Hola!!! Ya soy un año más vieja!! Me he detectado tres arrugas que no tenía el año pasado... (es broma, aún soy joven n.n) Bueno, prometí subirlo el domingo 8 pero por causas ajenas a mí (y recalco ajenas a mí) no pude. Al menos aquí está. Aunque tengo que reconocer que es algo deprimente subir un capítulo cuando no tienes ni un sólo review del anterior. Deprimente digo. Y como diría mi querido Sabelotodo: ¡terrible! tomo 21 de la enciclopedia. Bueno, no voy a ponerme triste por eso. Voy a hablar de este capítulo. Por fin: redoble de tambores, por favor. Sólo les digo que espero que les disfruten (que los fans del ItaHika lo harán) y que sean MUY duros conmigo. Es mi primer lemmon. Y quiero muchas críticas (aunque no tienen por qué ser todas malas xD). Supongo que iré mejorando con el tiempo respectoa esto último. Bueno, les dejo que juzguen. Besos!!


Capítulo 8: Acerca de los distintos tipos de amar.

El subconsciente de Kawa sabía que se estaba adentrando demasiado en el bosque, y además de noche. Pero esas ideas no llegaban hasta su mente racional, totalmente saturada y que prácticamente había perdido la capacidad de pensar.

Cerraba y abría los dedos de las manos repetidamente mientras, entra rama y rama, se deslizaba cortando el aire de la noche. Y, al apoyarse en una rama para impulsarse y dar el siguiente salto, siempre dejaba en ella la marca de su paso, con forma de garras.

La ira de adueñaba de su cuerpo rápidamente. Podría destruir cualquiera cosa que encontrara a su paso, pero estaba reservando fuerzas.

Para matar a Itachi.

Frenó de repente. Abrió los ojos y se cogió la cabeza con las manos. Comenzó a sudar. Apretó los párpados con fuerza.

¿En qué diablos estaba pensando? ¿Matar a Itachi? ¡Era su amigo!

No podía dejar que la sed de sangre de Houkou le dominara. Si en el pasado fue una criatura pacífica, ahora el bijuu se había vuelto loco.

Todas las leyendas de la Cascada y del resto del mundo decían que había sido un ser sabio y justo. Ahora lo único que quería era escapar del cuerpo de Kawa y matar. Matar, asesinar, crear caos y sufrimiento por el mundo.

Él no. Él no era así.

Después de unos minutos, cuando las sacudidas que convulsionaban su cuerpo pararon, continuó.

No tardó en avistar al cuervo de nuevo. Entró con él en el pequeño claro del bosque, y el ave voló veloz hasta posarse en una rama, al lado de la cabeza de su dueño.

Itachi estaba sentado en una rama, y ladeó la cabeza frunciendo el ceño cuando le vio llegar, tan apresurado.

Kawa le miró, tratando de no mostrar ninguna emoción.

Él no tenía la culpa… de todos modos, Hikari ya no era para él, lo sabía… aún así, si él no la hubiera salvado… No, entonce hubiera matado a Sasuke, y hubiera sido un gran error…

Entonces una ramita se partió detrás de él.

Itachi se puso rígido, en pie. Kawa se puso pálido. ¿Le habían seguido? Mierda. Itachi era un asesino para Konoha. Si les encontraban juntos, ninguno de los dos saldría bien parado.

Entonces los ojos de Itachi se relajaron, y sus hombros se destensaron. Dejó escapar un suspiro. Tenía la boca levemente abierta de la sorpresa.

Kawa se giró, con una terrible sospecha.

Detrás de él, Hikari no apartaba la vista de Itachi. Iba descalza, con los zapatos de la mano y jadeaba. Sus ojos brillaban.

Kawa sólo pudo pensar en una cosa: la había cagado. Totalmente. Primero, porque había conducido a Hikari hasta Itachi. Y segundo, porque si cada vez que se vieran ella iba vestida así, seguro que Itachi no tardaría en caer rendido a sus pies. Después de todo, era un tío, al igual que él.

Y sus pensamientos no iban mal encaminados.

Lo primero que pensó Itachi fue que nunca antes había visto algo tan hermoso. Enseguida se recriminó por haber pensado eso.

Hikari avanzó un paso. Kawa tragó saliva. Itachi se tensó de nuevo.

