Podéis matarme. No merezco otra cosa. Pero trataré de que mi excusa suene convincente. ¡¡NAVIDAD!! ¡¡FELICES FEISTAS A TODOS!! ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!! Espero que éste 2009 os los paséis muy bien, que os vaya bien con la salud, el dinero, los amigos, la familia y el amor. Y que no me abandonéis pese a mis terribles retrasos. Este capítulo me ha costado más, porque se cuentan muchas cosas. La parte de los secretos. Y no es ni la mitad. Me he tenido que replantear la historia y meterme mucho ahí. Yo debía de parecer estúpida llorando en mi cuarto mientras veía las escenas de los padres de Hikari. Les cojo demasiado cariño a mis personajes (Kimi trata de matarme cada vez que digo que Kawa es buen chico...). Bueno, el caso. Muchas gracias a todos, espero que los reyes os traigan muchos regalitos. Hablando de sillones reclinables, me ha llegado un review en forma de carta a los reyes magos xD Y piden lemmon O.O No soy reina, ni maga, pero trataré de satisfacer vuestras necesidades. Sobre todo esa del Itahika n.n Esperad al capi 8, esperad... y vuestras plegarias serán escuchadas xD Un beso, nos vemos abajo!!
Capítulo 6: Sobre secretos, mentiras y visitas.
La luz incidió sobre sus pupilas dañándolas. Cerró de nuevo los ojos y probó a abrirlos poco a poco.
Esta vez funcionó.
Estaba en el hospital. Lo conocía demasiado bien… pero como todos los ninjas.
Tenía una mascarilla de oxígeno y suero inyectado. Sentía dolor en el cuello, pero lo ignoró.
-Vaya, despertaste.
Miró hacia la puerta, desorientada. Entró una silla de ruedas empujada por Sakura. Quiso levantarse, pero los músculos no le respondieron. Y cuando trató de hablar, se había olvidado de cómo hacerlo. Había algo que faltaba, como si tratara de hacer un puzzle sin piezas.
-Tienes desgarradas las cuerdas vocales. Tsunade dice que aún tardarás unos días en poder hablar. Y que tendrás que dejar de actuar en el Yonaka por un tiempo. Yo tampoco puedo tocar la guitarra, así que…
Hikari miró el brazo escayolado de Sasuke. Luego su pierna. Sentado en la silla de ruedas, dependiendo de los cuidados de Sakura… aunque no parecía que a él le importara mucho.
Y ella no podía hablar.
Oh, genial, tantas preguntas que hacer y no podría formularlas.
Sasuke entendió su expresión y le pidió a Sakura que acercara la silla a la cama. Ella lo hizo y se sentó a su lado.
-Después de que… bueno, de que Kawa me atacara –hizo un mohín- tú… Bueno, vomitaste una serpiente, literalmente. –A Hikari le recorrió un escalofrío. Recordaba la perfección a aquel ser viscoso reptando por su garganta.- Él dijo que quería matarte. Orochimaru. –Ella bajó la vista y negó con la cabeza. Aquello no tenía sentido. Orochimaru no tenía nada que ver con ella.- Después nos trajeron al hospital.
-Llevas ocho días en coma. Al principio estabas muy mal y tu cuerpo rechazaba todos los nutrientes que te suministrábamos, ya fuera por vía intravenosa o entubándote.
-Además, se te extendió el sello.
Hikari parpadeó. ¿Qué sello?
Sasuke interpretó su expresión y frunció el ceño. Sakura suspiró. Como sospechaban, ella no tenía ni idea.
-La cicatriz de tu cuello tiene la misma composición que mi sello maldito. Debió de ponértelo Orochimaru, pero no sabemos cuando.
Ella negó con la cabeza, moviendo los ojos con rapidez. Era imposible, tenía esa cicatriz desde que tenía memoria… El único que podí-
Miró a Sasuke, alarmada, a los ojos. Él comprendió y suspiró. Lanzó una breve mirada a Sakura y ésta salió de la habitación.
-Kawa puede saberlo, sí. Pero se niega a hablar. Está encerrado en una prisión.
