Pegadme. A todos aquellos que seguís el fic (que en realidad sois pocos), podeis pegarme. Aunque, comprended que es un poco deprimente que no te lleguen reviews y quiero dedicarme a otras cosas que tal vez me acaben saliendo mejor. O no. de todos modos voy a seguir LDL, hasta el final. Por mí, y porque si no me matan xD Y por vosotros n.n Os amo (L). Un beso para todos vosotros, y, a los que no soportéis muy bien el yaoi os recomiendo que os saltéis cierta parte... Nah, es broma. No hay nada malo. Es algo inocente y que era necesario, pero que no conlleva ningún enredo amoroso. Forsak, era broma. Kawa y Sasuke JAMÁS podrían tener algo más que una bella amistad n.n (Ahora hago mutis por el foro, porque es cuando me mata). Adiós!!!


Capítulo 9: Nuca es demasiado tarde.

Naruto soltó una nueva carcajada y sacó sus llaves del bolsillo. Detrás de él, mientras abría la puerta, Hinata y Hikari siguieron riendo.

Cuando los tres entraron en la casa, Sakura salía de la cocina con dos tazas de café. Les sonrió ampliamente.

-Ohayo.

-Ohayo, Sakura-chan. –Naruto se acercó a ella y le besó la mejilla.- ¿Para quién es el café?

Ella se sonrojó levemente a la vez que se mordía el labio inferior. Finalmente se dio cuenta de que no se atrevía a hablar y caminó hasta el salón. Naruto la siguió, y tras él Hinata y Hikari, aunque esta última ya sospechaba para quién sería.

El rubio jinchuuriki se sorprendió cuando vio a Sasuke sentado en el sofá, viendo las noticias de la mañana. Sakura se sentó a su lado y le dio la taza de café humeante. Él se lo agradeció y sonrió a los recién llegados.

-Oh, Sasuke. ¿Tanta prisa tenías por ver a Sakura-chan que has salido de casa sin desayunar ni nada?

El resto comenzó a reírse de lo inocente que llegaba a ser Naruto a veces. Sakura se sonrojó y apartó la vista. Sasuke, viendo su vergüenza, trató de cambiar de tema.

-¿Qué tal la fiesta?

Naruto fue a la cocina a por unas bebidas para él, su novia y Hikari, mientras las dos chicas se sentaban enfrente de Sasuke y Sakura. Cuando lo hicieron, Hikari le dirigió una mirada pícara a Sasuke. Éste desvió la vista levemente sonrojado.

Naruto volvió con los refrescos sin darse cuenta de nada.

-Bah, de maravilla. Os fuisteis demasiado pronto. ¡Hemos bailado hasta hace tres horas!

Hikari y Hinata rieron. Sasuke se lo calló, pero, aunque se lo hubieran pasado bien con ellos, no se arrepentía de habérselo perdido. Rodeó la cintura de Sakura con un brazo y ella adivinó lo que pensaba. Sonrió ampliamente.

Naruto hizo lo propio con Hinata y sorbió de su lata de zumo.

Hikari les miró con una sonrisa. No hacía falta ser muy listo para darse cuenta de que en aquella habitación se respiraba la más pura felicidad. Lo veía en sus ojos.

Y se alegraba de pensar que ella también compartía esa felicidad. Había algo arraigado en su pecho, desde la noche anterior, que no le permitía dejar de sonreír. Y sabía lo que era: Itachi.

Itachi, Itachi, Itachi, Itachi, Itachi…

No se cansaba de pensar en él. En su sonrisa. En sus labios. En sus besos. En sus ojos.

¡Todo! Para Hikari, no había nada que hiciera a Itachi malo. Era perfecto. Y nada la haría cambiar de opinión, estaba segura.

Había estado con él hasta bien entrada la noche. Se sonrojó al pensarlo. No era que hubieran… hum… hecho nada… Pero aún así, había sido la mejor noche de su vida. Simplemente se habían abrazado, tumbados al pie de un árbol. No habían hablado mucho, pero no les hacía falta. Se habían besado, simplemente, para comprobar que el otro seguía ahí.

Antes de irse, Itachi le había prometido a Hikari que volvería en cuanto pudiera. Y que le avisaría. Hikari no sabía cómo pensaba avisarla, pero pensaba estar atenta a todo lo que se moviera por Konoha. Y a lo que no se moviera también.

