Hola! Bueno, lo primero, siento la tardanza. Últimamente no puedo cumplir con mis plazos Por distintas razones que no voy a contar aquí ahora... El caso es que, bueno, este es ya... ¡¿el 7?! ¡Hala! Mentira, lo tenía calculado. El ocho será especial (más largo de lo normal por contener dos aconteciemientos importantes) y le subiré (sin ninguna duda) el día 8 de febrero. ¿Por qué? Será mi auto-regalo de cumpleaños n.n Ya soy una año más vieja, sí. Bueno, pues eso. Sobre este capítulo, poco tengo que decir. Bueno, una cancioncilla. De mis preferidas (¿por qué es para Itachi? no tiene nada que ver, lalalalalalalala). El capítulo por entero está dedicado a Hikari, al Yonaka, y también se presenta a los otros dos chicos que tocan con ellos. Tengo que decir que están "robados" de otros animes xD Pero encajaban. Y son muy monos. Este capítulo avanza un poco lo que será el siguiente... Atentos a los pensamientos de Sasuke y sus planes. A más de uno le dará hambre. Y el final... atención fanáticos del ItaHika, va para ustedes. Espero que el próximo le disfruteis n.n (seguro...).

Sin nada más que decir, un beso!!!


Capítulo 7: Luna de medianoche

Entró tarareando en la casa. Agarró las bolsas como pudo con un brazo y giró la llave en la cerradura con la mano libre. Empujó la puerta con el trasero y la cerró con el pie. Se descalzó sin soltar las bolsas y luego sonrió. No dejó de tararear en ningún momento.

Entró en la cocina y acomodó todos los víveres en sus respectivos lugares. Luego cerró los ojos, se apoyó en la vitrocerámica apagada y sus dedos comenzaron a moverse sobres las cuerdas de una guitarra invisible.

-Vaya, pareces feliz.

Ella asintió cuando Sasuke entró en la cocina. La simple felicidad que irradiaba ella se le contagió, haciéndole sonreír también. Por primera vez se la veía plenamente feliz, después de semanas.

Ella se acercó y se puso de puntillas para besarle en la mejilla.

-¿Ya sabes qué te vas a poner esta noche?

Salió al salón y se sentó en el sofá, invitándole con una mirada a hacer lo mismo.

-Da igual, vaya con lo que vaya seguiré estando buenísimo, así que… -Se sentó a su lado, pasándole un brazo por los hombros mientras ella se reía.- ¿Y tú? La gente está ansiosa por tu vuelta al Yonaka.

Ella sonrió de oreja a oreja, acomodándose aún más entre sus brazos y apoyando la cabeza en su hombro.

-Sí. Shiki me ha dicho que ha comprado focos de colores nuevos y una máquina de humo. ¡Una máquina de humo! Y además ha renovado todo el material de sonido, incluidos los micrófonos.

-Guau. Para que luego digas que no te quieren.

Hikari sonrió. De repente se puso tensa. Sasuke notó su nerviosismo y frunció el ceño.

-Ah, y… -Oh, Dios. Le había puesto de buen humor. Ahora venía lo malo.- Los de Konoha Pop quieren una entrevista y una sesión de fotos… Hiro y Kaien ya han dicho que sí y…

-No. No, no, no. –Sasuke se levantó del sofá.- No vas a convencerme. No quiero entrevistas, ya lo sabes. Si me dedico a la música es por diversión, no para ser famoso. Soy ninja, Hikari, no el ídolo sexual de una generación.

Ella rió por lo bajo.

-Siendo ninja o siendo músico, da igual. Lo eres de todas formas.

Sasuke rodó los ojos, molesto, y se dirigió a su cuarto. Escuchó a Hikari levantarse y seguirle. Esa chica no sabía cuando rendirse.

-Vamos, Sasuke. Son sólo un par de preguntas y las foto-

-¡He dicho que no, Hikari! ¿Es que ya se te ha olvidado lo de la última vez?

