Capítulo 12

Un encuentro fortuito.

Makino se sentía un poco frustrada. Tenía un montón de energía acumulada y su nuevo estilo de vida no le permitía canalizarla de la forma en que estaba acostumbrada. Antes estaba siempre muy ocupada por lo que no tenía mucho tiempo para meditar lo que ocurría a su alrededor. Ahora con todo el tiempo libre del mundo a su disposición, empezó a desesperarse al pensar en las repercusiones que tendrían sus actos. Un solo instante imaginando lo que podría ocurrir si todo se descubriera, hizo que quedara en un estado semi-catatónico. Se quedó sentada en la cama mirando hacia el vacío con la mente en blanco. Cuando regresó en sí, miró el reloj. Habían pasado casi dos horas. Se levantó enérgicamente y poniéndose un par de zapatillas, tomó las llaves del auto y su bolso y salió del departamento.

Se estacionó en un edificio de estacionamientos céntricos y poniéndose una chaqueta salió a caminar entremedio del mar de gente. Vagó largo rato hasta que sus pies la llevaron a un lugar que solía frecuentar en su primer año de universidad. Un centro de entretenimientos electrónicos. Cuando aún estaba en el colegio no podía permitirse ir a uno de esos lugares. Siempre estaba demasiado ocupada estudiando o trabajando. Pero cuando entró a la Universidad, los estudios eran más relajados y además al abandonar su hogar y conseguir un crédito para pagar los estudios, tenía más tiempo libre para divertirse. Por eso se había dejado arrastrar por sus nuevas compañeras y se había vuelto fanática de las máquinas de baile. En esa época solía bailar horas enteras, ya que lo encontraba un método efectivo para mantenerse en forma ya que había dejado de practicar deportes. Se sacó la chaqueta y enrollándola, la dejó en el suelo junto con su bolso, a un lado de la máquina. Echó un par de monedas y eligió su canción favorita. 1 minuto y medio más tarde, la máquina se reía de ella y le decía que debía intentarlo mejor la próxima vez. Había escogido un nivel de dificultad muy alto y ella estaba fuera de práctica. Así que sacó más monedas y las echó a la máquina, eligiendo esta vez un nivel más fácil.

Ella estaba muy por sobre el promedio etario de los que estaban en ese momento en el lugar. Usualmente los no-adolescentes se reunían en el sector de los juegos de video de lucha o de pistolas, mientras que los que requerían más esfuerzo físico reunían a los más jóvenes. Así que Makino llamaba bastante la atención con su ropa de buena clase y su look un tanto sofisticado para el lugar. Los chicos comenzaron a reunirse en torno a ella y empezaron a vitorearla cuando empezó a elegir las canciones de mayor dificultad y a pasarlas con el puntaje máximo. A la sexta canción ya se sentía agotada. Sudaba y jadeaba por el cansancio, pero aún sentía ánimo para seguir bailando. Un chico se subió a su lado y la retó a un duelo, pero ella le ganó sin dificultad. Así que pronto todo el mundo en el centro estaba mirándola. Incluso algunos peatones la miraban a través de la vitrina. Entre ellos un joven alto vestido de ejecutivo que pasaba por ahí para encontrarse con un cliente en un restaurante céntrico y había decidido caminar para evitar el atochamiento de las calles céntricas. Se detuvo cuando por el rabillo del ojo vio a una cara familiar saltando afanadamente en una máquina de baile en un centro de entretenciones electrónicas. Se quedó paralizado mirándola sin atinar a nada. Cuando terminó la música y la máquina dio el resultado, otro puntaje máximo, la gente alrededor comenzó a aplaudir y él se acercó y la llamó a voz en cuello:

¡Makino!

¡Domyouji!- le respondió Makino que al voltearse al escuchar su nombre lo vio, resaltando entre todos los chicos que había a su alrededor- ¿Qué haces aquí?- No podía ocultar su sorpresa. De todos los lugares, justo tenía que encontrárselo ahí. Realmente no se sentía con ánimo para fingir y comportarse toda amable y educada. Se bajó de la máquina y se acercó a él, recogiendo sus cosas del suelo.

Pasaba por aquí y te vi por la vitrina. No sabía que tenías pasatiempos tan...- buscó una palabra apropiada pero no encontró ninguna. Sonrió lentamente y se alzó de hombros.- Estoy muy sorprendido.

Siempre vengo aquí. Es más divertido que ir al gimnasio.- le dijo escuetamente, limpiándose el sudor de la cara con un pañuelo desechable que sacó de su bolso.

Yo iba a cenar con un cliente. ¿No quieres acompañarme?- le dijo con tono amable. Parecía divertido con esta faceta escondida de Makino.

No creo estar vestida de manera adecuada para alguno de tus clientes, sin mencionar que no estoy de ánimo para ser una acompañante atenta.- le dijo ella, saliendo hacia la calle.