Esta vez Hikari sí que pudo moverse. Se incorporó, y la máscara se le quitó. Sasuke la sujetó a tiempo, justo cuando sufrió el mareo.
-Tranquilízate. Estaban esperando a que despertaras para juzgarle. –Ella comenzó a respirar con dificultad. Sasuke le puso la máscara de nuevo.- Y la verdad es que no lo tiene nada fácil. Seguramente le caigan unos cuantos años por intento de asesinato. Teniendo en cuenta que es extranjero y que…
No pudo continuar. Cuando vio la expresión de Hikari, no pudo seguir hablando. No soportaba esa mirada suplicante, con los ojos anegados en lágrimas.
Suspiró. Lo sabía.
º-º-º-º-º-º-º-º-º
Cuando la puerta de abrió, ni siquiera levantó la cabeza. La hundió más entre sus rodillas y se acercó aún más a la pared, queriendo fundirse con ella. Se abrazó las piernas con más fuerza.
Miró la pared de enfrente, donde estaba el camastro y el pequeño aseo. Se reflejaba una sombra. Había una persona de pies, y otra en una silla de ruedas, siendo empujada por una tercera.
Se levantó al instante. Se acercó a los barrotes y se aferró a ellos, intentado ver algo en el pasillo.
-¡Sasuke!
Escuchó una exclamación, alguien que tomaba aire. Luego unos pasos apresurados hacia él. Cuando por fin pudo verla, suspiró de alivio. Hikari se acercó hasta los barrotes y se aferró a ellos también.
Ojala pudiera abrazarla. No deseaba otra cosa en ese momento.
Sakura empujó la silla de Sasuke hasta la celda. La pelirosa le saludó con un movimiento de cabeza, y Sasuke con la mano sana.
-No he podido convencerla. Si no la traía yo, se hubiera escapado del hospital.
Kawa miró a Hikari a través de los barrotes. Parecía estar bien. Un poco débil, peor bien.
-¿Te encuentras mejor?
Ella asintió. Kawa posó una mano en su mejilla y la miró con ternura. Sasuke se obligó a apartar un pensamiento de su cabeza: Sakura y él sobraban.
El rubio suspiró.
-Supongo que… se va celebrar el juicio.
Notó como Hikari se puso tensa. Sasuke hizo un mohín.
-Sí –Kawa miró a Sakura-, en cuanto ella pueda hablar. Pero… Kawa, sabes que no declarará en tu contra.
Hikari asintió. Seguidamente miró a Sasuke unos segundos, y éste rodó los ojos.
-Dice que, aunque no esté de acuerdo con lo que has hecho, no puede culparte. Que es culpa suya.
-¡No es culpa suya! –gritó Kawa- ¡Es de Oro…!
Calló en el último instante, pero todos se dieron cuenta de lo que iba a decir. Sasuke miró al rubio, haciéndole bajar la vista.
-Creo que hay cosas que tienes que contarnos.
Kawa suspiró. Miró de soslayo a Hikari. Parecía que ella esperaba una explicación como la que más. Se sentó en el suelo, y Hikari se arrodilló al otro lado de la puerta de barrotes.
-Antes que nada… Hay… muchas cosas que no sabes de tu pasado, Hikari. –La miró a los ojos, y ella frunció el ceño. Sasuke entornó los ojos.- No por ti. Pero… hay cosas que era mejor no contarte. Mi madre me prohibió una vez que te contara esto. Estoy a punto de romper la promesa que le hice. –Exhaló una bocanada de aire, despacio.- Pero no del todo. –Sasuke se removió incómodo en la silla.- Hay muchas cosas que no puedes saber, Hikari. Por tu propio bien. Son temas que podrían ponerte en peligro.
Sasuke pegó un bote en la silla.
-Eso mismo decías antes. Y mira cómo hemos acabado.
-En serio, Sasuke. –Por mucho que doliera aceptarlo, la mirada de Kawa no admitía réplica.- Puede que antes me equivocara. Pero… Además de a mi madre, se lo he prometido otra persona. Y esa persona todavía vive para cortarme la cabeza si me voy de la lengua.