Hikari movió la nariz. Cómo olvidarlo. A Sasuke le habían preguntado si se había tirado a alguna enfermera más a parte de a Sakura y casi se come a la reportera. Habían tenido que sujetarle para que no le clavara su propio bolígrafo en un ojo.

-Bueno, esta vez han prometido que nada de preguntas personales.

-¡Ja! Sí, Hikari, y soy streaper. –Ella se sonrojó levemente y él adivinó sus pensamientos, pero decidió ignorarlos.- Se dedican al cotilleo. Les importa más la vida privada de las personas que la música que hacen.

Entró en su cuarto y casi le cierra a Hikari la puerta en las narices, pero ella consiguió entrar en la habitación a tiempo.

-Oh, vamos, Sasuke. –Le puso morritos y Sasuke desvió la vista.- Hazlo por mí…

-Eres rastrera –escupió-.

-¡Y tú serías mi amigo si aceptaras! Piensa en Kaien y en Hiro, a ellos les hace mucha ilusión todo esto. Además, prometieron hacer publicidad de las actuaciones en el Yonaka, ¡y para Shiki eso es estupendo! Por fin podría dejar de ser shinobi y dedicarse por completo al Yonaka. Es lo que quiere… Anda…

Sasuke lo sopesó por unos instantes. Y de pronto una lucecita se iluminó en su cabeza.

-Vale, lo haré –Hikari sonrió tanto que fue todo dientes relucientes-, pero con una condición. –Los hombros de la chica se cayeron de repente y su sonrisa se desvaneció.-

-¿Qué?

Sasuke se inclinó sobre ella, amenazadoramente.

-Quiero que me enseñes la letra de la canción.

Hikari se indignó. ¡Si sólo les había dado las partituras era porque no quería que vieran la letra! Pero Sasuke era demasiado curioso. Y no podía aguantar unas horas más.

-¡Sasuke! ¡Cualquier cosa menos eso!

-Entonces no hay entrevista.

-¡No! –Ella titubeó. No quería enseñársela…- Sasuke, ya sabes que… -Terminó exhalando una bocanada de aire.- Esa canción está dedicada a alguien… y me daría mucha vergüenza que alguien la escuchara antes de esta noche.

Sasuke se irguió y parpadeó. ¿Hikari y vergüenza en la misma frase? ¿Qué coño decía en esa canción para que le provocara timidez?

-¿Hikari…?

-No preguntes, por favor. Pídeme cualquier cosa menos eso. Por favor.

Sasuke la miró durante unos instantes. Una gota de sudor frío le recorrió el contorno de la mandíbula. Acabó por suspirar y rendirse.

-Está bien. Tendrás tu entrevista.

Hikari dio un salto olímpico que casi la clava en el techo de la habitación y abrazó a Sasuke con tal fuerza que casi le ahoga.

En ese instante, llamaron al timbre.

Hikari arrastró a Sasuke hasta la puerta, negándose a soltarle y dándole las gracias repetidamente. Cuando abrió la puerta, por fin Sasuke quedó libre. Tomó una bocanada de aire y se llevó una mano al pecho.

-¡Ha dicho que sí! ¡Tenemos la entrevista!

Al otro lado de la puerta, Kaien alzó el puño y gritó un "hurra" que hizo temblar las paredes. Hiro se dejó abrazar por Hikari y ambos comenzaron a dar saltitos mientras lo planificaban todo en voz baja.

Kaien era un muchacho alto de veinte años que tocaba la batería en el Yonaka. Tenía el pelo corto y despuntado, de color negro al igual que sus ojos rasgados. Su rostro era anguloso y de facciones muy marcadas. Hiro, en cambio, era un chico que apenas pasaba de los dieciséis años, pero que era un genio con el bajo. Era rubio, de la misma altura que Hikari más o menos, y con los ojos verdes agua. El pelo también lo llevaba corto, pero repeinado con fijador.

