Capitulo 6
La noche de un día agitado.
Ese día temprano Shigeru se había instalado en el departamento de Makino. Había llevado los libros con bocetos que tenía de ideas anteriores y empezó a trabajar en los planos que Tsukushi le entregó con los bocetos de decoración original. También revisaron algunas publicaciones actuales viendo si podían encontrar algo que les sirviera. Luego de almorzar fueron a comprar algunos materiales y Shigeru empezó ella misma a fabricar algunos mosaicos. Cerca de las seis, Makino debió pedirle que regresara a su casa ya que le había robado demasiado de su tiempo.
En absoluto. Lo he pasado de maravillas. Hace tiempo que no me dedicaba a lo mío, a lo que realmente me gusta hacer. Creo que tus paredes quedarán hermosas.
Sí y gracias a ti. Sin embargo no es bueno que te sobrecargues de trabajo. Continuemos mañana temprano.
¿Está bien como a las 9?
Sí, esa hora es perfecta -dijo Makino acompañándola hasta el ascensor.- Muchas gracias por tu ayuda. Nos vemos Mañana.- Luego corrió hasta el baño y comenzó a arreglarse para estar lista cuando Rui fuese a buscarla. Sabía que Shigeru no asistiría a la fiesta. Había dicho que no le gustaban los otros amigos de Tsukasa.
A las ocho en punto sonó la puerta. Era Rui, que vestía unos pantalones grises claros, una camisa de cuello ancho de seda en un tono gris un poco más claro y una chaqueta de corte recto de una tela brillante de un negro absoluto. Se veía como sacado de un anuncio. Makino no pudo reprimir un suspiro al verlo. Ella se había puesto un vestido que había comprado en Nueva York. Era plateado, corto, ajustado, que se abrochaba en el cuello, dejando la espalda al descubierto. Había visto el vestido en un anuncio de una revista mientras iba camino al centro de belleza y antes de dejar Nueva York, lo compró. Se había puesto unos zapatos de taco alto amarrados en el tobillo y las únicas joyas que llevaba era un par de aros largos. Llevaba el pelo suelto, peinado hacia el lado con unas ondas sobre los hombros. Se veía muy bien.
Estás estupenda.- dijo Rui ofreciéndole el brazo.
Gracias.- Respondió Makino y se encaminaron al ascensor.
La fiesta era en una de las discoteques más exclusivas del centro de Tokio, la Moebius.
Cuando entraron sonaban los Chemical Brothers con Believe. Makino siguió a Rui por entre el gentío, entre el que divisó a varias conocidas modelos y algunos músicos conocidos, bailando al compás de la música. Subieron por una escalera a la terraza VIP en la que no habían más de 8 personas. Se acercó a un joven alto, de pelo negro hasta los hombros, vestido con una polera con un estampado de pitón, muy ajustada que dejaba notar sus marcados músculos. Los pantalones eran unos simples jeans que le quedaban tan bien que ya lo querría Calvin Klein para que los modelara.
Soujiro, déjame presentarte a Makino Tsukushi- le dijo Rui mientras le acercaba a Makino, empujándola por la espalda.
Hola, encantado. Soy Nishikado Soujiro.- Dijo sonriendo- ¿De a dónde has sacado a esta belleza, Rui? Te la tenías bien escondida.
Es una amiga de Shigeru. Espéreme un momento Makino, traeré a Akira para que lo conozcas- y partió al otro rincón de la sala en donde había un joven de pelo castaño claro ondulado que vestía una llamativa camisa de seda a franjas doradas y negra. Era de la última colección de Hugo Boss. Rui le tocó el hombro y abrazándolo se lo llevó a Makino.
Este es mi amigo Mimasaka Akira.- dijo Rui
Mucho gusto soy Makino Tsukushi.- dijo Makino sonriendo.
Wow. ¿Y desde hace cuánto que conoces a Rui?- preguntó Akira. Makino dudó un momento sobre qué responder. Luego contestó.
Hace un par de días solamente. Estamos recién conociéndonos.- Rui le guiñó un ojo y le dijo:
Espera un momento, falta alguien.- y se dirigió hacia el bar donde había un hombre solo bebiendo whisky. Rui lo arrastró hacia Makino y lo puso en frente de ella.
Aquí está Domyouji, a quien no es necesario presentar, porque ya se conocen, ¿cierto?
