"Consultas de catalogación"

*dedicado a Sg91

Era un radiante día en Fillydelphia. Los rayos del sol entraban, amortiguados por las cortinas, a través de las ventanas de la Biblioteca Pública. Los pasos de una potranca jovencita resonaban por el hall principal, entretanto llevaban a su portadora hacia el escritorio semicircular, de brilloso roble pulido. Detrás de éste se encontraba una poni unicornio de pelaje blanco y crin rubia, y unos anteojos de marco fino, revisando unos libros que ya habían sido catalogados y ostentaban en la parte inferior del lomo una etiqueta blanca con su número de clasificación, las tres primeras letras del nombre del autor, y el número de inventario.

-Buenos días, señorita bibliotecaria… - saludó la usuaria -…vengo a devolver estos libros. Per-perdón por la tardanza, quería terminar de leerlos antes de la fecha, pero la escuela…

-No hay problema – respondió amablemente Sweet Prose – Lo importante es que hayas podido traerlos. Permíteme…

La niña dejó los dos libros sobre el escritorio, y la joven bibliotecaria los tomó con su magia, para certificar que estaban siendo devueltos en las condiciones en que fueron prestados. Los ejemplares en cuestión eran una novela juvenil de romance, y el segundo tomo de las aventuras de Daring Do. Fue en éste último libro en cuestión, que Prose visualizó rápidamente una rajadura en la esquina de la página 59, y pronto el nerviosismo de la potrilla se hizo notar por el descubrimiento. El rasguño había sido "reparado" con cinta adhesiva, y la poni que devolvía el libro agachó la cabeza ante la mirada seria de la señorita Prose.

-L-lo lamento mucho, fue un accidente, en serio… - se excusó la potranca, muy avergonzada.

-Estas cosas suelen ocurrir, sé que no fue intencional – Sweet Prose trató de darle el tono más suave a su voz para tranquilizar a la joven usuaria, algo que le había costado hacer durante sus primeros meses de práctica – Mi consejo para la próxima es que tengas más cuidado, y que no tengas miedo en notificarnos cuando pasen estos "accidentes"… y tampoco necesitas repararlos, aquí tenemos los medios más adecuados para ello.

-Está bien… - dijo la niña, sin entender mucho cuáles eran esos medios de los que disponía la biblioteca para reparar los libros.

-De acuerdo, ¿qué llevarás esta semana?

-¿Están disponibles los dos tomos siguientes de Daring Do?

-Creo que sí, recuerdo que el cuarto lo devolvieron ayer. Puedes buscarlos en la zona de siempre.

Mientras la pequeña iba por los libros que deseaba, Sweet Prose se encargó de firmar los registros de devolución correspondientes, tanto en la ficha de usuario como en el registro general, a su vez recuperando dos fichas de préstamo para retornarlas a sus correspondientes libros. También fue rellenando otros dos renglones de la ficha de usuario de la joven lectora, con el título, autor y fecha de préstamo. Una vez que regresó la potranca, y que Sweet tomara las fichas de préstamo de los libros traídos del estante para colocar en ellos el nombre de la que los retiraba y la fecha, sólo quedó que la joven firmara cada ficha para poder retirarse emocionada con sus adquisiciones.

-Muchas gracias, señorita Prose, que tenga un buen día – saludó la potrilla, yendo en dirección a la puerta con los libros de A.K. Yearling en sus alforjas.

"A veces pienso que deberíamos tener un duplicado de la colección de A. K. Yearling. Tengo varios usuarios en lista de espera…" pensó Sweet Prose, acomodando las fichas en ficheros separados. "Un fondo catalográfico de 50.000 ejemplares de amplia variedad, para que los libros de una pegaso aventurera entren en las estadísticas entre los libros más prestados del año. Se siente como si esta biblioteca no tuviera nada mejor que ofrecer…" Los pensamientos de la unicornio de melena rubia fueron interrumpidos por una voz que salía de la puerta entreabierta a sus espaldas.

-¿Tienes un minuto, Sweet Prose?

-Oh, Archiver – dijo la aludida, dándose la vuelta - ¿Qué necesitas, es algo muy urgente? No quiero dejar el mostrador solo por mucho tiempo.

-No es tanto, además hoy es un día de poco movimiento. No creo que tengamos muchas más visitas que la de recién – decía Archiver, un unicornio de melena gris despeinada cuyos anteojos cuadrados le sumaban algunos años extra aunque era ciertamente joven.