-Espera –Sasuke le miró, boquiabierto-, ¿estás diciendo que hay otra persona que sabe de esto?
Kawa asintió y torció la boca.
-Pero, ¿quién?
Sakura parecía tan asombrada como los otros dos.
-Ehm… Un… viejo amigo. –Kawa rió sarcásticamente en su interior.- Es el hijo de una amiga de mi madre y… Cuando mi madre me contó todo esto él estaba presente.
-¿Cuántas personas había en esa habitación? ¿Cuánta gente sabe esto?
-Había seis personas. Mi madre y su amiga, ambas están muertas. Estoy segura de que no le revelaron el secreto a nadie más. Mi amigo y yo… Bueno, digamos que somos los últimos guardianes de la historia de Hikari. –Ella parpadeó. Estaba confusa, aún sin creerse que hablaran de ella.- Hikari también estaba. Pero era demasiado pequeña. Además, estaba dormida.
-¿Y la sexta persona?
Kawa miró a Sakura. Mierda, tenía que contarlas.
-Era un bebé. Es imposible que se enterara de algo. También estaba durmiendo la mona con Hikari. Se pelearon por el chupete. Hasta que no les dieron uno a cada uno no se quedaron tranquilos. Y se lo cambiaban y todo.
Sakura y Hikari suspiraron. Sasuke puso cara de asco y Kawa estuvo a punto de reírse a carcajadas.
-Que monos. –Sakura miraba al techo mugriento de las celdas con aire soñador. Sasuke la miró un momento y enseguida bajó la vista, con un sonrojo notable.
-Que mono. –Sasuke fulminó a Kawa con la mirada y éste trato de retener la risa, con poco efecto.- El caso… Lo que voy a contaros ahora no puede salir de aquí. Nunca.
Los tres asintieron. Kawa abrió la boca. Dios, iba a decirlo. Lo que iba a contarles suscitaría muchas preguntas, y no podría contestar a ninguna. Él no lo haría. Otra cosa era que… él se lo contara. Maldito sensiblero de mierda. Estaba seguro de que poniéndole cara de corderito degollado cantaría hasta misa. Tendría que ponerle un candado en la boca la próxima vez que le viera. Si no le mataba antes por haber intentado asesinar a su hermano pequeño.
Sólo a él se le ocurría tratar de asesinar al hermano pequeño de su mejor amigo… Si es que…
-¡Hikari-chan!
A la mierda.
Naruto bajó corriendo las escaleras y se precipitó sobre Hikari, ignorando al resto. Comenzó a besarle la frente y las mejillas, apachurrándola contra él. Ella comenzó a quejarse de la falta de aire, y Sasuke pensó que no debería de haberla sacado del hospital. Tan sólo hacía unas horas que había salido del coma.
-¡Hikari-chan! ¿Estás bien? Fui a verte al hospital y me dijeron que te habías ido ¡sin curarte! Voy a matar a Sasuke por sacarte de allí. Y a Sakura-chan no la dejaré salir de casa en tres semanas, por cómplice. –Los dos nombrados rodaron los ojos.- Pero qué susto… Oh, hola, Kawa.
En ese momento, los cuatro se preguntaron si Naruto era gilipollas.
-Naruto… -El rubio soltó a Hikari (que tomó una bocanada de aire) y miró a su compañero de equipo.- ¿Puedes salir un momento? Hay algo que…
-No, déjale, que se quede. –Todos miraron a Kawa.- Creo que él también debería saberlo. Con la potra que tiene se hubiera enterado tarde o temprano, así que…
Los otros tres sonrieron. Naruto miró al rubio encarcelado.
-¿Saber el qué?
-Por qué Orochimaru trató de matar a Hikari.
Naruto le miró unos instantes. Luego a la chica. Y se sentó en el suelo de brazos cruzados. Clavó en los ojos de Kawa una mirada de complicidad y él sonrió.
-Adelante. Estoy deseando tener otra razón para borrar al jodido personaje ése de la faz de la tierra.
