Capítulo 8
Un encuentro casual
A la mañana siguiente Shigeru estaba instalada con todos su materiales en el departamento de Makino. Antes de las 4 ya tenían instalados los hermosos mosaicos de vidrio que habían hecho. La habitación adquirió un aspecto menos frío y Makino se mostró agradecida. Acordaron ir juntas al Spa en tres días más, el viernes y quedarse el fin de semana completo.
Luego llamó a Hanazawa Rui y le pidió verlo en un bar cerca del centro.
A las 9:35 se encontró con Rui a la entrada del bar y entraron juntos. Se sentaron en una mesita cerca del rincón y ella pidió un Cosmopolitan. Él pidió un Martini seco.
- Te ves hermosa esta noche.- Ella se había puesto un vestido chino que había comprado en Nueva York, era ajustado y de seda negra con flores doradas bordadas a mano en la bastilla. Se había tomado el pelo atrás en un moño perfectamente redondo, lo que hacía que la cara se le viera mucho más despejada. No se puso mucho maquillaje. Sólo un poco de brillo en los labios.
Tú te ves estupendo como siempre- dijo ella. Él se había puesto una camisa Hugo Boss y un pantalón de tela de corte recto. Se veía bastante formal pero la pose en la que estaba sentado, con la espalda hacia delante y apoyando los brazos en la mesa, hacía que se viera un tanto desordenado.
Me alegra que me llamases. Ya temía yo que por el tarado de Tsukasa no volvería a verte.
Fue a disculparse personalmente a mi casa. Prometió no volver a causarme un disgusto y me pidió que me pusiera en contacto contigo. Dijo que parecías bastante interesado en mí. Ante semejante panorama, no pude resistirme y te llamé.
¿Y Shigeru? ¿Hablaste con ella?
Sí y quedamos tan amigas como siempre.
Me dijo que aunque había estado contigo ese día tú no le habías dicho que ibas a ir a una fiesta conmigo ¿por qué?
La verdad es que me dijo que tú eres el único amigo de Tsukasa que le gustaba. Entonces si tenías una fiesta con tus amigos era probable que ella no estuviese invitada. Me pareció de mal gusto hablarle de una fiesta a la que no estaba invitada.
Oh, ya veo. No es que tú no quieras que ella sepa que estamos saliendo.
En absoluto. Además tú y yo no estamos saliendo, así que no tengo porqué preocuparme.
Y si no estamos saliendo, ¿cómo llamas a esto?
Una... conversación nocturna.
¿conversación nocturna? Atrévete a negarme que te gusta salir conmigo.
No lo niego, pero no estoy en plan romántico y ya te expliqué mis motivos.
Sí, ya lo sé. ¿Por qué no bailamos?- dijo Rui y tomándola de la mano la llevó a la pequeña pista de baila en donde sonaba muy fuerte música electrónica. Se metieron entremedio de las parejas que se movían al ritmo y empezaron a bailar.
Luego de un par de canciones, volvieron a sentarse, pero esta vez Rui acercó su silla, que con anterioridad estaba al frente y se sentó justo al lado de Makino.
Me pregunto que habría sido de nosotros si después de esa noche cuando nos conocimos, hubiésemos seguido en contacto...
Quizás yo me habría enamorado de ti y nunca habría conocido a Dave...- dijo Makino con voz triste.
¿Dave? ¿Ése es el nombre de tu ex novio?
Si.
¿Cómo era él?
Era un hombre increíble. Trabajaba en una tienda de discos. Su vida era el hip hop. Me metió en su mundo y comencé a entender la mentalidad de esa gente. Eran todos muy buena onda, me adoptaron como una hermana y no les importó que fuese extranjera. Pero al final las cosas no pudieron resultar...- dijo Makino mirando sus manos.
¿Por qué pelearon?
No peleamos. Él llegó un día y me dijo que no podía seguir siendo mi novio porque se había enamorado de otra chica. Un par de días después lo vi de la mano con una chica tan guapa que parecía una modelo. No pude dejar de llorar en una semana. Me di cuenta de que mi vida en América no tenía sentido sin él y decidí regresar a Japón. Desde entonces no hago más que viajes cortos. Me dio pena dejar a mis amigos con los que lo pasé tan bien, pero más pena me daba recorrer los lugares por los que había pasado con él y echarme a llorar.
Menudo imbécil ese tipo. Mira que cambiar a tremenda mujer por una cabeza hueca.- dijo Rui intentando subirle el ánimo.- Creo que yo no cometería el mismo error. Si tu fueses mi chica no dejaría de quererte nunca.- alargó su brazo y tomó una mano de Makino entre las suyas.- Creo que solo un nuevo amor podrá hacerte olvidar a ese hombre que te hizo tanto daño.
Makino lo miró con los ojos llorosos y Rui se acercó a besarla, pero Makino lo separó con su mano libre.
Te dije que aún no me sentía preparada. Deberás tenerme paciencia. Si quieres tenerme tendrás que esperar hasta que me sienta lista para comenzar una nueva relación.
Y diciendo eso se paró y se despidió de él con una ligera inclinación. Salió del bar en medio de la noche. Rui no la siguió porque no quería seguir presionándola.