Su relación con Itachi iba a ser difícil. Pero la iba a disfrutar al máximo.

Después de que él se fuera, volvió con los demás. Se sintió tan bien, tan fuerte, tan valiente, tan llena de vida, que se bebió al menos una botella de vodka ella sola. Cantó la canción que había escrito para Itachi más de diez veces. Aunque había algo que no funcionaba. Desde un rincón, Kawa la miraba. Siempre que sus ojos se dirigían hacia él, se topaba con que su mirada era correspondida. Y no sabía por qué, pero siempre acababa por desviar la vista. Y se sentía avergonzada. Pero no sabía por qué exactamente. No había hecho nada malo… ¿no? De todos modos, era él quien iba a verse con Itachi, entonces, ¿por qué se sentía tan mal? Y la mirada de él no le daba ninguna pista. Simplemente la miraba, sin denotar ninguna emoción. Y no había forma de saber lo que se le pasaba por la cabeza.

Había pensado en hablar con él. Pero no se atrevía. Había algo que no le dejaba encaminar sus pasos hacia donde él estaba, junto con Sayuri y Takei. Había hablado con ellos un par de veces en la noche, pero siempre que no estaban con Kawa.

Sacudió la cabeza. Lo había estado pensando (ya sobria) y había decidido ir a hablar con él. Pero más tarde.

Por el momento se concentraría en ser feliz ella también. Y nadie se lo iba a impedir.

Alzó su vaso de zumo de melocotón y todos la miraron. Sonrió.

-¿Brindamos?

Se miraron entre ellos.

-¿Por qué?

Hikari miró a Sasuke y se mordió el labio inferior.

-Por la felicidad. La más absoluta y perfecta felicidad.

Todos sonrieron. Hinata alzó su vaso y le chocó con el de ella.

-Yo por el futuro Hokage. –Le envió a su novio una mirada significativa.- Porque sé que será el más grande de todos los tiempos.

Naruto la besó, con una sonrisa pintada en la cara y unas lagrimillas en los ojos. Alzó su lata de refresco de naranja.

-Pues yo lo hago por la futura esposa del futuro Hokage. –Hinata rió, levemente sonrojada.- Porque va a ser la más hermosa. Y porque siempre lo ha sido.

Ella le besó de nuevo, sonrojada. Sonrió contra sus labios. Y Naruto soltó una carcajada.

Sakura alzó su vaso, sonriendo.

-Por el amor. –Miró a Sasuke de reojo.- El sentimiento más puro y fuerte que conozco.

Sasuke la rodeó la cintura y alzó su vaso con solemnidad. Frenó a unos milímetros del resto. Espero unos segundos que al resto se les hicieron eternos. Les miró con una sonrisa ladeada en el rostro y, por fin, habló.

-Por el sexo. Y esto no necesita explicación. ¡Kanpai!

Sasuke chocó su taza de café con las del resto y se la bebió entera de un trago. El resto también bebieron, excepto Naruto, que se había quedado pálido. Cuando todos habían terminado de beber, él se atrevió por fin a hablar.

-Si lo has hecho, te mato, teme.

Sakura se sonrojó como nunca en su vida y rogó a los cielos no tener que dar explicaciones.

Sasuke, en cambió, parecía estar disfrutando de lo lindo.

-Pues ya puedes ir empezando, usuratonkachi.

Naruto se lanzó a la garganta de Sasuke sin demora. Sakura se golpeó la frente con la palma de la mano y Hinata trató de separarlos mientras rodaban por el suelo. Hikari, simplemente, rió.

Las cosas no le podían ir mejor.

-¡Te mato! ¡Has pervertido a Sakura-chan! –Naruto apretaba con fuerza el cuello de Sasuke, y aunque él sonreía, se estaba empezando a poner morado.- ¡Le has robado algo que no le puedes devolver! ¡Perverso! ¡Imbécil!

Sakura decidió intervenir, ya que, viendo el rostro de Sasuke, estaba a punto de quedarse sin novio. Aunque, cuando le gritó a Naruto, sus mejillas estaban teñidas de rojo.

-¡Naruto! ¡Ya vale! –Naruto la miró, pero sin apartar las manos del cuello de su víctima.- Sasuke no ha hecho nada malo… ¿Vale? –Miró hacia otro lado.- La culpa es tanto suya como mía. –De pronto reparó en sus palabras y se enojó consigo misma.- ¡Qué culpa! Ninguno de los dos tenemos ninguna culpa porque no hemos hecho nada malo. Y punto. Haremos lo que nos dé la gana, cuándo nos de la gana y tantas veces como nos de la gana.