Sasuke sonrió al verles. Eran unos buenos chicos, y ambos querían ser músicos profesionales. Al contrario que Hikari y él, no compaginaban su vida musical con la de ninja. Kaien trabajaba de camarero desde hacía unos años, cuando cambió los kunais por las baquetas, e Hiro vivía del sustento que le proporcionaban sus padres, que tenían una tienda de comestibles.

Hikari les invitó a pasar. Estuvieron allí un par de horas, planificándolo todo para aquella noche, en la que el Yonaka volvería a estar lleno sólo para verles a ellos. Comprobaron algunas dudas acerca de la partitura, ya que la canción era un poco más difícil que el resto porque no habían contado en los ensayos con un apoyo vocal. Hikari quería mantener el misterio hasta el final. Calentó las cuerdas vocales y entonó algunas frases sueltas de otras canciones.

Se lo pasaron bien. Estaban animados. Y no era para menos. Por fin parecía que todo iría bien.

Hikari recuperada, Kawa absuelto, el Yonaka, la cena para esa noche con Sakura…

Le recorrió un escalofrío. Habían cenado juntos más veces, pero nunca se habían quedado solos, y que Naruto no volvería hasta la mañana siguiente, entretenido en el botellón que había organizado Kiba.

Después del concierto en el Yonaka se irían a casa de Sakura. Cenarían. Y luego… el postre.

Aquella noche prometía ser interesante.

º-º-º-º-º-º-º-º

El establecimiento estaba más lleno que nunca. Había gente hasta en las ventanas abiertas. Shiki sonrió en el backstage con lágrimas en los ojos. Después de aquel concierto, haría su última misión. La música sonaba más alta de lo normal. Después de todo, era un día de celebración.

Hikari se acercó a él y le abrazó antes de salir al escenario.

Ella llevaba un vestido negro con mariposas en blanco. Iba atado alrededor de su cuello y dejaba totalmente al descubierto su espalda. Se había ondulado ligeramente el pelo, y los labios le brillaban con el gloss. Estaba más bonita que nunca.

-Estás preciosa. Gracias. Esta noche vais a arrasar.

-Y es todo gracias a ti. Por cierto, el equipo nuevo es espectacular.

-Porque os merecéis lo mejor. -Se volvió a acercar a ella y la besó de nuevo en la mejilla.- Por cierto, ha venido gente desde muy lejos a veros.

-Sí, Gaara dijo que no se lo perdería.

Echó un vistazo al pelirrojo a través de los aparatos electrónicos. Sonrió. Que guapo estaba el condenado.

-No, de más lejos. –Ella parpadeó un par de veces.- Han venido tus incondicionales de la Cascada.

Hikari botó.

-¡¿Qué?!

-Sí, son un chico y una chica, creo. Antes les he visto hablando con tu hermano.

Hikari pensó durante unos instantes. Y de pronto cayó en la cuenta.

-¡Gracias por avisarme, Shiki!

-No me lo agradezcas. Sal ahí y haz que esta noche los gritos de los que te quieren lleguen hasta las estrellas.

-Ésa me la apunto.

Le guiñó un ojo y salió corriendo a buscar a Sasuke. Lo encontró abriendo y cerrando los dedos nerviosamente, aunque su rostro seguía impertérrito.

-¡Sasuke! –Él la cogió entre los brazos. Le temblaban.- No te vas a creer quién ha venido.

-¿Quién?

-¡Sayuri y Takei!

-¿Sayu…? –Sasuke recapacitó unos momentos. Al final se dio cuenta: los compañeros de equipo de Kawa.- ¡Sayuri y Takei! ¡Dios mío!

-Hablaremos después.

En ese momento se escuchó a Shiki subir los escalones que llevaban al escenario después de rogar la cielo que todo saliera bien aquella noche.

