Holaaa!!! Bueno... qué decir. Siento el retraso, pero no tuve otra opción. Me fui con mis padres al pueblo y es un sitio aislado del mundo en el que no hay ordenadores, teléfonos (para llamar hay que irse al ayunamiento al teléfono comunitario) ni cobertura. Ni tele. Menos mal que tengo libros... (y dos primas y un hermano pequeños que me hacen la tarde más amena u.u) Bueno, este capítulo de todos modos me ha costado mucho escribirlo. En la última escena con arcadas y todo. Es que sólo de imaginarlo... Me han preguntado que si yo también odio a Kawa. No puedo u.u El chico está loco, sí, lo reconozco, pero no puedo odiarle. Tiene razones de sobra para ahcer lo que hace, y, aunque ahora esté confundido y no sepa qué hacer, acabará siendo un buen chico... De verdad, espero que podáis perdonarle todo lo que ha hecho. (Ahora es cuando alguien grita de fondo: ¡¡le perdonamos, pero eso no quiere decir que nos guste el KawaHika ò.ó!!!! (Y Forsak levanta la pancarta de ItaHika forever, ayudada por Kimi)). Vale, a ver, no os doy más la chapa. Sólo pido que me deis vuestra opinión sobre los padres de Sakura (O.O). Sí, salen xD Tarde o temprano tendrían que hacerlo (tendrán que ir a la boda de su hija, amos, digo yo xD) Ok, voy a seguir estudiando. QUe tengo todavía dos semanas de exámenes por delante u.u Esto es deprimente...
Capítulo 5: Tú eres mi razón.
Sakura estaba inquieta. Había tratado de distraerse buscando en su armario algo con lo que tapar la marca de su cuello.
Pero no podía dejar de pensar en Sasuke y Naruto.
Algo rozó sus dedos, una tela fina. La sacó del fondo del armario y la desdobló.
Era de un color rosa pastel, no tenía mangas y tenía un suave cuello alto. Se quitó la que llevaba (muy cutre, por cierto, ya que la utilizaba para trabajar) y se puso la otra, con unos pantalones vaqueros piratas. Le gustaba.
En ese momento sonó el timbre.
Fue corriendo, pensando que serían Naruto y Sasuke, y se llevó el mayor susto de su vida al encontrar al otro lado el rostro de su padre, cada vez más arrugado.
Sakura era hija única, por lo que siempre había sido el centro de atención en su casa. Su padre era comerciante, y su madre ama de casa. Se sintieron muy orgullosos cuando les dijeron que quería ser ninja.
Su padre también lo fue, cuando ella era muy pequeña, pero lo dejó por petición de su madre al quedar herido de gravedad en una misión.
Siempre habían sido muy cariñosos con ella y habían respetado su decisión de ser médico ninja. Fueron muy felices cuando se graduó, aunque sí que se habían quejado alguna vez del problemático equipo que le había tocado.
Y lo pasaron muy mal cuando su hija perdió la ilusión, el día que Sasuke se marchó. Le apoyaron en todo momento, y jamás volvieron a quejarse de él, aunque Sakura sabía que siempre, por una parte, le habían odiado. Se supone que es lo que hacen los padres cuando alguien daña a sus hijos, ¿no?
Y después de su regreso no habían vuelto a poner mala cara cuando se mencionaba a Sasuke. Porque su hija estaba más feliz que nunca.
Aunque Haruno Midori y Haruno Hideshi no sabían aún la razón.
Su padre tenía el pelo rosa, aunque ya algo descolorido, y los ojos marrones claros, del color de la miel. Su madre los ojos verdes y era rubia, exuberante. Sakura siempre se había preguntado por qué ella no había heredado el cuerpazo de su madre.
-¡Mamá, papá! ¡Qué sorpresa! –Se llevó una mano al cuello, intentando colocar perfectamente el jersey antes de abrazarles.- Pasad.
Ambos se descalzaron y se sentaron en el sofá. Sakura les llevó un té a cada uno.
-¿No está Naruto? –La voz de Hideshi se notaba ya cansada, por la edad.-
-No, ha salido con Sasuke-kun. No tardarán en volver.