Todos la miraron. Ella se puso roja como un tomate al darse cuenta de lo que acababa de decir. La manos de Naruto se aflojaron en el cuello de Sasuke de puro asombro. Él miró a Sakura con las cejas levantadas y la lujuria resplandeciendo en sus ojos negros.

-Cuando quieras, cariño.

Hinata perdió el color, Hikari comenzó a reírse a carcajadas, divertida por la situación, y Sakura no pudo ponerse más roja. Sintió que podría morirse allí mismo. Por la forma en la que la miraba Sasuke, sabía, además, que no estaba bromeando.

Entonces, el timbre sonó.

Todos miraron hacia la puerta sin saber qué hacer. Por unos instantes, se quedaron en blanco, sin saber qué hacer. Unos segundos más tarde, una voz sonó al otro lado de la puerta.

-¿Sakura? Cariño, ¿estás ahí?

Sakura se puso totalmente pálida, y Sasuke la acompañó.

Su madre. Era su madre.

Y, para desgracia de ambos, el primero en reaccionar fue Naruto. Se levantó, corriendo, y, aunque Sasuke trató de pararlo, le fue imposible.

Sakura y Sasuke salieron corriendo tras él, antes de que fuera demasiado tarde.

Pero no lo consiguieron. Desde el salón, Hikari e Hinata escucharon como se abría la puerta, Naruto gritaba, y, después, tan sólo un golpe seco –el de un cuerpo golpeando contra el suelo- y el correspondiente puñetazo para Naruto –dos, más bien-.

-¡Midori-san, Sakura-chan está embarazada!

Y, claro, a la pobre mujer, que era de tensión delicada, le dio el colapso.

º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

-Eres un bruto. –Hinata sacó más hielo del congelador y lo metió en el trapo. Se lo puso a su novio en el feo chichón que tenía en la cabeza, y, luego, suspiró.- Sólo a ti se te ocurre soltarle eso a la madre de Sakura-san… -Sonrió y negó con la cabeza. Sólo a ella se la ocurría enamorarse de ese hombre.-

Naruto trató de sonreír, mientras se sujetaba el trapo sobre la cabeza.

-Vale, tal vez lo exageré un poco, pero una madre tiene que saber esas cosas.

Hinata levantó una ceja.

-Creo que no. Quiero decir, que a mí no me gustaría que de repente alguien llegara y le dijera a mi padre que… -comenzó a sonrojarse- que… bueno, que tú y yo… Que hemos hecho algo de… eso… -concluyó por sacudir la cabeza y alejar esos pensamientos de su mente, o no lo resistiría-.

Naruto frunció el ceño.

-Pero si no hemos hecho nada. Y tampoco veo la necesidad, sinceramente, yo estoy bien como estoy.

Hinata sonrió. Al final resultaba que el más ingenuo de los dos era él.

-No, no la hay. Pero imagina que llevas un tiempo montado en una montaña rusa, yendo por las curvas pequeñas. ¿Qué es lo que esperas? ¿Por qué te has montado en esa montaña rusa?

Naruto meditó durante unos instantes.

-¿Por la curva grande?

Ella sonrió.

-Exacto.

Naruto miró a su novia unos instantes a los ojos. Eran blancos y puros, aunque debajo de ellos comenzaban a aparecer unas pequeñas señales de enrojecimiento. Naruto sonrió, dejó el hielo sobre la mesa en la que estaba sentado y se inclinó hacia delante para besarla. Los besos de Hinata, que sabían a fresas con nata, que para él eran tan indispensables como sabrosos. Naruto había llegado a un punto en el que ya no podía vivir sin ella. Sin sus miradas, sin sus besos, sin que se preocupara por él siempre. No podía irse de misión sin despedirse de ella en la puerta, sin pensar en acabar cuanto antes para volver a verla.

Apoyó su frente en la suya, separando sus labios.

