Capítulo 11
Una Cena complicada.
Al día siguiente Rui pasó cerca del mediodía a casa de Makino a recogerla para ir al departamento de Tsukasa. Ella ya estaba lista, esperándolo en la recepción del edificio. Se había puesto una falda ajustada que le llegaba a las rodillas de un tono azul marino y una blusita celeste. Llevaba unas sandalias planas. Se había ondulado el pelo y llevaba unas gafas de sol grandes y oscuras. Sonrió al verlo.
Tenemos que pasar a una trattoria antes de ir a la cita- le dijo Makino.
¿Trattoria? ¿Qué es eso?- le dijo Rui con cara de confusión.
Un lugar donde venden pastas frescas. Así podremos preparar algo delicioso.
¿Preparar? ¿no vamos a pedir la comida a un restaurant?- le preguntó asombrado mientras caminaban hacia el auto, estacionado en el callejón lateral del edificio.
No, cocinaré yo misma. Tsubaki lo sugirió. A propósito ella también vendrá.- le dijo Makino, sorprendiéndolo aún más.
¿Tsubaki? Creí que pretendíamos una cena tranquila. Con esos dos juntos, tendremos una tarde muy agitada, a propósito, ¿de dónde se conocen ustedes dos?-dijo Rui riendo.
De la gala de la corporación. Esa misma noche conocí a Shigeru y a Domyouji.- le dijo ella. A continuación le dio la dirección de la trattoria a la que ya había encargado las pastas. Rui se dirigió allá y una vez hechas las compras se dirigieron rumbo al departamento de Tsukasa. Cuando llegaron Tsubaki ya estaba allí.
¡Rui, Tsukushi-chan! ¡Qué bueno que ya llegaron! Hey, Rui, felicitaciones por la noticia. Casi me desmayé cuando me enteré que estabas saliendo con Tsukushi-chan.- le dijo con una inmensa sonrisa.
Así es- dijo él sonriendo- He tenido una suerte fenomenal al encontrarme con ella. Creo que puedo decirme más que afortunado.- dijo sonriendo a Makino. Ella le devolvió la sonrisa y con los ojos buscó a Tsukasa quien se había sentado en el sofá. Rui se acomodó en un sillón lateral y Tsubaki se sentó en el sillón de al lado. Empezaron a conversar animadamente. Tsubaki empezó a recordar la ocasión en que Rui había desaparecido por una semana y tuvo a todo el mundo preocupado. Al verlos tan entusiasmados en la conversación Makino fue a sentarse al sillón junto a Tsukasa.
¿Sabes? El dueño de la trattoria era un gordo impresionante. – le dijo riendo.- Es uno de los hombres más grandes que he visto. Era el estereotipo vivo de un italiano. Con grandes bigotes y su delantal blanco.- dijo riendo.
¿Le compraste la pasta a un tipo así?- dijo mirándola ceñudo.
Así es. Ésos son los mejores. Insisto en que detrás de las mejores comidas siempre hay un gordo sudoroso. Ése es el secreto de los mejores restaurantes.- dijo ella convencida.
Jajaja- rió Tsukasa.- Puede que tengas razón. Sin embargo preferiría que se mantuviera como secreto. -Ambos rieron. Entonces se abrió la puerta. Shigeru había golpeado pero nadie había escuchado. Así que se decidió a entrar. La escena que vio era un tanto extraña. Tsubaki esta sentada cerca de Rui, mientras charlaban animadamente. En el sofá Tsukasa y Tsukushi se reían con una complicidad que la molestó. Era como si ella no hiciera falta en absoluto. Además nadie parecía echarla de menos, y ciertamente nadie había notado que ella había llegado hace bastante rato y que los observaba en silencio.
Disculpen. La puerta estaba abierta y entré porque escuché voces.- dijo ella inclinando la cabeza.
Shigeru. ¡qué bueno que llegaste!- la recibió Rui con una sonrisa. Shigeru pensó que eso debió haberlo dicho Tsukasa.
Bueno, lamento la demora. Creo que ya es hora de ordenar algo. Me recomendaron un restaurante Tailandés y me dijeron que era estupendo.
No va a ser necesario. Yo misma cocinaré.- dijo Tsukushi levantándose del sofá.- Espero que te guste la comida italiana...- le preguntó sonriente.
¿Vas a cocinar tú Tsukushi?- dijo alternando miradas entre ella y Tsukasa. Dudaba que él aprobara el uso de su cocina. De echo ella misma había entrado al lugar en contadas ocasiones y la conocía menos que al baño.