La gente comenzó a gritar, los focos le iluminaron y la música se extinguió.

-¡Hoy, esta noche, los que estáis aquí, estáis de suerte! –La gente le vitoreó.- ¡Vais a ver el renacimiento de un estrella! –Más vítores.- Empecemos por presentar a los tres afortunados que están con ella en el escenario. –Hubo aplausos y algunas chicas que gritaron.- ¡Kaien, a la batería!

El chico cogió aire, miró a sus compañeros y les hizo un gesto con dos dedos, tocándose la sien.

-Nos vemos arriba. En el cielo.

Salió al escenario y alzó los brazos, terminados en sus dos baquetas. Se apresuró a besarlas, como hacía al principio de cada actuación.

-¡Hirooooo… al bajo!

El joven apretó la mano de Hikari y subió, haciendo un poco el tonto. Les lanzó besos a las chicas de la primera fila y luego arrancó una ovación al público con un guiño.

-¡Guitarrista! –Las chicas gritaron. Sasuke sonrió, y Hikari rió por lo bajo.- ¡Uchiha Sasuke, chicas!

Un griterío general se escuchó en toda la periferia del local. Se escuchó a alguien crujir los puños en una mesa reservada.

-Vale, allá vamos…

-Sasuke. –Él se giró para mirar a Hikari. Sorprendentemente, se había puesto seria.- Prométeme algo. –Él alzó una ceja.- Diga lo que diga la canción, tú sigue tocando.

Sasuke la miró, sorprendido. Acabó asintiendo con la cabeza.

Aún estaba confuso cuando salió al escenario a recibir los aplausos que la gente le dedicaba. Buscó con la mirada la mesa en la que se sentaban todos sus amigos. La encontró. Todos le miraban y le aplaudían. Naruto gritaba, subido al asiento, y Sakura estaba sentada a su lado con los brazos cruzados y cara de fastidio. Sasuke negó con la cabeza levemente y se sonrió. Cogió la guitarra eléctrica, azul oscura con algunos tribales en negro, y toda ella, incluido el mástil, salpicada de pétalos de cerezo movidos por el viento. De hecho, le había puesto un detalle más, especial para aquella ocasión. Dio la vuelta a la guitarra disimuladamente aparentando estar trabajando con las clavijas.

Naruto se dio cuenta enseguida. Llamó a Sakura y señaló el escenario. Ella miró en esa dirección y sonrió al ver el kanji con su nombre en el reverso de la guitarra de su novio. Él sonrió a su vez.

-¡Ahora, silencio un momento, por favor! –Todo el mundo volvió a centrar la mirada en Shiki. Sonreía, con el micrófono cerca de los labios. Lo colocó en el pie y alzó ambas manos.- Llevamos mucho tiempo esperando este momento. ¡Hoy, después de tanto tiempo, su voz llenará de nuevo el Yonaka!

La gente coreó su nombre. La aplaudió, rogó que saliera a escena.

Hikari cerró los ojos en el backstage y sonrió. Escuchó todas y cada una de las voces, su nombre con tantos tonos diferentes… Abrió los ojos y se sintió en medio del éxtasis, como si subiera drogada al escenario.

Cuando apareció, el ruido fue ensordecedor. Shiki pensó en que le denunciarían por contaminación acústica. "Al cuerno", pensó. Ningún vecino iba a quejarse.

Hikari le abrazó y le dio un beso en cada mejilla. Shiki creyó ver una lágrima en sus ojos. Pero se dio cuenta de que sólo era el reflejo de las suyas.

Bajó del escenario y miró a la banda en él.

-¡Shiki! –Era una camarera quien le llamaba. Era Yua, su novia.- ¡Hemos batido récords! ¡Tenemos en una noche lo mismo que en un año!