-Eres Itachi, ¿verdad? –No hacía falta que preguntara, lo sabía de sobra. Pero tenía una duda arraigando en su pecho, y quería quitársela de la cabeza.- El hermano de Sasuke.

Itachi no se movió durante unos instantes. Nadie lo hizo. Finalmente asintió.

-El asesino de los Uchiha. –Kawa habló detrás de Hikari. Ella se giró para mirarle.- Hikari, vámonos, es peligroso.

Itachi se sorprendió levemente. Pero después comprendió. Sí, era peligroso. Sobretodo para ella…

-No. –Hikari volvió a girarse hacia Itachi.- Quiero quedarme. No creo que seas peligroso.

Kawa abrió la boca. ¿Qué no era peligroso? Sabía de sobra que Itachi no le haría nada por ser quien era, pero, quitando eso, era el tipo más peligroso que conocía.

Itachi alzó la barbilla. Debía seguir fingiendo.

-¿Qué te hace pensar eso?

Entonces, sucedió. Hikari abrió mucho los ojos por unos instantes. Luego soltó un gritito y corrió hacia Itachi.

A él no le dio tiempo a anticiparse a sus movimientos. Kawa tampoco pudo moverse.

Pero Itachi había hablado. Hikari había escuchado su voz. Ya no tenía ninguna duda.

Ahora todo encajaba. O tal vez eso no hacía más que liarlo todo más.

Itachi se maldijo por ser humano en cuanto Hikari le abrazó, colgándose de su cuello. Kawa le miró con tal ira en la mirada que creyó que le mataría allí mismo.

Como acto reflejo, cuando ella se colgó de su cuello, le pasó ambas manos alrededor de la cintura, creyendo que podría caerse.

Oh, Dios. Después de mucho tiempo, se había sonrojado.

Claro, que Hikari no se daba cuenta de nada. Estaba desbordante de alegría.

-¡Eras tú! ¡Sabía que eras tú! –Le miró a los ojos y él se sonrojó aún más. Eran preciosos.- ¡Sabía que eras tú! –repitió-.

Volvió a esconder la cabeza en su cuello. Se dio cuenta de que llevaba un collar, y de que tenía el pelo bastante más largo que en las fotos que había visto. Jo, y qué bien le quedaba.

Su corazón ya no albergaba más dudas. No sólo le había escuchado hablar, sino que también sentía sus brazos alrededor de su cintura, y sólo con él se sentía tan segura y cuidada. Si fuera un gato, ronronearía en ese mismo instante.

-Hikari…

Joder, pero qué bien que sonaba su nombre. Es que… tenía una voz tan condenadamente dulce y sexy a la vez…

Itachi se maldijo de nuevo. Mierda, ¿por qué le había temblado la voz? Respiró. Una vez. Dos.

Entonces, Hikari cometió el error de volver a mirarle a los ojos.

Itachi se quedó enganchado en ellos. Se quedaron unos segundos así, sin ni siquiera respirar.

Kawa estaba flipando. Lo primero, ¿cómo no se había dado cuenta de que Hikari le seguía? Oh, sí, claro, estaba pensando en matar a su mejor amigo. Otra cosa era lo que estaba sucediendo allí en aquel preciso instante.

Sabía el efecto que surtían las miradas de Hikari en él, pero jamás hubiera imaginado que para Itachi sería igual. Después de todo, no eran tan diferentes.

Se acordó de que una vez le dijo a Itachi que Hikari merecía estar con alguien como él.

Vale. Sí, eran muy diferentes. Tal vez, Itachi fuera capaz de hacerla feliz.

Kawa les miró. Supo que tenía razón. Itachi era un asesino. Lo sabía. Pero él era el único, o casi el único, que sabía lo que era en el fondo.

Itachi era humano. Y tenía sentimientos.

Y, tal vez, el pudiera amarla de una forma diferente.

Se dio la vuelta. Él ya no tenía nada que hacer allí. Fijo que si Itachi quería decirle algo, podía enviarle un cuervito mensajero con la cartita atada a una pata.

Volvió a adentrarse en el bosque, sin hacer ruido. Oh, era verdad, había dejado plantados a Sayuri y a Takei. Les había prometido que les enseñaría la Aldea.

Podría llevarles a comer al Ichiraku. Ah, no, que iban a irse de botellón. Al menos esa noche no había ningún problema con dónde iban a dormir, ya que no dormirían.

