PAREJA: Harry x Draco
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un AU (Universo Alterno) donde no existe la magia ni mucho menos Voldy :P Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿Qué haces aquí? x9), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. ¡Están advertidos!
Perdón por lo cutre que pueda quedar!
Si me equivoco en continuidad, horrores de ortografía o las cosas canónicas, ¡me disculpo de antemano! (porque no podré hacer nada xD)
Notas: Este fic participa en el Say It with songs! de Draco Malfoy PMA #SayItWithSongs
La canción en la que esta inspirado este pequeño fic es "S8ter Boi" de Avril Lavigne!
A leer se ha dicho!
Parte 1
A Narcisa Malfoy nunca le gustó cuando su esposo le "sugería" hacer algo en específico.
La fortaleza de su amado Lucius no era la sutileza, es por ello que, para poder acallar su insistencia, era hacer contra su voluntad aquellas cosas que "sugería".
Durante años esas dichosas "sugerencias" la llevaron desde cursos de alfarería y pintura, jardinería, hasta danza polinesia y lucha azteca como técnica de defensa personal. Pasatiempos que siempre dejó a medio terminar; al menos nunca la culparía por no intentarlo.
Y ahí estaba, una hermosa mañana de domingo desperdiciada en un insulso curso de "Ejercicio prenatal: mami y yo". Ella hubiera preferido ir a un spa a un masaje de pies y que su pequeño bebé aun en su vientre escuchara la maravillosa sinfonía de Beethoven; pero no siempre se conseguía lo que uno deseaba.
La maestra era una mujer delgada y pequeña, tan nerviosa e inexperta que no podía atender a las 15 mujeres embarazadas a su cargo que parecían globos a punto de reventar. Quisquillosas y quejumbrosas que al igual que Narcisa, temían hacer un movimiento brusco que pudieran amenazar la seguridad de su futuro retoño.
-¿Primera vez?- preguntó una mujer pelirroja a su lado conteniendo una risilla al ver como sus propias piernas temblaban al ponerse en puntillas.
-¡Esto es indignante! ¿Cómo se supone que hagamos ese movimiento de kegel o como se llame con un vientre del tamaño de una sandía? - chilló Narcisa volviendo a acomodarse en flor de loto sin comprender como aquella infame posición podría ayudarle a que el día de parto doliera menos -¿se me nota mucho?- preguntó tratando de ocultar su vergüenza.
-Descuida, yo estaba igual hace una semana. Sigo pensando que es una tontería hacer todo esto, pero mi esposo James insiste. De no ser porque me trae personalmente a la puerta porque sabe que soy propensa a la fuga, iría con gusto a la cafetería de la esquina- finalmente Narcisa sonrió por su comentario.
-¡A mí también me obligaron a venir a este curso inútil! Lucius insistió sin tregua por quince días sobre "ejercicio mami y yo" y lo mucho que lo recomendaban los doctores, ¡me siguió hasta al baño para explicarme con graficas su eficacia! No paró hasta que dije que le daría una oportunidad- no podía creer esa fabulosa coincidencia de conocer a alguien en su misma situación. Sus tobillos comenzaban a dolerle y también sentía algo de hambre -¿En serio hay una cafetería cerca? No la vi cuando venía, estaba desesperada buscando las salidas de emergencia del edificio-
-¡Si! ¡y tienen scones de todos los sabores! ¡De solo verlos en el aparador se me hizo agua la boca! - a Narcisa le brillaron los ojos –sobre las salidas de emergencia, hay 3, pero no te sugiero ninguna porque terminan delatándote con tu esposo-
La mujer rubia lo meditó.
-¿Tienen de arándano?-
-¡Obvio! De manzana, fresa, vainilla incluso de calabaza y jarabe de maple. Estoy casi segura que se llama "el paraíso del scone"!-
-¡He tenido antojo de scones durante todo el embarazo!- su pequeño Draco se agitó impaciente y supo que pensaba lo mismo que ella -Mi marido me lo tiene prohibido y más los que son fritos…-
-Y que lo digas… James dice tonterías como: "Te hará dañó", "piensa en él bebe"-"Te hará dañó, piensa en él bebe"- dijeron las dos al mismo tiempo y comenzaron a reír.
