"Kuro-chin!" canto Fai, deslizándose por la barra del bar con su usual sonrisa.
El ninja solo miró fijamente al rubio mago.
"Se que no te gustan los dulces, pero quiero que pruebes esto, por favor" dijo, colocando un plato frente a Kurogane. Dos rebanadas de una fruta casi del mismo color que el cabello de Fai estaban acomodadas artísticamente en el plato, rociadas con algo visiblemente dulce y pegajoso.
"Qué es?"
"Es una pera. En mi mundo son más oscuras, pero se usan como postre.
Kurogane lo mordió tentativamente, asintiendo mientras masticaba. "Está bueno"
La respuesta de Fai fue una sonrisa verdadera.