Kawa siguió caminando hacia Konoha, fingiendo que no le importaba lo que pasara a sus espaldas.

Y, sin embargo, las lágrimas eran un amargo recordatorio de que dentro de él algo se había roto.

º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

Hikari seguía mirando a Itachi a los ojos. Había algo en ellos que la volvía loca.

Eran unos ojos tristes. A la vez profundos. Era como mirarse en un espejo. La primera vez que vio los ojos de Sasuke, pensó que parecían dos pozos sin fondo. Pero los de Itachi eran como dos perlas negras, con mucho más significado que los de su hermano.

Podía ver tantas cosas en ellos que la abrumaban. Era como si llevara dos piedras de azabache incrustadas en el rostro.

De pronto, Itachi sonrió.

Fue un gesto que la dejó confundida.

Porque nunca antes había visto una sonrisa tan hermosa. Sintió ganas de llorar, porque había tenido la suerte de encontrar esa sonrisa. Era preciosa. Era tan triste… Tan perfecta…

La había salvado de morir atrapada, cuando Kawa la encerró. Había imaginado a su salvador como un príncipe. Pero Itachi no era un príncipe. Era un ángel venido del cielo exclusivamente para cuidarla a ella.

Todo en él era hermoso.

Le era imposible pensar que había asesinado a sus propios padres, a su propia familia. Cuando le miraba no podía ver al hombre que destrozó la vida de Sasuke. No podía ver a uno de los miembros más peligrosos de Akatsuki.

Tan sólo veía un ángel. La belleza personificada. Se dijo a sí misma que si el amor tuviera forma… Itachi sería esa forma.

Tenía ganas de llorar, de felicidad, de la alegría más pura. Pero había algo que retenía las lágrimas atrapadas en sus ojos. Un impulso aún más fuerte.

Había soñado con ese hombre desde que escuchó su voz por primera vez. Todas las noches revivía sus palabras y el tacto de sus manos, de sus labios.

Sabía lo que todo eso significaba. Ya lo había sentido antes.

La sonrisa de Itachi seguía ahí. La miraba con ternura. Entreabrió los labios para decir algo, pero no le dio tiempo.

Le besó.

Itachi abrió los ojos, más sorprendido que nunca. ¡Le estaba besando! Eso no estaba bien, no debería…

Pero sus labios eran tan sabrosos, tan sugerentes… Cerró los ojos y disfrutó de ellos. Correspondió a su beso casi sin darse cuenta.

Hikari estaba asombrada. Jamás había sentido eso antes. Nunca antes nadie le había hecho sentir tan bien. Pensó que nunca antes había amado de esa forma. Ni siquiera a Gaara. Ni a Kawa.

Se separó de los labios de Itachi y apoyó la cabeza en su pecho. Suspiró, notando como él tragaba saliva.

Le miró con ojos inocentes y una expresión disgustada.

-¿No… te ha gustado?

Él parpadeó.

-No… Es… precisamente eso. –Hikari sonrió y se sonrojó por primera vez. Itachi sonrió de nuevo y ella tuvo que apartar la vista, turbada.- ¿Qué pasa?

Le miró de reojo tímidamente. Seguía sonriendo.

-Me… gusta tu sonrisa.

Ésta se ladeó. Hikari pudo apreciar el gran parecido que tenía con Sasuke.

-Y a mí tus besos.

Hikari dejó escapar una risita justo antes de que Itachi volviera a besarla con furia, pero con mucha ternura.

Todo en él eran polos opuestos. Y a Hikari le gustaba. Ya no podía tener dudas.

Estaba locamente enamorada de Itachi.

º-º-º-º-º-º-º-º-º

Gimió una vez más en su boca y él mordió su labio inferior. Sintió la mano de él acariciar su pecho derecho por encima de la blusa y su cuerpo entero se tensó. Se le erizó el vello de los brazos y arqueó la cabeza hacia atrás para suspirar. Él comenzó a devorar su cuello con ferocidad. Su mano volvió a su cintura y volvió a subir, esta vez por debajo de la blusa.

Ella notó la rigidez de su espalda y el ansia de abrirse paso entre sus piernas. Por primera vez, Sakura tuvo la certeza de hasta dónde quería llegar Sasuke.

