Capítulo 9

Un fin de semana de relax.

El viernes en la mañana Makino llamó a Rui por teléfono y le contó que pasaría el fin de semana con Shigeru en un Spa. Le pidió si podían juntarse el lunes a almorzar. Rui respondió alegremente que esperaría impaciente hasta el lunes.

En la tarde partió a buscar a Shigeru a la dirección que ella le había dado. Cuando se estacionó la llamó para avisarle que se encontraba abajo, pero ella insistió en que subiera y que le echase un vistazo a la decoración que ella misma había diseñado. Makino subió hasta el cuarto piso y tocó el timbre.

Adelante- dijo Shigeru, invitándola a pasar. El departamento era muy acogedor. El piso de madera vitrificada brillaba, siendo interrumpido por elegantes muebles de estilo clásico. Todo estaba tapizado con telas gruesas floreadas en tonos oscuros. Era un lugar muy cálido.

Tienes un piso muy bonito, me gusta mucho Shigeru.

Espera un momento, voy a buscar algo, dijo y entró en un habitación. Makino se fijó que sobre la mesa de centro había una fotografía de ella y Tsukasa cuando eran más jóvenes. Parecía ser la foto de cuando se comprometieron oficialmente. Ninguno de los dos sonreía en la fotografía y Shigeru tenía los ojos tristes. Luego Shigeru salió cargando una gran caja que parecía iba a soltársele en cualquier momento. Makino le ayudó a depositarla sobre la mesa del comedor.

¿Qué es esto?

Es un caja de loza.

¿Y para qué?

Tengo que ir a dejársela a Tsukasa. ¿Podemos pasar antes de irnos?- preguntó Shigeru.

No hay problema- dijo Makino, tragando saliva ante la posibilidad de volver a encontrarse con él.

Shigeru le indicó el camino hasta que llegaron a un lujoso edificio ubicado en un tranquilo barrio residencial cerca del centro financiero de Tokio.

Acompáñame a dejárselo.- le dijo Shigeru.

Prefiero quedarme en el auto, así te demorarás menos.

¿Acaso todavía estás molesta con él?

No, en absoluto, pero...

Entonces acompáñame, se alegrará de verte- la interrumpió la muchacha mientras sacaba la caja de la maletera.

Entraron a la recepción donde un frío conserje saludó a Shigeru y se apuró en llamar el ascensor. Subieron hasta el Séptimo piso y se bajaron. Shigeru caminó hasta la puerta que tenía el número 701 y tocó el timbre. Después de un instante Tsukasa abrió la puerta.

-Shigeru, ¿qué haces aquí? ¿No se supone que te ibas por el fin de semana?- le preguntó fríamente.

Decidí venir con Tsukushi a entregarte esto. Lamento lo del otro día.- dijo Shigeru con voz tímida. Tsukasa volteó la cabeza y notó que Tsukushi también estaba allí, sus ojos se abrieron e hizo una mueca.

¿Y qué es?- preguntó

Ábrelo y sabrás- dijo Shigeru riendo.

Entonces pasen.- dijo Tsukasa de mala gana abriendo más la puerta. El departamento de Tsukasa era un poco más pequeño que el de Tsukushi y estaba amueblado modernamente. Se parecía más al de Makino que al de Shigeru, peor era un poco distinto ya que parecía más funcional. Tenía una mesa para juegos de cartas en una esquina con cuatro sillas. Más allá de la mesa de comedor, que no era muy grande había una habitación separada de la principal por una pared de vidrio donde se veía una mesa de billar. Además, frente al sillón había un gran televisor de última generación y bajo el mueble se veían todo tipo de aparatos electrónicos, como reproductores multimedia para casi cualquier formato. En el otro rincón había una pared cubierta por estantes, que al igual que una biblioteca tenían ordenadas miles de cajas con DVDs.

¡Wow!-dijo Makino.- ¡Ésta es la colección privada de películas más grande que he visto!. Debe estar a la altura de Blockbuster.- decía mientras tocaba con sus dedos los títulos.- ¡Y están ordenados por género! UWA... Increíble. Tienes la filmografía completa de Al Pacino. No sabía que fueras fanático del cine, Domyouji-san- le dijo mirándolo por primera vez desde que había entrado al departamento.

No mucha gente lo sabe- respondió Shigeru- y además es súper quisquilloso. No le presta sus películas a nadie. Sólo deja que las vean si es en su departamento y con sus propios equipos. Además no le gusta que coman durante la película ni que hablen. Así que el panorama es realmente aburrido.- dijo riendo.

