Hey! Aquí estoy yo con el chapter… jejeje bueno, a ver… este es el más largo que he escrito en mi carrera… Y me gusta muchooooooo… buaaaa…
Bueno, no digo nada más… ¡Disfrutadlo!
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Prácticas ¿en el Bosque Prohibido?
20. Soledad
El ruido de un llanto despertó a una joven castaña que yacía dormida en una gran cama de matrimonio. Se levantó a toda velocidad, hasta llegar a la cuna que había en una esquina de su habitación. Cogió a su hijo en brazos y lo arrulló en sus brazos, mientras le cantaba una tranquila canción. El niño paró de llorar y la miró con unos grandes ojos grises. Su pelo, aun corto, era de un rubio platino y su piel era blanca. Hermione besó la frente de su hijo y sonrió con dulzura. Era el vivo retrato de su padre. Por ahora, nadie, ni su familia ni sus amigos sabían quien era el padre, y ella no tenía ninguna prisa por desvelarlo. Pero no podría ocultarlo mucho más. Al cabo de unos meses su parecido con Draco Malfoy sería tan escandaloso, que todo el mundo ataría cabos y lo descubriría. Suspiró con resignación y volvió a su cama, con el niño aun en brazos. Se tapó con la manta y sintió como su hijo se acurrucaba contra su pecho.
Habían pasado dos largos años desde la despedida con Draco… Dos desesperantes años sin ninguna noticia suya. Ella había continuado con sus estudios para ser medimaga, pese a estar embarazada. Harry y Ron se habían hecho aurores, y eran una pieza clave para poder combatir contra Voldemort. Ron se había casado con Luna hacía a penas un escaso mes, y vivían en una pequeña casa en las afueras de Londres. Harry y Ginny trabajaban en la misma unidad de aurores pero por ahora, no pensaban en ninguna boda. Vivían juntos, pero no esperaban casarse hasta que terminara toda aquella guerra. Sus amigos recurrían a su inteligencia e intuición cuando había algún caso que no conseguían responder, y ella les ayudaba encantada, rezando por conocer noticias de Draco Malfoy. Pero nada. Nunca había ningún tipo de información sobre ese mortífago en concreto. No podía evitar pensar que quizás le había pasado algo… Meneó la cabeza de un lado a otro, intentando disipar esos horribles pensamientos de su mente. No quería siquiera pensar en las consecuencias de ese hecho. Draco había prometido que volvería en cuanto terminara la guerra, y ella le creía a pies juntillas.
Al ver que no conseguía volver a dormirse, se levantó de su cama y depositó al niño de nuevo en su cuna, con cuidado de no despertarlo. Sintió un poco de frío y se cubrió con una bata. Ese invierno era el más frío que incluso los de Hogwarts, que ya era decir mucho. Recorrió el pasillo de su departamento, llegando a la cocina y sirviéndose una taza de café con leche. Se sentó en el sofá y encendió el televisor, como hacía cada mañana, para ver si alguna noticia muggle podía ser relacionada con Voldemort y sus mortífagos.
Un presentador serio y frío explicaba como un hombre había apuñalado a su mujer varias veces. Hermione cambió de canal. ¿Cómo podía la gente hacer tal atrocidad? Desde luego, eso no tenía nada que ver con el Señor Oscuro. En el otro canal, explicaban que había habido una gran explosión en una vieja mansión, en el centro de Londres. Habían evacuado a toda la gente de los alrededores por si las moscas. Toda la mansión había quedado reducida a polvo y los que se encontraban en esos momentos dentro de ella, también. La chica se estremeció al pensar el los cadáveres calcinados de tanta gente. Miró el reloj que había en la pared y se levantó perezosamente. Era hora de empezar a prepararse para ir a trabajar.
Volvió a su habitación y se quitó la ropa, cogiendo un albornoz y caminando hacia el baño. Encendió la llave del agua caliente y despojándose de la prenda, se metió dentro de la ducha. Las gotas ardientes resbalaban suavemente por su piel. Recordó los momentos tan dulces que había pasado con Draco. Cuando la abrazaba, cuando la besaba, cuando la acariciaba… cuando le dijo que la amaba… una lágrima se fundió con el agua que regaba su cara. Sentía tanta añoranza por aquella época…
Salió y se envolvió con una toalla. Abrió su armario y rebuscó algo para ponerse. Decidió ponerse unos jeans y una camisa blanca, dejando abierto dos botones superiores. Calzándose con unas botas de punta, se dirigió al tocador, para secarse un poco su ondulado y sedoso pelo y maquillarse levemente. Se sentó en la cama y acarició la cabeza de su hijo.