Síp- dijo sonriendo.- Me voy a comenzar a preparar las cosas... Tsubaki, te encargo a Rui, no permitas que se aburra.- le dijo haciéndole un guiño.
Entendido.- dijo Tsubaki.
Yo te echaré una mano- dijo Tsukasa. Makino asintió. Ambos entraron y Makino se puso en delantal que encontró colgado tras la puerta. En eso entró Shigeru.
Yo también quiero ayudarles- dijo ella.
No creo que sea buena idea, Shigeru- dijo él con voz tranquila.- Muchas manos en la cocina sólo logran malograr el trabajo. Ve al living y diviértete. Verás como la comida estará lista en un santiamén.- dijo él con un tono que nunca había empleado antes con ella. Era casi amable, considerado. Se sintió repentinamente amargada y sobretodo celosa. Salió de la cocina y se sentó en el sofá donde hacía pocos minutos habían compartido Tsukushi y Tsukasa. No dijo ni una palabra y aunque Rui la observó extrañado por un instante, continuó conversando con Tsubaki.
¿Tienes el queso que te encargué?- le preguntó Makino.
Sí, lo compré esta mañana.- dijo él sacando de una despensa el pequeño queso.
Entonces rállalo en tiritas- le dijo ella. Cocinaron de buen ánimo y ninguno de los dos hizo alusión alguna a lo ocurrido la noche anterior.
Luego de una hora, en la que Rui y Tsubaki terminaron con la botella de vino que abrieron poco después de que Makino comenzase a cocinar, por fin salió Makino de la cocina y le pidió a Shigeru, quien se había quedado ensimismada en sus cavilaciones, que la ayudase a armar la mesa. Luego de un rato Tsukasa, salió con un par de fuentes, una con spaghettis blancos, aún humeantes y la otra con macarrones rellenos con espinacas. Luego Makino llevó a la mesa una budinera con lasaña y una bandeja con distintas fuentes en las que habían espesas salsas, una boloñesa, una de cuatro quesos y otra de pesto con nueces. Habían traído un verdadero festín. Rui y Tsubaki se sentaron entusiasmados a la mesa, mientras Shigeru miraba boquiabierta.
¿Cocinaron todo esto ustedes dos solos?- preguntó sin poder creer lo que veía.
Bueno, las pastas venían listas, pero el resto lo hicimos todo nosotros.- dijo Tsukasa con falsa modestia.- Pero empezamos antes de que se enfríe- dijo sentándose en la cabecera. Al frente estaba Tsubaki, a su lado Rui y Makino se sentó entre los dos hombres. Shigeru fue la última en sentarse, al frente de Makino y junto a Tsukasa.
Tsubaki partió por la lasaña. Se sirvió una porción más bien pequeña. Rui le pidió a Makino que le sirviera a su gusto. Ella puso spaghettis los que bañó, la mitad con salsa de queso y la otra con pesto. Y se lo pasó. Luego se sirvió para ella macarrones con salsa de queso. Shigeru había optado por macarrones con salsa boloñesa. Ninguno se sirvió demasiado, ya que todos querían probar de todos los platos. Una vez que el ruido de cucharas y de fuentes cesó, Tsubaki juntó sus palmas delante de su cara y dijo:
¡Itadakimaaaaaasu!
¡Itadakimasu!- respondieron todos a coro. Y comenzaron a comer.
Delicioso.- dijo Rui.
Más que delicioso. Supremo. Makino, deberías volverte chef. Tu restaurante sería el más popular de Tokio- dijo Tsubaki con la boca llena.
No me gustaría trabajar en un restaurante de nuevo- respondió ella sonriendo- Es un trabajo demasiado estresante. Pero el crédito no es solo mío. Domyouji también tiene muy buen sazón- dijo mirándolo.
Quedó bastante bueno- dijo él.
Shigeru, aún no dices nada- le dijo Tsubaki.
Creo que está muy rico- dijo ella débilmente. Se sentía enferma. Quería salir de ahí.- Discúlpenme un momento- dijo levantándose y se dirigió al baño. Makino se levantó tras ella y la esperó fuera hasta que salió. Tenía los ojos rojos.
¿Shigeru, qué te sucede?- le preguntó realmente preocupada.
Me siento mal...- le dijo ella agachando la cabeza.- Tengo un dolor de cabeza espantoso y también náuseas. No voy a poder seguir comiendo. Me iré a casa. Por favor explícale tú a los demás- le dijo y comenzó a caminar hacia el living y tomando su bolso, caminó hacia la puerta. Los otros se quedaron mirándola y nadie dijo nada.
