En una habitación de un hotel, se encontraba un joven, pero no tan joven Lincoln. Él se encontraba conectando un USB en su notebook, en aquella pantalla aparecían las palabras «Subiendo 'Obsesionario En La Mayor'». Lincoln parecía estar muy ansioso por aquel video.

Lincoln: Esta es mi última esperanza, es todo o nada. Si no logro conseguirlo, entonces. . . —Fue interrumpido por un pequeño jalón en su pantalón.

—Papá, papá. Lyra parece tener una pesadilla. —Dijo una pequeña niña de cabello rubio.

Lincoln: Ya voy Loan, vamos mi niña.

Loan tomo su mano y fueron a otra habitación en donde había dos niñas pequeñas recostadas en la cama. Una de ellas era una niña de cabello rubio, pero tan rubio como el color de Loan, a su lado había una pequeña bebé con un mechón de cabello de color castaño, rodeada de una manta de color violeta. Ambas estaban durmiendo, pero aquella bebé se movía de un lado a otro, como si tuviera una pesadilla. Lincoln no perdió tiempo y alzo a la niña para poder mecerla.

Loan: Papá, ¿Cuándo volveremos a casa? —Preguntó inocentemente.

Lincoln: Loan. . . Nuestra casa ya no está, se fue con el incendio —Vio como su hija se deprimió—. ¡Pero no te preocupes! Si ganamos aquel concurso de música podremos comprar otra casa. Y si no ganamos, algo se me ocurrirá —Intentó animarla—. (Tal vez tengamos que ir con mis padres. . .). —Pensó, pero eso lo ponía nervioso.

Loan: Está bien, papá. —Se abrazaron, pero teniendo cuidado con Lyra.

A Lincoln le encantaba un montón que sus hijas fueran felices, estos últimos años habían sido muy difíciles, pero lo cambiaría por nada en el mundo. Ahora estaban pasando por momentos difíciles, pero lo superaría, lo haría por sus hijas.

Loan: Papá —Habló nuevamente ella—, si no ganamos este concurso. . . ¿Podemos quedarnos en la casa de mamá? —Dijo con timidez.

Lincoln: (¡Mierda! La pesadilla de cualquier padre soltero. . . Su hija pregunta por su madre) —Pensó nerviosamente, no sabía como responder a la pregunta de su hija sin que se pusiera triste, pero tenía que pensar rápido—. Cariño —Habló lo más tierno posible—, tu madre está de viaje. . . Y no sé cuando va a volver.

En el fondo, Lincoln se sentía mal por mentir a su hija, pero sabía que era muy joven para poder entenderlo.

Loan: Está bien, seguiré esperando a que vuelva mamá. —Sonrió.

Lincoln: Está bien mi querida angelito —Saco el celular de su bolsillo y miró la hora—. Ya es muy tarde, será mejor que vayas a dormir, ¿Está bien?

Lona: Sí.

La pequeña Loan fue a dormir a la cama junto con su hermana, que ya estaba dormida. Mientras tanto, Lincoln seguía meciendo a Lyra.

Lincoln: Esa es mi niña. . . —Miro al espectador—. Oh, hola chicos. Probablemente, estén muy sorprendidos y estén preguntando que está pasando, pero no se preocupen que se los diré. Pero primero vayamos a otro lado.

Él salió del cuarto en donde estaban las niñas y fue a otro en donde estaba su notebook.

Lincoln: Bien, lo primero, ellas son mis hijas y si preguntan en donde están sus madres, ni me lo pregunten que yo no lo sé. . . —Suspiró—. Tan solo tengo 23 años y ya soy padre de 3 niñas, genial, ¿No lo creen?

Mientras Lincoln daba una breve descripción sobre su vida actual, Lyra se despertó.

Lincoln: Oh, no —Miró a Lyra—. Debo hacerte dormir lo antes posible, no quiero que estés despierta toda la noche. . . Como la otra vez.

El albino fue a por un bolso que estaba en la esquina de la habitación, en donde saco varias cosas para prepararle leche a la pequeña bebé. Dejando a la bebé en una pequeña cama en aquella habitación, Lincoln se dispuso a preparar el biberón para su hija.

Minutos después. . .

Lincoln se encontraba sentado en su cama mientras le daba el biberón con leche a su bebé para que se durmiera.

Lincoln: Cuando salgamos de esta. . . Podremos estar como antes, siendo felices y pasando tiempo juntos —Sonrió—. . . Y también encontraré a sus madres y las demandaré por no pagar la manutención de ustedes.

Por el lado de Lyra, ella lo vio con una expresión de «¿Es en serio?», aquella cara dejo desconcertado al albino.

Lincoln: ¡Oye! Tengo mis razones —Se sintió ofendido, pero Lyra seguía con su expresión—. Bien, bien, tú ganas, no las demandaré. . .

Lyra, al escuchar aquellas palabras, le sonrió a su padre. Lincoln se sorprendía del cómo sus hijas eran muy inteligentes a corta edad o como aprendían más rápido que los demás niños.

Lincoln: (Prometo que encontraré a sus madres. . .) —Miró a la ventana que mostraba la ciudad en la noche, llena de luces y letreros brillantes—. (Y cuando lo haga. . . Me van a deber muchas explicaciones. . . Y también la manutención)

La noche recorría la ciudad y el tiempo pasaba sin importarle lo que pasaba. Los senderos de la vida pueden ser enigmáticos e inesperados, algo que Lincoln conocía en primera persona, en sólo 5 años, su vida había experimentado grandes cambios. Sin embargo, para comprender cómo el Lincoln de 11 años que todos conocíamos terminó siendo padre de 3 niñas sin tener ninguna madre presente con ellas. . . Necesitamos volver atrás en el tiempo. . .