¡Hana!
Capitulo 10: El parque de Diversiones
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Sus grandes ojos negros miraban con sorpresa y satisfacción el lugar donde se encontraban. Era domingo en la mañana y gracias a la idea de Tío Horo, habían decidido pasar un gran día en un parque diversiones. El lugar era inmenso y estaba repleto de gente.
¡Paque! –
El rubio venía en los brazos de su Tío Ren mientras aplaudía y sonreía. Le fascinaba venir a este tipo de lugares, tan concurridos y divertidos. Veía todos los tipos de juego donde se podía subir. Sus ojos se abrieron más al ver el delicioso algodón de azúcar que su padre traía en la mano. Hana estiró sus bracitos para poder tomar el algodón que su padre le entregaba con una enorme sonrisa.
¿Esta muy rico, verdad Hana? – le preguntó su padre mientras acariciaba su rubia cabellera, y el pequeño mostró una enorme sonrisa.
Bien – dijo la rubia – Ustedes se encargaran de cuidar a Hana, Yoh y yo iremos a otra parte – Se acercó al pequeño y beso su frente – Si no hacen lo que quieres, les pegas eh –
Hana aplaudió.
Yoh y Anna se habían marchado, así perdiéndose en la multitud. Tamao y Pilika habían decidido no acompañarlos esta vez, preferían ir de compras. Así que los niñeros eran, Ren, Horo, Hao, Lyserg y Manta.
Ya nos deben de pagar por cuidar al mocoso este – Hao frunció el ceño y se cruzó de brazos.
No es para tanto, solo tiene un año y medio, no creo que sea difícil cuidarlo – Lyserg sonrió.
Como tu no lo has cuidado antes -
Ren bajo al pequeño, ya que Hana había comenzado a patearlo, y en el momento que le iba a tomar la mano para que no se alejara, Hana ya había salido corriendo.
Se fue… o.o - dijo Hao como si nada – Ya ni modos, bueno, vamos a subirnos a la montaña rusa -
¡Estas baka! – Gritó Horo - ¡Anna nos vas a matar¡Ren eres un tonto! ò.o –
¡Asu¡No es mi culpa! Todo pasó en segundos. ò.ó -
¡Cállense! – Gritó Manta – en lugar de estar aquí gritando, vayamos a buscarlo –
Tienes razón, Tanma n.n –
Soy Manta… no te hagas baka, Hao uú -
El rubio corría entre las personas con su algodón de azúcar en las manos. Se detuvo al darse cuentas de que sus tíos lo seguían, y se escondió tras un árbol para que no lo encontraran.
Para él todo era un juego.
Mientras, Lyserg había echo la posesión de objetos para poder encontrar la pequeño travieso que solo les causaba problemas solo por diversión.
¿Ya? – Horo se había desesperado.
Tardas muucho – Hao se le unió.
Exageran – contesto el ingles – Vale¡ya encontré al pequeño Hana! – el péndulo a puntó hacia la derecha. Todos asintieron con la cabeza y corriendo a la dirección indicada.
Todos, incluso sus espíritus acompañantes, buscaban al pequeño rubio. Hao visualizó a lo lejos, unos cabellos dorados asomándose tras un árbol, y sonrió, por fin lo habían encontrado. Llegó ahí en un abrir y cerrar de ojos, alzó a Hana de los tirantes del overol y lo miro con reproche, ya que el pequeño solo se carcajeaba.
¿Te causa gracias eh? – Lo alzó un poco mas y lo sentó sobre sus hombros – Eres un pequeño demonio… - ¡Oigan¡Ya lo encontré! - gritó para que los demás lo escucharan.
Uhhh que alivio – Horo se seco la frente – Ya podía sentir el látigo de Anna lastimando mi bello cuerpecito - lloriqueo.
Hana los miró y sonrió de nuevo. Todos eran muy graciosos y les gustaba cuando se molestaban. Y ahora desde esta vista, podía apreciar mejor el lugar. Papá siempre lo subía a sus hombros y eso le gustaba muchísimo.
Bien Hana¿A dónde te quieres subir? – le preguntó Manta.
El rubio a punto hacia el carrusel, los caballitos eran muy bonitos.
Después de la décima vuelta en el carrusel, los tíos ya estaban hartos y mareados, tenían un poco más de veinte minutos dando vueltas y vueltas en ese bendito carrusel. Todos se encontraban sobre un respectivo caballo, por supuesto Hana estaba en el caballito más bonito junto con su tío Lyserg, el cual ya le habían dado muchas nauseas.
¡Bajémonos ya! – Gritó Horo Horo
Esto es ridículo – Ren aporreo la cabeza del caballo, rompiéndole una oreja – oops… - sarcasmo.
mmm… tengo ganas de quemar esto-
Ni se te ocurra, Hao –
Hay Tanma eres muy aburrido… -
¡Ya! – Se escucho gritar una pequeña vocecilla - ¡Ya¡Ya¡Ya! –
¿Ya? – Preguntó Lyserg – ¡Que bien¡Bajémonos! - sonrió.
¡Por fin! - Gritó Horo con emoción
¡Si! TT – respondieron los demás.
Ahora tenía tres globos en forma de animalitos en la mano. Había echo un drama frente a toda la gente por aquellos globos, ya que sus tíos no se lo querían comprar, uno estaba bien pero tres era exagerar. Les lloro, se tiro al piso, pataleó, gritó, hasta que sus tíos se hartaron y le compraron los globos.
Chiquillo malcriado –
Horo frunció el ceño.
¿Ahora donde quieres ir, pequeño Hana? – Lyserg se agacho y acarició su cabellera rubia.