Shiki miró el local lleno con la boca abierta. Vale, lo acababa de decidir. Cerraría un tiempo y haría obras. Lo agrandaría. Sí, y un escenario más grande. Convertiría su bar en una sala de conciertos, especial para Hikari, Kaien, Hiro y Sasuke. Y en lo que durara la reforma, él y Yua se irían de vacaciones a una isla paradisíaca.

Qué cojones.

-Yua. –Su novia dejó las dos cocteleras y se cercó a él limpiándose las manos con un trapo que llevaba atado al delantal.- Cásate conmigo.

En el primer momento ella se puso pálida. Luego se sonrojó. Y por último se lanzó a sus brazos y aceptó con un beso.

Shiki la abrazó. Aún tenía que pedirle a Hikari que fuera su dama de honor.

Hikari cayó a todo el establecimiento con una mirada. Sonrió y acercó sus labios al micrófono. Parecía brillar, desprender un resplandor propio.

-¡Hola! –La gente le aclamó.- ¡Me alegro de estar de vuelta con todos vosotros! –Su sonrisa cada vez se hacía más grande.- ¡He recibido varios ramos de flores vuestros en el hospital! ¡Muchas gracias! –Dos chicas de la primera fila, que llevaban allí desde primera hora de la mañana, se abrazaron. La mayoría de los ramos eran suyos- Pero… -Todos callaron.-…esta noche quiero dar las gracias a alguien más. Una persona que… bueno, que me ha ayudado mucho. Y que, no sé cómo… pero me ha hecho muy feliz. –Todos estaban expectantes. Todos querían un nombre. Hikari sonrió tristemente.- No sé quién es… Pero me he enamorado de él.

Una exclamación recorrió el local. Hiro y Kaien se miraron, sin entender. Entonces, sin dar más explicaciones, Hikari dio una señal. Detrás de la batería, Kaien seguía confuso. A Hiro de repente se le habían olvidado las notas. Fue Sasuke quien se colocó al lado de Hikari y tocó un par de compases. Los otros dos se recuperaron del lapsus. Hikari giró la cabeza y les sonrió. Empezaron a tocar.

Y las palabras surgieron de la garganta de Hikari para formar la melodía.

"Dicen que el silencio mata al alma,

Palabras al corazón.

No conozco tu mirada pero tú…

Por ti pierdo la razón.

No recuerdo el lugar,

El cómo ni el por qué,

Sólo el contacto de

Tus labios en mi piel.

Sólo tus palabras encantadas,

Palabras que me dejaron hechizada.

¿Cómo amar a un hombre

Sin cara ni nombre

Sólo por su dulce voz?

Caballero andante,

Mi príncipe azul.

Y si algún día

Llamás a mi balcón

Buscare tus manos,

Buscaré tus labios.

Volveré a oír tu dulce voz…

Y sabré… que eres tú.

Comprender que no importa la piel,

Ni el color de tus ojos

Ni el pasado ni el futro

Solamente el corazón,

Todo lo que sentimos tú y yo.

No me importa lo que piensen,

No importa que me atormenten.

Simplemente quiero amarte

Sin ninguna condición.

¿Cómo amar a un hombre

Sin cara ni nombre

Sólo por su dulce voz?

Caballero andante,

Mi príncipe azul.

Y si algún día

Llamás a mi balcón

Buscare tus manos,

Buscaré tus labios.

Volveré a oír tu dulce voz…

Y sabré…quién me enamoró."

La gente gritó. Todos gritaban. Sasuke tocó las últimas notas y se sintió flotar. Estaba en el cielo, no tenía ninguna duda. Hiro y Kaien no podían hablar. Hikari miró la mesa donde estaban todos sus amigos.

Sus ojos se cruzaron con los de Kawa.

Y su sonrisa se borró de golpe.

º-º-º-º-º-º-º-º-º

Mierda. Se sintió pequeño. Se sintió especial en medio de tanta gente.

Porque él lo sabía.

Era el único en todo el local, no en toda Konoha… En todo el mundo que sabía ese nombre.

