Capítulo 2
Un viaje repentino
Makino regresó a su pequeño apartamento. Se sentía agotada. Aún no podía procesar todo lo que había pasado. Después de la conversación y a pesar de que Makino se negó a aceptar el trato (el asunto de seducir a un hombre por dinero le parecía un poco malvado) el Sr. Tanaka no la había dejado partir y al almuerzo volvió al ataque. Makino le explicó que ella no estaba interesada en el dinero, lo que no era cierto en un 100. Que su trabajo como hostess era parte de una investigación para su tesina de graduación de Psicología y que ella como profesional no podía utilizar sus herramientas para destruir a una persona. En ese momento el Sr. Tanaka se puso serio.
No le estoy pidiendo que destruya a nadie. A lo sumo un acuerdo comercial. Esos chicos no están enamorados. Fueron obligados a aceptar el compromiso por sus respectivas familias. Ambos lo hicieron porque creen que eso es lo correcto. Lo único que estoy haciendo es velar por mi propia seguridad. Si esto no resulta el único perjudicado seré yo. Si el Grupo Ookawahara no se fusiona al Domyouji no irán a la quiebra. Sólo serán un poco menos ricos. ¿Me entiende?. Ahora, para usted, los beneficios serán inestimables. Le abro las puertas a un estilo de vida que de otra forma no podría alcanzar, no importa cuanto se esfuerce como psicóloga. Ni aunque escribiese un best-seller podría permitirse la vida que esta gente lleva. Usted es una mujer astuta y capaz que se merece más de lo que tiene. Con este trabajo usted podrá obtener todo lo que quiera y más aún. En realidad no le pido que se case con el muchacho, porque no puedo manipular sus sentimientos. Soy cristiano y creo que la gente debe casarse por amor. Pero espero que el muchacho se entusiasme con usted al punto de hacer cancelar el matrimonio. Y con eso yo puedo jugar mi carta.
No sé como puede estar tan seguro de que esos dos no se quieren, es imposible decir los sentimientos de otras personas- replicó Makino.
Sólo basta mirarlos para decirlo. Hagamos lo siguiente. Deme un mes para presentárselo. En el intervalo usted deberá prepararse en caso de que posteriormente acepte el trabajo. Con prepararse me refiero a un pequeño entrenamiento para volverla toda una dama de alta sociedad. Con eso no quiero decir que usted me parezca maleducada ni mucho menos, pero le faltan algunas conductas protocolares que es obvio que alguien de clase media no posee, además de algunos tratamientos de belleza y comprarle un closet nuevo. En ese mes, le presentaré en una comida a la pareja y usted decidirá si se profesan amor verdadero. Le puedo asegurar que un perro y un gato están más a gusto que esos dos juntos.
Ante la insistencia del Sr. Tanaka, Makino aceptó. Siempre tenía la opción de rechazar el proyecto y además podría divertirse en el "entrenamiento" como lo había llamado el Sr. Tanaka.
Su pequeño departamento era bastante acogedor y a ella le agradaba, pero mucho más le agradaba la fastuosa habitación de hotel en la que había dormido la noche anterior. No podía negar que era un poco ambiciosa. Sin embargo quizás esto podía servir para su investigación ya que el tal Tsukasa no coincidía con el tipo de hombres que frecuentaban el bar. Quizás las estrategias de seducción a utilizar no servirían lo que representaría un nuevo desafío para ella y su carrera.
Al día siguiente fueron hasta su apartamento dos hombres con aspecto de guardespaldas, quienes la escoltaron hasta el coche. No la dejaron llevar más que su celular, sus agendas con apuntes y cuadernos. Lo demás, ropa, joyas y lo que necesitase le sería proporcionado en su nuevo hogar. La llevaron hasta un lujoso condominio en el centro de Tokio. Un moderno edificio en el que cada departamento ocupada un piso entero. La llevaron hasta el piso 11. Luego el guardespaldas sacó una llave electrónica de su bolsillo (una especie de tarjeta de crédito que tenía un chip, el que era programado para permitir la entrada a su dueño) y se la pasó a Makino. Ella abrió la puerta y vio que el Sr. Tanaka la estaba esperando, sentado en el sofá del living del departamento. El departamento era un verdadero lujo. Parecía sacado de una revista de decoración. El piso, las paredes y el cielo eran de un perfecto blanco. Mientras que los muebles de metal y maderas oscuras perecían flotar en un mar de leche. Los sillones, sofás, mesas y sillas eran de líneas rectas, con diseños vanguardistas. Simplemente le encantó. Era todo lo que había soñado y más. Decidió mostrarse un poco menos entusiasta de lo que se sentía y le sonrió amablemente al Sr. Tanaka.