Kawa soltó una risotada y luego suspiró. Se masajeó las sienes, como recapacitando. Preparándose para traicionar la promesa a su madre.
-Cuando mi madre era pequeña –comenzó- vivía en el orfanato de la Cascada. Mis abuelos habían muerto en la guerra, y Kasumi era demasiado pequeña como para mantenerse por sí sola. Tendría unos cuatro años cuando al orfanato llegó otro niño, al que habían encontrado malherido junto a los cuerpos de sus padres, brutalmente asesinados. Trataron de protegerle hasta el final. En el orfanato todos colaboraban en las tareas y cuidando a los enfermos. Cuando aquel niño abrió los ojos, a la primera a la que vio fue a Kasumi. El chico tardó en acostumbrarse a su nueva vida. La única con quien hablaba era mi madre, y cuando no había nadie más cerca. Ella les dijo a los encargados que aquel niño se llamaba Reichi. –Sasuke frunció un poco el ceño y miró a Hikari. Como sospechaba, ella había bajado la cabeza. Era su padre.- A medida que fueron creciendo, los lazos entre ellos se fueron estrechando. Ambos habían perdido a sus padres y vivían en un lugar desconocido al que no podían llamar hogar. Sólo se tenían el uno al otro. Y eso forjó entre ellos una relación especial. –Kawa arrugó la nariz. Su madre se lo había dicho así, con esas mismas palabras. Él no las había comprendido del todo. No sabía hasta que punto era "especial" esa relación.- Reichi demostró que tenía dotes de ninja, y decidió que quería entrar en la Academia. Kasumi le siguió. Cuando cumplieron los diez años, el orfanato ya no pudo hacerse cargo de ellos. Les darían una vivienda y dinero para que se procuraran una manutención hasta que pudieran valerse por sí mismos. Se fueron a vivir juntos a una pequeña casita de madera, a las afueras de la villa. –Kawa sonrió, ante los recuerdos de su casa. Hikari tragó saliva, recordando que la última vez que la había visto estaba envuelta en llamas.- Reichi fue un ninja prodigio. Todos se quedaron asombrados cuando descubrieron que aquel niño sin pasado y sin familia era capaz de controlar los cinco chakras. –Lanzó una mirada significativa a Hikari.- Don que más tarde heredaría su hija. Pero eso no viene al caso. –Sacudió la cabeza.- Los dos torbellinos rubios de la Cascada se convirtieron en dos pupilos excelentes. Kasumi destacaba por su inteligencia, que su hijo no ha heredado –soltó una risilla, contagiándosela al resto-, y Reichi por su coraje y su fuerza. Cuando se convirtieron en genins, les pusieron en el mismo equipo que a Yuusha, el que completaría el grupo de rubios.
Kawa sonrió nostálgicamente, con un deje de dolor en las pupilas. Nadie se atrevió a hablar durante unos minutos. Los hombros de Kawa se convulsionaron un momento, y luego elevó la vista. Les miró a todos a los ojos, y se detuvo en Hikari. Ella contestó a una muda pregunta.
-Tu padre.
Él asintió y se llevó una mano a la parte baja de la espalda, cerca de los riñones. Acarició el sello que mantenía a Houkou en su interior. Naruto no pudo evitar llevarse una mano al estómago por inercia, al darse cuenta de lo mucho que él y Kawa se parecían. O tal vez no tanto.