Y eso era lo que le asustaba. Sus padres no habían tenido mucho trato directo con Sasuke, ya que coincidían pocas veces. Y, aunque creía que sus padres ya deberían haber oído los rumores de su relación con él, sabía que no se lo creerían hasta que ella misma se lo confesara. Ellos seguían pensando que su hijita todavía no pensaba en tener novio. Aunque sabían de sobra que estaba enamorada.
Se sentó en frente de ellos, nerviosa. Tal vez fuera una buena oportunidad para decírselo…
-Mamá, papá… ¿qué pensáis de Sasuke-kun?
Era arriesgado, pero era mejor ir viendo por dónde iban los tiros.
-Pues… -La voz de su madre seguía siendo muy dulce, pese a estar cerca de los 50 años.- Sabes que no nos disgusta, cariño. Parece un chico simpático.
-Pero –su padre, siempre poniendo pegas- también es un poco obcecado. Entiendo que lo de su familia le marcase de por vida, pero se ha pasado de la raya.
-Está arrepentido de haberse marchado.
-Aún así, se marchó. Te hizo daño y es lo que importa.
-¡Pues ahora es quien me hace feliz!
Oh, oh. Se había ido de la lengua. Trató de que sus padres cerraran un poco los ojos, antes de que les diera el paro cardiaco.
-Es decir… Que él… me lo paso bien y todo eso… con Naruto también, y Sai…
Ambos entornaron los ojos. Sakura sintió que sus miradas recorrían su mente, buscando algo que le delatara.
Y salvada por la campana. Y pensar que cuando Naruto compró el timbre no le gustaba…
Corrió a abrir.
-¡Naruto! ¡Sasuke-kun! –Aprovechó que sus progenitores no podían verles para susurrarles.- Han venido mis padres. ¿Y Hikari?
-Oh. –Naruto se asomó un poco, lo justo para verles a en el sofá.- Hikari no estaba donde Kawa, ya te contamos luego. –Terminó de descalzarse y entró en la casa.- ¡Señores Haruno! Cuando tiempo sin verles por aquí, qué sorpresa.
Sakura miró a Sasuke a los ojos, apurada. Quería decírselo a sus padres. No podía seguir ocultándoselo.
-Sasuke-kun…
Él suspiró y la besó fugazmente.
-Adelante. Después de todo, seré el único que tenga que acostumbrarse a tratar con suegros. Qué suerte tienes.
Sakura sonrió de oreja a oreja y dio media vuelta, pero Sasuke la detuvo y la miró de nuevo.
Colocó bien su jersey, ocultando las pruebas de que su relación no era tan inocente como las que solían imaginar los padres.
-Quiero conocerles, no firma mi sentencia de muerte. No he olvidado que tu padre fue ANBU.
Ella se sonrojó levemente y ambos entraron al salón, manteniendo las distancias.
-Buenos días, señores Haruno.
-Otro igual –la madre de Sakura rodó los ojos-. Llamadnos por nuestros nombres, por favor.
-Encantado entonces de verles de nuevo, Hideshi-san, Midori-san.
Sasuke estrechó la mano del hombre y besó la de la madre de Sakura, que sonrió ampliamente. El Inner de su hija sumó el punto de modales al marcador, a favor de Sasuke.
Volvieron a sentarse en los sofás, mientras Naruto cogía unos refrescos para él y Sasuke. Seguro que también se había encargado de esconder bien la única botella de sake que tenían en el frigorífico.
-Y, ¿qué les trae por aquí?
-Simplemente visitamos a nuestra hija.
Bien, de momento las cosas no iban mal. Su padre estaba evaluando a Sasuke son la mirada, y el se mostraba relajado pese a saberse observado. Su madre también le estaba haciendo pasar un examen, pero de un modo bien distinto.
-¿Van a quedarse a comer? –Inquirió Naruto-.
-No entraba en nuestros planes, la verdad.
Pero en la nota de Midori se notaba el "no nos han invitado… aún".
-¿Por qué no os quedáis? –Sakura sonrió de oreja a oreja, y miró a Sasuke de reojo.- Naruto hoy va a comer con Hinata, y Sasuke-kun se iba a quedar conmigo.
Naruto se puso rojo cuando ambos adultos le miraron.