El rubio apunto hacia uno de esos juegos de tiro al blanco, pero no lo apunto porque quería jugar, si no por lo premios que eran muchos peluches.
Bien, cuanto apuestas Hoto Hoto a que hago una puntuación mayor que tu – Lo desafió Hao
¡Uuuhy si, hasta crees! – El peliazul frunció el ceño – A ver, inténtalo legoman -
Será fácil – Tomó el rifle de juguete y se concentró. Su vista no se despegaba de los patos que pasaban con rapidez, los miró, alzó el rifle y jaló el gatillo. Y tiró a uno de los patos. - ¡Si! – Gritó – Aun me quedan dos tiros más – De nuevo se concentró, y tiro a dos patos más- Soy el mejor – susurró.
¡Excelente, Joven! – Dijo el dueño del puesto – Tenga su premio – le entró a Hao un Mono de peluche.
Que bien – sonrió – oye Hana… – le entró el peluche – Para que ya no estés de chillón –
El pequeño estaba tan emocionado con el peluche, que soltó los tres globos de animalitos que volaron hacia otro mundo. Pero él, ni en cuenta.
Todos – Tanto llanto para nada… o-ou –
Hoto, es tu turno – Hao lo hablo.
mmm… nop – rió nervioso – No tengo ni un yen, Pilika se lo llevo todo u.ú -
¡Bien pues yo gane! – Sonrió – Mi premio, tú harás mis deberes por una semana –
aaaay si hasta crees! –
Pues perdiste, baka -
No es justo no tenía dinero o-ó -
Ya cállense los dos- Interrumpió Ren
mmm u.ú – se quejaron.
Los seis se sentaron en una de las tantas bancas del lugar. Llamaban mucho la atención, sobre todo de las mujeres, era tan raro ver seis hombres cuidando a una pequeña y linda criaturita. Los tíos estaban agotados, unos tenían hambre y otros simplemente querían tomar una buena siesta. Pero Hana, no estaba nada cansado, al contrario quería seguir en aquel lugar y disfrutarlo todo, pero eso sí, quería estar con sus papás.
El pequeño bajo su pequeña cabecita, escondiendo su rostro entre sus dorados cabellos.
¿Qué sucede? – Hao lo miró y le alzó el rostro.
Hana tenía un gran puchero formado en su lindo rostro, movió un poco su boquita y gritó - ¡Mamá¡Papá! – Y el llanto lo consumió.
¡Aaaah¡No llores! – grito Horo.
Quieres a tus papis, eh. – Lyserg le seco las lagrimas y le sonrió – No llores, ahora vamos con ellos n.n –
Tíos Lyserg era muy tierno y cariñoso, y sobre todo, tenía mucha paciencia.
Buscaron por todo el parque. Gracias a Lyserg los habían encontrado, Hana no paraba de llorar, solo hasta que estuviera en los brazos de su madre. Y cuando los encontraron, el rubio pateo a su tíos Hao para que lo bajara, y corrió hasta sus padres.
¿Qué te han hecho estos tontos? – Anna lo tomó entre sus brazos y beso su frente – Me las van a pagar muy caro por hacer llorar a mi bebé – los miró con fuego en los ojos.
¡No le hicimos nada! – gritaron. –
Más les vale… -
je, je, Hana¿te divertiste? – su padre lo tomó en su brazos y lo coloco sobre su cuello – Veo que si, tienes un nuevo peluche n.n -
Si, si, si – contestó el pequeño con una gran sonrisa. – ¡Hamble! – gritó mientras se sobaba la pancita.
¿Hambre? – Yoh lo bajo – Que tal si comemos un pedazo de pizza! –
¡Si! – contestaron todos.
No señor, comida chatarra no. Mejor un delicioso caldo de verduras –
Ay que aguafiestas, Anna u-u –
¡Cállate!... enano cabezón o-ó –
Hana hizo una mueca de desagrado. Odiaba las verduras, era el pero castigo del mundo. Pero no podía decirle no a su madre, si no ella se pondría muy furiosa y nadie quería ver a mami furiosa.
Regresemos a casa – dijo Anna.
¿Tan rápido Annita? – Yoh hablaba por los dos, su hijo y él.
¿Tan rápido? Hemos estado aquí demasiado tiempo como para hartarte¡Y no me vena con esos ojos! – Les regaño – Mañana podrán salir de nuevo, esta bola de lelos te cuidaran, cariño – le dijo a su hijo, quien había sonreído enormemente.
¡A su! – Se quejo Hao - ¡ya paganos¿No? –
Eres muy floja hasta para cuidar a tu hijo, Anna… o.o - susurro horo
¿Qué dijiste, Hoto? u.ú –
¿Qué¿Yo? Wuaaaaa –
Horo había ido a chocar en un bote de basura junto con Hao.
Bakas – susurro la mujer.
Bien el día se había acabado, había sido muy divertido para el rubio. Aunque lo que seguía no tanto, comer verduras… ¡wua! Así que el mejor plan, era hacerse el dormido, así su madre no le daría esa cosa tan fea para comer. Alzó sus bracitos para que su padre lo cargara, se recostó en su pecho y cerró sus grandes ojos negros.
Mañana sería otro gran día…
Continuara –
Nota: ooops perdón por la súper tardanza xD espero que les aya gustado el capítulo, simplecito y cortito :3
Muchas gracias a todos por sus reviews
Chale si es cierto! Se me había olvidado Solobino xD péguenme!. Enserio no se como se me pudo olvidar, pero bueno, en el próximo capítulo saldrá xD En este no salió porque no dejaban llevar perros al parque… cof… cof o.o
Cuídense todos!
Los bebés rlz! xD