-Crecieron formando parte de una misma familia. Los tres se prepararon para los exámenes de jounin con ahínco, pero, de pronto, a pocos días de la prueba, mi madre comenzó a sentirse mal. Decidió no hacer el examen. Esperaría al siguiente. –Hizo una pausa.- Mientras Reichi y Yuusha hacían el examen, a ella le dieron la noticia de que estaba embarazada. –Dejó escapar una carcajada.- ¡Imaginad sus caras cuando, ya convertidos en jounin, les dijeron que la familia aumentaba! Mi madre decidió que dejaría la vida ninja por el momento, unos años, para ocuparse de mí como era debido. Mi padre y ella se casaron a los dos meses. Entonces… -Bajó la mirada.- Reichi dijo que quería ver mundo. Aunque yo creo… que se sentía excluido. Había estado con Kasumi toda la vida, y, aunque Yuusha era su mejor amigo, ellos iban a formar una familia. Por fuerza tenía que sentir que sobraba. Se marchó después de la boda, prometiendo que volvería para mi nacimiento. Su viaje le llevó a conocer a mucha gente, pero… Su aventura terminó cuando llegó a Konoha. O tal vez no hizo nada más que empezar, no lo sé. Se sintió como en casa, y decidió quedarse un tiempo. Hizo amigos, y yo creo que incluso llegó a olvidar todas las dudas que dejaba atrás. –Negó con la cabeza.- Pero lo bueno le llegó cuando conoció a Sayoko. Se debió de quedar atontado. –Los otros sonrieron, aunque a Hikari se le veía triste.- Mi madre me enseñó una carta que él le mandó desde Konoha. "Es una mujer maravillosa. Tiene dos años menos que yo. Es morena, con unos ojos oscuros preciosos. La cosa más bonita que he visto nunca. La mejor persona que he conocido…" En esa carta no se cansaba de alabarla. Finalmente, antes de despedirse, ponía: "Kasumi… Creo que por fin entiendo lo que sentís tú y Yuusha. Creo que me he enamorado." –Sakura dejó escapar un suspiro, y Sasuke parpadeó, preguntándose si todos los tíos eran así enamorados. "Espero que yo no", pensó al instante. Hikari sonrió. Naruto se sorbió los mocos sonoramente y todos le miraron. Él desvió la vista. Kawa retomó su relato negando con la cabeza.- Cuando la carta llegó a mi madre, en la Cascada, faltaba un mes para que yo naciera. Y Reichi ya había conseguido enamorar a Sayoko. Pero tuvo que volver a la Cascada, recordando la promesa que le hizo a mi madre. Dejó en Konoha a Sayoko, prometiendo que volvería cuanto antes. Yo… nací una semana antes de lo esperado. La misma noche en que Houkou despertó. Mi madre nunca me contó qué pasó exactamente aquella noche, porque recordarlo le ponía muy triste. Dos días después llegó Reichi y se encontró con que mi madre estaba en el hospital con un niño-demonio y que una lápida era lo único que quedaba de su mejor amigo. Eso y la leyenda de un héroe. –Miró de soslayo a Hikari.- Todos pensaron que cuando mi madre saliera del hospital sería la persona más desgraciada del mundo. Pero salió con una sonrisa y lágrimas en los ojos. Reichi no se había separado de ella en ningún momento. Pese a la muerte de mi padre, mi madre siempre fue feliz. No quiero decir que no le echara de menos… pero… Era como si… -Acabó por negar con la cabeza.- No lo sé… Extraño. El caso es que mi madre se quedó conmigo en la Cascada y Reichi volvió a Konoha con Sayoko. Mi madre fue feliz conmigo. Tenía yo un año y medio cuando Reichi volvió a la Cascada, esta vez acompañado por Sayoko. –Su mirada se endureció por unos instantes.- Habían huido de Konoha. Habían querido casarse, pero la familia de ella no lo aceptó. Reichi era buen ninja, pero un huérfano sin pasado ni futuro y pertenecía a una villa menor, sin kage siquiera. Supongo que los padres de Sayoko serían unos estirados y basta. Un par de repipis idiotas. -Hizo una mueca y el equipo 7 rió. Hikari puso los brazos en jarras.- Oh, claro, que siguen siendo tus abuelos… -Ella asintió, pero acabó sonriendo, disculpándole por todo. Kawa sonrió, con los ojos centelleantes.- Ella estaba embarazada. Mi madre les acogió en su casa y se hizo muy amiga de Sayoko. Supongo que verles a ellos felices le recordaría a mi padre, pero nunca se quejó. Yo no les recuerdo. Al menos sus rostros. Pero… Sayoko me cantaba nanas todas las noches para que me durmiera. Yo siempre tenía pesadillas con Houkou hasta que llegó ella y me calmó. Recuerdo esa nana.
