Bueno, como esta vez he tardado el doble (prácticas de la universidad, trabajos, clases, etc. ... ) pues aquí os dejo con un capítulo el doble de largo de lo normal , el del viaje a Rizenbul que continuará en el capítulo 4. Espero que os guste.
Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Si no, un personaje tan asquerosamente odioso como Frank Archer nunca hubiese existido.
Capítulo 3 --- Rizenbul
Roy Mustang abrió lentamente sus ojos negros. Le dolía mucho la cabeza y estaba algo mareado. Comenzó a ver un rostro femenino conocido, de rasgos suaves: el de la Teniente Hawkeye, a la cual se encontraba abrazado. Tardó unos segundos en reconocerla.
- Duerme tan pacíficamente... qué guapa... Y es tan cálida... – añadió, abrazándose más a ella.
Se sentía bien...
... pero¡un momento!
¿Qué hacía él abrazado a Riza Hawkeye, ambos tumbados en lo que reconoció como el sofá de su casa?
¿Cómo habían llegado hasta ahí?
¿¡Qué demonios había hecho!?
Se levantó violentamente y siguió observando a Riza, la cual enseguida despertó para encontrarse con el rostro sonrojado de Roy que la miraba, alterado.
- ¿Qué pasa, Ro...
- ¿Qué hice ayer? – preguntó - ¿Hice algo malo¿Me aproveché de ti¡Maldito alcohol¡No debí beber tanto! – exclamó – Riza¿qué hice?
- Tranquilo, Roy – dijo, sentándose -. No pasó nada...
"Bueno, simplemente dijo "estás muy buena", se me tiró encima, me sentó sobre él, me tumbó en el sofá y comenzó a darme besos en la mejilla hasta que se quedó dormido..." – recordó, sonrojándose.
-... eh, nada, en serio – aseguró -. Simplemente, te quedaste dormido sobre mi y preferí no despertarte.
"Es mejor que crea eso."
- Menos mal... – suspiró Roy – Es que alguna vez ya me ha pasado que cuando he salido con una mujer he... – comenzó. Enseguida sintió los ojos ámbar de Riza clavándose en él, comenzando a fulminarle. – he... Bueno, digamos que el alcohol me desinhibe bastante.
- No hace falta que lo jures – dijo Riza, en tono cortante.
- Aunque me da igual – sonrió -. Es más, he llegado a pasarlo muy bien en ocasiones – explicó -. ¡No sabes cuánto! – miró a Riza.
Su mirada le dio miedo.
"Será mejor que me calle." – dijo para si.
"Este tío trata a las chicas como a objetos... Y yo fui uno más ayer..." – pensó ella.
- Dices que te da igual... que lo pasas bien... ¿crees que esa es una conducta decente? Si me hubieses hecho algo... también te habría dado igual... ¿no? – preguntó.
A pesar de que pudiese dolerle, quería conocer la respuesta. Si realmente era solo una más para el hombre que amaba, prefería saberlo.
- ¡Por supuesto que no! – exclamó Roy – Es muy distinto.
A Riza se le escapó una pequeña sonrisa. Después de todo, parecía importarle algo.
- A ti te veo todos los días, no podría soportarlo.
La sonrisa de Hawkeye se esfumó.
- ¿Cómo? Es decir... si no me vieses todos los días, te daría igual ¿no?
- ¡No! No me daría igual, Riza...
Ella meneó la cabeza unos instantes.
- Bueno, supongo que no podía esperar otra cosa del ligón de Central – dijo.
Roy fue a decir algo pero ella le detuvo de nuevo.
- Dejemos el tema, por favor. ¿Puedo ir a darme una ducha?
- Eh... sí, claro. Ve... sabes donde está el baño ¿no? – preguntó.
- Sí – respondió ella, abandonando el salón -. Cojo una toalla del baño.
El Alquimista de la llama se dejó caer en el sofá de nuevo. Como siguiese así, iba a ser difícil acercarse a ella, a Riza Hawkeye...
Era un sentimiento extraño, algo que no había experimentado nunca. Le gustaba estar con mujeres, salir con ellas... Pero con Riza era distinto. Por supuesto que deseaba salir con ella, pero... sentía una extraña necesidad. La necesidad de verla sonreír siempre, de complacerla pasase lo que pasase... en definitiva: la necesidad de hacer que fuese feliz.
