Título: Y a veces todo lo que necesitas es una

Capitulo 3

Brooke paró su coche delante de la casa de Lucas, él y Karen debían haber vuelto ya. Quitó las llaves del contacto y respiró profundamente un par de veces para tranquilizarse. Finalmente abrió la puerta del coche y posó sus tacones sobre el asfalto. Lenta pero decididamente se dirigió hacia la puerta que daba acceso directamente a la habitación de Lucas.

Llamó primero con suavidad y luego con más fuerza, al no obtener respuesta probó a girar el picaporte, al instante la puerta se abrió dejándole ver la vacía habitación. Quizá estuviesen en la cocina. "Lucas, soy yo" "¿Dónde estás?" "Karen". Mientras los llamaba recorrió el cuarto de su novio y accedió al pasillo, en la cocina tampoco había nadie. Fue hasta el salón, también estaba vacío. Tan sólo le quedaban la habitación de Karen y el cuarto de baño. Siguió gritando sus nombres "Lucas", "Karen" cada vez un poco más alto.

Llamó a la puerta de la habitación, de nuevo no obtuvo respuesta. Abrió la puerta con cuidado y miró en el interior. Vacía. Fue hasta el baño, repitió los mismo pasos y consiguió el mismo resultado.

No habían vuelto aún, era extraño, pero suponía que no tardarían mucho.

Decidió sacar la maleta del coche y ponerse algo de ropa más cómoda. No podía pasar el día entero en su vestido roo de dama de honor.

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Cuando Lucas salió a la superficie, pudo oír a su madre y a su mejor amiga llamándole. Sus voces provenían de la orilla derecha del río, comenzó a nadar hacia ellas, arrastrando el cuerpo de Nathan consigo.

En cuanto llegó a la orilla y posó a su hermano sobre la húmeda tierra, su madre se abalanzó sobre él.

- Mamá estoy bien, pero debo volver, sino lo hago Rachel y Cooper no tendrán ninguna posibilidad.

Su madre iba a protestar, pero sus palabras fueron interrumpidas por la llegada de dos bomberos.

- ¿Queda alguien abajo?

- Sí, hay dos personas encerradas en la limusina

De acuerdo, bajaremos ahora mismo – dijo uno de los bomberos mientras ambos se colocaban las mascarillas de oxigeno.

- Iré con vosotros.

- Lucas, no – suplicó su madre.

- Mamá, les indicaré donde está el coche y volveré enseguida. Te lo prometo.

Con esas palabras Lucas se sumergió de nuevo seguido de los dos bomberos. Y como había prometido al cabo de un muy corto periodo de tiempo volvió a aparecer para ver como una pareja de los servicios sanitarios le realizaba la reanimación cardio-pulmonar a su hermano pequeño.

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Ya está. Mucho más cómoda. Unos vaqueros viejos, una camiseta y la sudadera favorita de Lucas, que ahora más que nunca le recordaba a Keith. Esa era una ropa más apropiada para la conversación que se avecinaba.

Había llegado hacía ya media hora a la casa, y aún no había rastro de Karen y Lucas, estaba empezando a nacer en ella una inquietud que no era capaz de aplacar. Sabía que seguramente todo fuesen tonterías suyas; lo más probable era que hubiese surgido algún problema relacionado con la boda: el pago a los del caterin, o la recogida de la carpa; y como padrino Lucas estuviese tratando de solucionarlo.

Aún así un presentimiento muy negativo no parecía querer dejarla tranquila, y decidió que lo mejor sería que lo llamase. Sacó su móvil del bolso y buscó en la lista de llamadas realizadas el número de su novio. Ahí estaba el primero, le había llamado esta mañana mientras preparaba las cosas para la boda. Presionó el botón de llamada y acercó el teléfono a su oído mientras se sentaba en la cama.

Después de 10 tonos, saltó el contestador. "Has llamado a Lucas Scout, ahora mismo no puedo atenderte, así que deja un mensaje y seguramente te llame, a no ser que seas Nathan o Haley con otro ataque de nervios por la boda. ¡Chicos, lleváis casados un año! ¡Ah! Y si eres tú Pretty Girl, no olvides que te quiero"

No había conseguido hablar con su chico, pero aún así ya se sentía más tranquila, la voz de Lucas tenía ese efecto en ella, era el mejor de los calmantes y la mejor de las píldoras de la alegría, especialmente cuando le oía decir "te quiero".

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Necesitaba hablar con Lucas, debía hacerlo cuanto antes. No valía la pena seguir alargando lo inevitable. Quería aclarar las cosas con Brooke, pero aunque sonase horrible sabía que primero necesitaba estar segura de que no había la más mínima posibilidad entre Lucas y ella.

Si seguía teniendo dudas a ese respecto, iba a continuar aferrándose a sus sentimientos hacía él, y eso sería algo que continuaría interponiéndose irremediablemente entre Brooke y ella.

Tomó el bolso que Brooke había hecho y se dispuso a llamarle. Pero en seguida notó que algo estaba mal, le dio la vuelta al móvil y comprobó que era el de Haley, pues no tenía ninguna pegatina luminosa en la parte de atrás.

Volvió a coger el bolso, y encontró en él los billetes de avión para la luna de miel de Nathan y Haley. Debía ponerse en contacto con ellos, no podrían tomar el avión sin los billetes; y además había algo en su bolso que no quería que nadie viese.

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Bueno, pues aquí os dejo un nuevo capítulo. Estoy actualizando muy a menudo estos días, pero puede que no sea capaz de seguir este ritmo, por mucho más tiempo. De hecho ahora mismo debería estar inmersa en el maravilloso mundo del Análisis Funcional, pero esto es mucho más interesante.

Saya Asakura, gracias por leer tan fielmente el fic, y mandarme tus opiniones. Espero no haberte decepcionado con este capitulo, y que sigas siendo la fan nº1 de la historia.