ESCONDIENDOTE???
Luego de haber viajado gran parte de la madrugada y mañana, llegaron al aeropuerto. El viaje no había sido nada placentero; y por más que fuera en primera clase, la compañía y el parloteo, no eran su fuerte.
Estaban a punto de salir de aduanas. Cosa ridícula, porque al ver quien era, pasaba de largo. Sin siquiera registrarse, y si lo intentaban, la amiga varita hacia el resto.
De pronto, se vieron rodeados de una hueste de hombres uniformados. Con diplomacia pudo averiguar que eran su guardaespaldas. Otra cosa ridícula, no necesitaba de nadie, pero eso era algo que los muggles no comprenderían nunca.
Con Susana colgando del brazo, abrieron paso hacia las vacaciones. Cuando de repente, un tumulto de aficionados gritaba, lanzaban besos; los flashes los hacían ver estrellas por todas partes, reporteros locos discutían por estar en las primeras filas.
Con mucho pesar; invocó, con agilidad, a su alrededor una barrera invisible y camino con parsimonia hacia su automóvil. Algunos llegaban a pasar esa barrera y eran detenidos por los oficiales; esos, muy seguramente, eran magos.
-Amor…que recibimiento, verdad? –comentó la mujer camino al hotel
-…..
-Draco? –de repente el transcurso fue en un silencio incomodo para ella, relajado para él.
El hotel era uno de los más caros. Un billete más que gastar. Le habían dado la habitación más lujosa y mágica, claro que los muggles desconocían esto, y sólo lo activaban de acuerdo al huésped.
Al bajar, el mismo espectáculo. No se podían esperar hasta la tarde, para la ronda de prensa, eran exasperantes!
Pasó de largo. Se registró y sin hacer caso de las protestas de su novia, de que la besara, subieron a su estancia. Ni locos que dormían en una matrimonial! Él, no compartía cama! La habitación si que tenia una cama amplia, pero en esa sólo cabía él.
Al entrar no se sorprendió, el lujo que había era parte de su rutina. Sin cuidado, se dirigió a la habitación principal y cerró la puerta.
Susana estaba en la parte sala, resentida por el acostumbrado comportamiento de Draco. Es que no podía darle un beso frente al gentío? Ella quería que todo el mundo sepa con quien estaba, y que sepan que Draco era de ella.
Sabía que era hermosa, se comportaba de la manera más cariñosa, pero nada. No podía romper ni siquiera entrar para poder romper el estereotipo de su novio. Incluso había manejado la esperanza de poder dormir con él en la misma cama, tremendo error, la habitación tenía una matrimonial y cuatro para huéspedes y demasiado seguro una de esas últimas, era la suya. Pero no dejaría de intentarlo: su lema era situaciones extremas, medidas desesperadas.
Por otro lado seguía con aquel rubio por aquel gran punto a su favor, contaba con el apoyo de Severus Snape. Que, era de conocimiento público, contaba con gran influencia en Draco.
Había llegado la tarde, una vez en su cuarto se comunicó sin pensarlo con su amigo: Blaise.
Este se había burlado, alegando que parecía niño de Kinder al comunicarse sólo para quejarse del mal rato, y le había vuelto a aconsejar, que como no quería nada con Susana, la cortara de una vez, y como siempre se había negado.
Porque ese detalle, hacia feliz a una de las pocas personas que entraban en su circulo importante.
Severus era el único que lo había apoyado en media guerra, dándole las fuerzas para hacer lo correcto, él había sido el que le abrió los ojos a su familia y por eso le debía mucho.
Sin tomarse más tiempo, cogió su capa que siempre llevaba, que por ello los muggles le habían denominado "el aristocrático noble de brillante"…odiosamente fachoso, pero muy cierto.
Se encontró con Susana que llevaba una muy pequeña falda, una blusa que hacia protuberante su pecho, sin dejar imaginación a nada. Sobre ella, para "disimular" llevaba un pequeño abrigo.
Como siempre lo recibió con su sonrisa y como lapa a él, se dirigieron al gran salón.
Antes de estar presente ante todos los cotillas (reporteros), fingió escuchar algunos ajustes con un muggle que parloteaba.
Luego sin más se veía sentado junto, para su malestar, a Susana que a cada momento, muy a su fastidio, le dedicaba besos en la mejilla.
-Señor…-asentimiento de la cabeza por su parte-…Alex Morder del New York Times…siempre se le ha calificado de persona codiciada y de grandes aventuras. Todos nos preguntamos si aquella bella mujer a su lado, con quien lleva un tiempo considerable, va a ser parte de su apellido? –habló el hombre con una mirada nada inocente.