-¿Hyuuga Hinata? –A Midori le brillaban los ojitos. Naruto se rascó la nuca, asintiendo.-
-No pierdes el tiempo, ¿eh, chaval?
Naruto se sonrojó aún más.
-Por favor, me va a dar algo. Simplemente somos amigos…
-Seremos viejos, pero no tontos, Naruto.
La voz de Midori era la de una experta casamentera. Todas las madres se daban cuenta de esas cosas. Menos con sus hijos.
-Bueno, es que… Aún no se lo hemos dicho a su padre y…
-Oh… Qué bonito, un romance secreto.
-Midori, no te montes cuentos.
-Es igual que nosotros, ¿te acuerdas? Tardamos un año en decirles a mis padres que estábamos saliendo.
-¿Cómo reaccionaron los abuelos? –De tal palo tal astilla, supuso Sakura.-
-Oh, bien. Mejor de lo que yo me esperaba la verdad. Pero supongo que los padres notamos enseguida cuándo el amor es verdadero, porque lo conocemos bien. Y ya ves que no se equivocaron. Empezamos a salir con tu edad, ya que es cuando se suele encontrar a la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida.
Sasuke y Sakura se miraron instintivamente. Enseguida desviaron la vista, sonrojados, y Sasuke se aclaró la garganta.
-Emm… Entonces ¿os quedáis a comer?
-Claro, por qué no. Menos trabajo para mí.
Midori se encogió de hombros.
Sakura dio un pequeño bote en el sofá y aplaudió con una sonrisa de niña pequeña. Se levantó y se metió en la cocina. Desde allí, gritó.
-¿Qué os apetece?
-Deja que te ayude –Midori se levantó del asiento y se metió con su hija en la cocina, comenzando a mirar en el frigorífico-.
Naruto se escabulló con la excusa de ir a cambiarse, dejando solos a Hideshi y a Sasuke.
Estos dos se miraron unos momentos.
-Y… -Hideshi trató de romper el hielo- ¿cómo te va con la condena?
Sasuke cambió de posición en el sofá.
-Bueno, ya no sé si se le puede llamar así. Son un par de misiones sin importancia.
-De nivel ANBU. –La mirada de Hideshi refulgió, con la astucia de un viejo guerrero.- A este paso acabarás siendo uno de los mejores ninjas de Konoha.
-Más le vale. Si no, no podrá ser la mano derecha del próximo Hokage. –Naruto apareció vistiendo unos pantalones vaqueros claros y una camisa blanca, con una chaqueta negra encima, desabrochada.- ¿Qué tal? ¿Demasiado formal?
Hideshi le miró con aprobación, hasta que reparó que la camisa la llevaba por fuera de los pantalones, pero no puso ninguna objeción. Los rollos modernos de los adolescentes… jamás les comprendería. Sasuke asintió.
-Vas perfecto. Así estarás a la altura de la clase de Hinata.
Naruto rodó los ojos y cogió la cartera y las llaves.
-¿Dónde vais a comer? –Se interesó Hideshi-.
-Voy a llevarla al…
-Espero que no sea al Ichiraku.
Naruto le sacó la lengua a Sasuke y le hizo burla.
-No idiota. Vamos a ir al Ike's.
Hideshi y Sasuke silbaron a la vez.
-Sitio caro, ¿ne? –Hideshi elevó una ceja.-
-Bueno… -Naruto se sonrojó levemente.- Me pagaron bien por mi última misión y hacía tiempo que no la llevaba a un sitio bonito, y… hum… bueno…
-Vale, sí, pero vas a llegar tarde. –Sasuke señaló el reloj y Naruto se puso pálido al verlo.
Corrió hasta el sofá y se despidió amablemente de Hideshi. Acto seguido, y sin que Sasuke pudiera hacer nada por remediarlo, Naruto se acercó a él y le plantó un beso en la mejilla. Sasuke se puso primero amarillo, verde después, para terminar de un color morado en cuestión de segundos. Se frotó la mejilla con asco, farfullando en contra de Naruto, mientras Hideshi trataba de contener la risa (sin mucho éxito).
Naruto ya se había despedido de Sakura y de Midori, por lo que salió de la casa, y tras despedirse de todos en voz alta (recibiendo una amenaza de muerte por contestación) cerró la puerta detrás de él y todo se quedó en silencio.