- Mark… Despierta… - le susurró al oído.
El niño abrió lentamente sus ojos grises y miró interrogativamente a su madre. Hermione lo tomó en brazos y empezó a vestirlo delicadamente con su pequeña ropa. Después de darle un poco de papilla a su hijo, lo colocó en el carrito, tomó su bolso y salió del apartamento.
Salió por el portón a una calle abarrotada de Londres. Había escogido vivir dentro del mundo muggle, antes que comprar alguna casa en los barrios brujos. ¿Por qué? Ni tan siquiera ella lo sabía. Quizás quería sentir que algo en su vida era normal, que algo era independiente de la magia…
Pasó por casa de su padre y dejó allí a Mark. Necesitaba trabajar para poder mantenerse y el niño no podía estar con ella. Pensó en llevarlo a alguna guardería pero cuando le expuso la idea a su padre pero éste se negó totalmente escandalizado. Dijo que él estaba para algo y que estaría encantado de tener a Mark con él mientras Hermione trabajaba. No pudo convencerle de ninguna manera. Aunque su madre aun estaba en coma, ingresada en el hospital y sin mostrar señales de vida, su padre quiso cuidar del niño, por mucho que Hermione le dijera que no hacía flata, que él debía estar con su madre por si despertaba. Se iban turnando e iban dos veces por semana. Cuando Hermione iba allí se sentía en paz consigo misma y hablaba largamente con su madre, aunque era del todo consciente de que ella no se enteraba de nada. Pero le servía para desahogarse.
Se despidió de su hijo con un abrazo y un beso, dijo adiós a su padre y se apareció en la entrada de San Mungo. Saludó a la recepcionista y caminó a paso veloz hasta la sala de doctores. Saludó a sus compañeros y abrió la taquilla, sacando su bata y poniéndosela encima de la ropa. Se recogió su larga cabellera en una cola de caballo y caminó hacia la visita rutinaria a sus pacientes. Cuando estaba a punto de entrar en una de las habitaciones, una mano la cogió del hombro y la giró.
- Mione… Hay una reunión urrgente de la orrden del Fénix. Algo malo ha sucedido – le explicó un chico moreno, con expresión ceñuda.
- ¡Viktor! – exclamó la chica abrazando a Viktor Krum. – Pero ahora tengo que trabajar…
- Potterr ha hablado con tu jefe y te ha dejado salirr. Tienes que venirr rrápido.
Viktor tomó la mano de Hermione y la arrastró detrás de él hacia la entrada del hospital. El chico se había trasladado a Londres para formar parte de su selección de quittdich y ahora formaba parte de la orden. Se aparecieron en la plaza Grimmaud y entraron en el número doce. Todos los miembros de la orden estaban reunidos entrono a la gran mesa rectangular situada en el comedor. Hermione, después de saludar escuetamente, se sentó a la izquierda de Harry.
- Hemos recibido cierta información sobre el sitio donde se reúnen Voldemort y sus mortífagos. Al parecer es en una vieja granja, en los acantilados. Mañana estarán todos reunidos planeando el próximo ataque. Los cogeremos desprevenidos y les tenderemos una emboscada. – explicó Harry con seriedad.
- ¿Cómo sabes eso? – preguntó Ron mirando confundido.
- Tengo mis contactos, señor Weasley. – explicó Dumbledore con una sonrisa misteriosa.
- Mañana nos reuniremos aquí mismo a las once de la mañana. Partiremos juntos y usaremos un trasladador para llegar hasta allí. No será una grata sorpresa para ellos, pero sumará puntos a nuestro favor. – explicó el niño que sobrevivió.
Hermione miró nerviosa hacia el suelo y removió sus manos, inquieta. Una emboscada… ¿Se encontraría allí Draco Malfoy? Y si estaba allí… ¿Podría llegar a salvarlo o perecería a manos de sus compañeros? Todos empezaron a abandonar la sala y Hermione se levantó presurosa. Viktor se acercó a ella.
- ¿Estás bien Mione? – preguntó preocupado.