Ya la había besado así antes, con avaricia, había recorrido su cuerpo con las manos y con los labios. Pero, no sólo por la situación, sabía que esta vez, Sasuke llegaría más lejos. Lo había comenzado a notar cuando él ni siquiera la había dejado terminar de cenar y la había llevado en volandas hasta su cama.

-Sasuke… -En vez de prestarle atención, él contorneó la copa de su sujetador con el pulgar. Ella gimió.- …es-espera…

Y él frenó de repente. Abrió los ojos y elevó la vista. La miró a los ojos entrecerrados desde detrás de su pecho que subía y bajaba. Tenía las mejillas encarnadas y los labios abultados. Su cuello estaba lleno de marcas rojas y algunas incluso amoratadas.

Notó como la sangre abandonaba su rostro. Se había puesto pálido. Con un movimiento rápido se aparó de encima de ella. Sakura se incorporó en la cama y le observó dar vueltas por la habitación en penumbra como una fiera enjaulada. Y lo peor de todo era que ella era la comida.

Tras unos minutos se sentó a su lado y apoyó los codos en las rodillas y se cogió el rostro con las manos. Ella le colocó una mano en el hombro.

-Sasuke.

Él alzó la vista. Elevó una mano con cuidado y dudó antes de acariciar el cuello de Sakura. Recorrió con las yemas de los dedos las marcas que su lujuria había dejado en ella.

Sakura le dejó que lo hiciera. El rostro de Sasuke se contrajo en una mueca de horror y ella le cogió la mano, apartándola de su cuello y acariciándola.

-No pasa nada. –Jugó con los pliegues en su piel. Él estaba nervioso, y le notaba muy inseguro. No es que la hubiera hecho daño, pero… la había asustado. Le abrazó por la espalda.- No pasa nada malo, Sasuke. Es sólo que… Bueno, es la primera vez, ya sabes, y… No me gustaría que fuera… -No encontraba las palabras. Hablar de ese tema con Sasuke era nuevo. Nunca lo habían hablado. En silencio ambos habían decidido que cuando llegara, bienvenido fuera. Pero tal vez tenían ideas muy diferentes sobre cómo sería. Sakura acabó suspirando. Ella también estaba dudando, y eso a él le hacía ponerse aún más nervioso.- No quiero despertarme mañana y pensar que ha sido todo cuestión de lujuria y un par de copas de más.

Sasuke se dio la vuelta enseguida y cogió sus manos entre las suyas. Las miró unos instantes, jugando con ellas, acariciándolas. Le encantaban sus manos… Pero la había hecho daño. Había visto el miedo en sus ojos verdes. Y eso a él el aterraba. Hacerla daño era lo último que quería.

La amaba. Pero no sabía cómo decírselo. Por eso debía demostrárselo de otra forma. Y no conocía forma mejor de hacerlo que entregándose a ella por completo.

-No, amor, no… No es lujuria… Las copas de sake sí, me las he tomado, pero no es… -Ella sonrió, y él lo hizo también, aunque fue una sonrisa débil. Al menos sirvió para cortar un poco la tensión. Sasuke se laxó.- Quiero decir que no quiero hacerlo por simple lujuria. Sabes lo que siento por ti, y quiero demostrártelo. –Alzó una mano y la colocó en su mejilla sonrosada.- Lo siento. De verdad. Me he dejado llevar. –Ella miraba las sábanas mordiéndose el labio inferior. Ese gesto no hacía más que empeorar las cosas.- Tal vez sería mejor que me fuera a casa…

Quiso levantarse, pero ella le agarró el brazo y le empujó de nuevo hacía la cama.

-No, espera… -Le obligó a recostarse sobre ella y lo besó suavemente. Rozó la punta de su nariz con la suya.- No quiero que lo aplacemos más. Quiero hacerlo. –Le miró fijamente a los ojos, con decisión, y él tragó saliva.- Tan sólo… quiero que me ames. Me da igual cómo. Con saber que soy algo para ti es suficiente.

Sasuke dejó escapar una bocanada de aire. Sakura la respiró. Estaba decidida. Quería llegar hasta el final con él y por él. Pasó los brazos alrededor de su cuello y enredó los dedos en las hebras de su cabello azabache. Sus labios volvieron a encontrarse y Sakura notó la diferencia.

Primero pensó que Sasuke se estaba conteniendo. Y ella no quería eso. Pero luego comprendió: no lo hacía. No se contenía. Él ya no necesitaba más.