-El lugar me parece espléndido- le dijo.
-Tenga por seguro que lo es. Aún le falta revisar el dormitorio, la cocina y el baño. Sin embargo después tendrá tiempo para eso. Ahora debemos discutir su agenda para este mes.- diciendo esto sacó una carpeta de su maletín y la abrió en la mesita que se encontraba frente a el sillón en el que estaba sentado. Makino se acercó y se arrodilló en el suelo, sobre la espesa alfombra de lana natural. La carpeta contenía un montón de folletos de diversas tiendas de ropas, salones de belleza, escuelas de baile y catálogos de las últimas colecciones de moda de las mejores casas italianas y parisinas. Mañana volaremos a Nueva York donde pasarás las próximas dos semanas en un centro de Belleza llamado Le Air Du temps, en donde recibirás un tratamiento completo. Creo que también deberás ponerte a dieta, estás un poco pasada. Después de eso volaremos a Francia donde compraremos algunas tenidas, perfumes y maquillajes y el resto lo compraremos en Milán. Regresaremos un par de días antes de la cena, que está programada para el día 2 de Octubre. Como ves tenemos poco tiempo. Además en nuestra estadía en Nueva York debemos buscarte un novio.
-¿Qué? Usted nunca habló de implicar a terceros. Qué es eso de un novio americano. ¿No se supone que debo conquistar a Domyouji?
-Debes tener una coartada. Un ex novio que te haya roto el corazón y del que sigues enamorada, por lo que la chica no desconfiará de ti y Tsukasa podrá acercarse a ti de manera más confiada. Entiendes, un ex novio que te proporcione la experiencia para dar consejos y la confianza para mostrar tus dulces recuerdos de niña rica en América, ¿entiendes ahora?
-Sí entiendo mejor, pero ¿cómo va a conseguir a un chico que se haga pasar por mi novio?
-Eso debe dejármelo a mí. Ahora, te presento a Kurokawa, él es mi asistente personal y director general de mis empresas en el rubro Grandes Tiendas. Él te llevará a nuestros Almacenes aquí en Tokio para que elijas la ropa que llevarás al viaje y lo que desees comprar. Además, él te acompañará a América y se encargará de que mis órdenes sean cumplidas. Espero que puedan llevarse bien.
-Mucho Gusto, Srta. Makino- dijo Kurokawa, que era un hombre unos 35 años, de sonrisa afable. Gracias a Dios que parece más tratable que el Sr. Tanaka- pensó Makino mientras le devolvía el saludo con una pequeña inclinación de la cabeza y una amplia sonrisa.
Al día siguiente Makino y Kurokawa tomaron el avión que los llevaría a Nueva York. Makino ya había estado en América antes, pero no dejaba de sorprenderle la ciudad. Era grande y majestuosa. Hablaba inglés fluidamente y no se sentía dependiente de Kurokawa, quien era agradable y muy buen conversador. Al llegar a Nueva York y tras instalarse en el hotel St. Regis descansaron un par de horas para luego ir a encontrarse con el hombre al que habían contratado para ser el ex novio de Makino. Era un joven rubio, alto y corpulento que por la forma de vestirse le hacía recordar al rapero Eminem. Aunque en esta ocasión debería actuar como su novio, ya que mientras salían de restoranes, parques de diversiones, a la entrada de cines y museos y tras cambiarse numerosas veces de ropa y amarrarse el pelo de diversas maneras, Kurokawa les tomaba fotos en diversas poses, abrazados, sonriéndose, haciendo como que se besaban.
Al final del día Makino estaba agotada. Durmió como un lirón hasta que a las 9 de la mañana siguiente Kurokawa fue a buscarla para ir a dejarla al Centro de Belleza que era muy reconocido en América por tratar a muchas estrellas de cine. Gracias a Dios Makino no tenía grandes problemas. Como la mayoría de las japonesas tenía una piel impecable, sin exceso de grasas, sin acné, sin exceso de vellosidad y tal como pronosticó el Sr. Tanaka la pusieron a dieta junto con una sesión de masajes endurecedores, unas sesiones de gimnasia localizada en el sector de los brazos y los muslos. Sin embargo el tratamiento más duro fue el del pelo, pies y manos. También estuvo en tratamiento con el dentista, quien le blanqueó los dientes y le limó los colmillos. El peluquero le aclaró un par de tonos el color del cabello, le delineó las cejas y le hizo un nuevo corte, el que le daba más volumen a su cabello, así que cuando Makino abandonó el centro, no era capaz de reconocerse en el espejo. Además, durante su estadía había recibido clases de protocolo durante las tardes, antes de irse a dormir. En esas clases le enseñaron como comer en una cena formal, como tomar los servicios, cuáles utilizar dependiendo de la comida, al igual que las copas y vasos.
