Capítulo 10
Una cena y una penitencia.
El día viernes Shigeru llamó a Makino para invitarla a almorzar al día siguiente a la casa de Domyouji. Makino le dijo que ella le avisaría a Rui.
¿Aló, Makino?-contestó Rui luego del tercer timbre.
Hola, llamaba para invitarte mañana a almorzar a la casa de Domyouji.
¿Al departamento de Tsukasa?
Así es.
¿Él te invitó?- preguntó Rui, sorprendido.
En realidad fue Shigeru, pero Domyouji estaba de acuerdo.
No puedo creerlo.- dijo Rui asombrado.- Pensé que había dejado de invitar gente a su departamento luego de que Akira y Soujiro llevaron a unas chicas que se emborracharon y terminaron bailando desnudas. Tsukasa las sacó a patadas y juró que invitaría a más gente a su departamento.- le contó.
No sabía nada de esa historia. Sin embargo cuando fuimos a verlo antes de irnos al Spa nos pusimos de acuerdo. Quizás no estaba muy entusiasmado, pero no se negó.
¿Y qué vamos a comer?
Ahora que lo pienso, no hablamos de eso.- dijo Makino con una idea en la cabeza. Luego de colgar, quedando en que Rui pasaría a buscarla para luego ir juntos al departamento de Tsukasa, Makino tomó su auto y fue a ver a Domyouji sin avisarle. El portero la dejó pasar sin problemas ya que la había visto con Shigeru. Le tocó el timbre y después de un rato, Tsukasa abrió mostrándose sorprendido al verla.
¿Qué haces aquí?- le dijo, mirando hacia los lados para ver si estaba acompañada.
Vine a consultarte por el menú de mañana. Quizás quieras que yo misma prepare algo- le dijo ella en tono amigable. En eso se escuchó una voz femenina que venía de dentro del departamento: "Tsukasa ¿Quién es?". Makino se sobresaltó. "Está con otra mujer"- pensó. Y estaba segura que no era Shigeru. La voz era distinta.
Es una amiga de Shigeru- respondió Tsukasa. Parecía algo nervioso. Makino lo miró un poco resentida.
Disculpa, no sabía que estabas ocupado. Nos vemos mañana.- dijo y empezó a caminar hacia el ascensor. En eso una mujer salió del departamento.
Espera un momento, te conozco. Estabas en la fiesta de la Corporación- dijo. Makino se volteó. Era Tsubaki, la hermana de Tsukasa. Se sintió aliviada al instante.
Oh... sí. La recuerdo. Pero no me gustaría interrumpirlos.- sin embargo se quedó parada en el pasillo y no siguió avanzando hacia el ascensor.
No es necesario que te marches. Estábamos charlando un poco, nada importante. Tsukasa, dijiste que era amiga de Shigeru pero si mal no recuerdo se conocieron esa misma noche.- Le preguntó Tsubaki con algo de confusión.
Pregúntale a ella. Yo tampoco entiendo muy bien, pero por lo que sé Shigeru respira por ella. Son verdaderamente inseparables.- dijo Tsukasa en tono serio.
La verdad es que volvimos a vernos por accidente y de ahí en adelante no hemos vuelto a separarnos. Shigeru es una chica muy simpática y hemos logrado una linda amistad en tan corto tiempo.- explicó Makino.
Entonces entra, me gustaría escuchar la historia con todos los detalles.- le pidió Tsubaki. Makino miró a Tsukasa quién asintió con la cabeza. Entonces entró al departamento. Sobre la mesita del living habían unas copas con vino a medio tomar. Se sentó en el sillón y Tsubaki se sentó a su lado. Tsukasa trajo una copa extra y le sirvió a Makino, luego se sentó en un sillón lateral.
Vamos, cuéntame, me fascinan los encuentros casuales.- la animó Tsubaki.
Estaba de compras en una tienda cuando me la topé en los probadores. Ella me pidió que le ayudara a elegir ropa y luego nos fuimos a la sección de carteras. Allí tuve una pequeña discusión con el encargado ya que pretendían engañarnos, ofreciéndonos artículos de la temporada pasada.- dijo Makino, intentando simplificar la historia.