-¿Cuánto te falta? -
-Me dijo mi médico que llegaría en julio, así que 4 meses- exclamó Narcisa con orgullo acariciando su pronunciado vientre. Ya no podía contener las ganas de conocer a su pequeño dragón.
-¡¿Enserio?! ¡Mi pequeño Harry llega también en julio! ¿puedes creer tanta coincidencia? -
-Debe ser serendipia-
-¿Quieres hacer una locura?-
-Si es ir a esa cafetería a pedir un scones de cada sabor y media docena de crumpets, ¡diré que si! ¡Si a todo! -
-¿Qué estamos esperando?- dijo con mucho entusiasmo la joven encaminándose a la puerta. La maestra les recordó que aún les faltaba media hora del curso, pero a ambas no podría importarles menos –por cierto, me llamo Lily-
-Narcisa, pero puedes llamarme Cissy- se sorprendió de esa repentina familiaridad y como de manera desenfadada la invitaba a llamarla por el diminutivo con el que solamente sus hermanas usaban.
-Es un placer, Cissy. Espero que podamos ser amigas- no sabía porque, pero intuía que así sería por muchos, muchos años.
Y así fue, estuvieron juntas esos meses de espera que les pareció una eternidad, encontrándose en la cafetería, olvidándose por completo de las dichosas clases a las que estaban inscritas y llevaron su amistad a lo grande.
Resultaba que estudiaron juntas en la misma escuela, pero por ser de diferente grado, nunca cruzaron camino hasta ese momento. Eran personas tan diferentes entre sí, pero que disfrutaban con enorme agrado su compañía.
Sus esposos no estaban del todo de acuerdo con su amistad, pero eso no detuvo a Lily y Narcisa ya que pensaban que una amistad tanto improbable como fuerte era difícil de encontrar con facilidad.
Con lo temperamental y ansioso que era su amado esposo, no le sorprendió que su hermoso dragón naciera sietemesino haciendo una entrada a lo grande, muy larga y cansada pero que valió totalmente la pena al tenerlo finalmente en sus brazos. Su preciado tesoro le parecía tan perfecto con su piel de armiño y esos ojos grises que eran la marca de su ilustre apellido.
Justo al tiempo que el doctor lo pronosticó, nació él bebe de su querida amiga. Con 58 horas de labor y dificultades, el pequeño Harry llegó al mundo, dejando una sombra de angustia de Lily que esperaba solo fuera algo temporal manchando su semblante. Era un bebe fuerte, la calca de su padre a su parecer, salvo por esos ojos de un intenso verde esmeralda que eran exactamente iguales a los de Lily.
-¿Sabes lo que me gustaría?-
-¿Qué?-
-Que nuestros hijos sean tan buenos amigos como nosotras. Que los prejuicios y tensiones de nuestros esposos no los contaminen- la pelirroja sonrió estrechando su mano.
-Y así será. Te puedo apostar que serán los mejores amigos sin duda alguna-
x.x.x 8 años después x.x.x
-¡Muévete cabeza de chorlito!- demandó su viejo amigo de la infancia apresurándolo. Al llegar al pie del gran roble, agitó ambos brazos en el aire –¡no tengo todo el día, mueve esa barriga! -
Harry jadeó cuando consiguió llegar a la cima de la colina particularmente empinada. El lugar favorito de Draco. Y ahí estaba él, parado con los brazos en jarra mirándole con el ceño fruncido y su actitud autoritaria. Tenían solo 8 años, pero sabía que esa dura personalidad le acompañaría el resto de su vida.
-Dray…- sollozó dejándose caer de bruces en el pasto tierno. Estaba tan cansado por la carrera que apenas podía respirar.
-¿Cómo puedes estar cansado después de esa simple subida? ¡Todo es culpa de comer como cerdo! - chilló cruzándose de brazos.
-¡Que grosero eres!- sus mejillas ardían por lo avergonzado y dolido que lo dejaban sus palabras. Era consiente que su complexión era rolliza, por no decir otra cosa y que su mamá tenía esa mirada de preocupación cuando no comía "suficiente", pero Draco podía ser muy hiriente cuando se lo proponía –solo… como bien-
-¿Qué? ¿diez veces al día? Si no te conociera diría que tu mamá y tu tía están criando a luchadores de sumo y no a sus hijos…-
-¿Porque te gusta ser un idiota?-
-Cállate- demandó Draco con las mejillas encendías, tendiéndose en el pasto justo a su lado, con su actitud digna y arisca, pero que sabía que no tenía malas intenciones –el aire esta rico-
Harry suspiró dando un asentimiento.