Cuando la conoció, nunca pensó que llegaría a sentir algo así... Entonces, él era un joven desinhibido que buscaba la compañía de cualquier chica guapa. Seguía siéndolo en parte, pero se había moderado últimamente, sobre todo después de darse cuenta de que, tal vez, por una vez en su vida, sólo le importase realmente una mujer.
- Qué mona y qué jovencita era cuando nos conocimos...
--- Flashback ---
Roy Mustang dejó reposar sus pies en la mesa mientras tamborileaba con los dedos en el estómago. Estaba esperando a su nueva subordinada: la primera mujer que iba a tener a su cargo. Aunque en un principio, cuando King Bradley se lo comunicó, le había parecido ideal, pronto comprendió que no traería más que problemas: sería más débil que el resto y tendría que estar todo el rato pendiente de ella.
Sin embargo, Maes Hughes le había asegurado que era una mujer fuerte, que no necesitaba ser protegida.
Tras aquello, Roy se la imaginó como a una chica robusta, con mucho músculo y bigote. No era su modelo de mujer ideal, pero mientras supiese apañárselas...
La puerta se abrió de pronto. Una mujer de estatura media, cuerpo delgado y cabello rubio corto entró haciendo el saludo militar.
"¡Pero qué bellezón!" – sonrió Roy para sí, observando a la chica con los ojos como platos. Saliendo de su ensimismamiento, pero sin borrar su estúpida sonrisa, devolvió el saludo.
- Se presenta la suboficial Riza Hawkeye – anunció -. Soy su nueva subordinada, el Führer me ha enviado desde hoy a su cargo.
- Encantado de conocerla, soy el Mayor Roy Mustang, Alquimista de la Llama – sonrió él, de forma seductora -. Siéntese, vamos a hablar un rato.
La joven asintió y se sentó. Enseguida notó cómo su superior comenzaba a observarla con detenimiento. Acercó su mano al bolsillo en el que siempre guardaba la pistola, por si fuese necesario usarla.
- Y, bien... ¿está libre hoy¿Le apetecería ir a cenar?
- C... ¿cómo? – preguntó ella, anonadada.
- Sí, bueno, para conocernos mejor, fuera del ámbito militar, ya sabe... – sonrió -. Además, habrá oído hablar de mi en toda Central... soy el mayor deseo de las jovencitas y estaría encantado de salir con una belleza como usted, aunque sólo fuese una no...
Se quedó blanco. Una bala había pasado rozando su oreja. Cuando reaccionó, vio el cañón de la pistola de Riza apuntándole. Instintivamente, juntó las yemas de sus dedos, que comenzaban a sacar pequeñas chispas.
- ¡Suboficial Hawkeye¿¡Qué quiere, matarme!?
- Mis respetos, Mayor, pero me temo que ese tipo de propuestas están fuera de lugar. Limítese a lo estrictamente profesional, por favor.
- Eh... eh... – murmuró – De acuerdo, cálmese. Guarde eso – señaló la pistola, mientras él dejaba sus guantes sobre la mesa -. Yo también estoy desarmado.
Ella obedeció y enfundó el arma de nuevo. Roy se secó el sudor de la frente y analizó la situación.
"Parte buena: es guapa y, definitivamente, sabe cuidarse sola."
"Parte mala: ... nunca saldrá conmigo y quiere matarme."
- Bueno... – suspiró – Suboficial Hawkeye, espero sinceramente que se encuentre a gusto entre nosotros – sonrió, tendiéndole una mano.
Riza le observó, dubitativa. Finalmente sonrió con dulzura y, mirando a su superior a los ojos, dijo, estrechando su mano:
- Yo espero poder serle útil.
Roy se quedó un rato mirándola. Tenía una sonrisa preciosa. Y unos ojos color ámbar muy bonitos. Definitivamente, era una chica de aspecto muy dulce.
--- Fin del Flashback ---
Seguía siendo igual de dulce, pero sus rasgos se habían definido cada vez más convirtiéndola en una mujer muy atractiva, una mujer que había robado poco a poco el corazón del Coronel, como a ella le gustaba llamarlo, a pesar de que en realidad fuese General de Brigada.
