello.


Vaaale, venga, ya podéis insultarme (se tapa los oídos) Uy, si estais insultando a Kawa, no a mí xD Que tiene una buena razón, chicos, chicas, amores. Que si lo dice Itachi ni Dios puede negarlo. Adoremos a Itachi-sama n.n ¿Alguien más piensa que es demasiado bueno con Kawa? ¿Superaría su muerte? Y ahora todos a coro me gritáis a la cara SÍÍÍÍÍÍÍÍ!!!! Si va a ser él quién lo mate como le haga algo a Sasuke! Le va a descuartizar! Mutilación!! Al foso de los leones/cocodrilos/tigres mal dibujadoss!!!!

Bueno, los animos están calentitos, lo sé. Después de estas escenas. Ainsh, si es que sólo a mí se me ocurre. De todos modos, esstoy en decadencia de reviews ToT Los temidos exámenes de diciembre ò.ó

un beso! Sayo!