Ninguno era realmente feliz. Ambos conocían el dolor del más profundo deseo de morir. De que todo lo que alguna vez fuera amado te fuera arrebatado brutalmente. Alejados de sus mundos por diferentes razones…

Solo entre sus brazos, por un momento, se permitían admitir, que, sí, sufrían.

Que las sonrisas eran falsas, y que, sí, por más que intentaran negarlo, los recuerdos aún dolían, dolían.

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Kurogane se convirtió en su implacable protector, aún cuando sus palabras fueron las que más le hirieron en ocasiones.

Pero esa era la única manera de alcanzarle. Decirle la verdad, cruda, aún cuando doliera.

'…Lo que más odio son a las personas que no luchan por su propia vida'

'No me importa tu pasado. Supéralo y endurécete un poco'

'Si en verdad quieres morir, yo seré quien te mate. Pero, por ahora, vive'

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'Kurogane…'

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No sabían que era lo que les deparaba el destino.

Pero, por ahora, juntos… Seguirían.

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Ok, ok, lo admito. Eso fue un terrible intento de Angsty. Duh.