- S-sí, sí, no me pasa nada. – respondió la chica alejándose de la casa. – Adiós y hasta mañana, Viktor.
Se giró y desapareció, dejando al chico con las palabras en la boca.
Hermione pasó toda la mañana dando vueltas por las habitaciones y revisando pacientes. Esa distracción impidió que pensara en el inevitable encuentro de mañana. A la hora de comer, se sentó en el bar del hospital y compró un sandwitch. No tenía demasiada hambre pero debía comer, sino, mañana se sentiría demasiado cansada para luchar. Tuvo una tarde bastante ajetreada, entre nuevas personas heridas que llegaban y otras urgencias. Cuando terminó, pasó a recoger a Mark por casa de sus padres y se dirigió a la suya propia. Preparó algo para cenar y le dio de comer al niño. Lo bañó y lo acostó en su cuna. Después de fregar los platos y ordenar un poco la casa, se puso su pijama y se acercó a su hijo, que estaba tranquilamente dormido. Había la posibilidad de que ella nunca volviera a verlo después de la lucha. Podría terminar muerta ella también. Las lágrimas escaparon de sus hojos con rapidez. Su hijo… ¡No podía dejarlo solo en el mundo! Lo quería mucho… Era la prueba del amor entre Draco y ella. No quería que su hijo creciera sin tenerla a ella y sin siquiera saber quien era su padre. Besó la pequeña cabecita de su hijo y se metió en la cama. Intentó conciliar el sueño, pero todas las preocupaciones que inundaban su mente la atormentaban. Se sentía débil y triste. Luchaba por no dejar salir las lágrimas que se amontonaban en sus párpados cerrados. Todo era tan difícil… se sintió desfallecer y se rindió en los reconfortantes brazos del sueño.
A la mañana siguiente despertó con una horrible sensación que oprimía el pecho. Para olvidar, encendió la radio. Escuchó atentamente las noticias que daba el locutor, aun metida en la cama. Al cabo de un rato, un canción que la llevó a recordar empezó a sonar:
Llevo tu voz
dentro de mi
suena en el aire
ayer la oí.
Aunque tú estés
lejos de aquí
sigues creciendo en mi jardín.
Se levantó con pereza y caminó hacia el baño, para mojarse la cara. La canción le iba que ni pintada. Ella nunca podría olvidar a Draco.
Sé rescatar toda tu piel
puedo perderme en tus caricias…
Dicen que solo es
mi imaginación.
Pero yo estoy seguro de ti
Hermione suspiró y miró el reloj. Las siete. Aun era muy temprano. Volvió a la cama, con las notas de aquella canción aun sonando en la radio.
Llevo tu voz
dentro de mí
Llevo tu voz
dentro de mí
Sí, sí, sí tu voz.
Cerró los ojos y vio a Draco. Con su pose seductora, su cabello rubio cayéndole sobre la frente, sus ojos grises, que la miraban con intensidad.
Llevo tu voz
dentro de mi
suena en el aire
ayer la oí
El cielo está
lleno de ti
ahora amanece y
puedo verte sonreír
El rubio acarició su mejilla suavemente y apartó uno de sus mechones de su frente.
Luz de tu sol
roza mi piel
posas tus besos
sobre mi pecho
y dicen que solo es
mi imaginación
pero yo estoy seguro de ti
Los labios del chico se posaron sobre los de Hermione en un dulce beso. La chica rodeó el cuello de Draco con sus brazos y disfrutó de ese íntimo contacto.
Llevo tu voz
dentro de mí
Llevo tu voz
dentro de mí
Sí, sí, sí tu voz.
La canción finalizó, y la voz del locutor la despertó de su letargo. Escuchó un "ga-ga" que provenía de la cuna de Mark. Se acercó hacia él y lo tomó en brazos. Lo arrulló lentamente, fijándose en cada detalle de su cara y su pequeño cuerpo. Tenía el pelo, los ojos y la cara de Draco. Pero los labios y la nariz eran suyos. Sus pequeñas manos rodearon uno de sus dedos y lo apretaron con fuerza. Cuando creciera, seguro que tendría la valentía de un Griffindor y la suspicacia de un Slytherin. Sería una combinación bastante peculiar, pero siempre estaría orgulloso de él. Le enseñaría a no despreciar a la gente por su pureza de sangre. Sonrió al recordar el odio que se profesaban ella y Draco en tiempos anteriores. Ese odio que le había hecho tanto daño pero que a la vez le había traído tanta felicidad. Ese odio, que por azares del destino, se había convertido en amor. Un amor que les obligaba a estar separados desde hacía dos años. Se metió en la cama de nuevo con Mark abrazado a ella. Cerró los ojos y elevó una plegaria al cielo, para que la lucha no terminara en una desgracia. Ni para ella, ni para Draco, ni para Mark, ni para la orden del Fénix. Pero nunca llueve a gusto de todos… Y Hermione lo descubriría enseguida.