A mí no me importa tu facha. Además la cena no es más que un trámite, ya que no tocaremos ningún tema de trabajo. El sujeto en cuestión me pidió un momento para conversar algo importante, según dijo, pero debe ser alguna cosa relacionada con una fundación de beneficencia. Sino no me explico porqué no le pidió una cita a la secretaria.- dijo sonriendo. A Makino le sorprendió el tono suave y amable de Tsukasa. Él solía ser más frío y pesado al hablar, pero ahora daba señales de estar especialmente atento con ella. Sin embargo la idea no la tentaba mucho.

No creo que sea buena idea. Estoy toda sudada y no me gustaría entrometerme en tus asuntos.- dijo con un tono falsamente avergonzado.

No te preocupes por eso. Aún sudorosa te ves bien. Además no es muy lejos de aquí.- y sin decir más, empezó a caminar, esperando que ella lo siguiera. Así fue. Ella lo siguió un poco molesta con él, quien se tomaba atribuciones y ni siquiera la dejaba decidir. Se apuró y se puso al lado de él.

Te advierto que no estoy en ánimo de ser amable con nadie. Y que últimamente estoy con el gusto un poco extraño, así que más te vale que sea un buen restaurante.- le dijo molesta.

Yo nunca como en malos lugares- le dijo él, serio. Llegaron al lugar que era muy reconocido, tanto por la gastronomía como por la moderna arquitectura. Domyouji dijo su nombre en la entrada y el Maître lo guió hasta una mesa cerca de los pilares centrales. Se sentaron a la mesa.

Aún no ha llegado y eso que vengo un poco atrasado- observó Tsukasa un poco molesto.

¿Quieren beber algo?- le preguntó el mozo.

Yo quiero una copa de vino blanco, bien frío- pidió Tsukasa.

Yo, cerveza. Heineken, bien helada.- dijo Makino. Tsukasa la miró sorprendido. Probablemente cerveza no era lo más adecuado pero no dijo nada. El mozo se marchó a buscar las bebidas.

Te noto un poco distinta. ¿Te pasó algo?- le preguntó cruzando los dedos de sus manos frente a él. La miró ceñudo, parecía realmente preocupado.

¿Yo? Estoy perfectamente. ¿Por qué preguntas?

Estabas bailando sobre esa máquina como poseída. La gente normal no hace eso.

Que no haga lo que haces tú, no significa que no sea normal. ¿Acaso crees que es normal trabajar todo el día, y el tiempo libre pasarlo encerrado en el departamento? Yo hago lo que la mayoría de la gente hace. Salir a divertirse. Comer, caminar, relajarme. No veo que hay de anormal en todo eso.

Sin duda esa es una actividad normal para alguien de 15 años, que no tiene ninguna responsabilidad, ninguna preocupación. Pero no creo que tú estés en la edad de tener ese estilo de vida.- replicó Tsukasa con tono severo.

¿Me estás llamando vieja? ¿O me estás diciendo que tengo actitud infantil?- preguntó Tsukushi, alzando el tono de voz.- Gracias al cielo ninguna de tus insinuaciones me ofende en lo más mínimo- dijo sonriéndole- Porque efectivamente no tengo responsabilidades ni preocupaciones. Soy joven y tengo la libertad de hacer lo que quiera con mi vida. Podría vivirla alocadamente si quisiera, o podría encerrarme en un monasterio a meditar y a nadie le importaría un comino. Por eso, te digo que estoy perfectamente, porque tengo lo que más quiero en el mundo: libertad para hacer lo que quiera.- dijo con tono satisfecho, reclinándose en la silla.

No creo no le importe a nadie. Probablemente tu familia se pasa preocupada por ti- dijo Tsukasa, no dispuesto a perder en la discusión.

Te equivocas. A ellos les da lo mismo lo que yo haga. Hace años que no tengo noticias de ellos ni ellos de mí. Cada uno por su lado, y así todos felices. Ya te quisieras tú la libertad que tengo yo en mi vida. La libertad de faltar al trabajo, de ir donde quiera.- le dijo con tono triunfante y mirándolo intensamente.

¿Te das cuenta de que no eres normal?- le dijo con tono amargado.- ¿Conoces a alguien más que tenga la misma libertad de que hablas? Sin embargo no creo que sea justo coartar tu libertad. Que no sea normal no significa que sea malo.- le dijo esbozando una suave sonrisa.

Lo que no es justo es que tú te quedes tan tranquilo sabiendo que la vida que llevas no te hace feliz.- dijo ella con vehemencia. Él la miró sorprendido, estaba por responder cuando una voz lo interrumpió.

Sr. Domyouji. Disculpe llegar tarde.- Dijo el hombre mayor inclinándose ligeramente. Makino se sobresaltó al verlo, era el Sr. Tanaka.