-Naruto-kun…

-Sh. –La besó de nuevo, suave y lentamente.- Algún día tendrá que pasar. Y bienvenido sea cuando eso ocurra, pero no quiero que te preocupes por eso ahora, ¿vale? –Hinata asintió con la cabeza, y Naruto sonrió zorrunamente.- Así me gusta. ¿Qué te parece si ahora nos vamos a ver una peli? Tenemos todo el día libre, y aún queda para la hora de comer…

Hinata sonrió. Naruto tenía razón, había cosas por las que no merecía la pena preocuparse. De todos modos, para cuando llegara ese gran looping, ella ya estaría preparada.

º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

Sasuke caminaba con el ceño fruncido. Estaba cabreado, y debía de notarse, ya que la gente se apartaba a su paso.

Pero lo peor ya había pasado. Habían tenido que dar explicaciones a la madre de Sakura. Dios. ¡Explicaciones! ¡Habían tenido que explicarle lo que habían hecho para convencerla de que estaba todo bien!

Y, lo peor, es que a la mujer no le hubiera disgustado tanto la idea de tener un nieto. Hasta se había decepcionado un poco cuando estuvo totalmente convencida.

No era que a él le importara tener un hijo con Sakura –sonrió, después de todo, una parte de él lo estaba deseando-, pero aún era demasiado pronto. Primero quería una casa cojonuda y una boda en condiciones.

Frenó en seco en medio de la calle. Se giró hacia la derecha y se vio reflejado en un escaparate.

¿Boda? ¿Hijos? ¿Una casa? ¡Joder! Empezaba a parecer un viejo, o, en su defecto, Shikamaru.

En ese momento sólo debería importarle irse de fiesta, estar con su chica, con sus colegas… ¿Y Hikari?

Había hablado con ella. Porque la había visto muy feliz. Por su mente pasó la opción de que, tal vez, y sólo tal vez, hubiera vuelto con Gaara. Aunque, bien pensado, era una gilipollez. Ellos estaban mejor como amigos que como pareja, de hecho, el darse cuenta de eso fue lo que terminó con su relación el verano pasado. Pero, ¿entonces? Sasuke era incapaz de imaginar que volver al escenario le causara tal felicidad a Hikari. Además, después de esa canción. Una de las más bonitas que había oído nunca. Y, ese chico, por cojones, tenía que estar ahí. Sasuke intuía que su sonrisa tenía algo que ver con él.

"-La verdad es que sí. –Hasta se había sonrojado.- Al salir del concierto… Bueno, me lo encontré y…"

No hizo falta que dijera más. Hikari era feliz, y estaba con la persona a la que amaba. Le preguntó si le conocía. Y ella bajó la vista.

"No" –las palabras resonaban en la cabeza de Sasuke- "No tienes ni idea de quién es".

Eso le hizo fruncir el ceño de nuevo.

Pero bueno…

Se dio cuenta de que, a lo tonto y a lo bobo, había llegado al edificio en el que vivía Kawa. Por la única ventana de la azotea, abierta, salían las notas nostálgicas de una canción suave, lenta, cantada por una bonita voz.

De pronto, algo estalló dentro de él.

"Goodbye, my almost lover"

Sus párpados se abrieron al máximo. Crispó los puños.

"Goodbye, my hopeless dream"

Y, como una ráfaga de viento, entró en el edificio. Comenzó a subir las escaleras de tres en tres. De cuatro en cuatro. Volaba.

"I'm trying not to think about you
Can't you just let me be?"

¡Vamos, Sasuke, vamos! ¡Tienes que llegar!

"So long, my luckless romance
My back is turned on you"

Llegó al ático. Mierda, la puerta cerrada. La música, aunque fuera una balada, sonaba atronadora en sus oídos.

-¡Kawa!

"So long, my luckless romance
My back is turned on you"

¡No! ¡Mierda! No le oía, ¡no le oía! Sasuke quiso equivocarse por una vez. Pero no. Sabía que algo no andaba bien. Golpeó la puerta con fuerza, repetidas veces.

-¡¡KAWA!!

"Should've known you'd bring me heartache"

Y la puerta cayó ante él. Y Sasuke vio los ojos de Kawa, llenos de lágrimas y sin enfocar su imagen.

"Almost lovers always do"

Esos ojos azules, que ya no eran más un espejo teñido de rojo.

º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

Hikari salió de la ducha en la pista cinco del CD. En las últimas notas se puso la toalla alrededor del cuerpo. Se dio la vuelta y se miró en el espejo.

La siguiente canción comenzó.