Antes, era una más, sin duda. Poco a poco, se fue volviendo en alguien de confianza...
Y, en aquellos momentos, le volvía loco. Completamente loco. Aunque él todavía no se lo creyese del todo.
Riza salió de la ducha, vestida de nuevo y se dirigió al salón.
- ¡Riza! – exclamó él, levantándose. Se acercó a ella hasta situarse a escasos centímetros – Eh... Oye, siento lo de antes... No quería decir eso, no eres una cualquiera... Tú... aunque no me creas, me... me importas mucho. Si no, no me hubiese preocupado tanto por si me había aprovechado de ti...
La mujer, sorprendida, le dirigió una mirada evaluadora. No sabía qué pensar...
- Por favor, perdóname – pidió, con mirada preocupada.
No pudo resistirlo.
- Claro, te perdono... – sonrió, emocionada.
- Bien... – respondió él.
Enseguida se perdió en su mirada. Lenta, imperceptiblemente, fue quedando aprisionado en ella, fue acercándose más, hasta poder percibir su olor a perfume suave...
El teléfono sonó en aquel momento. Roy reaccionó y se dirigió a él. Descolgando el auricular, dijo:
- Aquí Roy Mustang¿dígame?
- General de Brigada Roy Mustang, soy Thomas Clark, el Vicepresidente del Parlamento. ¿Qué tal se encuentra?
- Pues bastante bien, la verdad... ¿Por qué llamaba, señor Clark? – preguntó, con curiosidad.
- Para citarle a una reunión urgente con el Parlamento, en el Salón Central del Cuartel, en relación con la desaparición del Führer King Bradley y de Frank Archer. Creemos que usted tiene algo que ver.
- Eh... – dudó Mustang, que empezaba a sudar. Aquello no se lo esperaba. Riza, al verlo, se acercó preocupada. Roy pidió con un gesto de su mano que se detuviese. – Bien, de acuerdo... ¿a qué hora tengo que presentarme?
- En media hora usted y su Teniente Riza Hawkeye, deben estar aquí así que encárguese de localizarla, ya que no se encuentra en su domicilio.
- ¿Qué¿Ella también¡Pero si Riza... digo... la Teniente no tiene nada que ver! No creo que sea necesario que vaya...
- Son órdenes del Presidente. Debe cumplirlas.
- Bueno... si no hay otro remedio...
- Un saludo, General de Brigada.
- Un saludo, señor Clark... – suspiró. Colgó el teléfono de mala manera y se giró hacia Riza, preocupado.
- Es sobre Pride y Archer... quieren hablar sobre ello los del Parlamento. Con los dos – se señaló a si mismo y a ella.
- Comprendo... – asintió la teniente - ¿Qué vamos a decir?
- Pues, lo que hemos dicho a todo el mundo ¿no?
- De acuerdo – asintió.
- No sé por qué tienes que ir tú también... ¿acaso sospechan que disparaste a Archer?
- Bueno, yo fui quien te trajo al hospital desde la mansión del Führer y es ahí donde Archer fue visto por última vez... Es normal que me consideren sospechosa¿no?
- Debes alegar que fue en defensa propia o te castigarán, Riza.
- Lo haré, tranquilo, después de todo es la verdad...
-... bien – suspiró -. Voy a ducharme, salimos enseguida. Luego desayunamos en algún sitio¿de acuerdo?
- Sí – asintió.
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Las puertas del Salón Central se abrieron. Roy Mustang y Riza Hawkeye pudieron apreciar, mientras entraban, cómo todos los miembros del Parlamento estaban sentados en unas mesas que formaban una "u" invertida. En el centro, frente a la ventana, estaba el Presidente y, junto a él, el Vicepresidente.
Los dos militares tragaron saliva. Todos los estaban observando con seriedad. Aquello no era bueno.
- General de Brigada Roy Mustang y Teniente Riza Hawkeye. Por favor, tomen asiento en las sillas del centro.
Obedecieron y se sentaron, nerviosos. El presidente se puso en pie.