Hermione apareció veinte minutos antes de la hora prevista en la sede de la Orden del Fénix. Viktor se acercó a ella lentamente.
- Hola, Herrmione. – la saludó cordialmente.
- ¡Oh! Hola Viktor…
- ¿Nerviosa?
- Hum… - Le era imposible negarlo. Sus manos temblaban como un flan y se mantenían cogidas en su regazo – Un poco…
- No te prreocupes, harré todo lo posible parra protegerte.
- Gracias, Viktor. – susurró la chica dándole un abrazo a su amigo. Éste respondió encantado.
Viktor le proporcionaba tranquilidad en esos momentos de angustia. Se separó de él, respiró hondamente y le proporcionó una sonrisa de ánimo.
- ¿Cómo está el pequeño Marrk?
- Bien, muy bien. Está con mis padres… - los ojos de Hermione se ensombrecieron.
- Aun no olvidas al padrre¿verrdad?
- No… no es eso… - mintió la chica – es solo que tengo miedo de que se quede sin madre
Ésta vez fue Viktor el que abrazó a Hermione con fuerza. Acarició su espalda y levantó su barbilla con una mano, haciendo que le mirara directamente a los ojos.
- Eso no pasarrá… volverrás junto a tu hijo aunque me cueste la vida… - musitó Krum acercando cada vez más su boca a la de Hermione.
La chica sintió como los labios de Viktor se posaban sobre los suyos. Tanto tiempo sin besar a nadie… Pero ese beso no era de ninguna manera comparable a los que le daba Draco. ¡Draco! Se apartó bruscamente de Viktor y se giró, dándole la espalda.
- Yo… No puedo, Viktor… No puedo… - sollozó la chica tapándose la boca con las manos.
- Lo sabía… ¡Mierrda! – maldijo Krum – No has olvidado al padrre de Marrk… ¡Joderr! Perdóname, Mione… Perro esperarré lo que haga falta… No lo olvides.
Dicho esto, el moreno se dio la vuelta y caminó hacia la cocina. Hermione se maldijo a sí misma millones de veces. ¡¿Cómo podía ser tan egoísta?! Draco se había ido con los mortífagos por su bien y el de su hijo, y ella le pagaba besándose con el primero de turno. Se golpeó la frente con la palma de la mano para intentar despejar un poco sus ideas. Viktor era su amigo, pero ahora sabía que él continuaba enamorado de ella… ¡Mierda!
Se reunieron todos los miembros de la Orden y se arremolinaron delante de una bolsa de patas vacía y arrugada.
- Bien, todos sabéis el plan. Ahora, seremos trasladados dentro de tres… dos… uno… ¡Ya!
Hermione sintió como si alguien tirara de su ombligo y su mente se nubló con una sensación de mareo. Al cabo de unos segundos que a ella se le hicieron eternos, sintió que tocaba suelo firme. Rodó por la hierba unos metros y notó como alguien la tomaba de la mano y la ayudaba a levantarse.
- ¿Estás bien, Mione? – le preguntó una chica pelirroja que estaba a su lado.
- ¡Ginny! Sí… bueno, no demasiado… no. – respondió Hermione.
- Me lo imagino… es muy probable que encontremos a Draco aquí… Lo sabes¿no?
- Claro… por eso estoy así. ¿Y si alguien lo mata?
- Tranquilízate, Hermione… No ganarás nada sufriendo por adelantado… - la reprendió su amiga.
- Vamos, en camino – las interrumpió la voz imperativa de Harry.
Toda la comitiva se puso en camino, silenciosamente hasta la figura de la vieja granja que se recortaba en el horizonte. Hermione se acercó a Harry lentamente y cuando estuvo a su lado, lo cogió del brazo.
