Capítulo 14 El viaje Parte Inicial

¿Cómo que no alcanzarás el vuelo?- dijo Makino por su teléfono móvil, frunciendo el ceño.

Lo lamento muchísimo, pero mi padre me pidió que asistiese a una reunión en su lugar. Mi padre nunca me pide esas cosas, así que estoy seguro que está en algún apuro.- dijo Rui con voz compungida.

¿Entonces no viajarás a Canadá?- preguntó Makino con voz resentida.

Por supuesto que sí, la reunión es a las tres. Tomaré el vuelo de medianoche. Estaré en Canadá unas cuantas horas después que tú.- dijo él con voz consoladora.

Entonces esperaré ese vuelo- resolvió ella.

No. No hagas eso. Ya estás en el aeropuerto. Además Tsukasa estará esperando en el aeropuerto de Toronto. Si lo dejas plantado, se pondrá de muy mal humor, y eso echará a perder el fin de semana. Además Shigeru viajará contigo.

¡Ella tampoco ha llegado!- gritó Makino por teléfono y todas las personas que estaban a su alrededor se voltearon a mirarla.

¿Cómo que no ha llegado? ¿Estás hablando en serio, Tsukushi?- preguntó realmente sorprendido.

La llamé al celular pero no me respondió. Llamé a su casa y no contesta nadie. Me pregunto si todo confabula en mi contra para que este viaje sea un desastre.- dijo ella en tono lloroso.

La llamaré yo, te devuelvo la llamada en unos minutos.- dijo y cortó. Makino levantó su mano y llamó al mozo. Le pidió un café. Ya había ingresado el equipaje al vuelo y aún le quedaban 15 minutos antes de tener que ingresar a Policía Internacional.

Cuando terminaba su café el celular sonó. Era Rui.

Logré contactarme con Yamashita, el chofer de Shigeru.- dijo con voz agitada.- Dice que Shigeru se cayó de las escaleras al bajar con las maletas y que tiene un tobillo quebrado.

Dios Mío. ¿Está en el hospital?- preguntó Makino realmente preocupada.

Si. Está dormida con sedantes por el dolor. Sin embargo, Yamashita dijo que no era algo grave, que la habían enyesado, pero que como estaba dormida no pudo responder el teléfono. Creo que ella querría que viajásemos de todas formas.

Yo no creo que sea correcto. Además me gustaría ir a verla al hospital- dijo Makino levantándose y dirigiéndose a la caja.

Yo creo que ella se sentiría muy mal si viese que el 44#Ntfi 4444 44444444444444444444¨3)チÐ0§áfþ44448fþ8fþfþfþ44444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444ve y súbete a ese avión. Nos veremos mañana.- y sin decir más le colgó. Makino se quedó perpleja sin saber que hacer. Guardó la billetera en su bolso de mano y sacó su pasaporte. Entró a Policía Internacional y desconectó su móvil.

12 horas más tarde aterrizó en Toronto. Tsukasa los estaba esperando como habían pactado.

¿Y los otros?- preguntó al verla sola.

Rui tuvo una reunión de última hora y tomará el vuelo de media noche. Shigeru tuvo un accidente y se quebró un tobillo. No podrá venir.- dijo con tono relajado. El vuelo le había servido para pensar mucho y estaba más relajada. De hecho, estaba dispuesta a pasarlo bien. Tsukasa frunció el ceño. Por un momento cruzó una extraña idea por su cabeza. ¿Y si ella hubiese planeado que las cosas resultaran así para poder quedarse solos? Era un pensamiento inquietante y lo desechó al instante.

¿Se hizo daño?- preguntó.

No, está bien. Insistió en que lo pasásemos bien por ella- mintió Makino. No tenía ganas de preocuparlo más de la cuenta. - ¿Quién vendrá mañana a recoger a Rui?

Mandaré al chofer. ¿Quieres recorrer la ciudad o prefieres que nos vayamos directo al rancho?- preguntó mientras tomaba las maletas de las manos de Makino y salían del aeropuerto. El chofer se las recibió y las metió en la cajuela.

Creo que prefiero irme a descansar. Fue un vuelo largo. Recorreré la ciudad antes de regresar a Japón.- respondió mientras se metía en la limusina.

La casa vacacional que los Domyouji tenían en Canadá estaba ubicada en Ontario a 1 hora y media al este de Toronto. El predio tenía 100 hectáreas y tenía un estanque que en invierno se congelaba, donde Tsukasa había practicado patinaje desde pequeño. También estaba cruzado por un río, que también se congelaba en la época. El resto del lugar estaba repleto de bosques, además de algunas casetas de auxilio. También había un pequeño cerro con pendiente suficiente como para practicar esquí. En verano, el lugar era un predio con exuberante vegetación y ofrecía múltiples entretenimientos como cazar pájaros o renos, o algunos deportes acuáticos en el estanque. Sin embargo los Domyouji siempre la visitaban en invierno. Había algo de sublime en el lugar cuando estaba cubierto de nieve. Cuando era pequeño solía visitar el lugar con sus amigos, los F4, durante el año nuevo, pero hacía varios años que eso no se repetía.