No puedo creerlo. ¡Esos malditos sinvergüenzas! No soporto a los vendedores que intentan aprovecharse de uno, sólo porque una es mujer. Te felicito Makino, espero que le hayas plantado un buen puñetazo.- le dijo Tsubaki.
En realidad no fue necesario. Cuando lo amenacé con los abogados me regalaron la cartera en cuestión.- replicó Makino.
Ja ja ja. Me imagino la cara de impresión del tipo cuando dijiste la palabra abogados. Debiste haberle sacado algo más que la cartera.- dijo Tsubaki divertida.
Bueno, después de eso fuimos a almorzar y ahí conocí a Hanazawa Rui. Supongo que ya lo conoces.- continuó Makino con la historia.
Desde que era un niño. Era un chiquillo muy retraído. Creo que aún queda algo de eso. ¿Y qué tal te cayó?
Muy, muy bien. De hecho, estamos saliendo.- dijo Makino en tono alegre. Tsukasa, quien parecía no poner mucha atención a la conversación de las dos mujeres, dio un pequeño salto en su sillón., pero no dijo nada.
¿Están saliendo? Wow, parece que me he perdido muchas cosas en la última semana. ¿Pero cómo? ¿Fue una especie de amor a primera vista? Hey, Tsukasa ¿tú sabías algo de esto?- dijo Tsubaki emocionada con la noticia.
No. No sabía.- respondió el escuetamente. Se llevó la mano a su cabeza y se separó un rizo que había caído sobre su ceja.
En realidad, sólo llevamos unos días. Creo que es un chico genial. Estoy muy feliz de haberlo conocido, siento una paz tremenda cuando estoy con él. De hecho, vendremos mañana a comer aquí al departamento de Domyouji. Por eso venía a verlo, para ver que íbamos a preparar...- dijo Makino en tono amable.
Cualquier cosa menos comida mexicana. No la soporto.- dijo él cortante.
¿No te gusta la comida mexicana?... Uy, que pena. Entonces ¿qué tal algo de comida italiana? A Rui le encanta.- dijo ella, sabiendo que eso le molestaría.
La comida italiana siempre termina cayéndome mal. Creo que mejor pidamos algo a un restaurant. Así no nos arriesgamos a que la chef meta la pata.- dijo él sonando exultante.
No creo que este chef meta la pata. Todos los que han probado mi comida terminan reconociendo mi buena mano- dijo Makino triunfante.
Quizás lo digan por pura educación.- dijo él en tono molesto. Tsubaki pensó en ese momento que había algo detrás de aquellas palabras, una tensión que podía percibirse pero que no terminaba de entender por qué surgía.
Esperen un momento. Yo creo que es buena idea que Makino cocine. Siempre es más agradable que alguien conocido cocine para uno, que algún chef anónimo de un restaurant ya conocido.- dijo ella solidarizando con Makino.
Tú no tienes opinión en esto, ya que no estás invitada al almuerzo- dijo Tsukasa. Tsubaki se levantó lentamente del sofá y se acercó a su hermano. Cuando estuvo a distancia suficiente, repentinamente levantó un brazo y le propinó un palmetazo en la cabeza.
¡No tienes para qué ser tan amable, imbécil!
¡Eso duele, hermana!- dijo Tsukasa, sobándose la cabeza.
Además no necesito invitación para venir a tu apartamento, hermanito. No creo que a los otros les moleste, ¿cierto, Tsukushi-chan?
En absoluto, Tsubaki-neesan.- dijo Makino riendo.
¿Neesan? Me encanta que me llames así. Shigeru nunca me dice así. Entonces, yo voto por la comida italiana. Si a Tsukasa le hace mal le compraré un antiácido.- agregó riendo. Makino también rió y Tsukasa se levantó molesto del sillón.
¿Puedo ver tu cocina, Domyouji? Quiero ver si es necesario traer algo.- preguntó Makino levantándose y siguiéndolo.
Ooops, debo irme. Se me hizo muy tarde. Mi esposo no se pondrá muy feliz si llego tarde a la cena- dijo Tsubaki mientras consultaba su reloj- Quedamos de reunirnos con los White a las 9 en un restaruant del centro y ya son las 9:15. Me voy volando.