-¿No deberíamos irnos… ya?- preguntó dándose cuenta que aún no recuperaba el aliento. Esa subida había sido más pesada de lo que pensó y Draco lo miró de soslayo –los chicos esperan…-
-Si yo digo que no, es no. Quiero observar las nubes un rato… ¡Mira Harry, parece un elefante con sombrero! - sus ojos centellaron de emoción.
-Y tiene un mono en el lomo-
-¡Oye es cierto! ¿y será malabarista? - ambos se regresaron a ver y soltaron una carcajada.
No le sorprendió que decidiera darse un tiempo antes de proseguir a la tienda de novedades, desde que tenía uso de razón era así; grosero, pero con un buen corazón oculto tras capas hirientes de burla descarada.
De hecho, su primer recuerdo con Draco era de cuando solo tenían 2 años y este lo empujó cuando intentó darle un abrazo. "Lloré como si hubiera sido el fin del mundo" se dijo con media sonrisa recordando que Draco con gesto ofendido le tendió su mano ayudándole a pararse y prestándole el resto de la tarde su peluche favorito de un dragón blanco.
Draco siempre lo ofendía, pero nunca dejó que nadie más lo hiciera porque se ponía hecho la fiera si alguien se burlaba de su peso.
Tomó su mano despegando su mirada a ese cielo peculiarmente soleado.
-¿Q-Que estás haciendo?- preguntó el chiquillo rubio sobresaltado y notó como se ponía rojo hasta las orejas. "Parece que tiene cabeza de jitomate" se dijo divertido.
-Me alegra que seas mi mejor amigo-
-Err… ¡como sea! Es hora de irnos, hace mucho calor- con un bufido se levantó de un salto, quitando la suciedad de sus pantaloncillos y su camisa ahora arrugada –y tienes la mano sudada-
-¿No te alegra a ti también ser mejores amigos?-
-Duh, obvio. Si no, no estaría siempre contigo-
Draco estaba seguro de 3 verdades inamovibles a su corta edad de 8 años.
1)Quería y honraba a sus padres sobre todas las cosas,
2) las tartas de manzana eran la mejor forma que la manzana podría adquirir donde resaltaba su arma, sabor y textura, y
3) Amaba a Harry y era su persona favorita en todo el mundo.
Desde que tenía uso de razón, Harry estuvo presente en su vida con esa radiante sonrisa sincera que conseguía entibiar su espíritu y esos enormes ojos verdes, tan verdes como los prados en primavera bajo el sol.
Abrazarlo era como una masita de panqueques suaves y era tan dulce como el maple. Casi nunca se quejaba cuando lo molestaba y podía sostener su mano el tiempo que deseara. Era valiente, intrépido y siempre amigable con todos; su Harry era el mejor.
Y pese a la sobrealimentación de su madre que más de una vez levantó banderas rojas en su cabeza, Draco estaba seguro que patearía a cualquiera que osara burlarse.
Su incondicional mejor amigo al que nunca le revelaría sus más profundos sentimientos.
-¿Juras por Merlín decir la verdad y nada más que la verdad?- preguntó Harry con una sonrisa divertida. Draco rodó los ojos.
-Sabes que sí, bobo-
-Sabes que tengo que asegurarme porque siempre mientes-
-¡Oye! Yo no digo mentiras todo el tiempo- chilló el rubio ofendido.
-Aja…- refutó sin creérselo –como esa ves que te comiste los panquecitos de Duddley y me echaste la culpa-
-Solo lo salvé de que le subiera el colesterol, debería darme las gracias. Además, no es como si su madre no pudiera hornearle más en lo que el desayuno llegaba a su segundo estomago-
-Tía Petunia tuvo un viaje programado por 3 días y no podía ponerse a hornear. Eso me ganó un castigo y que me jalara las orejas- Draco se alzó de hombros –y la vez que rompiste el jarrón mientras jugábamos y dijiste que había fantasmas en la casa o la vez…-
-Ya, vale, vale, no es necesario ser tan molesto. Lo juro. Siempre te he dicho la verdad, única y exclusivamente a ti y eso es un hecho- la sonrisa de Harry volvió más brillante que nunca.
