¡Hola! Pues aquí tenéis otro capítulo más de este fanfic ¡Estoy muy contenta porque está teniendo muchísimas review! Espero que os guste...
Disclaimer: fma no es mío, no me pertenece, pero este fanfic sí y pienso meter todas las paranoias que me de la gana
Capítulo 4 --- Rizenbul (segunda parte)
A Riza estaba a punto de salírsele el corazón del pecho. No terminaba de creerse lo que le estaba pasando. Por una parte, le sorprendía y agradaba pero, por otra, no podía dejar de preguntarse el por qué de aquello. Sin embargo, disfrutó del beso hasta que el General de Brigada se separó de ella con lentitud.
Permanecieron unos instantes mirándose, sonrojados. Ambos parecían haber enmudecido. Finalmente, Riza se aclaró la garganta y dijo:
- Roy... ¿por qué...
- Perdona – dijo él, simplemente.
Mustang se levantó y se fue de allí, caminando hacia la casa de la familia Rockbell. Riza, que en cualquier otra situación lo hubiera seguido, no lo hizo. En cambio, permaneció sentada al borde del lago, reflexionando.
Ella sólo quería saber por qué Roy la había besado.
¿Sería porque la consideraba atractiva¿Tal vez simplemente por placer¿O... por algo más?
La verdad era que, desde lo sucedido con Bradley, la actitud de Roy Mustang hacia ella había comenzado a cambiar...
Apoyó la cabeza sobre las rodillas, sumida en sus pensamientos. Cómo le gustaría que hubiese sido por algo como... por algo como que la quería...
Pero ¿realmente aquello era posible en un hombre como él¿En alguien que cambiaba más de novia que de ropa interior?
Aunque, de todos modos, ella nunca dejaría de amarlo.
De pronto, una voz la distrajo de sus pensamientos.
- ¡Teniente Hawkeye! – saludó una mujer. Riza alzó la mirada: se trataba de María Ross, que venía acompañada por el sargento Bloch y por Sciezska.
- Ah... – murmuró, levantándose – Hola, teniente Ross – saludó -. Sargento Bloch... Sciezska...
- Hola – sonrieron ellos.
- ¿Qué os trae por Rizenbul? – preguntó Riza, curiosa.
- Pues... Sciezska se enteró de que Havoc se había enterado de que Mustang iba a ir contigo a Rizenbul – explicó María.
- Ah, es eso... – sonrió Riza, algo perpleja – Venís a ver a Winry, me imagino.
- Exacto – asintió -. Bueno, es que Sciezska tenía muchas ganas, y yo vengo a acompañarla – sonrió la mujer.
- Y yo acompaño a la Teniente – sonrió Bloch, contemplando a la mujer algo embobado.
- Ya veo... Un segundo, si Havoc escuchó que Roy me decía que viniésemos a Rizenbul... ¿él también está aquí, por un casual?
- Sí – asintió María -. Tanto él como Fuery, Farman, Breda y Armstrong.
- ¿QUÉ? – gritó Riza - ¿Tanta gente?
------------------------------------------------------------------------------------
Roy subió las escalaras de la casa de Winry y Pinako, maldiciéndose a sí mismo por no haber podido controlarse. Aquella barrera invisible que había levantado entre él y la teniente hacía algún tiempo para no hacer ninguna locura, había sido destruida por él mismo. Por él y por su instinto.
¿Qué haría ahora¿Podría volver a mirarla a la cara? Desde luego, algo había cambiado entre ellos y, probablemente para siempre.
Con aquellas dudas en mente, entro en la casa...
Y, cuando lo hizo, no pudo creer lo que veía.
- Eh... ¿estáis todos aquí o es mi imaginación? – preguntó.
Fuery y Farman, que estaban hablando, se giraron hacia él. Breda comparaba sus músculos con Armstrong y Havoc encendía un pitillo. Winry, que entraba en el salón en aquel momento, dijo:
- No, Coronel, están todos aquí – sonrió.
- Vaya... ¡hey¿qué demonios hacéis aquí todos vosotros?! – gritó.
- ¡Mustang! – sonrió Havoc – Pues verás, he venido porque te oímos hablar con la teniente.
- ¿Sólo por eso?
- Sí – asintió.
- ¿Y ellos?
- Porque Havoc lo propuso – sonrieron.
- ¿Y usted, Armstrong? – preguntó.
- Para lucir mis músculos – dijo, acercándose a él -. Toque, toque¡son de verdad!
- Vaya... – suspiró, mientras una enorme gota de sudor resbalaba por su frente – A veces pienso que mis subordinados no tienen personalidad... – "pero lo de éste es el colmo" añadió, pensando en Armstrong.
- Bueno – suspiró Pinako, que entraba en aquel momento con la pipa en la mano -, la verdad es que esto parece una reunión de militares... Además, no os esperábamos a ninguno. Sólo sabíamos que iba a venir Sciezska.