- ¿Quién te ha dado la información de que estaban aquí? – preguntó en un murmullo casi inaudible.
- Dumbledore… según él tiene alguien en el otro bando que le pasa información, pero no me quiso decir quien era. ¿Por qué lo dices?
- Oh, no, por nada… - susurró la chica alejándose de nuevo.
La verdad, es que tenía la esperanza de que esa persona hubiera sido Draco… Eso significaría que había cambiado… Y para bien. Ya no sentiría que estaba traicionando a todos sus amigos y familiares estando con él, con un mortífago, por mucho que él no quisiera serlo.
Apartó esos pensamientos de su cabeza y se concentró en la figura amenazadora de la vieja granja. Parecía que estuviera envuelta en las tinieblas, ya que pese a que era casi mediodía, la luz no iluminaba la figura tenebrosa del caserío. Casi se caía a trozos y le faltaba una buena mano de pintura. Bueno, de hecho ni eso la arreglaría. Lo que hacía falta era tirarla toda abajo y construirla de nuevo. Era el escondite perfecto para los mortífagos. Oscuro, siniestro y dejado de la mano de Dios.
A una señal de Harry, todos se ocultaron entre la maleza. Se acercaron lentamente a la granja, embrujados por un hechizo de invisibilidad. El primer grupo entró por una de las ventanas rotas, sigilosamente. Hermione se encontraba en el segundo grupo. Al cabo de unos minutos, empezaron a oírse ruidos de golpes en el interior. Entonces fue el turno de entrar del grupo dos. La castaña seguida de sus compañeros se deslizaron hacia el interior. Todo estaba sombrío y solamente entraba luz por la ventana rota y las rendijas entre las que estaban tapiadas. Siguieron por un pasillo oscuro hasta llegar a una puerta que estaba entreabierta y de donde salían luces intermitentes de diferentes colores. Hermione abrió la puerta de un golpe y vio un amasijo de mortífagos cubiertos con túnicas negras luchando furiosamente contra los aurores que habían entrado primero. Hermione y sus compañeros entraron en la abarrotada sala y empezaron a luchar ellos también. La chica vio como Harry se escabullía por una puerta por donde, seguramente estaría Voldemort. La chica le cubrió las espaldas a su amigo, lanzando hechizos a diestro y siniestro, que impactaban contra mortífagos. Entre la multitud, la castaña distinguió una cabeza rubio platino. Sus ojos se abrieron de par en par.
- ¿Draco? – musitó con voz queda.
Empezó a caminar hacia el sitio donde lo había visto. Fue aumentando rápidamente la velocidad de sus pasos, hasta apartar a empujones a todo aquel que se interponía en su camino. Sintió que las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos y las secó con la manga de su blusa.
- ¡Draco! – gritó la chica, desesperada. Pero su voz era inaudible entre la muchedumbre. Nadie reparó en ella, tan concentrados que estaban en la lucha.
La cabellera desapareció detrás de una puerta. Hermione la siguió y abrió la puerta, quedando en la que anteriormente fue la cocina de la granja. Allí, en medio de las cacerolas oxidadas y los restos del mármol, había un hombre alto mirándola con unos ojos grises y penetrantes. El cabello rubio le enmarcaba la afilada cara.
- Hombre, sangre sucia… Tanto tiempo sin saber de ti… - murmuró con voz siseante.
- Lucius Malfoy… - susurró con rencor la chica.
- ¿Quizás me has confundido con alguien más? – preguntó con odio el hombre - ¿Quizás con el idiota de mi hijo?
Hermione miró con rencor al hombre que se erguía delante de ella. Levantó su varita y lo apuntó.
- ¿A ti que te importa? – le espetó la chica – Mis asuntos son cosa mía.
- Pero si están relacionados con mi hijo también me importan a mí.
- ¿Y que sabes tu?
- Hum… te sorprenderías de lo que se, preciosa. Pero no te preocupes, esta noche morirá mucha gente. Draco incluido.
- ¡¿Q-Qué dices?! – murmuró la chica furiosa.
- Hay una bomba mágica que reducirá a cenizas toda esta granja y todo aquel que esté en un radio de veinte metros, dentro de cinco minutos.
- ¡Pero los mortífagos también morirán!
- No importa. Los más fieles y eficaces no están aquí.
- ¿Y Draco?