Bueno...- dijo Tsukasa a un poco embarazado.- Veamos lo que tiene la caja.- Y comenzó a abrirla. Entonces sacó algunos platos de la más fina porcelana, con un diseño hermosísimo de flores pequeñas azules y doradas. Dejó los platos sobre la mesa y replicó fríamente:

No era necesario. Además ya había comprado un juego nuevo. Debiste haberme preguntado antes de actuar tan impulsivamente.

Pero Domyouji-san...- dijo Makino.- es un juego de loza estupendo. Si no me equivoco en porcelana de Florencia.- dijo tomando una de las delicadas piezas- Deberías mostrarte agradecido son de un buen gusto infinito- le reprochó.

No Tsukushi, tiene razón. No debería haberme entrometido. Ya es tarde, mejor vámonos o podemos perder la reserva del Spa.- dijo Shigeru tristemente. Makino miró a Domyouji que parecía bastante avergonzado.

¿Y no vas a decir nada? ¿Vas a dejar que se marche sintiéndose mal a pesar de que vino con las mejores intenciones a hacerte un regalo?

No es un regalo. Sólo vino a devolverme la loza que ella misma quebró cuando se comportó como una niña chica. Además, ¿de que me sirve un juego de loza tan numeroso si sabe que él único que come aquí soy yo?- dijo Tsukasa irritado.

Bueno, eso tiene solución. Es cosa de que invites gente. ¿De qué te sirve tener un departamento tan grande y lujoso si no lo compartes con nadie?- replicó Makino.

No tengo a nadie a quién invitar. Nadie vale la pena.

¿Y tus amigos?

No están cerca.

¿Y Rui? Estoy segura de que vendría encantado. Shigeru también. E incluso yo vendría si me invitaras.- dijo Makino. Shigeru la miró encantada.

No es mala idea, Tsukasa. Sería como una cita doble.- le dijo a su novio, mientras lo tironeaba de un brazo.

Estoy muy cansado en la semana como para recibir gente.- dijo intentando esquivar la proposición.

Entonces el próximo fin de semana. ¿Qué te parece, Tsukushi?- dijo Shigeru muy entusiasmada.

Por mi parte, encantada.- respondió Makino, sonriendo.

Ambas salieron riendo del departamento de Tsukasa.

No tienes idea de cuanto me cuesta entusiasmarlo con algo. Jamás acepta mis proposiciones y no soporta las actividades grupales. Prefiere quedarse en casa solo. Pero supongo que Rui es lo más indicado. Quizás más adelante podamos planear un viaje o algo así. ¿No sería genial, Tsukushi?- le preguntó una animada Shigeru.

Claro que sí.

Luego llegaron al spa. El centro era un lugar de lujo y tenía sus propios baños termales. Como llegaron un poco tarde, se metieron al baño y luego se fueron a dormir.

A la mañana siguiente unas señoritas fueron a despertarla y luego de ducharse se metieron a un baño de barro. Rieron de buena gana cuando Makino comentó que se sentía feliz como un cerdo. Luego un par de musculosos masajistas las amasaron por cerca de una hora. Luego una cosmetóloga les aplicó diversas máscaras faciales a base de las más curiosas frutas y verduras y para finalizar el día una mujer las llevó a meditar mientras ponía al fuego diversos aceites aromáticos que hizo que ambas durmieran más relajadas como hace años no lo hacían.

El Domingo fue más que estupendo. El desayuno fue un buffet de las más diversas frutas (lo que debía costar una fortuna, ya que habían algunas frutas tropicales importadas directamente desde el caribe). Luego fueron a nadar y les hicieron masajes linfáticos para hacer circular el líquido corporal y así evitar acumulaciones que hacen que algunas partes del cuerpo se hinchen. Luego de una máscara capilar, en las que le pusieron aceites en el pelo, se dejaron acicalar por una manicurista y una pedicurista.

Cerca de las 7 de la tarde abandonaron el complejo. Se sentían renovadas. Shigeru era una chica muy graciosa y alegre y a Makino le caía muy bien. Shigeru, por su parte, sentía una especie de adoración por Makino. Le dijo que era como la hermana con la que siempre había soñado, que le presentaría a su mejor amiga, una tal Sakurako, y que debían salir de compras con su futura cuñada, Tsubaki-san a quien había visto en la fiesta. Luego de organizar algunos encuentros para el resto de la semana la dejó en la puerta de su edificio y partió a su casa.