Pero quien se había creído? Pedazo de ignorante, inmiscuirse en donde no lo llaman…
-Mi vida personal, como eso lo dice, es personal y en mí queda. Saben que no soy de muchas palabras, y que si me llegan a molestar, sólo me retiro. Pero hoy antes de que pase…fue un gusto, gracias por su atención. –sin esperar a que su noviecita salga del estupor, se retiró.
Es que era inconcebible, le habían hecho preguntas desde: que tipo de shampoo usaba, pasando por, alguna vez pensó ser modelo?...hasta el colmo! Decirle que era un aventurero…bueno, eso no era una mentira, pero lo que le había molestado es que, si sabían para que lo habían mencionado? Era darle ideas a esa chica.
-Dra-draco? –preguntó un hombre al verlo parado en uno de los balcones, mirando la nada
Giró a ver quien le hablaba, con sorpresa y aburrimiento vio que se trataba de uno de aquellos con quien no hecho más de tres polvos, porque el muy estúpido se había enamorado de él.
-Evan…son años que no te veo, un gusto –se giró de nuevo
-Oye…vi-vi tu entrevista….esos siempre son así –no cabía en gozo de hablarle de nuevo, es verdad que se había enamorado de aquel rubio. Pero lo había frenado antes de que pasara otra cosa, y se lo agradecía porque por ello, se había dedicado a sus negocios y gozaba de diversión y descanso.-…te propongo hacer algo divertido
-Si claro, siendo yo la miel, la gente revoloteando y zumbando como abejas…si claro, diversión…porque no salimos a la esquina ahí podría firmar esos papeles que te tiran en la cara y divertirme mientras mi mano se entumece…muy-muuuuy divertido –ironizó
-mmm échate un hechizo encubridor y te llevaré a un lugar muy lejos de este, nadie te reconocerá…te lo aseguro
-Lejos?...no dirás uno de esos barrios de poca monta o si? –preguntó reticente
-Tienes miedo? –sabía que el chico no se negaría, era sabido que su orgullo siempre estaba por delante de todo
-A que hora nos encontramos, Evan?
-Dos horas. No te pongas de lo mejor, procura no llevar esa capa y ve por donde ocultas la varita…
Volvió a la habitación para encontrarse con una Susana en llanto, que al verlo llegar le reclamo su falta de romanticismo, su falta de atención y tanta negación para poder decir que la amaba. Y él muy agradable le recordó lo mismo que cada mes, era libre de dejarlo, que sabía muy bien que él no pertenecía a nadie, y que si estaban era porque ella quería y sin más se metió en su habitación con toda la tranquilidad del mundo.
En las calles de Manhattan se podía vislumbrar un Audi deportivo a toda carrera por lugares no muy recorridos. En él iban dos hombres, uno rubio al volante, propietario que una semana antes había delegado su compra, y un castaño que lo dirigía.
-Bien, ahora dobla a la izquierda…verás un gran cartel en el primer piso y…
-Primer piso?
-Si, el bar cuenta con un motel…jejeje…es mejor que le eches un encantamiento de protección al auto.
-Claro, este barrio es zona roja, hace mucho no tengo acción y algo me dice que esta noche mmm ya se verá.
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Por la mañana había visto resignado como su amigo corría al aeropuerto y regresaba con una sonrisa más flácida, ya que el engreído rubio ni vista a nadie, se había pasado de largo.
En el almuerzo lo único que había visto eran noticias hablando de su llegada, qué no podían ser más anticuados? Y encima, los borrachos lo alababan. Eso era el colmo, a dónde había llegado la sociedad?
Había cumplido con dos de sus turnos, los baños estaban impecables, esa actividad era la más desagradable, al menos la de los hombres. Luego se había dedicado a la barra, vaso por vaso, fuente por fuente, limpia y seca, adornadas en las vitrinas.
Ahora estaba maldiciendo sobre la presencia de cierto hurón, por romper con su paz sin siquiera saberlo. Mientras se desquitaba con la escoba que iba y venia azotada sobre el suelo.
-Idiota, engreído…y nadie se da cuenta…nooo le lamen las botas…pero algún día Malfoy, algún día encontraras a tu talón de Aquiles…supongo…-de pronto se hecho a reir imaginándose a un viejo con bastón, de barba laaaarga y enderezándose lo más que le dejaba su prominente joroba.
Ya era tarde y sólo le faltaban tres habitaciones para llegar a la C103, la habitación más cara, y sólo algunos con buen billete llegaban a entrar. Pero por lo general los que entraban parecían los más experimentados, porque dejaban cada cosa, que lo alarmaba y ponía rojo e inquieto de imaginar alguna idea.