Sakura asomó la cabeza por la puerta de la cocina.
-¿Os apetece curry?
Hideshi se relamió.
-Mi comida favorita.
Sasuke miró al padre de Sakura y ella le miró a él. Sus miradas se cruzaron y ambos sonrieron.
-Que casualidad –dijo Sasuke.-
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
Había salido todo a pedir de boca. Las risas no habían faltado en toda la comida. A Midori se la había ganado rápido. Mamá era muy fácil. Un par de comentarios ingeniosos y ya le estaba contando a Sakura al oído lo "buen tío que parecía". Hideshi había sido más difícil, pero todos los padres eran así.
Cuidaba de su hija más que nadie. A la mínima que él la miraba un tanto descaradamente ya estaba recibiendo una patada por debajo de la mesa y una mirada que podría matar a un oso. Así que había intentado contenerse. El problema había llegado cuando a Sakura se le cayó el vaso de agua encima. Estaban bastante divertidos, y no se dio cuenta de nada cuando fue a su cuarto a cambiarse de camiseta. Así que, en cuanto se sentó, Sasuke se puso pálido. Él sí se había dado cuenta de que esa camiseta no tenía cuello. Se lo había hecho notar a Sakura disimuladamente, y ella había ido al baño y había vuelto con un pañuelo alrededor del cuello. Sus padres no parecieron notar el cambio y ambos habían suspirado aliviados.
-Y, dime, Sasuke, ¿qué tal viviendo con Hikari?
Midori había decidido sacar el tema. Al principio le había molestado, porque eso le había recordado que no tenía ni puta idea de dónde podía estar. Pero acabó hablando de su relación con ella tranquilamente.
-Lo suyo es raro. Tiene un… algo, no sé, que te hace cogerle cariño. Todos dicen que somos como hermanos, pero yo no podría decirlo. Mis conocimientos en ese tipo de relaciones están un poco atrofiados.
Habían dejado el tema ahí, justo en el momento en el que Sasuke había clavado la mirada en el vaso de agua y lo había mareado más de la cuenta, con la mirada hundida en nostalgia. Sakura se había levantado para ir a la cocina a por los postres, y Sasuke le ayudó a llevar los platos. Una vez escondidos en la cocina, Sakura sacó la botellita de sake del armario de las medicinas. Sirvió rápidamente en do vasos y le ofreció uno a Sasuke.
-¿Preparado?
-Para todo.
Ambos empinaron el vaso y se lo bebieron de un trago, expirando al final. Cogieron los cuatro platitos con los flanes bañados en caramelo y volvieron al comedor. Se sentaron, y Sakura detuvo a sus padres antes de que pudieran comenzar a comer.
-Mamá, papá… hay algo que… me gustaría que supierais.
Ambos miraron a su hija y seguidamente a Sasuke. Fue apenas un movimiento, pero a Sasuke le pareció que hubieran girado la cabeza ciento ochenta grados. Tragó saliva, y Sakura se mordió el labio y apretó los ojos cuando las miradas de sus padres volvieron a ella.
Y lo había soltado todo de sopetón. Seguido del discurso de "no tenéis que preocuparos", "soy más feliz que nunca", "le quiero" y "confío en él". Ambos habían tardado en reaccionar. Y no había sido tan terrible. La primera en hablar fue Midori, con un "Vaya…" seguido de un carraspeo y una mirada a su marido para que hablara.
Sasuke sonrió, absorto.
Hideshi no había dicho nada. Se había limitado a meterse una mano en el bolsillo y sacar algo. Lo colocó sobre la mesa y lo extendió hacia Sasuke, tapándolo con la palma.
Sasuke metió la mano en el bolsillo y acarició la cajita. Aún recordaba el grito de Sakura y las risas de Midori, resonando en sus oídos. "¡Papá!". Y sin embargo, él había aceptado la caja de preservativos con una risa. Se habían comido el postre sin más miramientos, hablando, ya sin secretos. Les hicieron las típicas preguntas: desde cuándo llevaban juntos, que si era serio, que si iban a algún lado, que tal, que si cuál. No había sido tan terrible.
Sasuke sonrió más ampliamente. Después de todo, su vida parecía ir a mejor.