Que conocía el rostro del hombre al que Hikari amaba.

Y lo odiaba.

Después de escuchar a Hikari, ya no le hacía falta nada más. Frunció el ceño y salió corriendo, empujando a todos los que se ponían en su camino. Puedo escuchar a Sayuri y a Takei gritar su nombre. También a Hikari desde el escenario.

Salió del local, después de muchos esfuerzos.

Estaba sudando. Respiraba con dificultad.

Mierda, esa canción…

Y lo peor de todo: a quién iba dirigida.

Él lo sabía.

Lo sabía.

Lo sabía.

Lo sabía.

Lo sabía.

Lo sabía.

Lo había sabido siempre.

Había acabado en un callejón, entre cubos de la basura. Entonces una pluma negra cayó del cielo, y él la recogió con la mano.

La miró.

Sintió el odio corroerle, quiso apartarlo de él, no rendirse a ese sentimiento.

Pero era inútil. Se sintió sucumbir a la locura.

Apretó la pluma.

Y entonces escuchó el graznido sobre su cabeza.

Elevó la vista al cielo y allí estaba, volando en círculos, el ave negra. Descendió hasta posarse en un cubo negro a su lado. Giró la cabeza y Kawa se vio reflejado en aquel ojo negro como la oscuridad misma.

El cuervo graznó de nuevo y elevó el vuelo. Kawa le siguió, saltando por los tejados de Konoha.

Esa era la señal que siempre utilizaban. Siempre que quería verle, Itachi mandaba un cuervo que le guiaría hasta el lugar donde él estaba.

Itachi estaba en Konoha.

Kawa aumentó la velocidad, obligando a su guía a hacer lo mismo.

Detrás de él, Hikari se quitó los zapatos de tacón y le siguió.

No sabía hacia dónde se dirigía, pero estaba segura de que era importante.

No sabía cuánto.


¿Reviews? Desde que empezó la segunda temporada tengo muy pocos u.u Pero bueno, los pocos que son me alegran el día n.n Quiero hacer unas aclaraciones sobre Kaien y Hiro. Kaien es, físicamente, como Shiba Kaien (xD) de Bleach. Siempre amaré a ese hombre, ains. Está mezclado con Zack Fair (Final Fantasy VII). Ése gesto que hace al subir al escenario es el que hace Zack en el opening de Crisis Core justo antes de saltar del helicóptero. A ése también le amo xD. En cuanto a Hiro, su físico es el de Hiro de Soul Eater (a ver si lo adivinas. Sí, también me gusta xD Aunque sea de relleno ;o;) y su personalidad es más como la de Shin (Shininchi) de NANA. También bajista del grupo. Pero no es ni un mujeriego ni un niño muy crecidito xD Sus ojos me recuerdan mucho a los de Cloud (Final Fantasy VII). Y, bueno, Kaien también tiene una parte de Ren (NANA). Es igual de romántico y mono y... ains, otro que me ha robado el corazón. Al final, me quedo sin nada u.u Shiki es más mayor, con el pelo castaño y los ojos verdes. Ya se le verá un poco mejor, su persoonalidad y eso, en la boda. Como veis, con los nombres no he sido muy original. Pero me gustan y quedan bien. Olé. Así que así se han quedado.

Espero que con esto os los podáis imaginar mejor. Saldrán en algún capítulo más. Espero que nadie haya pensado que el pobre Kawa se ha vuelto loco. Vale, sí, está un poco demente. Es que le ha afectado que Hikari se haya enamorado de su mejor amigo y tal... A partir de ahora, en el fic, os haré una advertencia: Atentos a los cuervos. Kukukukuku...

Sin anda más, un beso. Muchas gracias de antemano por los reviews! Ah! Y ya terminé el trailer de la segunda temporada. Si lo quieres, dímelo en el review (o pm) y te envío el link. Está colgado en YouTube para disfrute de todos.

Sayo!!!