Entonces yo también me voy.- dijo Makino tomando su bolso del sofá.
No. Quédate. Tienes que revisar la cocina. Nos vemos mañana al almuerzo y no te preocupes Tsukasa, mi marido no vendrá. A Tsukasa no le gusta mi marido- dijo en tono confidente a Makino.- Nos vemos entonces –dijo saliendo por la puerta. Makino miró a Tsukasa y sus ojos se encontraron por un largo segundo. Luego Tsukasa apartó la mirada y apuntó a una puerta en la derecha.
Allí está la puerta de la cocina. Si hace falta algo avísame para mandarlo a comprar en la mañana.
No quiero entrar a tu cocina sola. Acompáñame.- le dijo Makino en tono infantil.
No seas ridícula. No vas a perderte.
No es eso. La cocina es un lugar íntimo. Sería como irrumpir en tu dormitorio y hurguetear en tus cosas. Prefiero que me enseñes tú tus cosas, así con tu permiso me sentiré más cómoda para cocinar mañana. A propósito, me dolió bastante el comentario sobre la comida mexicana.- le dijo Makino intentado sonar dolida. Pero Tsukasa no respondió y entró a la cocina. Makino lo siguió. Era una cocina tan grande y bien equipada como la de ella.
Wow. Esperaba un lugar más pequeño para un hombre solo. ¿También sabes cocinar, Tsukasa?- le dijo Makino, asombrada.
Por supuesto que sí. ¿Acaso tengo cara de estúpido que no saber hacer nada?- le respondió molesto.
Ja ja ja, por supuesto que no. Es que no pareces del tipo que le guste cocinar. Eso es todo. A todo esto aún no he cenado. ¿Por qué no me preparas algo?- le pidió Makino, sentándose en uno de los pisos que había en la cocina.
¿Y quién te crees que eres para que yo vaya a prepararte algo?- le dijo Domyouji bastante cabreado.
Me creo alguien que te preparó comida. Así que me lo debes. Veamos lo que tienes- dijo y levantándose abrió la puerta del refrigerador donde encontró muchos comestibles pero lo que más le llamó la atención fue una pequeña bandejita envuelta en papel plástico que parecía contener carne. Intentó reconocerlo pero no pudo.
¿Qué es esto?- dijo sacándolo con cuidado del refrigerador y mostrándoselo.
Son sesos.- replicó él- ¿Me vas a decir que no conoces los sesos?- dijo en tono burlón.
¿Eso quiere decir que es el cerebro de un animal?- dijo ella con cara de asco.
Así es. El cerebro de, en este caso, una vaca. La parte más deliciosa de un animal.
¿Deliciosa? Obviamente tanto comer cerebro de vaca no te volvió más inteligente. ¡Puaj!- dijo Makino dejando la bandejita sobre el mesón de la cocina.
Eso dices por que no los ha probado. Si no tendrías una opinión distinta.- le dijo él con el mismo tono que se emplea cuando uno habla con un niño a quien no le gustan las verduras.
Entonces prepáramelos. Haz que me trague mis palabras.- le dijo ella, desafiándolo. Tsukasa sonrió, pero con una sonrisa extraña, tal vez un poco retorcida.
Está bien. Te los prepararé. Pero deberás darme tu opinión sincera. Y si te gustan tendrás que cumplir una penitencia.- Makino lo miró asustada.
¿Una penitencia? ¿Qué tipo de penitencia?
Una penitencia. Será sorpresa.- Tsukasa ya no sonreía. Miraba a Makino intensamente.
Está bien. Acepto. Dudo que pueda perder, esas cosas no sabrían bien ni aunque les pusieras mayonesa- dijo ella con un guiño.
Está bien. Pon atención en cómo las cocino, porque no pueden cocinarse de la misma forma en que se prepara la carne común.
¿Y por qué no?- le dijo ella, mientras él sacaba un jarro de agua fría del refrigerador y lo vertía sobre un bowl de vidrio.