Se besaron unos minutos más, mientras las caricias recorrían sus cuerpos. Sasuke posó los labios sobre el cuello de Sakura y dejó un rastro de suaves besos en él. Sakura gimió. La ternura con la que ahora Sasuke tocaba su piel la asombraba. Para él era como una buena katana: estaba ahí, delante de él, siempre visible, como en una vitrina, para poder observarla y admirarla. Pero él quería más: quería probarla. Y las mejores katanas sólo podían usarse con delicadeza, no con rudeza.

Sasuke sintió que su camisa desaparecía a un lado de la cama. No se había dado cuenta del momento en el que Sakura se había deleitado desabrochando los botones, uno a uno. Sonrió. Él tenía ventaja, no tenía ningún botón que desabrochar. Agarró la camiseta de Sakura por la cintura y tiró de ella hacia arriba. Se deslizó por la piel de Sakura, provocándole que se le erizara el vello.

La camiseta blanca cayó junto a la negra al lado de la cama, tapando la mitad del arrugado símbolo Uchiha.

Sasuke se sentó en la cama y le tendió una mano a Sakura para que se incorporara con él. Ella la aceptó y se abrazó a él, tratando de disfrutar el contacto de su piel junto a la suya al máximo posible. Sasuke besó su hombro. De hecho, quería besar todas y cada una de las partes del cuerpo de Sakura.

Sakura comenzó a dibujar formas abstractas en la espalda de él. Sasuke buscó sus labios de nuevo y ella no tuvo más remedio que entregárselos, con mucho gusto.

Sakura sintió las manos de Sasuke en la espalda. Llegaron hasta el broche del sujetador y comenzó a tratar de desabrocharlo.

Tras unos cuantos intentos fallidos Sasuke dejó los labios de Sakura y miró por encima de su hombro con un gruñido. Ella comenzó a reírse y se llevó una mano a la espalda. Tan sólo necesitó dos dedos para accionar el mecanismo. Sasuke desvió la vista.

-Nunca antes había hecho esto… -trató de excusarse-.

Sakura rió por lo bajo.

-Ya tendrás tiempo de practicar.

Se retiró la prenda, quedando totalmente descubierta para él. Sasuke la observó unos instantes y luego la recostó de nuevo sobre la cama. La beso suavemente en los labios y bajó por su cuello. Sakura tragó saliva sin poder evitarlo. Mientras los labios de Sasuke descendían, su mano derecha trepaba por su cintura. Sakura cogió aire y lo sintió todo de golpe cuando sintió la boca de Sasuke contorneando su seno izquierdo. Con la otra mano comenzó a acariciarle el derecho. Sakura gimió. Sus piernas se cerraron en torno a la cintura de Sasuke. Él cambió al pecho derecho dejando un ínfimo rastro de saliva en su piel. Sakura comenzó a notar calor en la parte baja de su vientre. Cerró los ojos con fuerza y obligó a Sasuke a devolverle sus labios.

Él se acercó de nuevo a su boca y la besó con fuerza. Una de sus manos aún estaba en su pecho, mientras que la otra descansaba en su cintura. Sakura rodeó el pantalón vaquero de Sasuke por la cintura y llegó con las manos hasta el botón. Él gruñó cuando notó que lo desabrochaba. Se irguió y se lo quitó por completo rápidamente, volviendo a colocarse encima de ella. Sakura se sonrojó al notar el cambio que se había producido en el cuerpo de Sasuke. No era la primera vez que… bueno, que se dejaban llevar por la pasión, y las hormonas y sus respectivos cuerpos les jugaban malas pasadas.

Él también lo había notado hacía ya rato, por lo que sabía que no podría aguantar mucho más. Necesitaba hacerla suya. Y lo necesitaba urgentemente.

Bajó la cremallera de la falda de Sakura lentamente, deleitándose con el momento. Luego se la quitó y la minifalda quedó abandonada al lado de sus pantalones.

Se miraron a los ojos. Se besaron. Sasuke la abrazó y segundos después se desprendieron de las dos únicas prendas que les separaban aún.

Sakura respiraba entrecortadamente. Estaba nerviosa. Mucho. Entonces notó que Sasuke vacilaba. No, no podía frenar ahora. No podía echarse atrás. Quería hacerlo ahora que estaba decidida. No quería que la dejara tiempo para pensar en ello.