-¿Es mejor la malteada de vainilla o de fresa?-
-¿Tanta ceremonia para esa pregunta tonta?- el moreno asintió –depende-
-¿De qué?-
-De donde se prepare. En mi casa solo se usan ingredientes naturales como las fresas del invernadero o la vainilla de calidad traída de México. Sin embargo, tengo entendido que no todos tienen esas posibilidades- Harry le dio un codazo por su clasismo –así que creo que es mejor consumir fresas baratas al castoreum que da sabor a vainilla y viene del trasero de los castores-
-¡Iugh, Dray! ¡Eso es asqueroso! -
-Lo es, pero es no quiere decir que dejaran de usarlo- los dos chiquillos rieron.
-¡Mira, ahí están nuestros amigos!- exclamó Harry apresurando el paso hacia donde se encontraban Un par de pobretones Weasley y una inadaptada Hermione Granger.
-Querrás decir tus amigos…- bajó la voz sintiendo de antemano que ese sería un día muy largo y aburrido.
A diferencia de él, Harry era muy sociable y podía ganarse con facilidad a la gente sin proponérselo. "Probablemente se deba a que se parece al osito bimbo o al chico Masin de Pillsbury" negó con la cabeza, divertido por la imagen mental.
Ron y Hermione nunca estaban de acuerdo con él y la aversión que sentían era lo único en lo que estaban en sincronía. Pero ese par era el menor de sus problemas, el problema mayúsculo tenía nombre propio: Ginny Weasley.
Esa pequeña pecosa con corte de hongo y cabello tan naranja que le parecía una oronja con patas y que, por alguna razón, los ojos de Harry se tornaban corazones nada más verla.
"¿Qué le ve a esa chica tan sosa?" se preguntaba indignado. Muchos la llamaban linda, lo cual no entendía de donde y era muy popular, alegre y deportista o eso es lo que decían, pero nada de eso respondía la pregunta de Draco.
La única certeza en ese escenario, era que una vez que ella aparecía en la periferia de Harry, él desaparecía.
Harry siempre admiró la confianza y el estilo de su padrino, era su ejemplo a seguir pese a los miramientos y temores que tenía su madre sobre las decisiones adultas de Sirius.
Cuando se lo confesó, no hubo alguien más orgulloso que Sirius quien con empeño lo cobijó bajo su ala y le aconsejaba que vestir, su forma de andar y un poco de actitud desafiante para darle, acorde a sus palabras "sazón" a su vida.
Los pantalones negros y holgados le parecían geniales, las chamarras de cuero y los chalecos con calaveras, incluso comenzó a pintarse las uñas de negro cuando cumplió 12. Era una confianza que lo invadía cuando usaba lo que quería y que ni siquiera la sensación de inferioridad por su cuerpo podía quitarle.
La primera vez que se armó de valor para salir a la calle con su nuevo estilo, su tía Petunia pegó el grito al cielo y su tío Vernon le prohibió deliberadamente que volviera a acercarse a Duddley por temor a que lo contagiara con su rebeldía.
Lo cual le parecía irónico porque "el trompito" de mamá se juntaba con gente verdaderamente cuestionable.
Bill durante todo un verano le enseñó a usar la patineta y era bastante bueno pese a los cuchicheos que buscaban desanimarlo. Aquellos insultos sobre su peso jamás consiguieron hacer mella en su corazón, pero si en su cabeza. Mientras más se esforzaba por limitar lo que comía y hacer algo al respecto, era peor. Tan solo ese último año aumentó 10 kilos en lugar de perderlos.
Con solo cerrar los ojos recordaba aquella pesadilla de su madre, donde lo veía pequeño, desnutrido y encerrado en la alacena de una escalera. La consternación y el horror que se dibujaba en su rostro y como el alivio invadía su gesto cuando lo veía comer.
-¿Qué estoy haciendo mal?- se preguntaba consternado .
-Comes como cerdo, ahí está el problema- exclamó Draco poniendo su cabeza en su prominente barriga y comenzó a leer un comic de Spiderman vs Wolverin de 1987.