- Discúlpeme y discúlpelos, señora Rockbell – dijo Roy -. Yo vine con la teniente porque pensé que no sería ninguna molestia, pero no imaginaba que iba a presentarse aquí toda esta panda... Buscaremos un hotel.
- No, no se preocupe – sonrió -. Hay camas para todos... bueno, aunque habrá quien tenga que compartir... pero por una noche no es problema.
- ¿En serio¿Está segura de que...
- Sí. Además... – la anciana se acercó más a él – Winry está muy contenta de que haya venido Riza y más lo estará cuando llegue Sciezska.
- Bueno... si es así, me alegro. Procuraré en otra ocasión avisar con más antelación...
- ¡Señorita Rockbell! – exclamaba Armstrong, acercándose a Winry – Seguro que usted no ha visto unos músculos como estos nunca ¿a que no? Son únicos...
- Eh... sí, están muy bien – sonrió la chica, con nerviosismo.
El timbre sonó en aquel momento. Winry suspiró con alivio.
- Voy a abrir... – dijo, yéndose discretamente.
Instantes después, Scieszka y Winry entraban en el salón, hablando animadamente. No iban solas, Mustang se fijó que junto a ellas llegaban Deny Bloch, María Ross y... Riza Hawkeye.
Por un momento, las miradas de Roy y Riza se cruzaron. Él la observaba sin saber qué decir, mientras que los ojos de ella denotaban curiosidad. Sin embargo, Roy enseguida retiró la mirada de la mujer para saludar con un gesto a María y Deny.
Riza se dio cuenta de aquello, pero no le dolió. Después de todo, supuso que todavía estaría pensando qué decirle. Era normal que no se atreviese a mirarla fijamente después de lo sucedido.
Sólo esperaba que aquella situación no se prolongase demasiado.
------------------------------
Alphonse Elric se encontraba, una vez más, con la cabeza metida en un grueso volumen de Alquimia. Izumi entró en su habitación, con un vaso de zumo de naranja. Cuando vio al chico, apreció enseguida lo agotado que estaba.
- Al, venga, déjalo ya por hoy... Llevas muchos días seguidos sin parar de estudiar, casi sin dormir – dijo, dejando el zumo ante él.
- Bueno... tal vez sí – respondió. Sin reprimir un pequeño bostezo, añadió -. Me preguntó qué tal estará Winry... y qué tal estará Ed. ¿De verdad crees que está al otro lado de la Puerta?
- Estoy segura de ello. Ed es demasiado cabezota como para estar muerto – respondió Izumi, con franqueza.
- Sí, es cierto... mi hermano es muy terco – sonrió -. Por cierto, sensei... ¡he descubierto algo!
- ¿Algo¿Sobre qué?
- Mira... – dijo, tomando una pequeña tetera de metal.
Dio una palmada en el aire y tocó la tetera con ambas manos. Izumi estaba esperando a que ésta se transmutase en alguna de las figuritas que a Al le gustaba tanto hacer...
... pero lo que sucedió fue mucho más insólito.
La tetera empezó a moverse sola.
- ¡Al! – exclamó – Pero ¿qué has hecho?
- ¡Sensei! Creo que puedo utilizar fragmentos de mi alma para dar vida a objetos – sonrió -. ¿Crees que lo podría utilizar para ir con mi hermano?
- ¿Cómo? – preguntó.
- Podría fragmentar mi alma en varios trozos y enviarlos a través de la Puerta... – la tetera se detuvo de pronto, inerte – Bueno, cuando aprenda a mantener la conexión más tiempo.
- Pero... Al¿no te das cuenta de lo que hay que hacer para abrir la Puerta?
- ... – su rostro se tornó sombrío – cierto, una transmutación humana.
La desilusión comenzó a inundar su mirada. Había descubierto que podía fragmentar su alma hacía poco tiempo, había pensado que aquello le podría servir en algo... pero Izumi había derrumbado sus esperanzas.
- No te preocupes, Al – sonrió ella -. Hallaremos otro modo. Y, si no, piensa que él también estará deseando volver... y lo hará.
- Eso espero – suspiró.
---------------------------------------
--- Transilvania, año 1921 ---
Nuestro mundo.
Edward Elric se detuvo por unos instantes ante la casa en la que vivía Oberth, un estudiante que estaba trabajando en proyectos de construcción de máquinas para ir al espacio. Edward pensaba que, de esa forma, estaría más cerca de su mundo.
Suspiró e hizo sonar sus nudillos contra la puerta. Se oyó una voz dentro, y alguien salió a abrir.
Era una chica de su edad, aproximadamente, de cabello rubio corto y ojos verdes. Se le antojó parecida a Winry, lo cual no era tan extraño teniendo en cuenta que mucha de la gente que conocía en Amestris tenía su "clon" en la Tierra.
