Tres años --- By Lorien3

¡Bueno, aquí tenésis el segundo capítulo de este fanfic¡Muchas gracias a todos por las reviews!

Fullmetal Alchemist no me pertenece, si no hubiese cambiado alguna que otra cosa en el anime.

Capítulo 2 --- Cena accidentada

Riza Hawkeye se encontraba en el ascensor, nerviosa. No era la primera vez que salía a cenar con un hombre, pero sí era la primera ocasión que iba a ir con Roy Mustang. Se sentía un poco incómoda, por una parte: era sabido por todos que a Mustang le daba igual con quién salir y ella no quería ser sólo una más en su lista.

Quería ser la única a quien él dedicase su cariño.

Por otra, se sentía afortunada. Ella siempre había estado apoyando a Mustang como su teniente, siempre había estado junto a él en los malos momentos... pero nunca como mujer, nunca había expresado lo que sentía. Aquélla era, tal vez, una oportunidad para acercarse un poco más.

Las puertas del ascensor se abrieron y Riza se dirigió, temblando ligeramente, al apartamento del coronel. Hizo sonar sus nudillos contra la puerta un par de veces.

Roy no se hizo esperar, enseguida salió, vestido con una elegante camisa azul y unos pantalones negros. Por un momento se quedó sin aliento al ver a la teniente.

- Estás muy guapa – sonrió -. Deberías dejarte el pelo suelto más a menudo. Y llevar más vestidos, o faldas...

- Mis obligaciones militares exigen que lo lleve recogido y también exigen que lleve pantalones. Es una vestimenta más adecuada para las misiones.

El hombre se quedó helado. Dio un par de palmaditas a Riza en la espalda y dijo:

- En el cuartel, lo que tú quieras. Pero fuera de él prefiero verte así – sonrió.

- Usted también está mejor con esa ropa. Le hace parecer más joven. El traje militar le pone años – explicó.

Roy se rió, meneó la cabeza y dijo:

- No me hables de usted, Riza. Nos conocemos desde hace tiempo, tenemos confianza¿no?

- Sí, la tenemos – sonrió.

Mustang quedó hipnotizado por unos instantes. No era normal ver a Riza sonreír, pero cuando lo hacía le parecía la mujer más hermosa del mundo.

No quería volver a verla triste nunca más.

- Bien, pues... vamos a cenar. He reservado sitio en un lugar precioso...

Rodeó con el brazo a Riza, afectuosamente, y ambos comenzaron a caminar hacia el ascensor.

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Alphonse también se había ido. Había abandonado la casita de Rizenbul aquella misma mañana. Winry no quería perderlo a él también, pero no obstante, había ido a despedirse y le había deseado suerte...

--- Flashback ---

- Al, prométeme una cosa, por favor – decía Winry, observando a Alphonse a través de sus brillantes aunque llorosos ojos azules.

- ¿De qué se trata, Winry?

- Prométeme que volverás sano y salvo. Por favor.

- ¡Claro, prometido!

- Yo también mejoraré – dijo -. Tú te vas con tu sensei a aprender Alquimia, para recuperar a Ed. Llegarás a ser un gran Alquimista. Yo voy a seguir mejorando como mecánica – sonrió -. ¡Hasta crear el mejor implante del mundo!

- Me parece muy bien, Winry – el tren comenzó a arrancar -.¡Estudiaré, encontraré a mi hermano y volveremos¡Hasta pronto!

- ¡Adiós, Al¡Mucha suerte! – exclamó.

El tren se perdió en el horizonte.

--- Fin del Flashback ---

La chica se encontraba en su cuarto, leyendo un manual de Mecánica Avanzada e Implantes. Dudaba que aquello le fuese a ayudar mucho, pero tenía que avanzar por su cuenta...

... hasta que llegase el momento.

- Winry – dijo Pinako, asomándose a la habitación de su nieta -. Te llaman.

- ¿Quién es? – preguntó.

- Panynia – respondió.

- ¡Panynia! – exclamó emocionada.

Salió corriendo hasta el salón. Se llevó el auricular al oído, feliz, y dijo:

- ¡Panynia¡Me alegro de hablar contigo¿Te llegó mi carta? – saludó – Sí... Sí... ¿Christian¿Quién es Christian? ... ¡Ah! Es un amigo tuyo... ¿Que sabe mucho de implantes? Sí... ¡No! Tranquila, puedo esperar un poco... sí. De acuerdo. ¡Nos vemos!