-Gracias por el ánimo-
-Es el deber del mejor amigo decirle con todo el cariño a su amigo que parece una ballena blanca encallada o mejor dicho una jorobada por cómo te has estado vistiendo últimamente-
-Draco…-
-¿Qué? Conozco 5 gordos y tú eres esos 5. Tu cara, tus tetas, tus muslos y tu panza, aunque creo que eso contaría como 6…-
-¡Oye eres cruel!- se mordió el labio sintiendo una opresión en su pecho y unas terribles ganas de llorar. Draco se incorporó y lo miró fijamente.
-Vale, me retracto, tu solo eres gordito y esponjoso- lo abrazó –tu primo si es un troll desagradable, mantecoso y obeso-
-¿Tienes que ofender a alguien de todas maneras para sentirte bien?-
-Claro, es parte de mi encanto. Tómalo o déjalo-
Harry sonrió y asintió derrotado, preguntándose ¿Qué será lo que Ginny pensaba de él? ¿pensaba lo de "gordito y esponjoso" o algo absurdamente desagradable?
-Oye Draco ¿Juras por Merlín? -
-Sabes que si-
-¿A ti te gusta alguna chica?- pudo verle rodar los ojos.
-No. El único deseo que siento por alguna chica es el de hacer cosas de chicas con ellas. Como ir de spa, de compras y probablemente cepillar cien veces nuestro cabello para un buen crecimiento- el moreno rio divertido por la imagen –pero si me gusta alguien-
-Y yo que pensé que te gustaba Parkinson-
-¿Pansy? No, claro que no, la virgen me libre. Bueno, ella no cuenta como chica ahora que lo pienso. Escupe al hablar, maldice como carretonero y probablemente tiene más ropa deportiva que yo- se alzó de hombros –pero no es mi tipo-
-¿Entonces quien…?-
-¿A dónde quieres llegar? ¿es sobre la comadrejita hembra? -
-¿Quién?- arqueó una ceja. Draco siempre tenía motes para todas las personas y no le parecía correcto.
-Ya sabes, la desabrida Ginny Weasley- no pudo evitar fruncir el ceño. "¿Desabrida?" se preguntó sin poder creer lo que oía. "Al parecer alguien más necesita anteojos" comenzó a reír por ese pequeño chiste de imaginar a Draco con lentes.
Siempre consideró a Ginny la niña más bonita del lugar, la más encantadora y risueña, con unas pecas preciosas sobre su nariz y unos ojos como el chocolate derretido que no podía dejar de admirar.
Mucho menos desde esa vez que a escondidas, Ginny se le acercó y lo besó. Un beso tímido y tan dulce como el batido de fresa que compartieron en la fuente de sodas. Ahí bajo el árbol donde no había otra alma más que los dos, dicho momento que guardaría en su corazón.
-Draco… no es desabrida, es muy divertida, hermosa y practica ballet… si tan solo la conocieras sabrías que…-
-Sí, sí, lo que digas, da igual-
-¿Tú crees que le guste?- sintió sus mejillas calentarse por el bochorno.
-La conozco y por eso no me cae bien, pero a ti si te conozco… eres un chico genial, amable, gracioso y eres probablemente la mejor persona que conozco… sería una tonta si no te quisiera-
Se dijo que no le importaba. Que nada podría lastimarlo y estaba feliz mientras Harry lo fuera; pero no era así.
Le dolía, pero nunca dejaría que nadie lo supiera y prefería auto-engañarse. Fingir siempre era la salida que se volvía más fácil mientras más se repite.
-Me gustaría tener una banda de rock- comentó Theo cerrando su libro como si este hubiese dado la respuesta a la pregunta que nadie le hizo.
-¿Estas drogado?- Draco arqueó una ceja terminando de resaltar el texto que usaría para su guía de estudio.
Estaba harto que su padre estuviera respirándole en el cuello, insatisfecho con su segundo lugar académico. Un segundo lugar de bajo de una niña tan común y corriente como Hermione Granger hija de "dentistas" por todos los cielos.; eso era el horror, según sus palabras.
"Ya te lo demostraré" bufó cerrando también su libro.