Definitivamente, se parecía mucho a Winry, lo notó cuando vio que la chica sostenía una llave inglesa en la mano con mirada inocente.
- ¿Sí¿Querías algo?
- Eh... – murmuró – Sí, soy Edward Elric, estoy buscando a Oberth. Me gustaría conocerlo porque estoy muy interesado en sus investigaciones...
- ¡Ah! Pues aquí me tienes – sonrió la chica.
- Q... ¿qué? – dijo, incrédulo - ¿Tú eres Oberth¿No es un nombre de chico?
- Oberth es mi segundo apellido. Me llamo Winry Rodbech Oberth.
- Ah... así que Winry... – suspiró, con una sonrisa – Tiene gracia el nombre... – murmuró – Bueno, Winry, encantado de conocerte – dijo, extendiendo su mano.
- El placer es mío, Ed – sonrió ella, respondiendo al saludo -. Venga, entra en casa – pidió.
Edward tardó un poco en reaccionar. Aquella Winry le recordaba mucho a su Winry. Excepto porque tenía los ojos verdes y el cabello algo corto, era igual.
Meneó la cabeza y decidió entrar en la casa. La chica le estaba esperando ante la puerta de una habitación.
- Hace poco vino otro chico, interesado en lo mismo que tú – abrió la puerta. Un muchacho de unos quince años, rubio, estaba leyendo un manual de mecánica sentado en la cama -. ¡Alphonse! – exclamó – Tenemos compañía.
"¿Alphonse?" – pensó Ed – "¿No será?"
El chico levantó la cabeza y dirigió una sonrisa a Edward.
- ¡Hola! Soy Alphonse Heiderich – saludó.
Aquello era demasiado para Ed. Viendo cómo también su hermano tenía un "clon" se desvaneció poco a poco mientras caía al suelo...
... por suerte Winry lo sostuvo.
- Un bajón de tensión... pobrecito – suspiró -. Alphonse, ayúdame a tumbarlo en la cama. Tiene que descansar.
---------------------------------------
Entre Riza, Pinako, Winry, Sciezska y María, habían conseguido preparar un auténtico banquete para todos los militares que se estaba celebrando en el salón.
- Qué bien cocinan estas mujeres – sonreía Havoc, llevándose un muslo de pollo a la boca -. ¿Alguna de vosotras está libre para ir a cenar un día conmigo? – preguntó.
Winry hizo caso omiso y miró a Pinako, la cual tampoco se había sentido aludida. Havoc siguió hablando.
- No sé... Teniente Ross, usted no tiene novio¿no?
- ¡BUARGHL! – se oyó: Deny Bloch se había atragantado.
- No, no tengo novio... – se sonrojó María – Bloch... – se giró - ¿Qué te pasa?
- Na... na... da... – murmuraba.
- ¿Y tú, Sciezska? – preguntó de nuevo Jean.
- ¿Yo? – dijo ella – Eh... no, tampoco tengo.
- Genial, parece que hay donde elegir... ¿Y tú, Hawkeye? – añadió.
- ¡¡¡BUAAAAARGHL!!! – volvió a oírse, más alto que la anterior vez. En aquella ocasión, era Roy Mustang quien se había atragantado. Riza lo observó con preocupación, haciendo caso omiso de Havoc.
- Riza... ¿qué me dices¿Saldrías algún día conmigo? – sonrió, poniendo cara de niño bueno.
- Teniente Havoc... sabe de sobra que las relaciones entre militares están prohibidas – respondió.
- Oh, vamos, nadie hace caso a eso... – suspiró – Además, si el otro día te vi cenando con Mustang.
Toda la mesa se quedó en silencio. Los presentes comenzaron a observar a Roy y a Riza, con curiosidad.
- No lo malinterpretes, Havoc – dijo Roy -. Era una cena para agradecerle a Riza que hubiese cuidado tanto de mí.
- Ah... ya, claro. Bueno, mejor para mí... – sonrió con malicia.
Al terminar la cena, Breda, Fuery y Armstrong se ofrecieron voluntarios para limpiar la mesa. Entre tanto, Winry charlaba con Sciezska, Riza hablaba con María Ross, y Farman, Bloch, Mustang y Havoc también hablaban entre sí. Pinako estaba dando de comer a Den.
Farman y Bloch se levantaron para salir a dar una vuelta. A pesar de no conocerse casi, parecía que se habían caído bien. Aquello dejó a Havoc y Mustang solos.
- Bueno, Roy – sonrió Havoc, con malicia -. La verdad, nunca me había parado a observar a la teniente Hawkeye... Pero con ese pelo rubio tan brillante, esos ojazos color ámbar... y esa figura tan bonita. No me importaría iniciar algo con ella...