Oh sí, aquí está el as del tenis. ¿Cómo la encontraste Rui?- respondió fríamente Domyouji. Vestía un traje azul marino Armani de corte moderno, con una camisa abierta celeste, sin corbata.
En realidad no la encontré yo. Fue Shigeru, ayer en una Tienda. Pero no me pareció sensato desaprovechar la oportunidad, así que decidí invitarla. Te sorprenderá el carácter de esta señorita, Tsukasa- respondió Rui, riendo.
En realidad, no lo creo. No me interesan las mujeres de carácter fuerte. Creo que el lugar de la mujer está detrás del hombre y aquellas que intentan sobresalir me parecen una molestia.- dijo Domyouji mirando a Makino a los ojos. Ella sonrió y replicó:
¿Entonces le gustan las mujeres dóciles y sumisas, sin opinión, que se quedan todo el día esperando a su esposo en casa?
No me interesan esas mujeres tampoco. Parecen descerebradas.- dijo Domyouji con un ademán de la mano, como si quisiese borrar esa idea de su cabeza.
Entonces quizás, su problema es que no le gustan las mujeres después de todo.- dijo Makino sonriendo.
¿Qué intentas insinuar...?- gritó Domyouji, enfurecido.
¡Ah. Rui, qué fiesta tan animada! ¿Por qué no me sacas a bailar?- y tomando a Rui de la mano lo llevó a la pista de baile. Empezó a sonar por los potentes parlantes uno de los últimos hits que sonaban en Estados Unidos y que aún no era muy conocidos en Japón. Sin embargo Makino conocía muy bien la canción y comenzó a moverse tal como había aprendido en las largas fiestas a las que había asistido en su estadía en Boston, junto a sus amigos negros. Los nuevos ritmos de moda eran una mezcla entre compases negros y latinos, por lo que el ritmo era sensual y candencioso. Makino se movía al compás con movimientos de cadera lentos, mientras sus pies marcaban el ritmo y sus brazos iban hacia arriba lentamente, en una danza sensual que hizo que todos los demás bailarines se detuvieran a mirarla. Rui no sabía muy bien como seguirla y sólo atinaba a mover los pies al ritmo. De pronto todo un círculo de gente estaba alrededor de la pareja, mientras Makino sonreía y seducía a Rui con los movimientos de su cuerpo. Desde arriba el resto del F3 los miraban. Domyuji bajó y se acercó hacia la escalera que llegaba a la caseta del DJ. De pronto la música paró. Makino dejó de moverse y miró en dirección a la caseta de la que venía bajando Tsukasa. Caminó hacia ellos y le dijo a Rui:
La fiesta terminó. Llévate a esta mujer de aquí
¿Pero qué pasa Tsukasa? Lo estábamos pasando muy bien.- dijo Rui
No toleraré este tipo de espectáculos. ¿De dónde dijiste que la sacaste, de un cabaret?
Oye Tsukasa no permitiré que hables así de mi invitada, retráctate de inmediato.- dijo Rui furioso.
¡Pero mira como va vestida! Parece una cualquiera- gritó Domyouji apuntando a Makino. En ese momento Makino se acercó tanto a Domyouji que su cara quedó a sólo un palmo de distancia.
Parece que efectivamente no te gustan las mujeres.- le dijo en un susurro.
¡¿Pero cómo te atreves!- le dijo golpeándole la cara con un bofetazo. Makino se llevó la mano a la cara y lo miró furiosa:
¿Y quién demonios te crees que eres para venir a golpearme?. Y diciendo esto saltó sobre él y le dio un puñetazo que lo tiró por el suelo. Se acercó a él que estaba con la cabeza apoyada en el suelo, y la mano sobre la comisura de la boca, de donde brotaba un hilillo de sangre.- No eres más que un pedazo de mierda, ¡así que no te creas tanto, imbécil! – le dijo enterrándole uno de sus tacos aguja en la pierna. Domyouji se retorció de dolor. Dicho esto salió del lugar abriéndose paso entre la multitud y seguida por un confundido Rui.
Makino, espera por favor.- dijo en cuanto salieron a la calle.
Rui, no creo que sea bueno que nos sigamos viendo. Ahora, regresaré a mi casa.- le dijo Makino con voz apenada
Pero Makino, no sé que le sucedió Tsukasa. Por favor discúlpame. No me pidas que deje de verte, no podría soportarlo.-le suplicó Rui.