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Habían entrado como personas normales, y aunque el bar no era de su mayor gusto, al menos había servido para que no se le tiraran encima, y tranquilamente en una parte alejada un chico castaño les había atendido.
Las bebidas habían ido en aumento mediante el tiempo pasaba, él tenía practica con el licor. Pero luego, de alguna manera, siempre terminaba enredado con alguien.
Y esa noche, no iba a ser muy diferente, Evan hacía lo más notorio sus ganas y él no tenia la intención de negarse.
Un poco más tomados, solicitaron a una señora gorda y baja una habitación, la mejor para costumbre de Draco. Les dio la C103, olvidando que uno de su personal aún llevaba aseando los cuartos desalojados.
Llegado a la "real habitación", tendido camas, limpió el baño, bajó las luces y encendió las velas aromáticas, colocando a su lado dos muestras de condones (cortesía de la casa).
Iba tarareando una canción que había escuchado aquella mañana, mientras sacaba el polvo al pequeño closset, cuando escuchó la puerta abrirse.
Se quedó estático, sin reaccionar. Cuando oyó, para su estupefacción, unas palabras que había dejado, desde ya cuatro años.
Un hechizo de cierre y silencio había sido lanzado. Sin tener escapatoria, disimuladamente junto la puerta del closet y para su disgusto, esta tenia rendijas donde se podían ver dos personas, dos hombres, en un momento calido y personal.
Maldición! Esas cosas sólo le podían pasar a él. De pronto escuchó gemidos de placer y sin poder evitarlo, inquieto, se revolvió intentando pensar en otras cosas pero uno de ellos lo hacía con tanta vehemencia y gusto que no lograba concentrarse y para su resignación, terminaba asomando la mirada por las aberturas.
-Mmmm…sigue….-pudo decir Evan entre los besos que le daba el amante, porque sabía no era suyo.
-Así que no has cambiado tus gustos… já, te creía más original –comentó, bajando por sus hombros y pellizcando levemente sus endurecidos pezones
-Ahhh –sentía su cuerpo caliente, sin poder contenerse separó al rubio y le quitó la fina camisa besando y lamiendo parte por parte
-Mmm –pudo decir, no era lo mejor, pero al menos podía satisfacer sus necesidades, cuando sintió sus pantalones arrebatados con todo y boxers –sigue así….siiiiigue –articuló cuando concibió una pequeña lengua recorrer su endurecido atributo.
Decir en que estado se encontraba cierto moreno es decir poco, con las manos sudorosas, sobando su cabello cada tres segundos y sintiéndose más caliente a cada momento, escuchaba y de rato en rato miraba el espectáculo. Aunque entre su estupor aquella voz, la segunda, se le hacía con un dejo familiar, pero jajaja eso era producto de su actual estado.
De pronto, el castaño previniendo el momento clímax de su compañero retiró su boca y comenzó a subir de nuevo. Con inercia deslizo su mano hacia la parte inferior del rubio, que fue detenida drásticamente.
-No compañero, a mi nadie me posee. Soy yo o nada, eso ya lo sabias, verdad? –logró decir
-S-siiii –se dejó inclinar sobre la orilla de la cama, mientras el otro pronunciaba un hechizo de lubricación
-Así está bien –sonrió sarcástico y sin pensarlo mucho entro en aquel orificio que estaba abierto a su mera decisión
Nuestro morenito ya no hacía nada por dejar de mirar, con la cara roja las manos sobre la cara en un intento vano de taparse la visión, sintió como cierto amiguito estaba muuuuy despierto. Y con toda la vergüenza del mundo hacía venir a su mente pensamientos de antaño, recordó a Snape con el atuendo de la abuela de su excompañero, nada, ni un mísero resultado. Pensó en Dumbledore en bikini…eso hacia algo…de pronto….
-Ahhhh…siii….siiiii…maaas…maaaas –podía gemir sintiendo el vaivén rápido-….siii…. Draaaaco! -articuló al llegar al clímax
-Ahhhh –se vino momentos después
Volviendo a Harry, si estaba pensando en controlar a su amiguito. Las palabras dichas por el primero lo habían logrado, y le habían sacado un grito que tapo con sus manos para no ser notado, y pasar desapercibido. Se obligó a pensar, que siendo el mundo tan grande sería ilógico, que justo aquel hurón rubio de arrastrar palabras, llamado Draco…mmm mago de paso, estaría ahí…pensándolo mejor, se dedicó a rezar porque no lo fuera.