Alargó una mano hasta su mesilla y abrió el cajón. Palpó el interior y al final encontró la cajita que buscaba. Sasuke la cogió y rápidamente sacó uno de los preservativos. Todas sus dudas se habían disipado de golpe.

Tiró la caja al suelo tras colocárselo. Sakura había observado el gesto y ahora le miraba a los ojos totalmente sonrojada. Sasuke sonrió y la besó, abrazándola. Ambos estaban ya sudando por el calor que desprendían sus cuerpos.

Sakura apretó los puños tras la espalda de Sasuke. Sintió su miembro rozar el suyo y cerró los ojos con fuerza. Se mordió el labio inferior cuando comenzó a entrar en ella. Unas pocas lágrimas se concentraron en sus ojos al notar dolor al principio. Pero tardó poco en desparecer.

Sasuke parecía estar más seguro de lo que estaba, y buscó apoyo en los labios de ella. Cuando los encontró trató de serenarse. Pero no podía. Era demasiado tarde. Acababa de perder su capacidad para pensar las cosas con frialdad. Se rindió a su instinto y comenzó a embestir contra el cuerpo de Sakura. Ella gimió a la primera vez, y eso a Sasuke le impulsó para repetir el movimiento, con más presteza y fuerza. Lo repitió varias veces, alcanzando una gran velocidad. Notó los labios de Sakura en el lóbulo de su oreja y la escuchó gemir con fuerza. Le susurró su nombre de una forma endiabladamente sensual y él apretó los ojos. Entonces Sakura supo que no aguantaría más. Abrió la boca y cogió aire para después expulsarlo todo en un grito que pareció salir desde lo más hondo de ella.

Sasuke gruñó y salió de ella. Se tumbó a su lado, estirándose por completo. Su pecho subía y bajaba a un ritmo frenético, y sentía la sangre golpear cada parte de su cuerpo. Se sentó y cogió la manta para taparse con ella. Sakura se tumbó a su lado tras besarle. Se abrazó a su pecho, escuchando los latidos frenéticos de su corazón.

-Sasuke…

Él quiso contestar pero no encontraba la voz para hacerlo. Todas sus fuerzas le habían abandonado. Al final consiguió que de su garganta saliera un sonido. Sakura sonrió y volvió a besarle.

-Te quiero.

Él sonrió y alzó una mano para acariciar su cabello.

Sakura se tumbó de nuevo en su pecho. Cerró los ojos después de que Sasuke le besara la frente. Al poco rato terminó por quedarse dormida.

Sasuke miró al techo y suspiró. Cerró los ojos y apretó un puño en torno a la sábana.

No había podido decírselo. Y de verdad quería hacerlo. Quería decirla que la amaba más que a nadie, pero por alguna razón, las palabras se negaban a salir por sus labios.

Su mente se fue nublando por el cansancio. Rodeó la cintura de Sakura con un brazo y acercó su cuerpo al de ella. Sentir su contacto le reconfortó, y se obligó a sí mismo a pensar que tendríamos oportunidades de decírselo.

Sonrió.

Sí. A partir de entonces tendría muchas oportunidades para decírselo.


Bueno, ¿qué tal? Sasuke sigue sin decidirse a decirle a Sakura con palabras que la quiere. Pero yo creo que la chica ya debe de saberlo, ¿no? De Itachi y Hikari no tengo nada que decir. Desearles muuucha felicidad. Y que espero que el pobre Kawa se me recupere pronto, que me da mucha penita. Debo decir que tuve problemas escribiendo sobre ellos. Bueno, todos habéis visto que pongo mucho empeño en hacer sonreír a Itachi. Y es que amo su sonrisa. El problema lo tuve en esa parte, porque me eché a llorar. Soy demasiado sensible, pero es que él lo merece. Well, les dejo con la publicidad subliminal, lalalalalala.

Acabo de subir un one shot tributo al Team 7 como autoregalo de cumpleaños n.n Es totalmente diferente a la historia que cuenta "Naruto", pero es el mismo universo y por eso no lo considero UA. Empieza cuando Sasuke, Sakura y Naruto son pequeños, y tiene SasuSaku y NaruHina. Si alguien lo lee, espero que me deje review n.n

Bueno, un beso!!! Sayo!!!!!!!!!