-Es en serio, escucha. Estoy aprendiendo a tocar la batería y es una sensación impresionante. Libera mi estrés y es como si mi energía dispersa se condensara en un rayo láser, me enfoca en lo que es importante. Mi promedio subió 2 décimas y me he mantenido en el cuadro de honor como prometí a mi padre-
-Ya. ¿y tú punto es? -
-Por extraño que parezca, no soy popular. Tengo dinero, familia reconocida y soy inteligente. Hablo correctamente, nunca he tenido una falta desde el jardín de niños, leo 10 horas al día y sigo la dieta kosher-
-No es extraño que no seas popular con tu ñoño curriculum. Te conozco y tengo mis dudas de porque soy tu amigo. Continua-
-Imbécil. A todos les gustan las bandas de chicos. Piénsalo, somos guapos y con nuestro perfil, tener una banda nos haría los chicos más populares de la escuela. Un alma sensible y rebelde tocando la batería, tu como bajista con tu insolencia y actitud grosera, podrías incluso cantar; me duele admitirlo, pero tienes buena voz. ¡Tendríamos todo a nuestro alcance! -
-¿Estás seguro que no comiste los hongos del profesor Black? Dice que son medicinales, pero de ya te puedo decir que no lo son. Nunca pudo mostrarme una receta médica-
-¡Hablo en serio Draco!- nunca vio a su amigo más apasionado por algo que le dio un poco de lastima.
-¡Y yo también!- carraspeó notando que subió la voz en la biblioteca -¿estás seguro que es por popularidad y no es para llamar la atención de alguien en especial cuyo nombre suena a "De vil calzón largo"- su amigo le dio un codazo.
-¡Claro que no!-
-Es una tontería- sentenció al ver que Harry se pasaba de largo y no lo esperó en la entrada de la biblioteca como prometió a la hora del almuerzo –después te veo-
-¡Piénsalo!-
Draco lo ignoró y aceleró el paso.
No tenía tiempo en su apretada agenda para aprender otra cosa. Tenía clase de esgrima, clases de italiano y ruso, equitación y gimnasia los sábados, además ¿Qué clase de instrumento se llama "bajo"?
-¡Harry!- llamó con intriga al ver a su amigo como se escondió tras de unos arbustos -¿Por qué no me esperaste como dijiste que lo harías? ¿Qué estas…?- su mano regordeta cubrió su boca.
-Shh…-
-¿De qué nos escondemos?- susurró ofendido pero su respuesta se le presentó ante sus ojos. A menos de 10 metros estaba nada más y nada menos, Ginny Weasley charlando con sus amigos Michael Cornner, Parvati Patil y Lavander Brown que reían a carcajadas detrás de las celosías. Estaban justo en el herbolario de la profesora Sprout.
-¡No seas cruel Michel!- Ginny intentaba sonar seria, pero no podía contener sus risillas.
-Lo digo en serio. Harry será buen chico y lo que tú quieras, pero traga como cerdo en engorda, por eso esta tan mantecoso que tiene bubis de hombre-
-Y luego como viste últimamente, pretende ser punk pero ¿acaso no sabe que esa ropa debería lucir holgada? Mas parece morcilla a punto de reventar- Lavander soltó una estridente risa que hizo apretar los puños a Draco.
-Ya dinos nena, ¿estas saliendo con él? Porque mi hermana Padma dice que los vio besuquearse en el aula de química- Padma y Lavander chillaron antes de estallar en carcajadas.
-Iugh, no. Es más fácil que le estuviera dando respiración de boca a boca que hacerle algo más. Jamás lo besaría, no tengo tan mal gusto. Además, su panza se interpondría- las carcajadas siguieron y Draco aguantándose las ganas de arrancarle esos cabellos de zanahoria y romperle los dientes a cada uno de ellos, prefirió llevarse de ahí a Harry que comenzaba a llorar silenciosamente.
Los discursos motivacionales o las palabras tiernas no eran su fuerte, de hecho, siempre que él sentía ganas de llorar, Harry siempre se las ingeniaba para mejorar su humor; él era el soporte emocional y ese tipo de inteligencia simplemente lo eludió.
En ese momento, solo pudo apretar su mano y no soltarla hasta que llegaron a su casa.
Su querido amigo hipaba y sollozaba quedo, limpiando sus lágrimas con el dorso de su orondo brazo.
-No creí… que ella también pensará así…- miró al suelo con tristeza.