No se preocupe Sr. Tanaka. Por favor tome asiento. ¿Qué desea tomar?- le dijo Tsukasa cortésmente.

Una copa de vino blanco para comenzar.- dijo el Sr. Tanaka. Miró a Makino pero no dio ninguna señal de haberla reconocido.- Supongo que esta señorita es su prometida, Ookawahara Shigeru- dijo sonriendo.- No había tenido el placer de conocerla, mucho gusto- añadió. Makino lo miró sorprendida y volteó hacia Tsukasa para ver su reacción. Tsukasa también estaba sorprendido, pero en seguida sonrió.

Así es. ¿De veras no la conocía?- preguntó con tono divertido.

No. No pude asistir a la fiesta de su compromiso ya que me encontraba fuera del país en esa época y soy muy malo para leer la sección de vida social de los periódicos. Pero debo decir que hizo una elección muy sabia. Es una señorita muy hermosa.

Muchas gracias- respondió Tsukasa sonriendo. Makino lo miró asombrada y sonrió para sus adentros. Decidió seguir con el juego.-Bueno, cuénteme para qué quería que nos reuniéramos.- preguntó mirando al hombre mayor.

Bueno, la verdad es que no es exactamente un tema de negocios, por lo que no encontré conveniente que nos viésemos en la oficina. Si no le importa que continúe, delante de la señorita...- dijo el Sr. Tanaka inclinando la cabeza hacia Makino.

Entre mi novia y yo no hay secretos- respondió Tsukasa tomando la mano de Tsukushi. Ella se sobresaltó, pero sonrió y trató de no verse incómoda. Pensó que quizás el Sr. Tanaka quería hablar algo con Tsukasa que no quería que ella supiera. O quizás quería decirle algo que Shigeru no debería saber y como ella estaba jugando ese papel no podía decirlo al frente de ella. Pensó por un momento y decidió levantarse al baño.

Iré a retocarme al baño, ¿por qué no me pides una ensalada ligera?- dijo sonriéndole mientras se levantaba. Tsukasa asintió y ella caminó hacia el baño. Se sentó dentro de un cubículo y esperó un par de minutos. Luego se miró al espejo, se lavó la cara y se peinó el cabello. Se veía más fresca y animada. Se preguntaba que jugada estaría haciendo el Sr. Tanaka y qué significado tenía el que ella asumiese el rol de Shigeru. No quiso meditarlo más y volvió a la mesa.

Ambos hombres estaban callados mirándose seriamente. Ella se sentó y el Sr. Tanaka le sonrió.

Temo que debo marcharme. Ha sido un placer conocerla Srta. Ookawahara.-dijo levantándose de la mesa.

¿Ya se marcha, Sr. Tanaka?- le preguntó mirándolo sin entender que ocurría.

Tengo compromisos que me aguardan. Espero que piense en lo que le dije Sr. Domyouji.- Y sin más se marchó. Makino miró a Tsukasa y este se veía más bien molesto. En ese momento el garzón trajo dos ensaladas césar y las puso frente a ellos.

Itadakimasu- dijo en voz baja y comenzó a comer. Makino hizo lo mismo. No dijo nada y decidió no preguntarle lo que había pasado. Probablemente luego, el propio Sr. Tanaka se lo contaría. Cuando iba en la mitad del plato, quiso alivianar el ambiente.

¿Sabes que me ocurrió cuando fui al baño?- le preguntó Makino riendo.

No, ¿qué cosa?- le dijo Tsukasa curioso.

Cuando tiré la cadena, al parecer, el baña estaba tapado o algo así, pero el agua salió por arriba de la tasa, mojando todo el piso. Me dio mucho miedo y mi primera intención fue escapar. Sin embargo, me di cuenta de que hay cámaras en los espejos. Así que tuve que llamar a alguien encargado del aseo para que limpiara. Sentí mucha vergüenza al ver a la pobre mujer que barría el agua del lugar y quise darle una propina, pero no tenía mi cartera a mano, así que le regalé mi reloj.

¿Le regalaste tu Cartier?- le preguntó asombrado.

Así es.- En realidad había salido sin reloj de la casa, pero como llevaba mangas largas, probablemente él no lo había notado. Tsukasa se rió de buena gana pensando en el susto que Makino sintió al ver el agua inundar el baño. No siquiera pasó por su cabeza que ella lo había inventado todo sólo para subirle el ánimo.

Cuando terminaron de comer, y Tsukasa pidió la cuenta, le dijo a Makino:

Tengo la tarde libre y había pensado pasar a una librería a comprar algunos libros. Si no tienes nada mejor que hacer, quizás querrías acompañarme.- Ella lo miró un rato sin contestar. La divertía la formalidad que usaba para invitarla. ¿Podría esto contar como una cita? Dadas las circunstancias de ambos, lo dudaba, sin embargo no podía negar que le atraía la idea de pasar la tarde con él.

