Disclaimer:; Hana Yori Dango no me pertence.
Capítulo 4.
Una pelota de Tenis.
Al día siguiente el Sr. Tanaka sacó a Makino de la cama a las 8 de la mañana. La arrastró al baño y la obligó a bañarse.
-Tendrás que estar fresca como una lechuga para las 11. Te traje un equipo de tenis. ¿Sabes jugar tenis, cierto?
-No. Sr. Tanaka lamento mucho lo de anoche. No quise precipitar las cosas.
La única perjudicada serás tú. Más stress para ti. Ahora intenta borrarte con algo esas ojeras. Debes lucir radiante. Vas a ver a Domyouji hoy mismo.
Pero yo aún no le he dado la respuesta. Sobre si voy a continuar con esto o no.
¿Acaso aún tienes dudas? Me parece que con lo que viste anoche te debió haber quedado claro que esos dos ni siquiera se gustan.
Así es. Tiene razón. Voy a prepararme. Pero cómo cree que me recibirá, anoche no fui muy amable con él.
Él no va a recibirte. Tienes que obligarlo a pasar un rato contigo y tienes que lograr que te invite a comer algo. Debes llevarte el auto que trajimos desde Estados Unidos. Haré que él llegue al club de tenis con un amigo, por lo que deberá volver a casa en tu auto. No debes fallar. Es una gran oportunidad para que él te conozca.
Está bien. Haré lo que pueda. Supongo que jugar tenis no es tan difícil.
No se preocupe. No es necesario que sepa jugar, sino más bien todo lo contrario.
Makino se puso el equipo de tenis una polerita y una falda cortísima, unos calcetines y zapatillas. Todo de un riguroso blanco. Se puso una visera y se amarró el pelo en una cola de caballo. Se veía muy deportiva, jovial y alegre. Llegó al club, del cual Kurokawa era socio y pidieron una cancha y empezaron a practicar. En eso, Kurokawa divisó a la pareja de jóvenes que vestidos con buzo deportivo se acercaban a la cancha vecina. Ellos empezaron a jugar de manera lenta en un comienzo pero luego los ánimos subieron y cada uno daba unos raquetazos que parecían que iban a mandar la pelota al fondo de la red.
Entonces Kurokawa le tiró la pelota a Makino de manera muy veloz que ella apenas alcanzó a reaccionar, golpeándola con el borde de la raqueta, haciendo que la pelota saliese disparada en dirección al ángulo opuesto. La pelota le dio justo en la cabeza a uno de los jóvenes. Al más alto que vestía un buzo negro y una polera de algodón sin mangas. El joven cayó al suelo y no volvió a levantarse. Makino corrió a ver al herido para encontrarse con Domyouji Tsukusa tirado en el suelo inconsciente. Hanazawa Rui caminó a ver a su amigo, pero la joven estaba sobre él tocándole la frente.
-Debemos llamar a la ambulancia, un golpe en la cabeza puede ser muy peligroso. Rápido Kurokawa-san vaya a llamar a una ambulancia.- Makino levantó la cabeza y miró a Hanazawa- Lo lamento mucho. No fue con intención. Estoy recién aprendiendo y respondí de la peor manera la bola que me lanzaron. Espero que no sea nada grave.
-No se preocupe no creo que así sea. Mi amigo es fuerte, por lo que no creo que sea necesario llamar a una ambulancia. Pediré una camilla a la gente del club y lo llevaremos a la enfermería. Por favor, espere aquí un momento.- dicho esto, Hanazawa caminó hacia la recepción del club de dónde salieron unos paramédicos corriendo con una camilla en los brazos. En un abrir y cerrar de ojos, Domyouji estaba siendo puesto en la cama de la enfermería y el paramédico dijo que no era necesario trasladarlo al hospital, pero que era necesario dejarlo en observación hasta que despertase.
Cuando Domyouji despertó con un gran dolor de cabeza, lo primero que vio fue un par de ojos llorosos que lo miraban.
-Oh, gracias a Dios que despertaste. Lamento tanto haberte golpeado, no fue mi intención.
-¿Qué diablos pasó? ¿Y Quién demonios eres tú?