-Está bien, ¿cuál es el problema? – inquirió Sweet Prose entrando al recinto que correspondía a la zona exclusiva de los bibliotecarios, dominada por los escritorios que correspondían a los ponis quienes llevaban a cabo los procesos técnicos. Es decir, todos aquellos procesos de análisis documental que se realizaban a todo nuevo libro, revista, periódico o recurso no librario que ingresaba a la biblioteca. Una vez que se revisaba el material, llegado ya sea por compra, canje o donación, cuidando del estado general, se procedía sellarlo, y para ser acomodados finalmente en el estante debían pasar por las siguientes fases: Catalogación, donde se recopila la información externa e interna referente a la publicación, según las Reglas de Catalogación Equestrianas (o RCE); sigue la Clasificación, mediante la cual se le asigna al material un n° de tres dígitos más decimales y otros auxiliares, que sirve específicamente para ubicar a cada libro en su zona correspondiente, según el Sistema de Clasificación Decimal de Haywey; continúa la Indización, donde se extrae la mayor cantidad posible de "encabezados" para definir de qué trata el contenido del ejemplar, y esto podía hacerse también según normativas: una pre-coordinada, la Lista de Encabezamientos de Materias, o una post-coordinada, como los Tesauros. Finalmente, todo lo obtenido de los procesos técnicos se volcaba en un trozo de cartulina blanca de 12x7 centímetros, que tenía toda la información general, y luego había que hacer otros duplicados por Autor, Título, Materia… todo eso para facilitar la recuperación de cualquier libro que los usuarios pidiesen.

-Necesitamos una opinión… - dijo una poni terrestre, su cabeza emergiendo de una pila de libros y normativas y papeles, en aparente desorden.

-Cielos, Catal Fast, ¿cómo trabajas en medio de ese desorden? – preguntó Sweet Prose, a quien no dejaba de sorprender que su compañera fuera capaz de desempeñarse en un entorno así.

-Es mi despelote y yo me entiendo – se defendió la poni de pelaje color crema. – En fin, ¿cómo clasificarías un libro sobre Magia Elemental del fuego pero que fue escrito en el idioma de los grifos y que incluye cartografía de la tierra de los dragones? ¿En el 230.25, o en el 231.523, con auxiliar de lengua =425 (idioma grifo) y auxiliar de lugar (748) (tierras draconianas), más el auxiliar de cartografía?

-Estuvimos debatiendo varias posibilidades – agregó Archiver – pero yo me quedaría con el 231.523, ya que tiene cosas mucho más específicas a pesar de que parezca más general…

-Pues… - Sweet Prose pensó bien su respuesta, a Catal Fast siempre le agradaba que ella estuviera de su lado, pero tras examinar el tomo en cuestión y echarle una ojeada a la normativa, no pudo más que coincidir con el corcel – Sí, yo también votaría por el 231.523. Le queda mejor…

-Pensé que estabas de mi lado, Prose… - reclamó Catal, a lo que su compañera argumentó:

-Yo sólo pienso en lo que es más beneficioso para los usuarios. Sé que no es fácil tener que registrar un número clasificatorio tan largo…

-Agh, detesto los números clasificatorios largos. Es todo un tema registrarlos en una ficha que te da un espacio mínimo…Sobre todo porque la máquina de escribir y yo no somos muy amigas – rezongó Catal Fast.

-Vamos, Cataly, hay cosas peores que el hecho de que la tecla de la "A" no funcione bien. – dijo Archiver, dirigiéndose a un escueto rincón que servía de cocina, para hacer café - ¿Quieres algo, Sweet Prose, un té, un café, quizás…?

-Un té común, gracias – respondió Sweet Prose, abriendo la puerta del despacho para mirar hacia afuera, controlando las dos alas de la Biblioteca y el corredor principal, por si había alguien esperando.

-¿Catal? – se dirigió Archiver a la poni del escritorio atiborrado, entretanto cargaba una pava con agua y preparaba unas tazas. Catal suspiró.

-Con todo el trabajo que me espera, me vendrá bien un café amargo… Lo bueno es que ya resolví el problema del bendito número y puedo continuar con el resto.

-Resolvimos, querrás decir – corrigió el unicornio, mirando a la potranca por encima de sus anteojos.

-Archiver, no fastidies. No te das una idea de lo estresante que es el trabajo de una poni catalogadora. Hay mucho de lo que estar atenta y no es sencillo concentrarse cuando hay un moscardón solterón revoloteando por ahí. – dijo Catal, ahora sin levantar la cabeza.