-Y dime ¡¿Por qué rayos estabas espiando a la estúpida esa?! Si se suponía que tú y yo quedamos en algo-
-Lo siento Draco… lo siento…- rompió en llanto sobre su hombro y Draco se sintió peor –yo solo la vi y la seguí… iba sola y pensé que podríamos hablar… ella era muy linda conmigo… en especial cuando estábamos solos… soy un tonto por pensar…-
-¡No lo eres! Ella es la tonta que te jugó chueco. Ninguna persona decente te trata bien a solas y te calumnia y se burla cuando te da la espalda. Yo me burlo de la gente en su cara porque no soy un hipócrita. Y sobre los insultos que te digo sabes que nunca hablo en serio… ¡Es una…! ¡y tu…! ¡urgh! ¡Me dan ganas de patear sus espinillas y poco me importa que sea una chica! ¿Cómo se atreve a hacerte esto? ¡De hecho voy a regresar a hacerlo! Pero no quiero dejarte solo…- dio una pataleta cuando se dio cuenta que el problema no debería de ser con él –soy malo en esto del apoyo emocional…-
Harry aun con los ojos anegados de lágrimas, sonrió con aprecio a su esfuerzo.
-Gracias Draco… te agradezco por quedarte. No necesito palabras bonitas porque no las hay. Pero es divertido verte intentar buscar algo- Draco bufó dejándose caer a su lado –sé que era un sueño pensar que a una chica como ella podría gustarle una bola de grasa como yo...-
-Un cream puff de mantequilla tal vez, pero no una bola de grasa- Harry sonrió un poco más animado – sabes que no tienes por qué seguir siéndolo si no quieres ¿verdad? -
-¿A qué te refieres? Siempre he sido así. Mi padre no pudo llevarme en su espalda desde que tenía 4 y Remus se fracturó la rodilla cuando me hizo caballito-
-Que recuerde se astilló la rodilla por una vieja lesión sexual o algo así… pero ese no es el punto. Lo que digo es que tienes un problema de sobrepeso exclusivamente, no es genético ni glandular, por tanto, hay solución. ¿Odiaste los insultos? Entonces haremos algo al respecto. Theo quiere formar una banda de rock y creo que es exactamente lo que debemos hacer, tu podrías tocar la guitarra-
-¿Y qué tiene que ver formar una banda con mi peso?-
-Porque necesitas una meta. El incentivo ya lo tienes; que esos estúpidos se traguen sus palabras y todas las veces que se burlaron de ti y yo te ayudaré. Además, ningún rockero que se respete es gordo-
Tras una semana de insistencia, Draco seguía con el mismo fuego en su interior. Una vez que su mejor amigo fijaba sus intensos ojos grises en algo, no existía poder humano que le hiciera desistir.
Harry tenía sus dudas, pero Draco encendió una chispa de esperanza en su mente que se extendió como un incendio. Tal vez no confiaba en sí mismo, sin embargo confiaba en Draco.
-¿En serio crees que puedo bajar de peso?-
-Obviamente. Tu solo debes confiar en mi-
-Pero mi mamá…-
-Eso ya lo tengo contemplado y lo tengo cubierto. Haremos ejercicio antes de ir a la escuela, trotar, nadar o ambos, tu decides. Yo me haré cargo de tu control alimenticio y tomaremos clases de bajo y guitarra todos los días de 7 a 8pm, mi madre ya cubrió esa parte. Después de que le dije mi plan, se sintió orgullosa y no dudó en apoyarme. Adora a la tía Lily, pero sabe que su comportamiento obsesivo por la comida no está justificado. Tomará tiempo, pero sé que todo lo que te propones puedes logarlo. Porque CREES que puedes lograrlo ¿verdad? -
Harry se miró en el espejo. Tantos años viendo esa misma masa amorfa que le acarreó tantos descontentos y desilusiones, estaba acostumbrado a ello, era su modus vivendi desde que tenía uso de razón y pensó que sería así hasta el día que muriera.
Tenía todo el amor de sus padres, unos padrinos que lo adoran, pero la mofa y el rechazo de terceros era algo que no deseaba volver a sentir.
"Adiós, grasita" se dijo dando una profunda inhalación.
-Sí. Siempre confiaré en ti, Draco-
-Bien, entonces manos a la obra-
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