Colgó el auricular. Pinako no tuvo que esperar mucho para oír algo que ya se esperaba...

- ¡Abuela¿Sabes qué¡Me voy a Dublith! – sonrió.

"Tú también te vas..." pensó ella para sí. Pero no podía detener a su nieta. Estaba deprimida por haber perdido a Edward y Alphonse y aquello era lo único que podía hacer feliz a Winry.

- ¿Cuándo te vas? – dijo, simplemente.

- En tres semanas como mucho – sonrió -. ¡Qué bien! – exclamó, abrazando a su perro Den, que acababa de aparecer - ¡Den, vamos a dar un paseo¿vale!

La chica y el perro abandonaron la casita de Rizenbul. Pinako se quedó pensativa por unos instantes.

- Igualita que su madre – sonrió.

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Roy y Riza esperaban pacientes la comida, sentados en una mesa junto a la ventana de un lujoso restaurante. Ella estaba sorprendida¿realmente llevaría siempre a todas las mujeres con las que salía a aquél lugar?

- Es la primera vez que vengo aquí – dijo Mustang, tomando un trago de vino -. Normalmente llevo a mis citas a sitios más baratos.

Hawkeye se sorprendió. Parecía como si Roy le hubiese leído la mente... pero no, no podía ser.

- Es que siempre invito yo y no me gustaría arruinarme¿sabes?

- Entonces lo de hoy lo pagamos a medias – declaró Riza.

- No, de eso nada – negó Roy -. Eres mi cita, yo pago – sonrió.

- ¿Tu... cita? – repitió Riza - ¿Consideras esto una cita?

- Sí, pero si prefieres llamarlo de otra forma... algo como "agradable velada de un hombre con una mujer"...

- No... cita está bien, supongo – sonrió.

En aquel momento llegó el camarero con la cena, un copioso plato de marisco. Riza comenzó a sentirse mal.

- Roy, tú no puedes pagar esto solo. Seguro que es demasiado caro.

- Ya hemos discutido eso. Sí que puedo pagarlo y voy a pagarlo.

- ¡Pero...

- Come tranquila – dijo.

Resignada, suspiró y obedeció a su coronel. ¿Qué otra cosa podía hacer?

El tiempo pasó, ninguno de los dos había vuelto a decir nada desde entonces. Roy estaba cada vez más nervioso, él se estaba esforzando por complacer a Riza pero sabía que no sería tan fácil como con el resto de mujeres: Riza era distinta a todas ellas. En parte, ella le imponía.

Pero, por otra parte, habían estado en peligro durante mucho tiempo y cada vez estaba más seguro que cada instante que estuviese junto a ella podría ser el último. Por ello, debía decirlo.

- Riza... – comenzó, con voz grave pero tímida – Quería comentarte una cosa.

- ¿De qué se trata? – respondió, dejando los cubiertos en el plato.

- Es... algo que llevo pensando mucho tiempo. Sobre todo desde... la "desaparición" del Führer. Creo que hemos vivido momentos muy peligrosos.

- Sí, sin duda – dijo Riza -. Yo... he tenido mucho miedo. Sobre todo... miedo por ti – declaró, sonrojándose.

- Por eso mismo, yo también he tenido miedo de perderte. Dejé que me acompañases porque quería tener a alguien a mi lado, pero si te hubiese pasado algo... – explicó – Bueno, Riza, creo que es hora de que sepas algo, algo que he estado ocultándote mucho tiempo.

- ¿Qué¿De qué se trata? – preguntó, con curiosidad.

- De que yo... yo... ¡yo te...

- ¡Hombre, si es nuestro General de Brigada favorito! – exclamó una voz tras la pareja – ¡Eh, Roy¿qué tal! – preguntó.

Mustang estaba blanco. Se giró lentamente para ver quién era la persona a la que iba a odiar de por vida...

- ... Havoc... qué... haces... aquí – dijo.

No podía creerlo¿por qué de todos los lugares posibles, Havoc había decidido ir a cenar ahí?

Y, más aún¿de dónde había sacado el dinero?

- He venido con Fuery, Farman y Breda a cenar. Hemos juntado dinero entre los tres para tomar algo bueno... Ahora entrarán – se fijó en Riza -. ¡Vaya, Riza, ese vestido te sienta muy bien! Nunca te había visto tan guapa.