Siguió caminando, absorto en sus pensamientos. Ya había llegado al campo de entrenamiento, pero de su amigo, ni rastro. Un paso, dos. Y reparó en la trampa del suelo.
Dio un salto hacia atrás justo a tiempo. Un segundo más y el sello explosivo le hubiera reducido a cenizas.
Se posó en el suelo, y espero a que la nube de polvo se disipara.
-¿Qué coño haces? ¿Te parece divertido?
Kawa no respondió. Al otro lado del pequeño círculo de hierba quemada, el rubio permanecía frío e impasible. Desenvainó la katana que llevaba a la espalda y apuntó con ella a Sasuke.
-No es nada personal.
Y le atacó. Apareció detrás de él en un abrir y cerrar de ojos, y él sólo pudo cubrirse con el brazo. Por suerte, tan sólo fue un corte.
Un corte, que, en caso de no haber dudado en el último instante, le hubiera cortado el brazo entero.
Cayó al suelo, unos metros más tras, agarrándose con la mano izquierda la herida sangrante.
Podría gritar y pedir ayuda. Sería rebajarse demasiado. Además, no le oiría nadie. Estaban a kilómetros del centro de Konoha.
-Qué… ¿Qué haces, Kawa?
El acero de la katana refulgió, manchado de sangre. La mirada de Kawa seguía fija en él. Sabía que era totalmente injusto. Una batalla que ya tenía ganada. Mientras Sasuke estaba en la aldea, no podía utilizar su chakra, por un sello que le habían puesto, temporal. Ni siquiera podía activar su sharingan. Era como un niño indefenso. Matarle iba a ser como quitarle un caramelo a ese niño.
-Lo siento de veras, Sasuke.
Alzó la katana, y la descargó sobre Sasuke, haciéndole soltar un grito de dolor.
Observó, impotente, como la katana se clavaba en su muslo izquierdo y lo atravesaba. El dolor fue insoportable.
-Kawa… ¿Por qué…?
Kawa apretó la mandíbula unos instantes, aunque trató de que no se le notara.
-Porque hay gente que daría mucho dinero por tu cabeza.
Volvió a elevar el filo, y esta vez Sasuke reaccionó a tiempo. Le tumbó de una patada, aunque eso hizo que su pierna ardiera. La herida de su brazo comenzaba a ponerse morada, y no tardaría en extenderse.
Mierda. Mierda. ¡Mierda!
Estaba perdido. Kawa no tardó en levantarse, pero sin prisa. Sabía que Sasuke no podría defenderse más.
Sasuke observó el metal con rabia. Y después a Kawa. La ira no podía mezclarse con el dolor en sus ojos.
Así que todo acabaría ahí. Asesinado por su propio amigo, un caza recompensas. Joder, era obvio. Pero él no se había dado cuenta, claro. Dejaba su venganza. A Sakura, a Naruto, a Hikari… Las noches inolvidables en el Yonaka. La sensación de los focos mirándolo, de tocar con su guitarra, de cantarle al micrófono. Los gritos de los fans, la euforia de Hikari, los besos de Sakura.
Mierda, no podría volver a gastarle una broma a Naruto. No podría verle convertirse en Hokage. No podría ver la sangre de Itachi brillando en sus manos. Dejaría su clan extinto. No sería capaz…
Se acordó de la caja de preservativos que llevaba en el bolsillo, del padre de Sakura. Ahora que las cosas parecían irle tan bien…
Mierda, joder, ¡si todavía era virgen!
Así que lo último que pensó fue en que ésa era una estúpida manera de morir. Sintiendo el sabor amargo de la traición en el paladar. Su vida se había termi…
-¡No!
-¡No!
-¡No!
Un cuerpo se abalanzó sobre el de Kawa, derribándolo y alejándolo de Sasuke. Él abrió los ojos, confundido. Estaba vivo.
-¡Sasuke!
Sakura se arrodilló a su lado, y examinó sus heridas.
-Dios mío…
-¿Cómo…?
-¡No te muevas!
-¡Que alguien llame al hospital!
-¿Pero qué…?
-¡No hables!
-¡Que alguien me sujete, u hoy alguien acabará muerto!