El trayecto en auto le encantó a Makino. La asombró la amplitud del paisaje. Amplias praderas, anchos ríos, altas montañas a lo lejos. Casi no habló con Tsukasa. Él parecía molesto por algún motivo y se mostraba distante con ella. Ella eligió ignorarlo. Aún así un viaje de 1 hora y media era muy cansador, sobre todo para Makino, que venía bajándose del avión por lo que Tsukasa le pidió al chofer que parase en una pequeña ciudad vecina para almorzar. El chofer entró a la ciudad y manejó hasta el centro, donde se detuvo en el que parecía ser el mejor hotel de la ciudad. Como la mayoría de las ciudades canadienses, ésta era una ciudad limpia y ordenada y bastante pequeña, sin muchos edificios altos. El hotel era bastante sencillo y su restaurante mas bien discreto. Sin embargo, Tsukasa no parecía muy exigente. Cuando llegó el maitre Makino le pidió un plato de cerdo acaramelado con guarnición de arvejas. Tsukasa, a su vez, ordenó pavo relleno con puré suizo. Poco a poco fue olvidándose de lo que lo molestaba, el que todo apuntaba a que ella había planeado este viaje para que se quedasen los dos solos. Sin embargo se divirtió al ver como los otros comensales la miraban. A pesar de la falta de sueño se veía hermosa, tan pequeña y delicada para los estándares occidentales que parecía una niña al lado de las otras mujeres que se encontraban en el restaurante. Cuando notó que uno de los hombres de la mesa de al lado la miraba embobado, Makino frunció el ceño y miró hacia su plato sonrojándose un poco. Tsukasa encontró el gesto encantadoramente pudoroso y casi como por impulso le tomó la mano. Ella se sorprendió y dejó de comer, mirándolo a los ojos.

Si Shigeru estuviese aquí no estarías haciendo esto. Lamento mucho que no haya podido venir, sin embargo eso no cambia nada. Rui estará pronto entre nosotros y no creo que sea conveniente que malentienda las cosas.- dijo ella sin retirar su mano.

Lo lamento, no quise incomodarte.- respondió Tsukasa retirando su mano lentamente, como si en realidad no quisiera dejar de tocarla.

¿Y cómo van los negocios?- preguntó Makino, intentando cambiar el tema.

Todo en orden. La oficina ya está lista y las instalaciones han finalizado correctamente. Tuve que hacer una entrevista de personal para seleccionar a las secretarias y al asistente, obviamente todos ya habían pasado por las preliminares que había efectuado Nishida, la mano derecha de mi madre. Eso se traduce en mujeres, todas con post-grados en economía, sobre los 40 años y por sobre todo feas. Me pregunto si ese último requisito es para que no caiga en la tentación de tener un affaire con alguien de la oficina. ¡Cómo si yo fuese ese tipo de hombre!- dijo Tsukasa, poniendo especial énfasis en la última parte. Makino se sorprendió al escucharlo. No había pensado que quizás la reticencia de Tsukasa hacia ella, no se debía a que quisiera respetar su compromiso con Shigeru sino más bien a una especie de timidez ante las relaciones amorosas. Quizás se comportaba frío y distante con las mujeres porque no sabía como comunicar sus sentimientos. Estaba segura de que aunque las secretarias de la Corporación Domyouji fuesen todas ex -reinas de belleza, él sería completamente incapaz de seducir a alguna de ellas. El asimilar esa información la enterneció. En el fondo, tras esa facha de hombre de mundo, refinado, elegante y serio, había un adolescente en cuestiones de relaciones humanas.

Ya veo. ¿Y la elección de asistente, ¿Qué tipo de personas había?- preguntó Makino, dejando que él hablase todo el rato.

Pues eran todos hombres que me doblan la edad, todos americanos descendientes, uno de irlandeses, otro de alemán, dos de ingleses, y uno cuya madre es japonesa. Finalmente elegí al alemán. En un principio pensé en el que tenía sangre japonesa, pero francamente no creo que sea buena idea. Se supone que podría comprenderme mejor, entender mis códigos y conductas, pero precisamente por eso lo deseché. Creo que prefiero ser en la oficina el jefe extraño y que nadie logra comprender del todo. Así nunca se relajarán y funcionarán siempre eficientemente. Cuando uno logra comprender a las personas, comienza a bajar la guardia y hay más posibilidades de cometer errores. Por eso elegí al alemán. A pesar de ser americano de tercera o cuarta generación, aún mantiene esa pulcritud que tanto me gusta, es como si fuesen organizados genéticamente- dijo apartando el plato de sí y cruzando las manos frente a sí. Makino sonrió.