- Escondido, para que nadie lo encuentre. No lo podrás salvar de ninguna forma. Morirá aquí, junto a tus compañeros.
Dicho esto, chasqueó los dedos, desapareciendo de la cocina. Hermione se quedó unos segundos inmóvil. Su cerebro empezó a atar cabos. Si no sacaba a nadie de allí, todos se verían reducidos a polvo.
Abrió rápidamente la puerta y buscó la puerta por la que Harry había desaparecido. La abrió y encontró al pelinegro sentado en el suelo, con la cara entre las manos y la varita a un metro de él. A su lado, yacía el cuerpo inerte del brujo más temido de todos los tiempos.
Hermione se acercó a su amigo, rodeando el cadáver de Voldemort. Se arrodilló a su lado y le levantó la cabeza. Los ojos de Harry estaban inyectados de sangre y parecían ausentes. Hermione lo abrazó fuertemente.
- Harry… Harry… Una bomba explotará dentro de cinco minutos… ¡Debemos salir de aquí! – le susurró.
El chico la miró todavía sin asumir las palabras de la chica. Hermione levantó a Harry utilizando todas sus fuerzas y lo apoyó en sus hombros. Empezó a caminar pesadamente hacia el exterior. Una vez allí, se acercó a uno de los aurores más fuertes y le ordenó que sacara a Harry de allí.
Ella empezó a avisar a todos sus compañeros que salieran de allí lo antes posible. Los minutos pasaban imparables. Viktor se aproximó a ella y la tomó de la mano.
- Vamos, Hermione, la bomba está a punto de explotarr. – la instó.
La castaña se zafó de la mano del moreno y empezó a abrir todas las puertas, buscando desesperadamente a Draco Malfoy. De sus ojos brotaban unas lágrimas grandes y saladas de desesperación. Él no estaba por ningún sitio. Pensó en la posibilidad de que hubiera algún sótano oculto y empezó a destrozar todo el suelo con un hacha. Viktor se acercó a ella y le gritó que se fueran, que apenas quedaba tiempo. Hermione no lo escuchó, tan concentrada como estaba en romper los tablones de madera. Viktor desistió y decidió utilizar la fuerza bruta. La cogió de la cintura y la cargó sobre su hombro. Hermione reaccionó unos segundos después y empezó a dar golpes con todas sus fuerzas en la espalda del chico.
- ¡Suéltame¡SUÉLTAME¡DÉJAME¡ÉL ESTÁ ALLÍ¡Él está allí! está allí… - sollozó desconsolada la chica.
- ¡CÁLMATE¡Si te quedas morirrás!
- ¡Me da igual¡Sí él no está mi vida no tendrá sentido! Sin él… no hay nada… - lloró desesperada.
Viktor la sacó de la granja por la fuerza y cuando estuvieron lo suficientemente alejados, junto con sus compañeros, la dejó en el suelo. Hermione corrió a toda velocidad hacia la granja. Nadie se dio cuenta.
Todo fue muy rápido.
Una luz blanca y brillante los envolvió y los empujó atrás con fuerza. Hermione salió disparada hacia atrás y se golpeó fuertemente contra un árbol. Cuando la luz se disipó, vieron como la granja empezaba a arder furiosamente. Se empezaron a oír los gritos agónicos de los mortífagos que no habían conseguido salir de allí.
La castaña despertó de su inconsciencia y observó las furiosas llamas que rodeaban la granja. Hasta después de unos segundos no reparó en los chillidos lastimeros que surgían de las llamas. Su cuerpo se estremeció. ¿Y si alguno de esos era Draco? Se levantó tambaleándose y caminó lentamente hacia la granja.
- Draco… Draco… - murmuró la chica gimoteando.
Hermione se bamboleaba hacia las llamas, dispuesta a entrar y buscar a Draco, pero dos pares de brazos la agarraron.
- ¿Se puede saber que demonios haces Hermione? – chilló Ron enfadado.
- Porr favor, Mione… - suplicó Viktor Krum.
- ¡NO¡NO¡SOLTÁDME¡SOLTÁDME¡TENGO QUE IR! – gritó la chica en medio del llanto.