Se detuvo en seco, viendo cómo Roy comenzaba a acercar las yemas de sus dedos peligrosamente.
- ¿Qué pasa? – preguntó Havoc.
- Que... que sabes que está prohibido – dijo, tratando de calmarse.
- Bueno, estaba prohibido con Bradley, pero el Parlamento se está planteando abolir esa norma.
- ¿En serio? – sonrió Mustang – Bien, eso estaría bien, porque así yo... – se paró. Había estado a punto de decir algo que no debía.
- ¿Así tú qué¿Que podrías llevarte a más chicas? – preguntó – Bueno, eso nunca te ha importado... ¿O será que quieres a alguna en concreto?
- ... Havoc – dijo Roy, extrañado - ¿A dónde quieres llegar?
- Roy, seré un fracasado en el amor, pero sé que estás enamorado de la Teniente Hawkeye.
- ¿¡Qué!? – gritó. Enseguida comenzó a enrojecer. Riza, que estaba hablando con María lo observó por unos instantes, con cierta preocupación. Roy hizo caso omiso y siguió hablando – Pero... pero ¿de dónde sacas eso?
- Era lo que llevaba tiempo esperando, Roy – dijo, rodeándole con el brazo amistosamente -. Has dejado de salir con cualquier chica, tu actitud hacia ella ha ido cambiando, el otro día se te veía muy a gusto cenando con ella... y, es más, diría que os ha pasado algo, porque te noto tenso.
Roy Mustang se quedó con la boca abierta y los ojos como platos. ¿Cómo era posible que él, que Jean Havoc, se hubiese dado cuenta de algo que él ni siquiera se creía todavía?
Y, más aún...
- Si me viste a gusto con ella en la cena... ¿por qué interrumpiste?
- Bueno, quería asegurarme de que lo que veía era cierto – sonrió -. Venga, admítelo, estás loco por ella... No me extraña, es muy guapa.
- Hum... – dudó – Supongo que lo admito.
- ¿Y qué ha sido lo que os ha pasado? – preguntó, con curiosidad.
- Pues... pues que soy idiota, simplemente. Estábamos hablando junto al lago, yo estaba deprimiéndome por varias cosas... Y ella me abrazó. Y yo... bueno, soy un hombre, no soy de piedra... Yo... la besé.
- Oh – sonrió Havoc -. Y ahora no sabes qué decirle¿no?
- No... Oye¿pero qué hago yo hablando contigo del tema en el que se supone que soy experto?
- Cosas que pasan – dijo -. La verdad, incluso a mí también se me hace raro... – frunció el ceño.
- Y... ¿qué puedo hacer?
- Pues... supongo que tendrás que darle explicaciones cuanto antes¿no? Dile por qué lo hiciste, creo que querrá saberlo.
- Es que... no sé por qué lo hice. Fue un impulso, no pude detenerlo – suspiró -. Y no sé si me he enamorado o no... nunca he estado enamorado. Pero quiero estar con ella... – murmuró – más que nada en el mundo...
Miró a Havoc. Se estaba riendo.
- Qué situación más surrealista... – sonrió – En fin... igual puedo hacer algo.
Entre tanto, María y Riza también hablaban. Había una pregunta que María quería hacer a Riza desde hace tiempo.
- Oye, Riza, no te conozco mucho, pero... ¿Mustang y tú sois novios? – preguntó.
- ¿Qué¿Novios? – dijo ella. Negó fuertemente con la cabeza. - ¿Por qué lo dices?
- Son rumores que corren de vez en cuando... En el cuartel, entre mucha gente... sobre todo mujeres. Desde que Mustang terminó su "caza" se decía que estaba contigo. Además, últimamente os veis mucho¿no?
- Eh... sí, pero no hay nada – suspiró.
- Tiene pinta de ser un buen amante – comentó María, mientras sus ojos comenzaban a brillar de emoción. Riza se sorprendió ante aquello, no lo esperaba de ella -. Ya me gustaría tener una cita con un hombre como él – suspiró.
Riza no sabía qué decir, seguía observando perpleja a la Teniente Ross.
- Estás... ¿estás enamorada de él? – preguntó la mujer rubia.
- ¿Qué¡Ah, no! – negó – No, no. Sólo digo que... no sé... parece un hombre... atractivo, misterioso...
- Ah... – suspiró, algo aliviada – Menos mal... – dejó escapar.
- ¿Qué¿Qué has dicho? – dijo María. Ahora era ella la que estaba sorprendida.
- ¡No, nada! – se apresuró a contestar ella. Sin embargo, los nervios la traicionaron y se sonrojó fuertemente.
- No puedo creerlo... tú sí que estás enamorada de él... – dijo, casi en un susurro.