Comenzó a tararear una melodía. Naruto sonrió, como si le evocara un lejano recuerdo. Sasuke entrecerró los ojos. Sakura dio un bote.
-¡Me la cantaba mi madre de pequeña!
Sasuke la miró y asintió.
-Mi madre también. –Todos le miraron, aunque la mirada de Kawa era claramente diferente a las demás.- Es una canción de cuna típica de Konoha.
Él asintió, dispuesto a retomar su relato.
-Cuando Sayoko se puso de parto Reichi la llevó al hospital y mi madre se quedó conmigo en nuestra casa. Yo estaba muy nervioso. De madrugada aún no había noticias suyas, así que me quedé dormido. Lo que yo nunca supe es que nunca llegaron al hospital. –El ambiente se tensó. Había llegado el momento.- Unos hombres les atacaron por el camino. Eran esbirros de Orochimaru. –Los hombros de Hikari se desplomaron. Orochimaru… Él había matado a sus padres.- Habían oído hablar del ninja de los cinco chakras, y pensaron que su amo les recompensaría s se le llevaban. A él y a su mujer parturienta. Orochimaru no pudo ponerse más contento. El ninja de los cinco chakras y su mujer, a punto de dar a luz. Enseguida descubrió que ella era la mujer que había huido de Konoha. Decidió que quería ese bebé. Que te quería a ti. –Hikari se encogió ante la intensidad de su mirada. Una gota de sudor perló su rostro y tragó saliva. Kawa bajó la vista. Lo siguiente no sería agradable.- Orochimaru asesinó a tu madre con sus propias manos en cuanto te dio a luz.
Sakura se llevó las manos después de gritar brevemente. Naruto y Sasuke sólo observaron a Kawa incrédulos. Hikari se mantuvo estática. No se lo creía, no podía aceptarlo.
-Luego quiso ponerte el sello. –Kawa atravesó los barrotes con la mano y la posó sobre la cicatriz del cuello de Hikari.- Es tan imperfecta porque en ese momento Reichi te arrancó de sus manos. Te sacó de allí. Te salvó la vida. Pero había perdido a su mujer, y eso no iba a dejarlo así. Cuando te dejó en manos de Kasumi ya sabía que jamás volvería. Todos conocemos el resultado de su batalla contra Orochimaru.
Sakura negó con la cabeza. Todos miraban a Kawa con los ojos como platos. Tal vez por eso no se habían dado cuenta de que Hikari se había abrazado a sí misma y se había echado a llorar.
En cuanto se percataron Naruto se abrazó a ella con fuerza. Sakura le imitó, y Sasuke (imposibilitado de hacerlo por su pierna y el brazo) miró a Kawa. A él se le veía con furia en la mirada. Tenía los puños apretados, con los nudillos pálidos. Temblaba como una hoja mecida por el viento de pura ira.
-Orochimaru nunca soportó que te escaparas. Ahora tiene poder suficiente como para intentar matarte.
-¡Pero eso es ridículo!
Sasuke estaba furioso. Se había tensado en la silla de ruedas.
-Cuando yo conocí a Hikari estábamos en la guarida de Orochimaru. ¡¿Me puedes decir por qué coño no la mató entonces?!
Pero la mirada de Kawa no había perdido seguridad.
-¿Orochimaru vio a Hikari en algún momento?
Sasuke retrocedió. Se le vio dudar.
-No, él… Estaba enfermo. No podía salir de la cama y estaba entre la consciencia y la inconsciencia constantemente. Con medicamentos y… No, no la vio.
Kawa asintió.
-Ya debe de haberse dado cuenta de que fue ella quien estuvo allí. Se le ha vuelto a escapar. Y esta vez… se llevó algo con ella.
Kawa miró acusadoramente a Sasuke. Él se sintió como si un millón de manos le señalaran. Kawa desvió la mirada hacia Hikari.
-Para él eres como un dolor de cabeza. Y a nadie le gusta tener un dolor de cabeza.
Naruto se puso en pie.
-¡Pues que se tome una aspirina, pero a ella que la deje en paz!