¿Y podemos pasar después a comprar películas? Me contaron de un lugar especializado en cine francés.

Por supuesto- dijo él con una sonrisa. Salieron del restaurante y una fría brisa los envolvió. –¿No sería mejor que llame un taxi? Está un poco helado.

No es necesario. Si me dejas tomarte el brazo, estaré bien.- le respondió ella. Él ahuecó su brazo y ella lo cruzó a la altura de su codo. Se acercaron un poco y caminaron hacia el centro.

El ocaso los alcanzó mientras estaban sentados en un banco. Estaban exhaustos. Habían pasado la tarde entera comprando y caminando de aquí para allá. Lo habían pasado muy bien, y Makino se había reído como loca ante la cara de incredulidad que ponía Tsukasa cuando ella le propuso entrar a una tienda de segunda mano.

Pero ahí venden cosas que otra gente ya ha usado. ¡Venden incluso ropa!- le dijo frunciendo la nariz en señal de asco.

Por supuesto. Y es eso lo que las hace divertidas. En ninguna tienda en las que compras podrás encontrar algo como eso- le dijo apuntando hacia la vitrina. Había un vestido plateado hecho de pequeñas piezas de metal, que parecía sacado de una película de los setenta. Era muy probable que ese vestido fuese efectivamente de esa época. -Vamos, quiero probármelo- le dijo tomándolo de la mano y arrastrándolo hacia adentro. Mientras Makino hacía que el vendedor sacase el vestido de la vitrina, Tsukasa le decía:

¿Estás segura de que los han desinfectado?

¿Dé que estás hablando? No querría ponerme algo que oliese a insecticida. Vamos, Tsukasa, no me voy a enfermar por ponerme un vestido que alguien utilizó por última vez hace 30 años.- Le dijo entrando en el pequeño cubículo para desnudarse y ponerse el diminuto vestido. Después de unos minutos abrió la cortina y se paseó delante de Tsukasa. Era un vestido extremadamente provocativo. Estaba amarrado al cuello y dejaba la espalda al descubierto y la mini-falda era realmente corta, justo como se usaba en esa época. Además como estaba formado por pequeños trocitos de metal, se ajustaba perfectamente al cuerpo menudo de Makino. – Creo que está un poco osado...- Le dijo tratando de descifrar la mirada de Tsukasa. Él la miraba con los ojos muy abiertos y los labios apretados. Pero no decía nada. – No creo que pueda utilizarlo así, pero si me pongo un pantalón de gasa negra abajo, creo que le dará un poco más de recato, ¿no crees?- Tsukasa seguía sin decir nada.- ¡Oye! ¿Porqué no me contestas cuando te hablo?- le preguntó un poco molesta.

Bueno... Yo... esto... creo que te queda fenomenal.- dijo él mirando hacia otro lado mientras se sonrojaba. Ella rió.

¿Te imaginas la cara de la gente si fuese vestida así a la fiesta anual de la corporación? Las señoras saldrían escandalizadas y a los hombres habría que cerrarles la boca.- El asintió con la cabeza y tomó unas gafas que habían sobre un aparador.

¿Cómo me quedarían éstas?- le dijo y ella se rió al ver una especie de Elvis ultra delgado.

Ahora estaban sentados en ese banco en un parque en el que parecían haber exclusivamente parejas, haciéndose arrumacos. Makino se sentó un poco más cerca de Tsukasa y apoyó la cabeza en su hombro. Él pasó el brazo por detrás de su hombro, abrazándola.

Qué rico se siente estar así...- dijo Makino sonriendo.

A veces me pregunto que habría sucedido si nos hubiésemos conocido antes.- dijo Tsukasa con una voz que dejaba entre notar algo de tristeza y quizás un poco de resignación. Makino giró la cabeza sonriendo.

Probablemente hubiésemos termina de la misma manera en la que terminaremos ahora.- dijo con expresión serena. Tsukasa no entendió muy bien lo que quiso decir, pero el tenerla tan cerca de sí, a no más de un palmo de su cara, hizo que perdiera la concentración en lo que decía. Sólo podía pensar en sus labios. Lentamente bajó su cabeza y se acercó a ella, hasta que se rozaron los labios. Makino se acercó más a él y se unieron en un dulce beso.

Fin del Capítulo 11.

N. de la A.: UF... Tuve un verdadero bloqueo, que unido a la absoluta falta de tiempo, hizo que atrasara este capítulo más de lo aceptable. Pido disculpas a todos aquellos que siguen mi historia. Quiero agradecer especialmente a Laurixi, quien con el review que me envió, hizo que me motivara a seguir escribiendo. Espero les guste el giro que están tomando las cosas y estén atentos, que como saldré pronto de vacaciones, estaré escribiendo más que nunca.