Riza suspiró. ¿Cómo era posible que en el mismo día se hubiesen dado cuenta dos personas?
- ¿Qué pasa¿Tanto se nota?
- No, no... Ay, pero me parece increíble... – sonrió – Seguro que él te da una oportunidad. Ha salido con muchas.
- Sí, pero... qué quieres que te diga, María, no quiero ser otro de sus "ligues de una noche".
- Oh... sí, es cierto. Vaya, el tema es delicado... ¿Se lo has dicho, por cierto?
- No... – dijo, meneando la cabeza – Me da miedo lo que responda... bueno, más bien cómo esté tras decírselo. Igual no vuelve a mirarme del mismo modo.
- Bueno... – suspiró María – Espero que tengas suerte. La verdad, yo creo que tienes posibilidades – sonrió.
- ¿Sí? – dijo Riza, algo ilusionada – Bueno, eso estaría muy bien...
Siguieron hablando, entretenidas, hasta que sonaron las campanadas que marcaban la llegada de la medianoche. Pinako entró en el salón y se hizo oír por encima de los demás aclarándose la garganta fuertemente.
- Bueno, creo que ya es hora de dormir... – dijo – No hay camas para todos, sólo están la de Winry, la de sus padres, la de Ed, la de Al, la mía y la de invitados... Así que habrá que compartir.
- ¡Vaya! – exclamó Havoc. Sonrió con malicia, de pronto se le había ocurrido un pequeño plan – Bueno, aquí el Coronel y la Teniente tienen mucha confianza, así que...
- ¿¡Cómo!? – exclamaron Roy y Riza.
- Sí, ya había pensado en eso – dijo Pinako, también con cierto tono malicioso -. Me he tomado la libertad de repartir a la gente: Sciezska, dormirás con Winry en su cama. María, tú dormirás conmigo en mi cama. Armstrong, Bloch, vosotros en la cama de invitados. Havoc, Breda, Farman, Fuery, repartíos como queráis en la habitación de Ed y Al. Roy, Riza, vosotros dormiréis en la cama de los padres de Winry.
- Q... ¿qué? – dijo Mustang – Señora Rockbell – comenzó -, no me parece adecuado que precisamente yo tenga que dormir en la cama de los padres de Winry. Después de todo... yo... ya sabe...
- Estoy de acuerdo – murmuró la chica.
- Bueno... yo lo decía para que Riza y tú no estuvieseis tan apretados... Pero tenéis razón. Si Riza no presenta ninguna objeción, dormiréis en la cama de invitados... Y Armstrong y Bloch en la de matrimonio.
Dicho aquello, Pinako se giró hacia Riza. Ella comprendió enseguida que no tenía otra opción. Además, comprendía a Roy y a Winry.
- Está bien – sonrió.
----------------------------------------------------------
Riza y Roy intentaban dormir, sin conseguirlo. Cada uno se había agazapado a un lado de la cama, para no molestar al otro.
Roy se giró hacia ella. Estaba muy tenso.
- Oye... si quieres me bajo a dormir al sofá – propuso.
- ¿Con el frío que hace? – respondió Riza – No, no pasa nada, quédate aquí.
- Vale.
Más silencio. Y seguían sin dormirse.
- Esta cama es pequeña para los dos... Pero no me parecía bien dormir en la de los padres de Winry.
- Te comprendo – dijo.
Se giró hacia él. Quedaron uno frente a otro, a escasos centímetros y mirándose intensamente. Riza decidió que era hora de aclarar sus dudas.
- Roy... ¿por qué antes me besaste?
Él enrojeció ligeramente. Por suerte, Riza no podía percibirlo en la oscuridad.
- He estado pensando la respuesta toda esta tarde... – suspiró al fin – Y no he conseguido encontrar algo que la defina totalmente.
- Ah... ya veo – dijo Riza -. Es que... yo también he pensado en ello y...
- ¿Y?
- ¿Lo has hecho solo... por placer? – preguntó – Como con todas las mujeres con las que sales...
- ¿Por placer? – dijo Roy – Riza... – empezó – claro que no – acercó una mano a la mejilla de la mujer, instintivamente -. No, tratándose de ti.
Riza sonrió. Decidió acercarse un poco más a Roy mientras él seguía acariciando su mejilla.
- Me alegro de saberlo – dijo -. Entonces... ¿por qué?
- ¿Por qué? Pues...
Se quedó callado. Ni siquiera él mismo lograba entender qué sentía. Nunca se había enamorado realmente... no podía saberlo.
- ... simplemente te vi, tan cerca de mi, y quise hacerlo – suspiró. Riza soltó un pequeño gemido de decepción -. Pero no porque sí... Riza, es que últimamente han cambiado mucho las cosas entre nosotros. Cada vez te veo más cercana a mí y... ya no puedo verte como mi subordinada, ni siquiera como mi amiga... Si hay algo de lo que estoy seguro es de que... quiero estar contigo.