Makino empezó a caminar en dirección a una de las calles principales para tomar un taxi ya que los zapatos de tacón la estaban matando. Debo tomar nota mental de no salir sin auto cuando salga con tacón- pensó mientras caminaba lentamente. Miraba hacia el suelo para evitar alguna grieta y la consiguiente torcedura de tobillo cuando de repente chocó con un hombre que venía en sentido contrario. El golpe no alcanzó a tirarla al suelo pero el susto hizo que el corazón se le disparara y al levantar la cabeza no pudo creer lo que vio: Era Tsukasa.
¡Dios, esto sí que es una coincidencia!
¿Pero qué demonios haces a estas hora de la noche?- le preguntó Tsukasa un poco molesto.
Vengo saliendo de un bar y me voy a casa.- respondió Makino. Se sentía un poco chisposa por el alcohol.
Es peligroso para una mujer como tú caminar sola por estos barrios a estas horas.
Sí, pero recuerda que Japón es un país seguro.
Eso no significa que aquí no hayan asaltantes ni violadores. Te acompañaré.
Oh, Dulce Domyouji-sama aceptaré dichosa vuestra escolta- dijo Makino mientras se echaba a reír.
¿Estás borracha?
Para nada. Tan solo un poquitín mareada. Pero si me das tu brazo me sentiré mejor.- Tsukasa le ofreció el brazo, del que ella se agarró fuertemente. Siguieron caminando lentamente, ya que ella no podía caminar debido a los zapatos.
Al diablo con los malditos zapatos- dijo ella y se los sacó. Tsukasa la miró divertido. En eso empezó a lloviznar y en seguido comenzó a caer una torrentosa lluvia.
Oops- Dijo Makino y volvió a ponerse los zapatos.- No quiero mojarme los pies.- Tsukasa se sacó la chaqueta y se la puso a Makino sobre la cabeza.
No creo que te sirva protegerte los pies si te mojas entera.-La pequeña calle lateral no les ofrecía ningún refugio dónde guarecerse de la lluvia por lo que debieron apretar el paso hasta encontrar algún lugar. Makino en un momento pisó mal y se dobló el tobillo. Entonces Tsukasa la tomó en brazos y comenzó a trotar bajo la lluvia. Ninguno de los dos dijo nada. Tsukasa se detuvo bajo un paradero de buses y dejó a Makino sobre el asiento.
Uf. Me habría sentido desdichada si me hubiese pillado la lluvia caminando sola por ahí. Me siento bastante mejor porque estás tú para compartir mis calamidades.- dijo Makino. Tsukasa sonrió. Luego de unos 10 minutos la lluvia amainó. Ambos salieron del paradero techado y Makino le devolvió la chaqueta. Él estaba calado hasta los huesos. Siguieron caminando, solo quedaban un par de cuadras, así que apuraron el paso. Pero Makino volvió a trastabillar, pero esta vez Tsukasa fue mas rápido y la sujetó tomándola por la cintura. Sus caras quedaron tan cerca una de la otra que pudieron sentir sus respiraciones.
Makino...- dijo Tsukasa en una voz que era apenas un susurro.- Me gustas...- Makino lo miró sorprendida. Sus ojos se encontraron por un eterno segundo hasta que ella apartó la mirada sonrojada.
Yo... tengo que irme...- dijo y apartándose de él hizo una inclinación y comenzó a caminar tan rápido como sus doloridos pies se lo permitían. Al llegar a la esquina tomó un taxi y no se volteó para ver si Tsukasa venía tras ella.
A la mañana siguiente Tsukasa tocó el timbre del departamento de Makino. Le abrió una Makino con ojeras, pelo desordenado y que al parecer acababa de sacar de la cama.
Lamento molestarte tan temprano, pero necesitaba aclarar lo que pasó anoche.
Tsukasa. Pasa- dijo Makino haciendo un ademán de invitarlo a pasar.
No es necesario. Quiero decirte que con lo de anoche, quise decir que me gusta tu personalidad y forma de ser, que creo que eres una buena chica y que te admiro como mujer. Nada más que eso. Soy un hombre comprometido y en un par de meses me casaré con Shigeru. A ella le debo todas mis atenciones y espero que no malentiendas lo de ayer.- Dijo Tsukasa con tono grave, moviendo las manos de forma nerviosa. Makino lo miró un rato sin decir nada y luego sonrió lentamente.
Uf. No sabes cuanto me alivias. Me gusta la aclaración. Yo, por mi parte estoy interesada en Hanazawa Rui, y me alivia saber que no sientes nada por mí. Así que mejor dejarlo en claro desde ahora, para que así ninguno de los dos desconfíe de la buena voluntad del otro.- dijo Makino lentamente.- Ahora pasa a tomarte un café, que me están sonando las tripas de hambre.
Lo lamento pero no tengo tiempo disponible. Tengo una cita en 15 minutos más y si no me marcho ahora llegaré tarde.- dijo Tsukasa en tono educado.- Shigeru me dijo que saldrán juntas el fin de semana.
Así es. Iremos a un Spa a relajarnos y a olvidarnos de las preocupaciones mundanas.
Qué bien. Me agrada que puedan ser amigas. Aprovechen de descansar. Adiós.- dijo Tsukasa encaminándose al ascensor.
Que tengas un buen día.- dijo Makino y cerró la puerta. Fue hasta la cocina y se sirvió un vaso de leche. Pero no pudo tomarla. Tenía un nudo en la garganta.
Fue al baño y se metió a la ducha. Metió la cara bajo el chorro del agua y ya no pudo ver nada. Pero no supo si era el agua caliente o sus propias lágrimas las que le nublaban la visión.
Fin del Capítulo 8