Todos le miraron unos instantes. Fue como mágico, pero con aquel comentario, Naruto consiguió romper toda la tensión aun sin proponérselo. Todos comenzaron a reír al instante. Hikari miró a Kawa y él, con la mano a través de los barrotes, le limpió las lágrimas.
-No voy a dejar que te haga ningún daño…
Ella bajó la vista, sonriendo. Entonces… se humedeció los labios y le miró.
-Kawa… ¿Sabes…? ¿Sabes quiénes eran los padres de mi madre? ¿Mis abuelos? Tal vez… Podrían estar vivos. Aquí, en Konoha. ¡Puedo haberme cruzado con ellos sin darme cuenta!
Habló en susurros y Kawa lo agradeció. La miró seriamente.
-No. No sé quiénes eran tus abuelos. No sé quién es la familia de tu madre.
Ella bajó la vista. Un destello de esperanza se había apagado en sus ojos.
Kawa apretó los puños y cerró los ojos con fuerza.
Odiaba mentirle.
º-º-º-º-º-º-º-º-º
-¿Itachi?
Se detuvo a centímetros de la salida. Mierda.
-¿Dónde vas?
Se giró, pero no contestó. Kisame le observaba con curiosidad mal disimulada, con el ceño fruncido.
-Últimamente estás muy extraño... Desde que volviste de Konoha. -Él no contestó. Siguió mirándole, impertérrito.- Vas a volver, ¿verdad?
-No es asunto tuyo.
Kisame se quedó en silencio unos instantes. Luego comenzó a reír escandalosamente.
-Me entero de los cotilleos que circulan por al guarida, Itachi. Han tratado de asesinar a tu hermano hace unos días. ¿Vas a comprobar que Sasuke-chan está a salvo?
Itachi se dio la vuelta. Cerró los ojos y apretó los puños dentro de las mangas, tratando de calmarse.
-No. Voy a comprobar que el que ha tratado de asesinarle sigue con vida -"Para poder matarle yo", no pudo evitar el pensamiento.
A sus espaldas, Kisame se encogió de hombros.
-Como quieras. Pero estás poniendo en peligro nuestra seguridad, y eso no le gusta al líder. -Itachi apretó la mandíbula. No hacía falta que se lo recordara.- La última vez que volviste de Konoha te siguieron. Le liquidamos a tiempo, pero no sabemos si llegó a mandar algún mensaje sobre nuestra localización.
-Te aseguro que no lo hizo.
Kisame miró su espalda. Estaba tenso. En los últimos tiempos Itachi estaba muy cambiado. Se alteraba mucho, aunque no lo denotara, y dejaba escapar detalles que decían mucho de lo que se llevaba entre manos.
-El líder confía en ti. Has demostrado tu lealtad a Akatsuki. No traiociones esa confianza porque te hayas encaprichado con una niñita mona.
Kisame se dio la vuelta y se adentró de nuevo en los entresijos de la guarida de Akatsuki. Itachi salió al exterior y colocó de nuevo los sellos de la entrada, cerrándola a cal y canto. Suspiró.
-Maldita sea...
Tuvo la tentación de golpear algo, pero no debía perder la razón. Ahora lo importante era ir hasta Konoha. Se obligó a pensar en eso. Konoha. Sasuke, Kawa. Hikari.
"Maldita sea, Itachi", se dijo. "No puedes dejar que se enteren. Akatsuki es demasiado peligroso para ella."
Si encima se fijaban en Hikari...
Suspiró de nuevo. También estaba el problema del líder. Ya no tenía en él la fe ciega de antes. Comenzaba a sospechar.
No había traicionado a Akatsuki, pero tenía claro que iba a pasar algo. Y necesitaba ir a Konoha.
Itachi se puso en marcha. Pero en aquel momento no sabía que aquella visita posiblemente cambiaría su vida.
Espero vuestros reiews, corazones. Y que paséis un buen año. Y -publicidad subliminal- pasaros por mi nuevo fic, un regalo de cumpleaños para Hinata n.n ¡NaruHina! Para el próximo meteré un poco sobre llos, dos, lo prometo. Un beso!!
Sayo!