- Ya saben por qué están aquí. Las investigaciones sobre la desaparición del Führer Bradley y de Frank Archer no avanzan. De hecho, supongo que ya sabrán que no hemos encontrado ninguno de los cuerpos. Ni rastro de ninguno de ellos.
Riza reprimió un grito de asombro. ¿Que no estaba el cuerpo de Frank Archer? Aquello era imposible... ella misma lo había matado. Y había visto su cuerpo sin vida.
- No es posible... – murmuró. Roy la observó, preocupado.
- Además, ya hay pruebas de que ustedes, a pesar de que se suponía que estaban con el Mayor Armstrong sofocando la rebelión, en realidad estaban aquí, en Central. ¿Cómo pueden explicarlo?
Riza empezó a temblar ligeramente. Roy colocó una mano en su hombro y se levantó, con toda la serenidad que le era posible mantener en aquel momento.
- Señor, nosotros vinimos aquí para investigar al Führer Bradley.
- ¿Debido a qué causa?
- Sospechábamos que intentaba destruir a los militares desde su elevado rango. Además, encontramos evidencias de que intentaba crear la Piedra Filosofal, para lo cual ya sabe que se necesita la vida de miles de personas.
- Y si sospechaban eso... ¿por qué no dijeron nada?
- No nos tomarían en serio.
- ¿Por qué?
- El Führer mismo no tenía una buena opinión de mí. Por eso nadie me hubiese creído.
- Ya... ¿y porqué implicó también a la Teniente?
- Ella es mi más fiel subordinada, le pedí que me ayudara. Casi... casi le obligué. Así que si quieren castigar a alguien, castíguenme a mí.
- No, Mustang – negó el Presidente -. Pero¿podría explicarme qué hacía en casa del Führer cuando Riza Hawkeye lo encontró?
- Ya se lo he dicho. Algo me olía mal en todo ese asunto. Cuando llegué, la casa de Bradley estaba en llamas. Encontré a Salim, su hijo, en el sótano y lo saqué de ahí porque vi que se iba a asfixiar.
- ¿Y el Führer?
- No estaba.
- Ya... Por lo que dice, no tuvo implicación directa. Pero aun así, podríamos castigarle¿lo sabe?
- Lo sé. Pero aceptaré lo que se me ordene.
- De acuerdo. Puede sentarse – ordenó -. Teniente Riza Hawkeye, póngase en pie.
Riza obedeció, temblando ligeramente. Tenía miedo.
- Usted fue vista por unos oficiales con Archer. Cuando él se fue, usted lo siguió. Desde entonces se le ha perdido la pista, pero hubo gente que escuchó disparos ¿cómo puede explicarlo?
- Yo... – comenzó. Estaba preparada para hablar si Archer había sido encontrado muerto... pero su cuerpo había desaparecido. Riza no esperaba aquello – Yo seguí a Archer porque vi que iba hacia casa del Führer y... pensé que tal vez estaba relacionado con él. Por eso le seguí. Luego, yo también vi la casa de King Bradley en llamas y me acerqué. Frank Archer se giró y comenzó a dispararme. Yo... le disparé un par de veces y me adelanté a mirar si Roy... si el General de Brigada seguía en la casa. Después... Archer ya no estaba – explicó.
- De acuerdo – dijo el Presidente, asimilando las palabras de Riza -. Disparó a Frank Archer en defensa propia... ¿no?
- Exacto – asintió.
- Bien... Mustang, levántese.
Roy obedeció y se levantó, con serenidad. Riza le observó, algo preocupada por ambos.
- Parece ser que no tienen implicación directa con los hechos. No hay pruebas. Sin embargo, podrían ser castigados por desobedecer órdenes, por muy buenas que fueran sus intenciones. De todos modos, deliberaremos sobre el tema durante estos días. Vuelvan el martes para recibir el veredicto. Tienen días libres hasta entonces. Pueden irse.
- Sí – asintieron. Hicieron el saludo militar y salieron afuera.
Mientras caminaban por los pasillos, Riza se secaba el sudor de la frente. Ella solía mantenerse serena en aquel tipo de situaciones... pero cuando tanto su futuro como el de Roy Mustang estaba en peligro, no era la misma.