Riza se sonrojó fuertemente. Agachó la cabeza, emocionada.
"Quiero estar contigo"
Aquellas palabras eran lo que ella siempre había pensado y deseado escuchar de Roy. Solo con eso, ella ya se sentía feliz.
Comenzó a sollozar ligeramente, no podía evitarlo...
Roy lo notó y comenzó a preocuparse.
- ¿Qué te pasa, Riza¿He dicho algo malo?
- ... no – logró decir ella – Has dicho algo precioso – sonrió.
A pesar de que estaban a oscuras, él percibió su sonrisa. Y se alegró por ello infinitamente.
Mustang se acercó también más a la mujer, hasta estrecharla entre sus brazos con fuerza. Ella, aunque algo sorprendida y cohibida, respondió al abrazo.
- Ahora que parece que el Parlamento va a levantar la prohibición de que haya parejas entre los militares... – comenzó Roy - ¿Podríamos salir juntos, no?
- Eh... pero... ¿a qué te refieres¿A salir alguna noche o...
- A algo serio – terminó él -. Mis días de casanova han terminado, tú has sido la única que lo ha conseguido.
- ... me alegro.
- Bueno... espera, todavía no sé qué piensas tú de esto – se separó un poco, pero sin dejar de abrazarla -. ¿Estás de acuerdo?
- ... ¿que si estoy de acuerdo? – sonrió ella – No sabes la de tiempo que llevo queriendo que me dijeses algo así... – suspiró.
- ¿Ah, sí? – se sorprendió él – Nunca lo hubiera pensado... ¿cuánto¿Un mes¿Dos?
- Más, mucho más – rió ella.
- ¿Más¿Un año?
- Todavía más – dijo -. Déjalo, perdí la cuenta hace tiempo.
- Así que tú tampoco has logrado resistirte a mi poder de seducción ¿eh? – dijo, mientras acariciaba la cintura de la mujer – Si es que... donde hay calidad – sonrió.
- Te lo tienes muy creído – suspiró ella.
"Aunque me temo que es verdad" pensó para sí.
En aquel momento, Roy empezó a besarla, primero con suavidad, con cariño; pero enseguida con más pasión. A ella le costó responder, no estaba acostumbrada, pero pronto se dejó llevar por él.
Estaba muy a gusto, se sentía muy feliz. Era más cariñoso de lo que parecía y sus caricias eran suaves y sus besos apasionados, pero sin llegar a ser violentos, sin llegar a parecer que sólo era un objeto para él.
Como se había sentido, en alguna ocasión, en brazos de otro hombre...
Sin embargo, enseguida empezó a sentirse algo incómoda. Roy había comenzado a besar su cuello y a acariciar el resto de su silueta, con deseo. Ella intentó separarse, pero no lo lograba.
- Roy... para, por favor – susurró.
Él obedeció enseguida. Acarició el cabello de Riza con cariño y dijo:
- Perdóname. Supongo que me he pasado...
- No pasa nada – aseguró ella. Le dio un beso en la mejilla y añadió -. Por lo menos tú me has hecho caso...
- ¿Qué? – dijo él, algo preocupado.
- No es nada, es una historia pasada – sonrió -. Un novio que tuve hace tiempo... que era algo... pulpo, ya me entiendes.
- Ah... Bueno, me alegro de que ya no estés con él, alguien así no te conviene.
- Sí – sonrió.
- ¿Lo conozco? – preguntó él.
- Pues... no, no lo conoces – dijo.
- Vale... – respondió.
Riza abrazó con más fuerza a Roy.
- Tengo frío... – murmuró.
- Bueno, aquí estoy yo para calentarte – sonrió pícaramente.
- Ha sonado muy mal – rió ella.
- Era lo que pretendía – dijo.
- Quiero dormir... – suspiró, bostezando.
- Vale, vamos a dormir – respondió.
------------------------------------------------
Winry y Sciezska permanecían con la oreja pegada a la pared, intentando escuchar algo de lo que sucedía en la habitación de al lado, en la que dormían Roy y Riza.
- No se escucha nada – dijo la chica rubia -. Pero estoy segura de que tienen algo – añadió, con cierta ilusión.
- A mí antes me ha parecido oír que se movían.
- ¡Vaya! – exclamó Winry - ¿Qué estarán haciendo?
- Es mejor no pensarlo – dijo Sciezska -. ¿Y si vamos a dormir? No creo que ganemos nada escuchando aquí toda la noche...
- Sí, tienes razón – bostezó -. Vamos.
POM
Volvieron a su puesto antes de llegar a la cama. Aquello había sido un golpe.
- ¡Hala! – exclamó Winry - ¿Qué habrá pasado?