Espera un momento, no puedes irte en ese estado- le dijo Makino intentando detenerla.
Tomaré un taxi. Estaré bien, Tsukushi- dijo perdiéndose tras la puerta del ascensor. Makino pudo ver la lágrimas que corrían por la cara de Shigeru reflejadas en el espejo de la pared del ascensor. Sintió un repentino dolor en el pecho. Sabía que Shigeru lloraba por su causa. Pensó que si las cosas salían como ella planeaba la vería llorar aún más. De pronto no quiso volver a entrar al departamento de Tsukasa. Se sintió mal, sucia, una traidora. "Y esto es sólo el comienzo" se recordó a sí misma. Volvió tras sus pasos y cerró la puerta tras sí. Se sentó la mesa y se sirvió un poco de vino.
Dijo que se sentía mal. Se fue a casa en taxi.- dijo tras beber su copa de un sorbo.
Yo que tú no me preocuparía tanto. Ella siempre es así, un tanto temperamental. Se va en medio de las reuniones sin decir palabra porque algo le molestó. Nunca sabrás qué, por supuesto.- le dijo Rui, tomándole delicadamente la mano.-Bienvenida a nuestro círculo de amigos. Y eso que todavía no ves a éstos dos peleando- dijo apuntando a Tsubaki y a su hermano.
No creo que fuese una simple pataleta- le dijo soltándole la mano bruscamente-. Y ustedes, sus amigos, no se preocupan por ella sino que se quedan muy tranquilos y siguen comiendo.
Conozco a Shigeru desde el último año de secundaria y créeme siempre ha sido igual. Le molesta que no le presten atención. Cuando ve que todo el mundo está pendiente de alguien más, en este caso tú ya que eres la nueva, no puede soportarlo y hace algo para que todos se preocupen de ella. Es la reacción típica. Lo he visto cientos de veces, por eso ya no me preocupo. La próxima vez aparecerá como si nada. Ahora, comprenderás que es un poco difícil estar todo el día pendiente de ella, así que opté por ignorar sus berrinches- dijo Tsukasa sirviéndole más vino.
Sucede que Shigeru es un poco consentida. Pero no es mala chica. Todos coincidimos en que es mejor ignorar esos pequeños detalles de su personalidad que resultan un tanto molestos. Como cuando Tsukasa se pone idiota o como cuando Rui decide no hablar en toda una semana.- dijo Tsubaki sonriendo.- La única normal en todo el lote soy yo.-Tsukasa rió de buena gana ante el comentario.- Así que no dejemos que esto opaque esta deliciosa cena.
Así es. Hagamos un salud- dijo Rui.- Por Shigeru y el pobre Tsukasa que tendrá que lidiar con ella el resto de su vida.
Ese no fue un comentario muy amable, Rui- dijo Tsubaki.
Salud, entonces- dijo Tsukasa. Siguieron comiendo. Makino se relajó un poco. Probablemente era cierto lo que ellos decían. Quizás Shigeru había notado la especial atención que Tsukasa ponía en ella.
A todo esto, Shigeru me comentó algo sobre un viaje. Un viaje los cuatro juntos. ¿Qué opinas tú, Tsukasa?- dijo Rui, sirviéndose un segundo plato.
No creo que tenga tiempo para un viaje. Estoy arreglando las cosas para instalar la oficina en América, así que paso copado con reuniones y visitas a terreno- respondió.
¿No dijiste que tendrías que viajar a América pronto para ver las instalaciones de las nuevas oficinas y el departamento que tendrán con Shigeru?- intervino Tsubaki.
Así es, pero será un viaje corto.- dijo él, desechando la idea.
Yo creo que no es mala idea. Podríamos ampliar la estadía unos cuantos dias y escaparnos a Aspen a esquiar. O Quizás Hawai.- dijo Rui- ¿Qué opinas tú Makino?
Yo creo que es posible si nos organizamos bien. Aunque a mí me gustaría visitar Las Vegas o Nueva Orleáns. Pero ahora que lo pienso, si tu oficina está en Nueva York, tendríamos que cruzar todo Estados Unidos para ir a Las Vegas. Demasiado viaje.
Si es por eso, podrían ir a nuestra casa en Canadá- repuso Tsubaki.- Es un lugar estupendo en invierno. También lo es en verano, por supuesto. Aunque parece que a Tsukushi no la seduce mucho la nieve. ¿No te gusta esquiar?
No es eso- dijo ella sonriendo. No le pareció bien comentar que no sabía esquiar.- Es que no me gusta mucho el frío.