El Sr. Tanaka estaba esperándola. Ella le contó como iban las cosas hasta el momento y él le dijo que estaba complacido de cómo había logrado amistarse con la novia y de que tuviese una relación estrecha con Tsukasa.

¿Qué planeas hacer a continuación?- le preguntó el Sr. Tanaka.

En realidad aún no estoy muy segura. Creo que utilizaré a Hanazawa Rui como fachada y haré como que salgo con él. Luego veré como resultan las cosas. No quiero apresurar los acontecimientos.

¿A Hanazawa Rui? ¿No será eso un poco complicado? ¿No dijo que él la conocía de antes y que por lo tanto prefería alejarse de él?

No se preocupe, lo tengo bajo control. La coartada del ex novio es perfecta para que las cosas no pasen a mayores.

Cuando el Sr. Tanaka se retiró, Makino llamó a Rui y le pidió que almorzasen al día siguiente en un restaurant de comida italiana que quedaba cerca de la universidad.

Ese día Makino apareció de estricto blanco. Con pantalones y chaqueta, lo que le daba un aspecto un poco mayor. Rui iba vestido de café, en diversos tonos. El restaurant era agradable y cálido y las pastas eran exquisitas. Mientras comían, Makino miró detenidamente las delicadas facciones de Hanazawa Rui. Era un hombre muy apuesto, de carácter dulce que sabía como hacer feliz a una mujer. Makino pensó que si se hubiesen vuelto a encontrar en otras circunstancias a ella no le habría importado dejarse llevar por esos ojos de mirada suave. Pero ahora no podía permitírselo y a decir verdad, no le interesaba. Pero había algo que le interesaba descubrir.

¿Puedo hacerte una pregunta Rui?- le dijo ella con voz misteriosa.

Todas las que quieras- contestó él sonriendo.

¿Por qué nunca volviste a llamarme?- dijo ella, sin sonar dolida ni patética. Tan sólo como si tuviese curiosidad. Rui se tomó su tiempo en contestar. Sabía que dependía de esa respuesta lo que pasase con Makino de ahora en adelante.

La verdad es que en ese entonces no me interesaban las relaciones a largo plazo. Estuve... muy enamorado en una ocasión, pero lo único que obtuve fue sufrimiento. Ella no fue capaz de amarme como yo quería y yo no fui capaz de adaptarme a el cariño que me ofrecía. Sentía que me quería como se quiere a una mascota y eso no pude aceptarlo. Entonces empecé a buscar compañías esporádicas, creyendo que así lograría olvidarla. Por eso no volví a llamarte. No quería involucrarme con nadie. Sin embargo, ahora las cosas son distintas. Siento por ti un interés nuevo, algo que no me pasaba hace mucho, por eso no quiero volver a perderte.- dijo Rui con tono sincero.

Entiendo lo que me dices. A mí me pasó algo parecido pero en un sentido opuesto. En ese entonces no me había enamorado nunca. Había tenido unos cuantos novios, pero nada serio, por lo que los ligues ocasionales eran mi única forma de querer. Pero después de conocer a Dave, encontré una nueva forma de amor, tan completa y distinta que los amores fugaces me producen rechazo. Ya no estoy dispuesta a involucrarme con nadie a corto plazo, porque creo que me sentiría vacía. Por eso creo que es el momento de continuar adelante y terminar mi luto por Dave. Creo que después de todo no habría funcionado y no vale la pena vivir la vida llorando por un hombre. Por eso quiero empezar a salir contigo, Hanazawa Rui. Pero esta vez será distinto, comenzaremos desde cero. Deberás conquistarme y enamorarme. Si esto resulta, quizás ambos saldremos beneficiados- dijo Makino haciéndole un guiño.

¿Desde cero? Uf... Suena complicado... Sin embargo, acepto la proposición, no dejaré escapar esta oportunidad.- respondió Rui, tomándole la mano a Makino mientras sonreía.- ¿Ahora eres mi novia oficial?

Eh... la verdad es que no lo sé. Quizás no funcione, después de todo. Creo que deberíamos probar por una temporada, antes de ponernos títulos y cosas.- replicó Makino intentando sonar indiferente.

De cualquier forma no me importa. Novia o no, me gusta que estés conmigo.

Cuando se despidieron a la salida del restaurant, Rui tomó delicadamente la cara de Makino y le dio un tierno beso, sin importarle que la gente los mirara.

Fin del Capítulo 9

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