Capitulo 3

-"Aquí no se puede fumar, señorita Imnes".

Del susto por poco se me cae el cigarrillo al suelo. Me volví intentando mantener la compostura y hacer q mis manos dejaran de temblar.

-"Vaya, creí q eso era cuando comenzaba el curso señor…"

-"Snape. Cierto, y creo q en las habitaciones privadas también se puede, siempre y cuando no lo haga con un alumno delante"

-"Tranquilo, no pienso meter a un alumno en mis habitaciones"-sonrei.

-"Me alegro de saber eso, estoy seguro de que muchos alumnos lo intentaran."-Me recorrió con una mirada q me dio escalofríos. Empecé a notar como me sonrojaba. En un intento de mostrar algo de autocontrol, apagué el cigarro y empecé a buscar excusas para irme de allí.

-"bueno, pedí el desayuno hace un tiempo, mejor me voy a desayunar".

Me fui esforzándome por no salir corriendo. Aunque los pasillos estaban fríos yo notaba q mi piel ardía. No es un hombre q saldría el los premios sonrisa de corazón de bruja, pero desde luego tiene algo. Su voz, no podía quitarme su voz de la cabeza, sus ojos, la forma de mirarme… Me detuve y me apoye en una columna, necesitaba calmarme. Nunca había perdido el control de aquella forma. ¡por merlin! ¡Me había puesto color tomate solo con una mirada!. Respire hondo y entre en el comedor. Mi tío Albus estaba ya allí.

-"Buenos días tío Albus"

-"Wenos días"-dijo sonriendo-"me alegra ver q no has perdido las buenas costumbres".

- "Realmente no se si madrugar es una buena costumbre, la gente q duerme mas parece disfrutarlo mucho".

-"No me refería a madrugar, sino a q has vuelto a llamarme tío".

Genial, estaba tan afectada q no vi venir una de las bromas del viejo. El debió notar algo, ya q la sonrisita q había en su cara no me gusto nada. Preferí ignorarle y dedicarme en pleno a mi desayuno. El comenzó a explicarme como iba el funcionamiento del colegio, los horarios y el salario q me iba a dar, que por cierto, he de reconocer q era muy sustancioso. Estaba a punto de levantarme e irme a mi habitación para acomodarla un poco mas a mi gusto, cuando mi tío me dijo:

-"Ah! por cierto Adri"

-"Albus Dumbledore, ¿le importaría llamarme por mi nombre completo?"

Mi tío pasó olímpicamente de mi comentario y prosiguió

-"El profesor Snape te enseñara el laboratorio y lo q será tu despacho después de la reunión. Cuando tu estudiabas aquí, era el de el profesor Stalinguer, creo q sabes donde esta. "

Y se fue silbando tan tranquilo. El echo de saber que pasaría ratos a solas, en habitaciones bastante oscuras, con la única persona que me trastornaba hasta el punto de volverme medio idiota cada vez que me miraba o simplemente, me hablaba, me ponía realmente nerviosa. Lo único que hacia que me tranquilizara era el imaginar las estanterías llenas de sustancias conocidas y bastante anti-eroticas q seguramente me posarían los pies en el suelo.

Tenia hasta las 12 para calmarme, respirar hondo y centrarme en lo q desde ese momento, seria mi trabajo. Me senté en mi escritorio y pensé en maneras sencillas de explicar a un niño de 11 años como se hace una poción revitalizante. Llegué a una conclusión: el trabajo de traducir en lenguaje sencillo las pociones más fáciles es asquerosamente complicado. Empecé pensando q era imposible q el alumnado tuviera un coeficiente intelectual tan bajo como para no entender una receta q hasta un chimpancé con los ojos vendados y atiborrado de alucinógenos haría a la perfección; pero luego volvieron a mi memoria varias explosiones y demás desastres en el laboratorio, tanto en los cursos de principiantes como en los estudios superiores. En realidad la teoría del laboratorio es muy sencilla, se divide en varios bloques:

-Ingredientes

-Receta

-Utensilios

-Tiempo

Creí, tonta de mi, que una vez aclarado ese punto, el resto seria mas fácil. Nada me preparaba para lo q es en realidad un montón de mocosos de 11 años con tendencia a los desastres… Merlin, es ahora cuando me doy cuenta de lo buena niña q fui…o de lo poco q aproveché mi niñez para hacer lo q me viniera en gana. Bueno, eso lo contare mas adelante.

La reunión estaba a punto de comenzar y mi corazón q hasta aquel entonces se había calmado un poco, volvió a volverse loco al verle otra vez. Cada vez q se aparecía casi sentía como mis neuronas se desconectaban y mi cerebro se quedaba inactivo. En fin, sentía como me volvía imbecil perdida. Lo único q fui capaz de decir fue un triste "Hola" con una voz algo temblona mientras mi cerebro no hacia mas q gritarme :"idiota, idiota, idiota…" . Después de andar unos momentos en silencio intente sacar tema de conversación. Por suerte, en aquel instante una bombillita se encendió sobre mi cabeza.

-"Usted era el anterior profesor de pociones ¿verdad? ¿q nivel tiene el alumnado en esa asignatura?"-mi voz, por suerte, sonaba mas normal.

-"bueno, nivel… lo q se dice nivel no hay mucho. Sobre todo tenga cuidado con Neville Longbotton, tiene tendencia a hacer todo al revés…obviamente, la casa slytherin es la mas destacada en la materia."

Una sonrisa de triunfo me vino a la cara. Slytherin. Creo q en el único punto en el q coincido con mi padre es en q un Slytherin lo es de por vida. Él debió de tomar mi sonrisa x un burla, ya q dijo con un tono más tirante:

-"a ver si lo adivino, ¿gryffindor?"

Me permití una risa corta

-"¡No! y Merlin me libre, aunque seguramente me hubiera evitado molestias si lo fuera. Toda mi familia perteneció a esa casa, yo soy la oveja negra."

El simplemente sonrió. Intente sonreír sin poner cara de imbecil, x lo visto lo conseguí. Él volvió a mirarme como antes y me quede paralizada. Empezó a acercarse a mi y…