-Esto es increíble…
A Sasuke sí que le parecía increíble. Las voces se mezclaban en su cabeza y ya no sabía de quién era cada cuál. Había perdido demasiada sangre, y comenzaba a ver borroso.
-¡Sasuke! Mírame fijamente –trató de enfocar el rostro de Sakura, pero le pesaban los párpados demasiado. Comenzó a notar una sensación agradable en la herida de la pierna-, no apartes la vista de mis ojos, y, por encima de todo, no los cierres.
Hizo efecto. La miró, y supo que podría estar así el resto de su vida. La pierna ya no le dolía. De hecho, no la sentía. Le habrían hecho un torniquete. Y… el brazo… era…
-¡Sakura, está perdiendo el conocimiento!
-A ver, Sasuke…Sasuke, mírame. Habla conmigo, pregúntame algo.
Sasuke trató de sonreír, pero se le hizo un movimiento demasiado complicado. Tardó casi medio minuto, pero al final pudo articular palabra. Sakura había dejado su pierna ya había pasado a curar su brazo. A unos metros de allí escuchó un grito, pero no supo diferenciar las palabras.
-¿Cómo habéis…?
No le dejó terminar la pregunta.
-Hikari nos avisó –Al fruncir Sasuke el ceño, ya que no comprendía, suspiró-. Anoche descubrió lo que quería hacer Kawa y él la encerró en un zulo, en el bosque. Alguien la ha liberado y ha venido corriendo a avisarnos. Ha sido horrible, cuando hemos llegado y te hemos visto en el suelo…
-Estoy bien.
Y era verdad, ya se encontraba mucho mejor. El brazo tampoco le dolía. Sakura le ayudó a incorporarse. Se sentó, apoyado en ella. Consiguió diferenciar las voces. Hikari le estaba gritando a Kawa, con lágrimas en los ojos. Naruto le sujetaba, mirándole con ira. Pero él ni se inmutaba. Le sangraba el labio, y vio la sangre en los nudillos de Naruto. Tenía la mirada perdida, y una expresión indescifrable.
-¡¿En qué demonios estabas pensando?! –Hikari no obtuvo respuesta.- ¡Qué diablos creías que hacías! ¡Es que te has vuelto loco!
Kawa no contestó a ninguna de sus preguntas, por lo que Naruto lo hizo por él, sacando del bolsillo del jinchuuriki de Houkou un libro. Lo abrió por una página, y señaló la fotografía.
-Creo que la razón está muy cara.
-Ah, ¿sí?
-Sí. 60 millones de ryous. A mí me parece razón suficiente como para matar a tu mejor amigo.
Sasuke apretó los puños. Su rostro en aquel libro…
Hikari se arrodilló. Su rostro ya no parecía lleno de rabia. Puso una mano en la mejilla de Kawa, captando su atención. Cuando sus ojos se cruzaron, una lágrima escapó de los ojos de Hikari.
-¿Por qué…?
Kawa apartó la mirada.
-Naruto tiene razón. Y tú ya lo sabes.
-No. –Volvió a hacerle alzar la mirada, impidiéndole mentir. Era imposible hacerlo mirando a Hikari a los ojos.- ¿Por qué? Sé que tienes… que piensas que tienes una buena razón para hacerlo. Y el dinero a ti no te importa. Es algo más… Él me lo dijo.
Kawa abrió los ojos, como sorprendido. Caviló unos instantes, y finalmente sonrió.
-No podía quedarse quieto. Si ya lo sabía yo…
-Kawa. –Hikari volvió a clavar su mirada en él, y Kawa tembló.- ¿Por qué?
Y ya no pudo más. Se desmoronó. Dejó caer la cabeza y se echó a llorar. Naruto le soltó y se alejó de él. Hikari, en cambio, se sentó a su lado y le abrazó con fuerza, acariciándole el cabello.
-Por ti… -Pese a que fue un susurro, todos pudieron oírlo perfectamente.- Quiere matarte, y… yo… No tenía otra opción. Si no lo hacía, él… Iba a ser peor para todos, y no quería verte sufrir… Yo… -Hikari se echó a llorar también, escondiéndose en el hombro de Kawa.- Todo ha sido por ti. Todo… Haría cualquier cosa si tú estás bien. Cualquier cosa.