Y rogó más porque salieran rápido o se les antojara ir al bar de nuevo. Gracias al cielo, que fue escuchado. Momentos después vio pararse a uno de ellos, supuso el que había sido llamado Draco, nop, ese no era. Respiró hondo y vio como sin esperar más, movió la varita y se limpió. Pronto, cambiado salió de la habitación, siendo imitado por su acompañante.
Se sintió extraño al ver como usaban la magia, el había escondido su varita en donde vivía y bajo llave la había colocado en el fondo de sus cosas viejas. Nunca la sacaba, nunca las miraba.
Al ver el cuarto vació fue a lavarse al baño, con agua bien fría y salió sin más ceremonia hacia el bar.
-Oye!...dónde estabas! –pregunto su amigo en la barra
-Y-yo….nada, nada! –respondió rojo, cuando sintió una mano sobre su hombro
-Harry! a mi despacho –era la señora Romy-….ahora!
Harry iba nervioso tras las sra., evitando a toda costa ver como se mecía de un lado a otro los inmensos glúteos. No era un espectáculo muy agradable, aunque ella pensaba lo contrario ya que siempre lo hacia.
El despacho estaba oscuro, iluminado por pocas velas, una música relajante y olor a incienso, mientras ella se ubicaba tras su escritorio abarrotado de comida.
-Bien Crowell…dime dónde has estado esta noche? –preguntó seria
-Y-yo….pues…emmm...limpiando señora –sabía que cuando lo llamaban por apellido no era nada bueno.
-Harry, he recibido una queja por parte de un cliente –habló rápido
Escondido en la oscuridad, un rubio aristocrático escondido tras la apariencia de un pelirrojo de ojos marrones, había querido dar la lata de un fisgón tras el clóset. Él no era un ingenuo, y lo que más odiaba eran los mirones. Pero ahí estaba sorprendido como nunca en su vida, cuando entró el chico Crowell y aún bajo la poca luz, pudo distinguir al vivo reflejo de Potter.
Eso era imposible, absurdo. Él estaba muerto, no podía decir bajo tierra porque nunca se supo de un cuerpo, pero allí había una versión dos, llevaba gafas, delgado, muy delgado…ahhh tremendo detalle, ese chico a pesar de todo tenía un cuerpo envidiable y eso, que sus gustos no eran así…aunque era bajo y…y ese cabello alborotado….no! eso no era real.
Sin embargo, escuchó lo imposible, aquella gorda lo había llamado Harry? eso era para fotografiarse, por primera vez habían hecho a Draco enmudecer y todavía el elogio se los llevaban unos muggles.
-Vamos Harry….dime la verdad –volvió a decir Romy
-Señora…bueno…verá. No quería! Estaba…estaba…yo...bueno
-Habla chico!
OK, quizás…quizás lo imposible no era tanto como la palabra lo decía. Aquel tenía hasta el extenso vocabulario del cara-rajada…ahhhhh
-Si señora, estaba limpiando. Y pues estaba justo en el clóset del C103, cuando en eso entro un-una pareja y pues…pues…se me hizo difícil salir…y pues…yo…-rojo de nuevo y calientito por abajito…demonios, esa era su peor noche en muuuchos años.
-No pudiste gritar, o algo Harry?
-Verá…yo…-cómo decir que eran magos? Se reiría en su cara y él pararía en una institución mental
-Ayyy…mira chico, te conozco y sé que lo que cuentas es cierto. A veces tu nobleza exaspera…lárgate antes que me arrepienta, pero la próxima GRITA! …ah! y dale esto a John –le extendió un sobre que hizo que el se acercara a la luz y dejara su frente descubierta.
Mierda! Mierda! Mierda! Era lo único que podía pensar el rubio. Los ojos estaban redonditos, las palabras en su garganta y se odiaba por ello. Cómo era que él idiota de Potter este vivo! Porque no cabía duda de que era ese…y encima-encima lo había visto follando! Ese espectáculo no lo daba así no más! Y menos a ese!...mmm nunca lo había dado!
Salió con el corazón palpitando rápido, se había temido un despido. Pero grande era su suerte de no haber llegado a más.
Fue lo más rápido que pudo a entregarle el sobre a su amigo y pidiendo lo cubriera se encamino a casa.
Ya en la parte trasera, donde depositaba su ropa y dispuso a cambiarse el uniforme, terminado lo hicieron saltar hasta el techo.
-Así que aquí te escondías…Y nosotros creyéndote muerto
-Eh? –con él corazón y el alma a punto de salir corriendo de su cuerpo se giró y…definitivamente su suerte no era grande…no era naaada grande.
Continuará...
Rewievs??
Qué tal? les gustó, espero que sip :)
Nos vemos en el prox capitulo...chaus ;)