Primera estrofa. Comenzó a secarse el pelo mientras la cantaba, sin prestar atención. Primer estribillo. Empezó a vestirse. Segunda estrofa. Segundo estribillo. Y se mira al espejo. Y, de pronto, llora.

"The world we knew
Won't come back
The time we've lost
Can't get back
The life we had
Won't be ours again"

Y se siente rabiar, y un nombre aparece en su cabeza, como por arte de magia.

-Kawa…

Y, en unos segundos, veloz como nunca, ya está saliendo de casa, con una frase en la cabeza.

"It's never too late".

º-º-º-º-º-º-º-º-º

-¡Kawa! ¡¡KAWA!!

Dios, pero qué imbécil. Sasuke corrió a arrodillarse a su lado. Ignoró el bote de pastillas y le pasó una brazo por detrás de los hombros, intentado levantarle.

-No haces más que dar problemas… Eres peor que un crío pequeño.

Le temblaba la voz. Le temblaban las manos, y hasta sudaba. Las piernas de Kawa no respondían. Su cabeza cayó hacia un lado, su cuello no tenía fuerza para sujetarla.

-Joder, Kawa… No me jodas…

Le puso la mano en el cuello y cerró los ojos, tratando de concentrarse. Tenía pulso. Pero tenía la boca llena de sangre. Colocó una mano en su pecho.

Escuchaba los latidos irregulares de su corazón. A veces trabajaba a toda prisa. Otras, en cambio, necesitaba descansar algunos segundos de más para poder seguir.

Sasuke sólo rezó para que ese corazón no se rindiera.

Su respiración era débil. Mierda, él no era médico, no sabía qué hacer. Y no tenía tiempo de ir a buscar a Sakura o a alguien.

A ver, Sasuke, coño, sabes lo básico de primeros auxilios.

Kawa tosió. Sus pupilas estaban desenfocadas. Sasuke se mordió el labio inferior. Notaba su respiración, cada vez menor. La música paró, y el CD dejó de dar vueltas en silencio. Si no se daba prisa…

Se inclinó sobre él y comenzó a hacerle el boca a boca. Apretaba su pecho de vez en cuando. Pero seguía siendo inútil. Las pastillas seguían ahí, en su estómago, haciendo efecto, cada vez más y más rápido.

Tenía que sacar esas pastillas. Lo cogió, tratando de no moverlo mucho y de que la cabeza no se le fuera hacia atrás, y lo llevó hasta el baño.

Después de un par de agonizantes minutos que se le hicieron eternos, consiguió hacer que vomitara. Una, dos, y tres veces. Después una cuarta, hasta que ya no le quedó nada en el estómago que expulsar.

Poco a poco, entre arcada y arcada, Kawa fue recuperando la consciencia. Por fin, vio a Sasuke. Éste le observaba con el ceño fruncido, pero sin decir nada. Cerró los ojos, respirando bocanadas de aire que abrasaban sus entrañas.

Se quitó la sangre de la boca. Vomitó una última vez, atacado por una repentina arcada. Se sentó en el suelo, con la espalda apoyada en la pared. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, mientras algunas lágrimas caían por sus mejillas.

Sasuke le miró, de pie.

-Eres gilipollas.

Kawa sonrió, sin mirarle.

-Lo sé.

-Escucha, el mundo no se va a acabar porque ella…

-Mi mundo sí.

-¡Ah, vale! ¡Entonces todo tu mundo se reduce a que la tía que te mola te corresponda! ¡Muy sabio y maduro, Kawa!

-No pretendo ser sabio y maduro, es la verdad.

-Me caguen tu puta madre, chucho sarnoso. Como vuelvas a hacer alguna gilipollez como ésta, te juro que seré yo mismo quien te mate. Hikari está con un tío, ¿y qué? Puede que le deje mañana y caiga rendida a tus brazos. Pero si te mueres por una puta sobredosis, de eso nada, monada.

-Sasuke, no me des la charla.

-Pues te la voy a dar, y te vas a joder. Habértelo pensado antes de meterte esa mierda. –Kawa suspiró y se rindió. Sasuke sabía que trataba de ignorarle, pero no lo iba a conseguir.- Por mucho en que tú te empeñes en que el sol no va a salir mañana, va a seguir apareciendo para reírse de ti y de tus suposiciones. Kawa, la vida es la única que te va a dar una oportunidad detrás de otra. Es la única que no se cansa de darte la bienvenida, de sonreírte cada mañana. Tienes 19 años, las tías se mueren por ti, eres buen ninja, tienes amigos… que no la tengas a ella no significa que el cielo se te vaya a caer encima, joder.