-Estaba practicando tenis y una de mis pelotas te golpeó en la cabeza. Has estado inconsciente por 3 horas. Mi nombre es Makino Tsukushi pero creo que ya nos conocemos. Domyouji se llevó la mano a la frente y se palpó un huevo que creció sobre su ceja izquierda. Entonces la recordó era la chica antipática que anoche había hablado sobre quedarse en Japón. Sintió un gusto ácido en la garganta. Makino leyó la mueca en la cara y le acercó un vaso con agua. Él intentó enderezarse pro el dolor en la cabeza no se lo permitió, por lo que ella se acercó y tomándole la cabeza en los brazos le dio agua ella misma.
-Gracias. Ahora me acuerdo de ti. Supongo que no quedaste conforme con que ayer yo ganase el argumento, sino que necesitabas golpearme.
-¡Pero si dije que no había sido intencional! Ni siquiera me había dado cuenta de que estabas jugando al lado. Bueno, supongo que ya cumplí con ver si estabas bien. Por lo que he escuchado siempre tienes ese carácter agrio, así que me voy.
Espera. ¿Y Rui?
Dijo que iba a ver a Shigeru para explicarle tu ausencia. Creo que tenían algún tipo de compromiso.
Es cierto, hoy teníamos que ver el salón donde celebraremos la boda. ¿Qué hora es?
Las 3:30 PM.
El compromiso era a la 1:00 PM. Señorita Makino me ha quitado un tiempo invaluable y de paso atrasado toda la programación de los preparativos de mi boda.
No parece especialmente afectado por eso-respondió Makino.- Ya me cansé de disculparme, así que si no hay nada que pueda hacer por usted, me retiraré, aunque no lo crea yo también he perdido tiempo esperando a que se despertase.
Si hay algo que puede hacer por mí. Présteme su teléfono, necesito llamar a mi chofer para que venga a buscarme. Si se lo pido a la enfermera insistirá en que debo quedarme reposando.
Yo ando en auto. Si quiere puedo llevarlo.
No es necesario. Présteme su teléfono, con eso es suficiente.
Me siento responsable. Déjeme llevarlo.
Tsukasa suspiró. Esta mujer era bastante terca. Pero supuso que no había nada malo en ello, a no ser que fuese una especie de lunática que planease raptarlo. Desechó la idea de su cabeza y dijo con voz seria:
Está bien, puede acercarme al centro si eso la hace sentir mejor.
Ok. Pero debo cambiarme primero, aún huelo a sudor. Le recomiendo que haga lo mismo. Nos vemos en quince minutos en el estacionamiento. Lo ayudaré a salir de la enfermería sin que lo vea el paramédico.
Dicho esto, lo tomó del brazo y lo ayudó a incorporarse. Se sentía un poco mareado pero fuerte como siempre. Ella abrió la puerta y salió. No había nadie. Volvió a buscarlo y tomándolo por el codo lo guió hasta los vestidores. Lo dejó sin decir palabra y fue a ducharse.
A los 15 minutos fue hacia el estacionamiento donde estaba Tsukasa con la misma ropa, sin ducharse. Ella se había puesto un vestido ajustadísimo, corto y con un escote que dejaba poco a la imaginación, de un rojo italiano. Llevaba unos tacos que al caminar la hacían menearse entera. Parecía una de esas italianas de las películas, mujer sensual caminando.
-Rui tenía mi equipo en su auto, así que no tenía que ponerme para cambiarme. Supongo que tendrá que soportarme en su auto.
No se preocupe, abriré las ventanas.
¿Cuál es su auto?
El rojo que está al lado izquierdo. Tsukasa la miró. El único auto rojo que había era un Ford Mustang del año 85, pintado de un rojo vivo con pétalos de rosa pintados a los costados. Era un auto llamativo por decir lo menos. Caminó hacia el auto. El interior era aún más llamativo. Todo el interior era rojo, los asientos, la palanca de cambio, la radio, el volante, los parlante, incluso el soporte del espejo retrovisor. Parecía un auto digno del Bronx de Nueva York. De hecho creía haber visto un auto parecido en una de sus visitas a Nueva York.