- Yo creo que Mustang ha intentado aprovecharse y que ella le ha tirado de la cama.
- Es posible, Mustang es un ligón.
----------------------------------
- ¿Cómo lo has hecho? – dijo Riza, atónita, en alto.
- Pues, sin darme cuenta, he acabado en el borde – decía, aturdido, también en alto, mientras se frotaba la cabeza -. Bueno, me tendré que agarrar bien a ti para no volver a caerme – sonrió, mientras volvía a entrar en la cama.
- Agárrate todo lo fuerte que quieras.
- ¡Vaya! Y parecías tímida...
Se abrazó a Riza. Ambos se quedaron dormidos en segundos.
---------------------------------------
Las dos chicas se miraron, atónitas. Seguidamente, se cogieron de las manos y empezaron a dar saltitos, emocionadas.
- ¡AHÍ HAY ALGOOOOOOOO! – gritaban.
- ¡¡¡CALLAD DE UNA VEZ!!! – se escuchó la voz de Pinako, resonando por toda la habitación.
La adolescente miró a Sciezska, seria.
- Mejor será que durmamos.
- Sí.
--------------------------
Winry Oberth entró en la habitación en la que Edward reposaba. Se sentó en la cama y comenzó a observarlo. Dormía pacíficamente, respirando con lentitud. A Winry le parecía un joven apuesto, pero sospechaba que tenía tras él una historia triste, algo que esperaba que, si sus sospechas eran ciertas, le contase algún día.
De pronto, Edward comenzó a revolverse en la cama, nervioso. Empezó a murmurar algo entre sueños.
- Al... hermano... – decía.
"Así que tiene un hermano que se llama Al..." pensó la chica.
- Winry... – murmuró – Dame un abrazo... – sonreía en sueños.
La chica se sonrojó fuertemente. ¿Estaba hablando de ella? Si apenas la había conocido...
- Mamá... vuelve con nosotros... – dijo.
El tono sonrosado de sus mejillas desapareció. Miró a Edward, apenada. Parecía que, después de todo, tenía razón.
Acercó una mano al rostro del joven, el cual le había inspirado mucho cariño. Rozó con las yemas de los dedos su mejilla...
Edward despertó.
Observó por unos instantes a la chica rubia de ojos verdes que tenía ante él. A continuación, contempló el resto de la habitación.
- ¿Qué me ha pasado?
- Eh... – la chica escondió la mano – Te dio un bajón de tensión cuando viste a Alphonse...
- Ah... sí... – se incorporó – Es que... verás, se parece mucho a mi hermano.
- ¡Ah! Era eso – sonrió.
- Y tú... también te pareces mucho a mi mejor amiga – sonrió -. Incluso te llamas igual.
- Vaya... – suspiró, algo decepcionada –. Así que te referías a ella – añadió.
- ¿Qué?
- Nada, déjalo – sonrió.
Alphonse Heiderich entró en la habitación en aquel momento. Edward se quedó observándolo unos instantes.
"Se parece mucho... pero no es él. Este mundo es cada vez más sorprendente."
- ¡Edward¿Estás mejor?
- Sí, ya me encuentro bien – aseguró. Se levantó y empezó a caminar, contemplando la habitación.
-------------------------------
Los primeros rayos de sol se filtraron a través de las cortinas, acariciando los rostros de Roy y Riza, que seguían durmiendo, abrazados. El hombre abrió los ojos con lentitud. Tardó un poco en despejarse, en que la nube que tenía ante su vista desapareciese.
Cuando lo hizo contempló el rostro de Riza, reposando junto a su pecho.
Aquello era algo que no había visto nunca. Cuando pasaba la noche con una mujer, nunca despertaba con ella: siempre se iba alguno de los dos antes del amanecer.
Por eso mismo, el ver a Riza profundamente dormida entre sus brazos le pareció algo muy bonito, algo que le gustaría ver todos los días.
Pronto, ella también despertó.
- Buenos días, princesa – sonrió Roy.
- ... buenos días – respondió ella, sonriendo con timidez. Bostezó brevemente y continuó -. ¿Qué hora es?
- Pues... – cogió su reloj de alquimista y abrió la tapa – las nueve y media de la mañana.
- Tendremos que levantarnos¿no? – dijo – Después de todo... el tren de vuelta sale al mediodía y todavía hay que desayunar y volver a hacer las maletas.
- ¿Tanta prisa tienes? – preguntó, apenado. Hundió la cabeza en el cabello de ella y susurró a su oído – Venga, quiero estar más tiempo así contigo... Podemos salir más tarde...
- Pero... tenemos ya los billetes... – murmuró.
Roy se separó un poco y la miró fijamente.
- ¿Me has mentido, entonces? – preguntó – Si... si lo que querías era simplemente que te besase o... jugar un poco conmigo... había formas más fáciles de hacerlo.