Kawa se tapó los ojos con una mano ensangrentada, tratando de no llorar.

-¿Y tú qué sabrás…? –Miró a Sasuke, rabiando, y con los ojos brillantes.- ¡Tú no sabes nada sobre mí, ni sobre ella! ¡No tienes ni idea de lo que está pasando!

-¡Sólo sé que Hikari es feliz ahora, y tú no eres nadie para estropeárselo!

-¡Pero él…!

-¡¡Me la suda quién coño sea él!! –Kawa le miró, atónito. Hikari no se lo había contado.- Sólo sé que a ella la hace sonreír, y para mí eso es lo más importante.

Kawa le miró. Si él… si lo supiera… Sonrió. Tal vez era mejor así.

-Entonces son olvides nunca lo que acabas de decirme.

Sasuke abrió los ojos y le miró sin comprender. Iba a preguntar, cuando escuchó una voz fuera de la casa.

-¿Kawa…?

Sasuke y él se miraron. La cara de Kawa se convirtió en un reflejo del terror. Se miró las manos, manchadas de sangre. Luego miró a Sasuke con los ojos suplicantes.

-No la dejes entrar. Por favor, no dejes que me vea así.

Sasuke le miró durante unos instantes. Finalmente asintió, y Kawa suspiró. Sasuke salió del baño y cerró la puerta. Poco después, en la casa, entraba Hikari.

Tenía el pelo mojado y estaba jadeando. Al verle allí se sorprendió. Se dirigió a él, sin fijarse en el desastre que estaba hecha la casa. Mejor así. Hubiera visto las pastillas.

-¡Sasuke! –Se acercó a él corriendo.- ¿Y Kawa? ¿Dónde está?

Su rostro lo decía todo. Era la preocupación personificada. Su sonrisa falsa, el ceño fruncido, las mejillas sonrojadas…

Kawa tenía razón. Era mejor que no le viera así.

-Está en el baño.

Su pecho se hinchó. Se al olvidó respirar de repente. Sasuke vio cómo tragaba saliva y trataba de controlarse.

-¿Se encuentra mal…?

Sasuke ladeó al cabeza.

-Un poco. Algo que ha comido le ha sentado mal.

Y, como un buen actor, sonrió. Y eso pareció disipar las dudas de Hikari. Ella se acercó a la puerta cerrada del baño y llamó con los nudillos.

-¿Kawa? ¿Cómo estás?

Sasuke dejó de respirar por unos instantes.

-Bien… Estoy bien, Hikari, no tienes de qué preocuparte.

Ella sonrió.

-Vale. De todos modos, mañana pasaré a verte. No quiero que empeores.

Hikari suspiró. Se había preocupado por nada. Su instinto no siempre tenía razón.

Sasuke bajó la vista. ¿Empeorar…? Kawa no podía estar peor.

Ella se dio la vuelta sonriente y pasó al lado suyo.

-Si quieres me quedo yo con él.

-No. Está bien así. Ha vomitado y está todo hecho una porquería. Créeme, no te gustaría verlo.

Ella puso cara de asco unos instantes.

-Oh, vale. Entonces, cuídale mucho.

Hikari salió de la casa. Cuando se hubo asegurado que ya no estaba en el edificio, Sasuke agarró el pomo de la puerta del baño.

Entonces, escuchó llorar a Kawa. Era como si al otro lado de la puerta hubiese un niño perdido, o un animal herido. Tal vez ambas cosas.

Sasuke apoyó la frente en la fría madera y suspiró.

Kawa había hecho estupideces. Le había parado, sí, ésa vez. ¿Y la próxima…? Para algunas personas, no era tan fácil superar aquellos golpes de la vida. A veces, los rayos del sol pueden dañar los ojos.


Final escrito rpecipitadamente por la noche porque necesitaba dormir y mis neuronas no daban para más. Hala. ¿Cuántos habéis pensado "¡No! ¡Sauske, déjale al chico que haga con su vida lo que quiera! Si se quiere suicidar que lo haga, bailaremos sobre su tumba!"? xDD Bueno, un beso para todos. Gracias por los reviews n.n Besos!!!