- Puedes estar tranquila. Parece que ha salido bien.
- Eso espero... – suspiró – Lo que me sorprende es... lo de Archer. No lo entiendo...
- Bueno, no te preocupes por eso ahora – sonrió, revolviendo el cabello de la chica -. Vamos a desayunar a algún sitio...
- Sí...
- Por cierto... aprovechando que tenemos días libres... ¿qué te parece si vamos a Rizenbul a pasar el fin de semana? – propuso, con una amplia sonrisa.
- A Rizenbul... ¿de fin de semana? – dijo ella – Tú y yo... – comenzó a emocionarse un poco.
- Como si fuésemos una feliz parejita – añadió Roy.
- Eh... – enrojeció ella.
- Bueno, olvida eso último si quieres... ¿me acompañarás?
- Claro – asintió -. Quiero ver a Edward, Alphonse y a aquella chica rubia... a Winry.
- De acuerdo, entonces vamos a Rizenbul – sonrió.
Mientras caminaban, una puerta se entreabrió a su paso. Un hombre que llevaba un cigarrillo en la boca, sonrió y dijo:
- Así que a Rizenbul... – se giró hacia el resto de sus compañeros - ¡Eh, chicos, vamos a Rizenbul este fin de semana!
- ¡¡¡Síii!!! – exclamaron todos.
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Roy Mustang y Riza Hawkeye subían el camino de tierra que llevaba a casa de la familia Rockbell, en Rizenbul. Se sentían cómodos en sus ropas civiles: él vestía un pantalón negro y una camisa blanca de manga corta y ella llevaba una camiseta lila ceñida, una falda negra y botas. A Mustang le resultaba curioso y, a la vez, agradable verla así. Aunque comenzaba a acostumbrarse, ya que últimamente la veía más con ropa civil que militar.
Cuando llegaron a la puerta, Roy hizo sonar sus nudillos contra ella. Enseguida se abrió, dejando ver a una chica que llevaba su cabello rubio atado en una coleta y que los observaba a ambos a través de sus ojos azules.
- Co... ¿Coronel Mustang? – preguntó.
- Hola, señorita Rockbell – sonrió. Aquella situación era un poco extraña: después de todo él era el asesino de los padres de Winry...
- Hola, Winry – sonrió Riza.
- ¡Ah! Hola, Riza-san – sonrió la chica -. Bueno, y ¿a qué se debe esta visita? – preguntó.
- Veníamos a ver al enano de acero y a su hermano y, de paso, a visitaros a ti y a tu abuela. ¿Qué tal estáis?
- Eh... bien – suspiró. Permaneció callada unos instantes. Roy comenzó a pensar que había hecho algo mal...
- ¿Hemos venido en mal momento? – preguntó – Si es así, nos...
- ¡No! – exclamó Winry – No es eso... – su voz era muy triste – Es sólo que... bueno, Al no está aquí. Se ha ido con su sensei a... entrenar. Y Ed... – tomó aire – No sabemos nada de él, desapareció – declaró.
- ¿¡Que Ed desapareció!? – exclamó Roy.
- Sí – asintió Winry -... Bueno, pasad. Dejad las maletas donde queráis – entró en la casa, sin decir palabra.
Roy y Riza se miraron. Ella se adelantó, dejó su maleta y siguió a Winry. Roy se dejó caer en un sofá. En aquel momento, apareció Pinako.
- Hola.
- ... hola... – suspiró Roy - ¿Qué es eso de que Ed ha desaparecido¿Y qué tal está Al?
- Ed... no sabemos nada de él. Izumi dijo algo de una puerta...
- Una puerta... – repitió Roy. Chasqueó la lengua y añadió. – Claro... será esa maldita Puerta... Ed... ¿Y qué tal está Al?
- Al... – sonrió Pinako – Al recuperó su cuerpo.
- ¿¡Qué!? – exclamó, levantándose - ¿Cómo?
- Supongo que Ed se sacrificó por él...
- Maldita sea... – suspiró – Tendría que haberle detenido...
- Dudo que hubieses podido hacer algo – suspiró Pinako -. De todos modos, si lo que dijo Izumi es cierto, Ed sigue vivo.