"Nunca te había visto tan guapa... Nunca te había visto tan guapa... ¿Qué se cree este tío? Primero me arruina la cita y ahora encima se pone a piropear a Riza."

- Bueno, nosotros ya nos íbamos, de todos modos... ¿no, Riza?

- Eh... sí, sí que nos íbamos – respondió, algo cohibida.

- Que os aproveche la cena – dijo el coronel, dejando el dinero sobre la cuenta -. Hasta luego.

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Roy tomaba su sexto cubata de aquella noche. Sus mejillas estaban empezando a sonrojarse un poco. Sus palabras resbalaban en su boca, no se entendía claramente lo que estaba diciendo.

- Roy... – dijo Riza, que también había bebido bastante - ¿qué... qué ibas a decirme antes?

- ¿Yo? – dijo, señalándose a sí mismo - ¿Antes¿Decir¿Qué iba a decir¿Qué es decir¿Eeeh?

- Eh... es lo que te estoy preguntando, Roy.

- Nolosssé... – dijo, dándose golpecitos en la cabeza - ¡Camarero¡Un whisky para mi y otro para la rubia que tengo a mi lado¡Que no se quién essss pero está muuuy buena!

- ¡Coronel! – exclamó Riza – Estás bebiendo mucho...

- ¿Y qué¿Qué másss da? Podrías quejarte si esssstuviera borrasho... ¡PERO NO! Esstoy perfectamente, rubia, y es másss, llegará el día en el que sssea Führer... ¡y tu llevarásss minifaaaaldaaaa!

- ¿Qué? – dijo Riza, sorprendida.

- ¡A misss brazossss! – exclamó Roy, abalanzándose sobre ella, con tan mala suerte que ambos cayeron al suelo.

- Ay... – murmuraba Riza, frotándose la cabeza – Por favor, quítate de encima, Roy.

- ¿Encima¿Debajo¿Delante¿Detrás?

- Sí, eres muy listo, pero me estás aplastando.

- Milady, discúlpeme – dijo, levantándose y tambaleándose todavía un poco -. ¡Bien, el whisky!

Riza también se levantó y, con cierto recelo, cogió también su bebida. Nunca había estado borracha pero comenzaba a sentirse un poco... distinta.

- Roy... – dijo - ¿Qué hora es ya?

- La hora de beber.

- No... – miró su reloj – Son las tres de la mañana... Roy vamos a volver, todavía te estás recuperando, no debes beber mucho... aunque ya no haya remedio – lo cogió del brazo -. Venga, tienes que descansar.

- Nooooo – lloraba Roy -. Quiero bebeeer máaas...

Consiguieron salir del bar, a duras penas. Riza comenzó a encaminarse hacia casa de Mustang: era obvio que no podría llegar solo. Él iba canturreando una extraña canción mientras caminaba.

- Increíble, el alcohol te sienta muy mal... – dijo.

Por fin llegaron a casa. Riza acompañó a Mustang hasta el salón y le dejó en el sofá.

- ¿Sabrás llegar hasta la cama solo? – preguntó.

- Riza... – murmuró él.

- ¿Qué...

No dijo nada más, Roy le había cogido de la cintura, atraído hacia sí y sentado sobre sus piernas.

- ¿Te ibasss a ir? No me dejes solooo...

- Eh... vale, pero... suéltame, por favor – respondió ella, algo incómoda.

- No... no quiero soltarte... nunca – dijo, abrazándola fuertemente.

La tumbó en el sofá y se abrazó a ella. Comenzó a acariciar su cabello mientras decía su nombre.

- Coronel... no sabes lo que estás... – decía Riza, mientras Mustang llenaba de besos su mejilla y acariciaba su cintura.

De pronto, Roy se detuvo. Riza se temió lo peor¿un coma etílico?.

Pero no fue así: de pronto el Coronel comenzó a roncar, fuertemente abrazado a ella.

- Roy...- murmuró – Maldito borracho – sonrió.

Poco a poco, ella también comenzó a quedarse dormida.

Continuará...

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En el próximo capítulo...

(Roy) ¿Qué¿Dónde está Ed?

(Riza) No fue tu culpa. No tienes que echarte la culpa de todo lo que sucede.

(Roy) Sí, pero de alguna forma yo era su responsable...

(Winry) Riza... cada vez que pienso en Ed... Se me oprime el corazón... ¡Quiero que vuelva!

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