¿Qué estás diciendo? El invierno es mucho mejor que el verano. Con una buena chaqueta puedes salvarte del frío, peor en verano ni andando desnudo puedes salvarte del calor. Además la emoción de bajar la montaña en una tabla es inigualable- dijo con un tono un tanto apasionado. Ella sonrió al verlo tan entusiasmado.
Entonces a Canadá los boletos- respondió Makino aplaudiendo alegremente.
Intentaré organizar mis horarios para que podamos quedarnos unos tres días.- dijo Tsukasa, cediendo por fin.
La última vez que fuimos a Canadá aún estábamos en el colegio. Fue una estadía bastante tranquila. Solíamos ir tras navidad. Después del colegio, ya nada fue como antes. Me gustaría poder salir con los chicos otra vez, todos juntos.- dijo Rui con la voz llena de nostalgia.
Es ese tiempo tú aún andabas detrás de Shizuka- dijo Tsubaki.
No creo que valga la pena sacar ese tema a colación- dijo Rui con un tono frío que sorprendió a Makino.
¿Quién es esa tal Shizuka?- preguntó Makino.
Fue el gran amor de Rui. Era nuestra sempai. Luego ella se fue a Francia, destrozándole el corazón.- dijo Tsukasa con tono serio.
Sí, sufrió mucho por ello el pobre. Nunca lo había visto tan entusiasmado con alguien, como lo está contigo- agregó Tsubaki guiñándole el ojo. Makino nunca pensó en que Rui también podía sufrido por amor. Era callado y muy reservado, pero siempre que estaba con ella se veía alegre y sereno. No demostraba tener ningún problema o complicación. Pensó que no le gustaría hacerlo sufrir.
Bueno, no me interesan los detalles. Era simple curiosidad. No quiero saber si era hermosa o elegante. Sería demasiada presión para mí.- bromeó ella.- Entonces, ¿para cuando sería el viaje?
Creo que para dentro de dos semanas- respondió él.
La cena terminó sin mayores contratiempos y después del postre, un empalagoso mousse de chocolate, Tsubaki se acercó a Makino, mientras sacaba las llaves de su auto de su cartera.
¿Podríamos vernos mañana, Tsukushi-chan?
Claro. No tengo nada planeado para mañana.
Entonces, vámonos de compras. Juntémonos a las 3 en la plaza de comidas del Centro Comercial X. Dame tu teléfono, por si nos perdemos o sucede algo.
Ok.
Al día siguiente ambas se encontraron en el lugar acordado.
Quiero ver una tienda en donde me contaron vendían unos cojines traídos directamente desde África. Creo que son bordados a mano, una delicia.
Está bien. Vamos-le respondió Tsukushi y ambas empezaron a caminar por el laberinto de tiendas y pequeños comercios del centro comercial. Mientras revisaban los cojines, que tenían pequeñas conchitas y piedras de colores incrustadas, a los que Makino no encontró muy convenientes para recostarse sobre ello, por el riesgo de enterrarse alguno de los adornitos, Tsubaki le preguntó de improviso:
¿A ti te gusta Tsukasa, cierto?- Le pregunta dejó sin respiración a Makino.
Soy una persona muy observadora y puedo sentir que hay algo especial entre ustedes dos. ¿Están viéndose en secreto?
¿De qué están hablando, Tsubaki-neechan?- le dijo ella sonando sorprendida.- Estoy saliendo con Rui y soy amiga de Shigeru. ¿Qué sin sentido es ese?- le reprochó.
Me he fijado en cómo te mira Tsukasa. Nunca lo había visto así con alguna mujer. Y debo confesarte que me alegra verlo así. No importa si quieres ser su amante. Si de mí depende, Shigeru no se enteraría nunca. Pero creo que lo mejor es que lo sepa de un comienzo. Las cosas claras mantienen la amistad, dicen por ahí- le dijo sonriendo.
¿Cómo te atreves a insinuar eso, Tsubaki?- le dijo replicó ella molesta- Yo nunca haría algo semejante. Y si realmente crees que Tsukasa tiene otras intenciones conmigo, cortaré las relaciones definitivamente- dijo en tono enérgico.
No te preocupes. Yo no diré nada. Pero si necesitas mi ayuda cuenta conmigo.- dijo y no volvió a tocar el tema. Siguió mostrándole cojines e incluso Makino compró uno.
Fin del capítulo 11.
Nota de la autora: Me costó casi dos semanas terminar este capítulo. Sufrí una especie de laguna creativa. Creo que la historia se pegó un poco. Espero poder desempantanarla en el próximo capítulo.