Así que te gusta que todo sea perfectamente ordenado y organizado.- dijo con un tono un poco burlón.

Así es. Que todo funcione según haya sido estimado por anticipado.- respondió él, al parecer sin notar el tono de ella.

Pero te das cuenta de que estamos en América. Aquí las cosas no funcionan igual que en Japón.- continuó ella.

Eso lo sé. Pero como yo soy el jefe, las cosas funcionarán tal y como yo lo ordene.- dijo con un tono resuelto. Ella no quiso continuar con el asunto. Era absolutamente exquisita la forma en que él defendía los argumentos sin flexibilizarse en ningún momento. Exactamente igual que un niño.

Cuando el mozo llegó a tomar la orden de los postres, Tsukasa le dijo a Makino que tenía algo preparado en su casa, así que mejor comerían el postre allá. Así que tras pagar salieron del restaurante y continuaron con el viaje.

Al llegar a la casa de veraneo, Makino se dio cuenta de que la palabra "casa" no era apropiada. "Mansión" era más acertada. Aunque la arquitectura del lugar no era exactamente sofisticada, sino más bien rústica, ya que estaba todo construido en madera. El edificio debía tener unas 20 habitaciones y po44#Ntfi 4444 44444444444444444444¨3)チÐ0§áfþ44448fþ8fþfþfþ44444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444444alón principal donde había grandes sofás y sillones tapizados con pieles. Era un lugar sumamente acogedor. Tsukasa le indicó a una de las criadas que llevase el equipaje de Makino a la habitación que le habían designado mientras tomando por el codo a Makino la guió hacia un pequeño salón lateral donde había una mesa y algunas sillas. Probablemente se trataba de una sala para tomar Té. De inmediato llegó una criada y Tsukasa le pidió que trajese el postre que habían preparado. Mientras Makino comentaba lo acogedora que era la casa y lo mucho que le gustaba el lugar, llegó la sirvienta con el carrito y los paltos servidos con mousse de chocolate y caramelo cristalizado encima. Tsukasa entró a otra habitación que estaba al costado de la sala de té y regresó con una botella de whiskey. Tras servirle un vaso a Makino y uno para él mismo, brindaron.

Para que este fin de semana sea igual que este mousse de chocolate, dulce pero intenso.- dijo Makino.

Salud, por tu estadía en mi casa.- respondió él y bebieron.

Aunque se sentía un poco mareada, Makino no quiso ir a dormir, para así acostumbrarse al nuevo horario. Aunque ya estaba oscureciendo, Tsukasa insistió en llevarla a ver el estanque. Estaba relativamente cerca y se llegaba por un camino bien iluminado. Al llegar al estanque, las luces del ocaso ofrecieron un espectáculo sobrecogedor. El estanque un poco más pequeño que un lago, pero aún así muy amplio, congelado y los cerros al fondo reflejaban las luces emitiendo miles de destellos. Sin darse cuenta, se aferró del brazo de Tsukasa en busca de su calor. Volvieron así, del brazo. Tsukasa le mostró la casa, con los otros 3 salones, las habitaciones principales, las de invitados y la biblioteca. Makino notó que el cuarto que le habían asignado era el que tenía la mejor vista.

Después de cenar, Makino ya no soportaba el cansancio, así que se fue a dormir cerca de las 10 de la noche. Se suponía que Rui llegaría en la madrugada, así que le pidió a la sirvientas que la despertaran temprano en la mañana. Le deseó las buenas noches a Tsukasa y se fue a su cuarto. Se dio una ducha, se secó el pelo y tras ponerse apenas el pijama, se durmió profundamente.

Fin del Capítulo 14

N. de la A.: Me costó escribir este capítulo, tuve que re-escribirlo en varias partes (cosa que nunca hago) porque me resultaba sumamente aburrido. Espero que haya quedado bien. Agradezco de todo corazón los reviews. No saben el ánimo y la fuerza que me dan para seguir escribiendo. Con respecto a la historia, creo que en los próximos capítulos aparecerán contenidos para adultos. ¿Deberé cambiar la censura?

Con respecto a Makino, en el fondo ella es una buena chica. Parece que la he pintado demasiado calculadora y fría, pero ella sabe que lo que hace no está bien. Por eso tiene todos esos dilemas y conflictos dentro de ella. Los personajes deberán sufrir, como en toda buena historia de amor, pero creo que es la única manera de escribir una historia interesante.

El próximo capítulo está basado en una historia real, que le ocurrió a un vecino mío que venía de Canadá. Además tengo que darle crédito a otro fic que estoy leyendo, basado en el manga "Blade of the Immortal" o "Mugen no juunin", llamado Abstinence Education, donde aparece una escena similar (por cierto ese fic, tiene casi exclusivamente contenido para adultos, pero chequéenlo de todas formas, es mi favorito).