A los chicos les costó mucho retener a Hermione, que se debatía furiosa en los brazos de sus amigos, llorando, gritando, empujándoles, pegando golpes, patadas,… Pero de ninguna manera podía soltarse de ellos. Poco a poco las llamas se fueron extinguiendo y Hermione lo hacía a la vez que ellas. Cuando ya no quedaba ninguna chispa de fuego, Ron y Viktor soltaron a Hermione y esta cayó al suelo sin fuerzas. No tenía fuerzas ni para gritar, ni para mantenerse en pie, ni para siquiera vivir. Solo lloraba y lloraba silenciosamente. Poco a poco se fue arrastrando para llegar hasta las ruinas. Tomó un trozo de manera calcinado y lo apretó entre sus brazos. Y lloró. Lloró sin emitir un solo ruido. Solo expresando toda su tristeza y desesperación.
Levantó la vista, contemplando la desolación que se extendía delante suyo. Unos metros a su lado, vio que aún había algo que ardía. Se acercó lentamente y distinguió unas hojas ardiendo. Se quitó su chaqueta y apagó el fuego. Recogió las hojas calcinadas. Solamente se distinguía un parte de las notas allí escritas. Parecía un poema o una canción. Y aquella letra… Hermione conocía muy bien es letra.
Hoy, quiero soñar una vez más que estás aquí.
Volver a sentirte respirar dentro de mí.
Te fuiste tan rápido…
Adiós.
Sé… sé que al despertar me perderé en el dolor.
¡Qué injusto fue verte partir, mi amor!
Tu corazón se apagó.
Y me siento solo
No se seguir
Me he quedado solo,
¡Todo perdí!
Si no estás, nunca más
No sabré que es amar…
Y me siento solo…
¿Dónde estás?
Y miro el espejo que una vez nos vio reír
Tantos recuerdos quedan hoy en mí
Vivir sin ti,
Es no vivir.
Y me siento solo
No se seguir
Me he quedado solo,
¡Todo perdí!
Si no estás, nunca más
No sabré que es amar…
Y me siento solo…
¿Dónde estás?
Sigo el destino
Enséñame el camino
O renuncio a vivir.
Y me siento solo
No se seguir
Me he quedado solo,
¡Todo perdí!
Si no estás, nunca más
No sabré que es amar…
Y me siento solo…
¿Dónde estás?
No se seguir
Me he quedado solo,
¡Todo perdí!
Si no estás, nunca más
No sabré que es amar…
Y me siento solo…
¿Dónde estás?
Hermione apretó el papel contra su pecho. Draco había escrito eso para ella. No la había olvidado… Entonces recordó que él ya no volvería. Había muerto. Nunca cumpliría su promesa de volver en cuanto terminara la guerra. Habían matado a Voldemort. Todo había terminado. Pero Draco no volvería. Se había ido para siempre. Y nada lo podría cambiar.
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¡Fin¿Qué os parece este capítulo? Yo he llorado escribiéndolo… Las canciones que aparecen me gustan mucho y van que ni pintadas… La primera se llama "llevo tu voz" y es de un grupo llamado la sonrisa de Júlia. La segunda se llama "¿Dónde estás?" y es de otro grupo de chicos guapísimos llamado Nash.
Bueno… ¿Lo dejo así? Jejeje tranquilas porque… ¡Aun queda el epílogo! Que mala soy… os he hecho creer que esto ya se terminaba… Pero bueno, Draco esta muerto. He hecho lo indecible¡He matado a Draco¡Soy una asesina¡Noooooooooooooooooooo! Snif snif… ¿Olvidará Hermione a Draco y se quedará con Viktor? ………………. Respuestas en el epílogo!!
Muchas gracias por los reviews… Por falta de tiempo no los voy a poder contestar, pero que quede claro que me han alegrado mucho!!
Gracias a:
Beautifly92 – Dayis – Vicky – Amarissima – Siara-love – Silviota – Sra. Malfoy Li – Beautycien hp – Hermi Potter forever – Oromalfoy - +AndY+ - JaneSanchezGarcia
Y a todos aquellos que han leído aunque no hayan dejado reviews…
Espero muchos este capítuloooooooo!!! Y el nuevo no tardará nada porque ya lo tengo empezado!!
Por cierto, he publicado un nuevo fanfic!! Se llama "Engaños, apuestas y mentiras". Espero que os paseis por allí y me dejeis uno que otro review!!
Muchos besos,
Hasta el próximo cap. (que será el último)!
Kirara-chan69