¿De dónde sacaste este auto? Es un tanto excéntrico.
Ya lo sé. Me lo regaló mi ex novio. Al principio tampoco me gustaba, pero ahora es lo único que me queda de él.
¿Por qué , acaso se murió?
No. Me abandonó. Lo que es mucho peor. Ahora súbase.- dijo apretando un botón en la llave, que hizo que se desactivara la alarma y se abrieran las puertas automáticamente. Tsukasa dio una mirada a su alrededor para ver si había alguien observándolo y subió suspirando. No podía evitar sonreír. Era un auto muy pintoresco.
Tenía un sentido del gusto muy particular, su ex novio.
Así es. Sin embargo este auto es una verdadera joyita. El motor es de 2500cc y posee velocidad de aceleración de 200 km/h en 8 segundos. Además las llantas poseen suspensión autónoma lo que me permite hacer esto- dijo y accionó un botón en el panel frontal que hizo que el auto pegase un brinco.- Además la radio tienen unos parlantes de 700 wats que hacen que cuando se escucha rap aquí dentro se escuche a cuatro manzanas a la redonda.
Wow. Un auto sorprendente sin duda- dijo Tsukasa con tono aburrido.- ¿Podemos irnos ya o tengo que seguir esperando a que me muestre las bondades de su coche?
Makino hizo una mueca. –Claro, nos iremos en un segundo.- Dicho esto, encendió el auto y dando una acelerada que se escuchó en todo el club, salió en un abrir y cerrar de ojos a la calle. Conducía tan rápido que Tsukasa pensó que ella intentaba demostrarle la velocidad de aceleración que le había dicho.
En la esquina de higashi-Shinjuku con Motokoro está bien.
Déjeme invitarlo a almorzar. Me siento culpable y quisiera recompensarlo.
Ya es suficiente con que me haya traído.
Suelo llevar a la gente que se atreve a hacerme dedo a este auto tan excéntrico, así que en realidad no significa nada. Déjeme invitarlo. Conozco un lugar bueno por aquí cerca.
No es necesario. Por favor no insista.
Usted no insista. Que hombre tan testarudo. Cómo no se da cuenta de que intento ser amable. No ha comido nada y ya es tarde. En que logre llegar a su casa, será más tarde aún y tiene que cuidarse, no se olvide que se dio un golpe en la cabeza.
Sí y gracias a usted. Prefiero irme a casa.
¡Que no! Completamente insoportable. No puedo creerlo.- diciendo esto encendió la radio y si no estaba el volumen al máximo no se notaba porque sonaba tan fuerte que Tsukasa podía sentir los tambores en su estómago. Era Hey Ya de Outkast. Tsukasa había escuchado la canción un par de veces y no la soportaba. La encontraba ridícula. Gracias a Dios que ya había pasado de moda. Sin embargo Makino la tarareaba feliz y parecía no recordar que llevaba a Tsukasa al lado.
¿Estás loca? ¡Baja ese maldito ruido!- gritó Tsukasa haciendo un ademán de tocar la radio en el panel delantero.
¡Hey! ¡No te atrevas a tocar la radio de un negro, maldito! O vas a comer conmigo o pongo el Cd de System que traigo.
¿System? ¿Y quiénes son esos?
¿System of a Down? Son éstos- y pulsando un botón comenzó a sonar una guitarra eléctrica en un compás medio extraño y luego los gritos. Sugar es una canción complicada para los que no están acostumbrados.
Dios Santo apaga esa cosa. Iré a dónde sea, pero apaga eso que me taladra los oídos.
Makino apagó la radio.
-Ese es un buen chico. Te va a gustar la comida.
El viaje continuó en silencio. Tsukasa parecía cabreado y Makino tenía cara preocupada. En un giro un tanto violento, Makino se estacionó en una callejuela y apagó el motor.
- Ya llegamos. Espero que te guste al comida mexicana.
Entraron al restaurant y el dueño saludó a Makino en español. Ella le respondió de manera muy fluida y ambos rieron con una broma que Tsukasa no entendió.