- Ojalá... – suspiró – Creo que voy a ir a ver a Izumi un día de estos... además, Al está con ella¿no es así?
- En efecto.
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Riza entró sin hacer ruido en la habitación de Winry. Allí se encontró a la chica, con la cabeza apoyada en el escritorio, sollozando. La mujer sonrió, apenada, y se acercó a ella.
- Winry – comenzó -¿estás bien?
- No... – murmuró ella – Riza... Ed... Ed me importa mucho. Estoy acostumbrada a que se vaya de Rizenbul con su hermano... – se giró hacia la mujer – pero no a que desaparezca de este mundo. No entiendo nada.
- No sé qué es lo que ha pasado con Ed, pero... creo que volverá, como ha hecho otras veces...
- ¿Y si no lo hace? – dijo - ¿Y si no vuelve nunca¿Y si ya está muerto?
- No debes ponerte en lo peor...
- ¿Tú nunca has perdido a un ser querido¿Y a tu ser más querido?
- Pues... – comenzó. Pensó en Roy inmediatamente. Recordó la imagen de su cuerpo bañado en sangre. Se estremeció violentamente.
Winry la observó asustada. Al parecer, Riza había recordado algo terrible.
- Estuve a punto de perder a la persona más importante para mí. Y estoy segura de que, si hubiese muerto, parte de mi habría muerto con él... Sobre todo porque juré protegerlo por encima de todo... – dijo – y porque deseo estar con él más que nada.
- ¿Quién es él? – preguntó Winry.
- ... creo que lo conoces bien – sonrió.
- Es... es Roy Mustang ¿no? – preguntó.
Riza, aunque sorprendida por unos instantes, asintió levemente.
- ¿Tanto se nota? – sonrió.
- No especialmente... – dijo Winry – Pero lo sospechaba desde hace tiempo... la verdad, hacéis buena pareja – sonrió -. Y, aunque él matase a mis padres... sé que es una buena persona. Y que tú también lo eres.
- Gracias, Winry... – sonrió.
- En ese caso... tú me comprenderás ¿no? – volvió a decir, con los ojos llorosos – Riza... cada vez que pienso en Ed... se me oprime el corazón... ¡quiero que vuelva! – exclamó. Tras unos segundos, empezó a llorar.
- Winry... – suspiró Riza. Abrazó a la adolescente por unos instantes. Sentía una gran empatía por ella en aquel momento.
- ¡Riza! – exclamó una voz masculina - ¡Tengo que hablar con...
Roy Mustang se detuvo al ver la escena. Winry no dejaba de llorar. En aquel momento, Roy se sintió doblemente culpable.
- Eh... bueno... te estaré esperando fuera, baja cuando puedas.
- Sí – respondió Riza, de forma casi imperceptible.
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La noche caía mientras Roy y Riza permanecían sentados al borde de un lago. Él llevaba un buen rato sin decir una palabra. Riza no sabía qué hacer...
- Roy... mira, no fue tu culpa. No puedes echarte la culpa de todo lo que sucede.
- Pero... ¿tú no lo has visto? Winry estaba destrozada, Al seguro que también está fatal y Pinako tampoco estaba muy bien. Cuando nos encontramos con Ed antes de ir a casa de Pride, tendríamos que haberle detenido – miró a Riza, serio -. Mejor dicho, yo tendría que haberle detenido. De alguna forma... soy su responsable. Me siento mal... peor aún que cuando asesiné a los padres de esa chica... ¿Es que siempre voy a estar haciéndole daño?
- Ella no te guarda rencor – suspiró Riza -. Créeme. Y no tenías que detener a Ed... era su lucha. Y tú tenías tu propia batalla.
- Sí, pero yo sólo he perdido un ojo y él ha desaparecido de este mundo... Es otra víctima más de mis tonterías, Riza. Maes murió por mi culpa. Los padres de Winry, también y a mis manos. Edward ha desaparecido y ella está muy triste... Por no nombrar el innumerable número de otras víctimas que he causado. ¿Quién va a ser la próxima¿Tú? – dijo – Porque te recuerdo que igual te castigan por mi culpa... – suspiró.
- Si tengo que sufrir por ti, no dudes que lo haré – declaró Riza -. Y no me importará hacerlo.