Tras abandonar Nueva York se dirigieron a París en donde compraron la mejor ropa que encontraron. A Makino le sorprendía que Kurokawa ni siquiera frunciera el ceño al pagar los costosos trajes de noche ni los exclusivos perfumes ni las deslumbrantes joyas. Probablemente piensen que voy a aceptar el trabajo-pensó. Y era probable que así lo hiciera. Se estaba acostumbrando a los lujos. En Milán continuaron comprando lo último de la moda y además trajeron maletas de cosméticos. También gastaron un dineral en accesorios. Zapatos, sombreros, cinturones, billeteras, tarjeteros, y millones de otros detalles.
Cuando regresaron a Japón traían tanto equipaje que estuvieron más de dos horas esperando pasar por la aduana, y eso que recibieron un trato preferencial.
Al llegar y después de dormir unas cuantas horas, Makino se preparó tal como había aprendido en el centro de belleza. Se maquilló como le enseñaron y se peinó dejando su pelo voluminosos con algunas ondas. Se puso el vestido que más le gustaba de todos lo que había comprado y lo combinó a la perfección con un par de zapatos de tacón y un bolsito de mano. Se veía deslumbrante. El Sr. Tanaka le sonrió como hasta entonces no lo había hecho.
-Me alegra ver que no me he equivocado con usted, Srta. Makino. Ahora iremos a cenar junto a Kurokawa y a mi esposa. Usted será la acompañante de Kurokawa, él la conoció en un casino y han estado saliendo durante un tiempo. Eso es lo que le diremos a mi esposa y es lo mismo que vamos a decir en la gran fiesta en un par de días más. ¿Está bien así?
-Muy bien. Sr. Tanaka.
Partieron los tres en una limusina y al llegar al restaurant la señora Tanaka aún no había llegado. Luego de ordenar los aperitivos, La señora Tanaka llegó excusándose del atraso. Era una mujer espléndida. Debía estar en la mitad de los 40 pero parecía tan jovial como Makino. Vestía con una sobriedad absoluta y llevaba las joyas tan naturalmente como si fueran lunares. Parecía que llevaba un perfume de elegancia, ya que esa era la primera impresión que daba. Makino se quedó boquiabierta al verle.
-Oh, tú debes ser la Srta. Makino. Mucho gusto, encantada de conocerte.- le dijo haciendo una pequeña inclinación.
-Mucho gusto Sra. Tanaka- respondió Makino, levantándose y haciendo una profunda reverencia.
-Oh no, por favor no me digas Sra. Tanaka, nunca sé cuando me hablan a mí y cuando a mi marido. Llámame Sayoko, por favor.
-Sólo si usted me llama a mí Tsukushi.
-¿Tsukushi-san? Que nombre tan encantador.- Y dicho esto ambas se sentaron sonriendo.
-Sr. Kurokawa, tiene usted un gusto impecable. ¡Que señorita tan agradable a conseguido! Espero que puedan continuar adelante, estoy seguro de que harían una pareja encantadora.-dijo Sayoko-san. Kurokawa enrojeció levemente y asintió con la cabeza.
-¿A qué te dedicas Tsukushi-san?
Sin embargo no alcanzó a responder. El Sr. Tanaka le pasaba un vaso con jugo natural y le pedía que brindaran por el encuentro. Tras el brindis el Sr. Tanaka dijo:
-No me creerías si te digo que esta señorita es una trotamundos. A recorrido muchos países a tan corta edad y habla varias lenguas. Es hija de una pareja que vivió muchos años en Brasil y que regresaron a Japón sólo unos años antes de que la Srta. Makino naciera. Como ves, estuvimos charlando un rato antes de que llegaras.
-Ya veo. ¿Qué idiomas hablas Tsukushi-san?
-Inglés, Portugués, Español y Francés. También he estudiado un poco de chino pero sin mayor éxito.
-Que increíble, eres toda una políglota- dijo Sayoko-san aplaudiendo con sus delicadas manos.
-De eso nada. Los últimos tres idiomas se parecen mucho. Es bastante simple.
La velada continuó de lo más agradable y Sayoko-san le pidió a su esposo que invitara a Kurokawa-san y a la encantadora Tsukushi-san a la gala anual que celebraba la Corporación Domyouji a la que estaban invitados todos los dueños de las grandes corporaciones que se celebraría en un par de días. El Sr. Tanaka hizo como le pidió su esposa y Kurokawa y Makino asintieron alegremente.
Fin del Capítulo 2