Lo lamento pero si siempre ese imbécil va estar metido entremedio de nosotros dos, no creo que podamos continuar adelante. Adiós Rui- dijo Makino haciendo parar un taxi y entrando en él.
Rui se quedó parado en la calle mirándola irse.
Al día siguiente la prensa del corazón había publicado el conflicto en casi todas las revistas de farándula. Habían muchos artistas de televisión y prensa en la fiesta como para que la pelea pasase desapercibida.
El Sr. Tanaka llegó a primera hora de la mañana con un montón de revistas bajo el brazo. Se las tiró sobre la cama.
-¿Es ésta la forma que tienes de conquistarlo? Después de esto no querrá volver a verte.- le dijo el Sr. Tanaka con un tono calmado pero que dejaba traslucir algo de la furia que sentía.
Se equivoca Sr. Tanaka. Será él mismo el que vendrá a buscarme a mí para pedirme perdón.
El Sr. Tanaka la miró con expresión aturdida.
Tsukasa no es un hombre convencional, una mujer amable y sumisa le provocaría lo mismo que le provoca Shigeru, un insoportable aburrimiento. Está rodeado de modelos hermosas y cabeza huecas que no lo emocionan en lo más mínimo. Necesita una mujer distinta, alguien que se atreva a desafiarlo, a remecerlo. Y no se preocupe, él no logrará escaparse de mí tan fácilmente, así que si no le importa, me gustaría seguir durmiendo, anoche tuve una noche agitada. Ah, y deje las revistas por ahí, me gustaría revisarlas después.- le dijo Makino y volvió a taparse con las sábanas. El Sr. Tanaka salió del apartamento con una sonrisa. Parece que no se había equivocado en escogerla.
A las 11 de la mañana sonó el teléfono. Era Shigeru.
Tsukushi-san, Rui me explicó lo que ocurrió anoche. Me siento tan apenada.- le dijo con voz llorosa.
Yo también lo lamento mucho Shigeru-san. Espero que Rui-san haya sabido explicarte lo que ocurrió y cómo tu novio me atacó desde un comienzo.
Sí, así me lo dijo. Por favor, almorcemos juntas, no podemos permitir que esto arruine la amistad que hemos formado en los últimos días.
No creo que sea correcto. Preferiría cortar las relaciones contigo desde ahora en adelante. Lo lamento mucho, Shigeru-san, lo pasé muy bien cuando estuvimos juntas. Adiós- dijo y colgó. El teléfono volvió a sonar pero ella no atendió. Una hora después sonó la puerta de su departamento. Nuevamente era Shigeru, quien tenía la cara enjuagada en lágrimas. Makino entreabrió la puerta y no le dejó pasar.
Lo lamento de veras, pero no quiero volver a verte- le dijo Makino.
Pero Tsukushi y ¿el spa? Si quieres podemos irnos hoy mismo- le suplicó Shigeru entre sollozos.
¿Es que no entiendes Shigeru? Tú novio me humilló públicamente. Ahora todo Japón lo sabe. Cómo podremos seguir siendo amigas. No creo ser capaz de perdonarlo. Él me hirió gravemente y sin ningún motivo. Creo que lo mejor para ambas es que te marches y no vuelvas.- y diciendo esto le cerró la puerta en la cara.
Escuchó a Shigeru sollozar largo rato y luego marcharse. Se sentía mal por lo que le hacía a la chica, pero esa era la única forma en que Tsukasa volvería a acercarse a ella.
Esa tarde volvió a sonar el timbre. Ella ya sabía quién era. Abrió la puerta y miró fríamente al visitante.
-¿Qué diablos haces tú aquí?- le dijo a Tsukasa.
Necesito disculparme por lo de anoche.- dijo Tsukasa con una voz que era apenas poco más fuerte que un murmullo. Makino se quedó mirándolo.
¿Vas a dejarme pasar o voy a tener que quedarme aquí afuera todo el rato?- le dijo molesto. Ella no dijo nada y caminó hacia adentro dejando la puerta entreabierta.
Tsukasa entró y se sentó en un sillón lateral. Cruzó una pierna y comenzó a hablar.