Porque la textura de los sesos es más bien gelatinosa. Si los pones en una cacerola, terminarás comiendo una mazamorra de aspecto poco agradable.- le dijo él mientras sacaba un sartén plano tipo plancha y lo ponía sobre la cocina. Del refrigerador sacó mantequilla, la que puso a derretir sobre la plancha y le picó encima unas varitas de ciboullette. La habilidad y rapidez con que se movía sorprendió a Makino. Nunca había visto cocinar aun hombre de esa forma. Las pocas veces que un novio le había preparado algo, habían resultado ser un desastre. Makino pensó que quizás él era así para todo. Decidido y seguro en todos sus movimientos. Jamás titubeaba, ni un solo movimiento en falso. Lo miraba embobada mientras él sacaba del freezer unas papas duquesas (sí, de esas listas para cocinar)y luego de ponerlas en una budinera, las metió al horno. También sacó unos champiñones y una vez trozados los puso a freír en una mezcla de mantequilla y leche. Agregó algunos aliños que Makino no pudo distinguir y los tapó.
Fíjate en esto- le dijo, sacándola de su estado de ensoñación.- Debes poner los sesos a remojar en agua fría para poder cortarlos.- y echándolos en el bowl con agua fría los dejó un par de segundos. Luego volvió a sacarlos y sobre una tabla los cortó rápidamente. Luego los pasó por un batido de huevo y luego por pan rallado. Finalmente, los puso sobre la plancha, en donde la mantequilla ya estaba derretida y los empezó a freír. Los trozos habían sido cortados tan finos que no necesitó más de un minuto por lado para que estuviesen listos. Tomándolo con unas pinzas puso dos tajadas en cada plato. Las papas como eran pre-cocidas ya estaban listas. Puso en el plato una porción que se le antojó poco generosa a Makino y luego bañó los sesos con la salsa de champiñones. No había tardado más de 40 minutos. Le acercó uno de los platos a Makino y le pasó un par de cubiertos.
Adelante- le dijo, mirándola con cara expectante.
Itadakimasu- dijo ella un poco nerviosa. Estaba gratamente sorprendida por la forma en que él había preparado todo y temía que su cara la traicionase si no le gustaba el plato. Además eso de la apuesta la intrigaba. ¿Qué le pediría que hiciese? Sin demasiado entusiasmo tomó los cubiertos y cortó un trozo de carne. Se la llevó a la boca y luego de masticarla un poco, la tragó.
¿Y bien?- le preguntó él, ansioso.
Nada mal- dijo ella sonriendo. La verdad es que era un gusto tan extraño que no podía decir a ciencia cierta si le gustaba o no.
¿Cómo que nada mal?- dijo él levantando la voz.- ¿Te gusta o no te gusta?- dijo él intentando leer en la cara de Makino alguna respuesta.
Mmm... la verdad es que... ¡sí me gustó!- dijo riendo y empezó a comer más animadamente. Él sonrió y empezó a comer.
Qué bueno. Ahora comamos. Lo de la penitencia vendrá al final de la cena.- dijo mientras con el tenedor preparaba un bocado que tenía un pedazo de carne, un trozo de champiñón y media papita duquesa. Se lo echó a la boca y masticó vigorosamente.- Mmmmm... más que bueno...- dijo con una sonrisa que alegró a Makino, le gustaba verlo así, de tan buen humor.
Nunca pensé que alguna vez probaría este plato. Si alguien más me los hubiese ofrecido me habría negado.- dijo Makino mientras comía.
¿Y por qué me aceptaste a mí?- le dijo él soltando los cubiertos y dedicándole toda su atención.
Por que no me perdería por ningún motivo un plato preparado por ti- le dijo con un guiño. La cena transcurrió sosegadamente entre comentarios y algunas bromas. Luego Makino se ofreció a lavar los platos.
No creas que lavar la loza te salvará de tu penitencia.
Oh.. sí, ya me había olvidado- mintió Makino, lo cierto era que no había podido pensar en otra cosa durante la cena.
Está bien...- dijo y suspiró- Tu penitencia es... – dijo e hizo una pausa.
Mi penitencia es...- dijo Makino animándolo.
Un beso.
Fin del Capítulo 10