- ¿Qué? – dijo Riza, algo indignada - ¡No lo confundas, solo he dicho que tenemos que irnos pronto! Además, si realmente hubiese querido "jugar contigo", no me hubiese conformado con un beso, te habría dejado... seguir. Yo... yo quiero algo serio.
Él la miró largamente. Notó que su mirada era sincera y se preguntó cómo podía haber dudado de ella apenas unos segundos antes.
La abrazó fuertemente y dijo:
- Venga, diez minutos más, seguro que no nos echan en falta...
- Pero... – empezó a decir. Roy la miró con cara de cordero degollado. – Bueno, vale, no puedo negarme – sonrió.
- Perfecto – respondió. Besó sus labios brevemente. -. Y... déjame decirte que me alegro de que fueses en serio.
- No vuelvas a dudar nunca de mí, por favor. Yo nunca te mentiría.
- No lo haré – aseguró.
Retiró el cabello del rostro de la mujer y, acariciando su espalda, empezó a besarla de nuevo, con la misma pasión que la noche anterior. En aquella ocasión, a Riza no le pilló por sorpresa y le fue más sencillo dejarse llevar. Él, por su parte, procuraba contenerse un poco, para no volver a hacer algo que pudiese molestarle a Riza.
Y, así, en medio de un beso apasionado, se los encontró Jean Havoc cuando entró en la habitación para decirles que el desayuno estaba listo.
- Eh... eh... – balbuceaba.
Siempre había esperado que algún día se los encontraría juntos... pero cenando, o caminando cogidos de la mano o, como mucho, bailando acaramelados... pero no besándose tumbados en una cama.
Cerró la puerta tras él para que nadie más viese lo que él había visto y se aclaró la garganta fuertemente.
Roy se detuvo. Lentamente, giró su cabeza hasta encontrarse con la mirada burlona de Havoc. Riza se escondió bajo las sábanas, tímidamente.
- ¿Qué... pasa? – dijo Mustang, tratando de parecer tranquilo.
- Sí que has tardado poco en llevártela a tu terreno¿eh? Veo que ya no necesitas mis consejos... Eres un casanova con suerte – sonrió.
- ¿Cómo? – dijo Riza.
- Nada, que Roy me dijo ayer que quería algo contigo y se ve que lo ha conseguido... ¡Otra más para la lista¡Y ésta es especialmente guapa!
"¡Otra más para la lista! ¡Y ésta es especialmente guapa!"
Según lo decía, notó cómo Roy le miraba con cara de asesino, Riza se giraba a él indignada y Havoc empezaba a pensar que había sido un "comentario desafortunado".
- Ah... así que otra más... Ya veo – dijo ella, levantándose -. Y yo que te había creído... – miró a Roy, dolida – Menos mal que no te dejé seguir.
Apartó a Havoc, que no sabía qué decir y abandonó la habitación.
Y Havoc, por su propio bien, decidió que también era mejor irse.
Y Roy Mustang se quedó solo, mirando la puerta con cara de tonto, sintiendo que lo que creía haber ganado aquella noche se había perdido en menos de medio minuto.
Continuará...
Respuestas a reviews:
beautifly92: jeje, tranquila, la presencia de tu inner no me ha descolocado, además mientras también le guste el fic, pues genial Saludos a ti y a tu inner y muchas gracias!
Lady Scorpio: bueno, sé que tendrás ganas de matarme porque todavía no he puesto "aquello que hablamos por msn" pero es que lo he dejado para más adelante Espero que te haya gustado.
Walking: gracias por tu apoyo
Vale black: gracias por tu apoyo a ti también Intentaré que la uni me siga dejando tiempo libre.
Sherrice Adjani: bueno, pues me alegro de que te haya gustado Para el Ed-Win habrá que esperar, ya que están en mundos disintos, de momento solo habrá Royai, pero más adelante sí que habrá Ed-Win.
Nana: muchísimas gracias, nana-chaaaan!!!!!!!!! Espero que éste también te haya gustado, jeje. ¡Nos vemos!
Orean-san: jaja, la verdad es que a mi también me gustó mucho cómo me quedó Roy borracho :P Espero que te haya gustado el Roy&Riza de este cap!!!!!
Walku-chan: bueno, pues aquí tienes tu continuación Me alegra muchisimo que mi fic te guste, jeje. Gracias por todo.
----------- avance ------------
(Riza) Al fin y al cabo, solo he sido un objeto...
-----
(Presidente del Parlamento) Y nuestra decisión es...
----
(Roy, acercándose a Riza) Perdóname y perdona lo que ha dicho ese estúpido de Havoc...
(Riza) ¿De verdad puedo creerte?
----
(Breda) Eh... ¿dónde se han metido esos dos?
(Havoc) Estarán... reconciliándose.
Continuará...