Esta mañana vino Rui a mi casa y me puso de vuelta y media. Estaba realmente furioso. No creí que le interesara tanto una chica que conoce desde hace un par de días. Sin embargo, estaba realmente molesto y me dijo que a no ser que me disculpase contigo tú no querrías volver a verlo. Luego a mediodía llegó Shigeru a mi departamento como una loca. Estaba furiosa, lloraba y gritaba. Nunca la había visto así. Empezó a tomar la loza de la cocina y a lanzarla al suelo. Yo ni siquiera tenía idea de que ustedes dos se habían hecho amigas. Me dijo que si no me disculpaba contigo cancelaría el compromiso. Realmente me sorprendí. Pensé que era un capricho de niña tonta y le dije que no pensaba hacerlo. Sin embargo cuando llamó a sus padres y a mi madre me asusté. Estaba hablando en serio. Aún así, no es fácil para mí disculparme contigo. Me golpeaste delante de todo el mundo y parece que cada vez que nos vemos te empeñas por dejarme como tonto. Pero no tengo intención de llevarme mal con mi futura esposa y si ustedes van a seguir siendo amigas creo que no es malo que nosotros intentemos llevarnos mejor. Así que lo siento. Lamento lo que ocurrió anoche y espero que puedas olvidarlo.- Tsukasa dijo todo esto mirando hacia sus zapatos y sólo miró a Makino cuando terminó de hablar.
Hay algo que no termino de entender- dijo Makino- ¿Por qué te molestaste en un comienzo? ¿Por qué paraste la música?
Estaba un poco cabreado contigo porque me trataste muy insolentemente, y luego toda la gente prestándote atención mientras bailabas, me sacó de mis casillas.
¿Pero acaso realmente me veía como una cualquiera?
No- Dijo Tsukasa tragando saliva.- Te veías hermosa. El asunto es que eres muy atrevida y no haces caso de lo que digo y eso me enfurece. Sin embargo te vengaste muy bien. Todavía tengo la marca de tu taco en mi pierna.- le dijo Tsukasa sonriendo. Makino también sonrió.
¿Quieres tomar algo?- le preguntó.
La verdad es que no he almorzado aún, con el berrinche de Shigeru no pude comer nada. ¿Y si vamos al restaurant al que fuimos el otro día? A pesar de ser mexicanos no eran tan malos.- le dijo Tsukasa.
Uf. No tengo ganas de salir. ¿Y si te cocino algo?
No quiero ser una molestia. Pidamos algo por teléfono.
No es molestia. Acompáñame a la cocina- le dijo Makino mientras se metía en la habitación que quedaba más al norte. Era una cocina futurista. Era todo de metal, los electrodomésticos, el mesón , la cocina, la campana, los refrigeradores. Era un lugar grande y amplio.
¿Qué te gustaría comer? Tengo casi de todo, así que no te restrinjas.
Parece que tendré que quedarme con las ganas de comida mexicana.
En absoluto. Tengo todo lo necesario. América es un lugar multicultural y tuve muchos amigos de diversas nacionalidades. Me dediqué a extraerles a cada uno de ellos las diversas cualidades de cada cultura y aprendí a cocinar los más variados platos. Haremos tacos tal como me los enseñó mi amigo Pedrito.
Y dicho esto empezó a sacar materiales de los refrigeradores, carne, tomates, cebollas, y unas masitas preparadas para rellenar. En menos de media hora, estuvo todo listo y los tacos quedaron deliciosos como después el mismo Tsukasa reconoció. Luego se sentaron en el sillón y se quedaron conversando mientras bebían vino tinto. Tsukasa se fue sólo cerca de la media noche. Al salir del departamento le dijo:
Me alegra que hayamos podido aclarar nuestras diferencias. Le diré a Shigeru que venga a visitarte mañana.
Espera un momento. ¿Acaso te dije que te había perdonado?- le dijo Makino.
¿De qué estás hablando? Pero y la comida y la charla... ¿Aún sigues enojada conmigo?
¿Tú crees que alguien que me abofetea es disculpado tan fácilmente? Tendrás que hacer méritos. Ven mañana temprano y te diré cuál es tu penitencia.
¿Qué cosa?- le preguntó Tsukasa con cara de puzzle.
Mañana como a las 9 está bien. Así aprovecharemos el día, llamaré a Shigeru y le diré que estuviste aquí, pero que aún tengo que pensar en si te disculparé. Te espero, Buenas Noches- y tras eso cerró la puerta. Tsukasa se quedó mirando la puerta largo rato antes de atinar a ir hacia al ascensor. ¿Qué diablos pretendía esa mujer?
Fin del Capítulo 6