Y, pese a que no habían entendido la mitad de las cosas, la razón estaba bien clara: Hikari. Sasuke sonrió. Siempre Hikari. Para Kawa no existía otra cosa.
Sasuke pidió ayuda a Sakura y ella le levantó. Entre Naruto y ella le llevaron hasta donde estaban Hikari y Kawa, y le dejaron a su lado en el suelo. Kawa no se atrevió a mirarle.
-Kawa… -El rubio siguió sin levantar la mirada.- Dime, por favor, ¿quién es? ¿Quién quiere matar a Hikari? Juntos podemos evitarlo, no hace falta que lleguemos a esto, Kawa.
-No… No, no, no… -Kawa le miró, uno a uno a los ojos, infundiéndoles parte de su miedo.- Seguro que ya lo sabe, fijo que ya sabe que le he traicionado. Ahora… No habrá nadie que pueda pararle, él…
-¿Quién es él, Kawa?
Unos segundos de silencio. Todos mirando expectantes a Kawa. Él entreabrió los labios.
Y de repente sintieron el chakra. La atmósfera se volvió opresiva, y, por instinto, se alejaron de la fuente: Hikari. Todos la miraron, con miedo, y ella soltó una exclamación.
Se llevó las manos al vientre y tuvo la primera arcada. Se dobló sobre sí misma, y ninguno de los presentes se atrevió a acercarse a ella. La cicatriz de su cuello había cambiado a un color negruzco, y parecía expandirse cada vez más. Se quedaron paralizados, viendo como vomitaba bilis de un color amarillo metálico, mezclado con sangre.
Las convulsiones fueron aumentando, y, por fin, Kawa reaccionó. Pero lo único que pudo hacer fue acercarse a ella y sujetarle la cabeza. Entonces Hikari gritó, y el sonido se cortó de repente, cuando, con una convulsión, su garganta se desgarró.
Vomitó más sangre, y seguidamente estuvo a punto de ahogarse. Kawa le dio una palmada en la espalda, y por fin salió lo que le obstruía la garganta.
Era una masa deforme, verdosa, y que olía a putrefacción. Parecía demasiado grande como para haber pasado por la garganta de Hikari, pero ahí estaba. Todos la contemplaron, excepto ella, que había perdido todas sus fuerzas. Y de pronto comenzó a moverse.
Era como una especie de saco amniótico. De repente, lo que quisiera que había en su interior comenzó a removerse. La bolsa se rompió, dejando escapar un líquido amarillo ácido que comenzó a corroer la hierba.
La serpiente salió reptando de ella. Se alzó sobre sus anillos y giró la cabeza, sacando la bífida lengua repetidamente. Les miró con los ojos irisados y todos sintieron un escalofrío cuando pareció sonreír. Kawa apretó a Hikari contra su pecho y miró al reptil con terror, con pánico.
La serpiente volvió a moverse y comenzó a alejarse ellos. Pero antes de poder alcanzar los matorrales donde esconderse, un kunai salió disparado contra ella y se le clavó la cabeza. Se retorció durante unos instantes y finalmente, se quedó inerte. Kawa devolvió su mano a la cabeza de Hikari y besó su frente.
-No te va a hacer nada. No dejaré que te toque un pelo.
Sakura y Naruto se miraron. Y luego vieron el puño de Sasuke crisparse.
Sólo conocían a una persona lo suficientemente retorcida como para hacer que una chica vomitara una serpiente. Y su nombre producía escalofríos.
Orochimaru, el señor de las serpientes.
Comprendo que me odiéis. Pero prometo que no era mi intención hacer sufrir a Sasuke! Es que... sólo era necesario. Para los que esperarais un canción dentro de poco, ya veis que Hikari no va a poder cantar en algún tiempo (eekkss). Y, bueno... llegó. Tarde o temprano tenía que llegar. Oro. Tito Orochiiiii!!! Él siempre vuelve a casa por Navidad xDDD Creo que andando por esas fechas haré un especial de LDL... Es que el último me gustó mucho. He estado echando cuentas, y con todo lo que tengo pensado meter en esta temporada da para casi 40 capítulos O.O Vais a tener LDL para rato, ne... Bueno, vale, ya me esfumo, ya. Estudiar! La música en el Renacimiento! Hum!
Sayo!