-Me halaga tu cumplido, pero creo que volar no va conmigo.

-Conseguir pareja tampoco.

-Voy a hacer como que no escuché eso.

-Pero lo escuchaste.

Archiver suspiró. Nadie había logrado comprender su soltería, pero eso se daba porque las potrancas eran muy complicadas de entender para él o porque a él no lo entendían las potrancas. O ambas dos.

-La cuestión es que atender el mostrador del servicio de Referencia requiere de una paciencia especial que tú no tienes, porque implica interactuar con distintos tipos de ponis para responder distintos tipos de preguntas. Y tú no eres muy dada a los interrogatorios que digamos.

Sweet Prose entró para romper la tensión, trayendo unos folletos. Era normal encontrarse con ese ambiente de trabajo, sobre todo por las diferencias de personalidades de sus compañeros. Sin embargo, tampoco era un mal ambiente, sólo que Archiver a veces se despertaba con mucho humor para fastidiar, especialmente a Catal Fast, lo que daba pie a la ligera sospecha de que hubiera sentimientos enredados en el medio. La unicornio de ojos azules teorizaba que quizá esa la forma de "quererse" de sus compañeros. Estaba segura de que no se sorprendería si algún día le confesaban que empezaron a salir, aunque eso era muy poco probable, conociendo a Catal. Claro que eso podía ser un disparate, pues dicha relación no habría funcionado.

-Para variar, en seis meses será el Quinceavo Festival de Bellas Letras de la ciudad, y la Biblioteca tendrá aún más participación que antes. Opino que podríamos dejar los intercambios de pareceres por ahora, para enfocarnos en todas las actividades que hay que planificar.

-Ah, Sweet Prose, siempre más interesada por las cosas menos triviales de la vida – dijo Archiver, pasándole el té humeante a la unicornio, la cual se paró cerca de una mesita despejada mientras sostenía el té con su magia – Estuve conversando con la directora de la Biblioteca ayer, y me contó entusiasmada que tenemos asignado un mayor presupuesto para nuestras actividades en el Festival, en relación a lo que nos dieron la vez pasada. No es una enorme diferencia, pero tampoco conviene distendernos mucho. Conviene más que sobre, y no que falte…

-Oye, Prose, ¿ya pensaste qué escritos vas a presentar? – preguntó Catal Fast, soplando con cuidado el café hirviendo. Su bonito rostro se reflejaba en la oscura superficie líquida y humeante.

-Todavía no, y siendo sincera, no tengo demasiado para elegir. Primero está mi tesis.

-Je, la divina tesis… es como un cuento de nunca acabar – comentó Archiver, sumido en sus pensamientos.

Hubo un breve silencio en la sala, ninguno de los ponis bibliotecarios tenía mejores comentarios que hacer, y cada uno se ocupó de sus tazas.

-.-

Notas

¿Alguna vez alguien les comentó cómo funciona verdaderamente una biblioteca? Bueno, básicamente lo que describí al principio del capítulo tiene mucho que ver con eso. Efectivamente, cuando llega un libro a una biblioteca, se le hacen todos esos procedimientos. Y esos procesos técnicos se realizan en todas las bibliotecas, en base a determinadas normativas internacionales. En este caso, las que mencioné en el capítulo son algunas de las básicas. Paso a definirlas:

*Reglas de Catalogación Equestrianas. En el proceso de Catalogación se obtienen del libro el autor, título, editorial, año y lugar de publicación, las medidas… todo, todo lo que venga en el soporte físico del libro se tiene que registrar, y la norma se divide en varios capítulos que guían cómo se debe hacer, sin perder un solo detalle. Actualmente se usan las Reglas de Catalogación Angloamericanas, que contemplan todos los soportes y recursos. Las Reglas de Catalogación Equestrianas estarían basadas en las anteriores.

*Sistema de Clasificación Decimal de Haywey. Un sistema de clasificación, en Bibliotecología, consiste en una normativa que organiza del 0 al 9 todas las materias de la ciencia, las artes, todo, y en este caso sirve para mantener ordenadas todas las secciones de una biblioteca. El sistema en el que me baso es el Sistema de Clasificación Decimal de Dewey, que es uno de los primeros en surgir pero no es el único.

**Una normativa pre-coordinada, es decir, un lenguaje documental pre-coordinado, es uno que da los términos ya constituidos, coordinados de una determinada manera (Listas de Encabezamiento de Materias)

**Una normativa post-coordinada es la que permite organizar los términos en el momento y de cualquier forma, no es tan rígida (Tesauro)