- Pero... ¿pero por qué, Riza? No entiendo qué me veis... no entiendo por qué tú y los demás me apoyáis... Sólo soy un sucio asesino, un alquimista penoso, un perro militar, un simple ligón de ciudad... ni para eso valgo realmente.
- No tienes que tratarte así a ti mismo, Roy – repuso ella -. Si te apoyamos, es porque vemos en ti a alguien bueno. Y, yo, personalmente... – suspiró, enrojeciendo – yo... nunca me alejaré de ti – sonrió.
Roy se giró hacia ella. Una vez más, su sonrisa había vuelto a atraparlo. Pero seguía sin sentirse digno de ella.
Sentimientos contradictorios comenzaron a chocar en su interior: quería abrazarla, decirle lo mucho que la quería, tanto que ni él mismo lo entendía... pero estaba seguro de que acabaría siendo una víctima más. Y aquello era lo que menos quería.
- ... gracias – dijo, simplemente -. Aunque no merezca que me apoyes tanto... – desvió la mirada: si seguía observando a Riza podría no conseguir reprimir las ganas de estrecharla contra él.
Pero ella se sentía distinta en aquel momento. Vio cómo Roy hundía la cabeza entre los brazos. Lo vio como una persona frágil, que necesitaba cariño.
Y decidió tragarse toda su timidez, todo el miedo que tenía.
- Roy... – sonrió, abrazándole fuertemente, apoyando la cabeza en su hombro – Tú eres bueno. Tus sentimientos de culpa lo demuestran. Pero no debes atormentarte tanto. Eres humano, cometes errores... Pero también eres increíble. Nunca dudes de que seguiré a tu lado – declaró.
- ... Riza... – suspiró.
Levantó la cabeza para contemplarla. Aquella vez sí que estaban demasiado cerca. Había demasiada poca distancia como para controlarse.
- Oye... – comenzó, mientras acariciaba el rostro de la mujer - ¿Te molesto?
- Para nada – sonrió.
- Bien... – suspiró – Entonces, deja que me acerque todavía un poco más – sonrió, mientras rodeaba con el brazo a la chica.
Aproximó su rostro al suyo, mientras el pulso se le aceleraba. No sabía si luego se arrepentiría de aquello... pero no aguantaba más.
Y, durante unos segundos, sus labios acariciaron los de ella con infinito cariño.
Continuará
Bueno, espero que os haya gustado. Como veis, la relación Roy & Riza comienza a entreverse, pero aún les costará.
Respuestas a reviews!!!
Lady Scorpio: me alegro de que te hayas reido tanto con el capítulo Nos vemos en el próximo.
Walking: ok, echaré un vistazo a tu fic. Gracias!
Beautifly 92: jeje, sí, es extraño que Riza le haya dejado beber a Mustang. Supongo que para cuando intentó detenerlo ya era tarde XD
Sherridce Adjani: bueno, pues me alegro de que te esté gustando. A partir de ahora vas a ver a Win mucho!!!
Nana Osaki: gracias por leerlo chica, jeje. Tendrás que esperar para que "sellen" su amor bastante, pero bueno. ¡Nos vemos, Nana-chan!
Motoko Asakura: muchas gracias, me alegro de que te haya gustado.
Riza-san: por supuesto, voy a seguir este fic hasta el final Por cierto, no me aparece tu msn en la review ¿puedes volver a ponerlo?
En el próximo capítulo...
Roy: Pero... ¿pero qué carajo hacéis vosotros aquí?
Pinako: Pues... me temo que nos vamos a quedar sin camas para todos. Alguien tendrá que compartir.
Havoc: Bueno, aquí el Coronel y la Teniente tienen mucha confianza, así que...
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Izumi¡Al¿Pero qué has hecho?
Alphonse: Sensei... ¡creo que puedo utilizar mi alma para dar vida a objetos¿Igual eso puede llevarme con mi hermano?
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María Ross: Riza, no nos conocemos mucho, pero... ¿Mustang y tú sois novios?
Riza¿Qué¿Novios?
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Próximamente... Capítulo 4: Rizenbul (II parte)
Lorien3
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V REVIEWS!!!!!!!!
