Bueno... es posible que alguna piense "pero esta tía se está volviendo loca?". Cuando escribí Tres Segundos no pensé en una continuación, simplemente pensé que sería un short que se quedaría ahí para los restos como dicen las sevillanas (Angy y Sandra) pero mi profesor particular, consejero sobre escritura y aliado en el messenger , o sea, Morgan, me dijo que había quedado abierto, que esto necesitaba una segunda parte. Tenía razón, lo había meditado pero no pensé en que fuese posible hacerlo. Al final me decidí y más que una segunda parte espero que esto sea un pequeña trilogía Huddy. Así que os presento la versión House de todo esto. Lo publico seguidamente porque hacerlo en otro post sería un caos y no seguiría un orden muy lógico...

Este va por todas esas personas a las que les gustó Tres Segundos. Absolutamente todas y "todo". Espero no defraudar a nadie con esta parte. Miles de gracias a Morgan por esa corrección y esa clase particular de anoche.

Diferente.

- ¿Alguien como tú?

Por supuesto no podía estar pensando en alguien como él. ¿Quién querría engendrar un hijo suyo? La sola idea, el ligero pensamiento, le producía escalofríos. No. De ninguna de las maneras. Aquello era demasiado descabellado y retorcido, incluso para él.

- Alguien que te guste.

Y él no era del tipo de personas que gustaba a la gente. No ignoraba el hecho de que sus comentarios sarcásticos e ingeniosos podían divertir a muchos, pero gustar era algo que no ocurría a menudo. Prácticamente nunca. No era un ofrecimiento. Pronunció aquellas palabras con todo el peso y el significado que se merecían. Sí podía elegir los genes, debía ser cautelosa. No pensó en las consecuencias de sus palabras. Solo quería que produjesen un efecto racional en ella.

Cuando descubrió su plan para quedarse embarazada, todo lo que estaba haciendo le sorprendió. A veces, olvidaba que otros sí son humanos y que tienen emociones y deseos más allá de los suyos, tal vez porque éstos no fuesen comparables a los de los demás. Podía respetar que quisiese ser madre, pero los métodos para llegar a lograrlo le parecían, cuanto menos, inútiles e ilógicos. Tratándose de ella, esperaba mucho más. Deseaba que su instinto maternal no tomase el control. Si de verdad había confiado en que se mantuviese callado, es que estaba más loca de lo que pensaba. La haría reaccionar. No podía reducirlo todo a una probeta. Su futuro valía más que un simple tubo de plástico y quería que lo supiese. Debía saberlo.

Al darse cuenta de que había entrado en su despacho, levantó la vista hacia ella. No pensaba nada. El hecho de que estuviese frente a él en su despacho formaba parte de la rutina a la que se había acostumbrado, para bien o para mal.

- Gracias por las inyecciones.
- De nada.

Pero vio algo más en su mirada. Incertidumbre, inseguridad. Sabía que no se trataba de darle las gracias. Había algo extraño en ella, algo diferente que hacía que todo el aire a su alrededor fuese espeso, cargante, asfixiante. No hacía falta que le diese las gracias. Él lo sabía. Ella lo sabía. ¿Entonces por qué estaba allí?

Le dio la espalda. ¿Es que pensaba que huyendo de allí sería todo más fácil? Necesitaba saber. Era algo superior a sus fuerzas. Demasiado curioso.

- ¿Has venido solo para decirme eso?

Se giró. Cada vez entendía menos que ocurría. Era frustrante intentar averiguarlo a través de su mirada, de sus gestos, de todo lo que la rodeaba. Aquella mujer frente a él no parecía ser la misma. No parecía tener las mismas necesidades. Demasiado insegura para ser verdad. Demasiado distinta para ser ella.

- No.

Sintió un peso que le empujaba hacia el suelo. Toda la verdad que contenía ese "no". El deseo de ser madre condensado en ese monosílabo. No había ido allí para darle las gracias. Lo había entendido. Le descolocaba, le hacía sentir confuso, pero sabía cuál era la respuesta. Porque, aunque no conocía a la mujer que le miraba, la que hablaba era la de siempre. ¿Qué quería de él? Tenía miedo. Miedo a no ser capaz de responder. Miedo de no poder darla lo que necesitaba. No podía esperar de él más de lo que estaba dispuesto a darle. Ella lo sabía. Entonces¿por qué le preguntó?