Dice que puede ofrecernos el especial del día. Burritos, Tamales con guacamole y porotos con chile.
Está bien. Que traiga lo que sea, quiero irme pronto.
Makino le pidió de todo al dueño y luego miró atentamente a Tsukasa.
Este es uno de los mejores restoranes de todo Tokio.- le dijo.
Supongo que estás bromeando. Me sorprendería si no me pica alguna pulga.- en realidad el comentario era desmedido ya que aunque el lugar era pequeño y para nada lujoso, el local estaba limpio y ventilado. Además la atención era de primera y la comida era exquisita.
Supongo que si viviste en América habrás comido comida mexicana.
Sí, si la probé. En realidad no le encuentro mucho sentido. De todas las comidas que habían a los americanos les fascinaban los tacos. Yo no les encuentro ninguna gracia.
Yo creo que es por el ají. El ají hace que la gente entre en calor y empieza a sentirse un tanto más familiar. Alguien tan tieso y empaquetado como tú nunca podría disfrutar de eso.
¿Por qué dices que soy tieso y empaquetado si ni siquiera me conoces?
No necesito conocerte. Con solo verte puedo darme cuenta. Eres un tipo reprimido e infeliz. Vives de las apariencias. Estoy segura de que no te gusta el ají, sólo porque hace que sudes y te pongas rojo.
De qué estás hablando. El ají es demasiado desagradable.
¿Por qué desagradable?
Porque pica.
Y el alcohol también pica.
Pero no es lo mismo.
No es lo mismo, el ají hace que uno se sienta como más calientito, más alegre. Es una comida sana que hace que la gente se sienta más humana. Por eso los mexicanos son un pueblo alegre. Mira a Manuel, el dueño. No es un hombre rico, ni parece preocuparse porque su restaurant no esté en las revistas de críticas culinarias. Sin embargo parece ser más feliz que tú.
Tsukasa no replicó. Miró su reloj. Ya eran las 4:30 y tenía hambre.
Cuando llegó la comida, el olor le pareció agradable. Makino murmuró un "itadakimasu"y comenzó a devorar los nachos con salsa de queso. Tsukasa la miró. Era una chica bastante particular. Tomó un burrito y se lo llevó a la boca. Sintió el ají arderle en la boca. Pero no le pareció tan desagradable. Makino empezó a comer los porotos y se echaba aire con la mano hacia la boca, poniendo caras graciosísimas. Tomaba un largo trago de agua mineral y seguía comiendo como si eso le produjera placer. Tsukasa la miraba asombrado. Nunca había visto a una mujer comer con tanta soltura y tanto. La mayoría solía comer lentamente y solo pequeñas cantidades. Y eso lo enfermaba, que pensaran todo el tiempo en la dieta las hacía parecer obsesivas y falsas. Pero esta chica comía como si no importase nada más en el mundo que el plato que tenía al frente, que iba vaciándose rápidamente. De pronto notó que se había comido tres burritos y el plato entero de porotos. Y ni siquiera lo había notado. El ají no le había molestado en lo más mínimo.
¡WA! Terminé. Estuvo delicioso.- dijo Makino golpeándose el estomago, un gesto muy poco educado, por cierto.
No estuvo mal- respondió Tsukasa.
¿De que hablas? comiste casi más que yo.
No había comido nada desde el desayuno a las 8 de la mañana.
Así es, todo es bueno con hambre. Bueno, vámonos.
Pero ¿no vas a pagar?.
No es necesario. Manuel me conoce y tengo una pequeña cuenta aquí, le pago todos los fines de mes.- Y diciendo esto salió del restaurant luego de darle un beso a Manuel en la mejilla y decirle algo en español.
¿Quieres que te acerque a algún lugar?-le preguntó Makino sonriendo.
No, gracias, aquí sigo yo solo, estoy cerca.- Replicó Tsukasa un poco asustado de volver a meterse a ese coche.
Está bien. Adiós y cuídate. Lamento lo del pelotazo.- Dijo Makino metiéndose en el coche.
Adiós- dijo Tsukasa haciéndole un gesto con la mano.
Fin de Capítulo 4
