1
—Me gustas.
Sus ojos se fueron abriendo de un modo gradual. Conforme su cerebro procesaba las dos palabras dicha por esa persona.
—¿Qué?
Esa persona paso una mano por su cabello, aun sin atreverse a mirar de frente a la persona a su lado. Había finalmente reunido el valor para decir sus sentimientos. Aunque la expresión incrédula de esa persona empezaba a que sus piernas se sintieran cada vez como gelatina.
—Si, eso, me gustas — repitió.
—Yo...
Suspiró al escuchar el tono de asombro. Finalmente en un ultima pizca de valor le dedico una mirada a ese amor que siempre supo que sería solo platónico. Pero aun dentro de eso lo quiso al menos intentar, al menos con un ápice de esperanza.
—Lo siento, yo...Lo siento.
Suspiró y forzó una sonrisa. Lo sabía.
—Ya, tampoco te lo dije deseando me correspondieras. Pero una nueva etapa se viene, y es que, no sé, supongo solo quería dejar todo atrás.
Esa persona asintió, y su mirada de pena hizo enojar un poco a la otra persona. Alzó una mano y palmeo su hombro. La sintió un poco temblorosa.
—Enserio, no preocupéis. — Y se alejó dos pasos. — ¡Nos vemos, mañana, en el autobús!
Se le quedó mirando mientras se alejaba. Debajo de aquel arco, donde se le habían confesado.
Y el sentimiento de que había hecho lo incorrecto creciendo cada vez mas en su interior. Solo que, eso lo entendería mucho más adelante.
Yuzuha sudaba mientras caminaba un poco torpe con el montón de libros en sus manos. Ni siquiera habían cabido todos en la bolsa. Incluso la bibliotecaria le había comentado sobre si no era demasiado.
Pero se acercaban tiempos de exámenes y ella quería cuanta antes armas buenos apuntes y repasar.
No es que ella fuera muy estudiosa o aplicada, pero tanto esfuerzo para ir a la universidad no podía pasarse por alto.
Cuando iba a cruzar una esquina que la formaba un edificio administrativo, uno de sus tenis tropezó con una grieta en el piso. Lo que la hizo soltar los libros al suelo al no poder equilibrar el peso.
—¡Cielos! — bramó. Con evidente cara de fastidio se agachó para empezar a recogerlos. Fue cuando un par de tenis blancos de hombre se aparecieron en su campo de visión.
—Déjame ayudarte — se escuchó de la misma persona.
—Gracias — pronuncia Yuzuha mientras recogía. — Supongo que debí haberle hecho caso a la bibliotecaria y no solicitar tantos.
—Yo creo que sí — jugueteó el chico a quien Yuzuha aun no había mirado, aun concentrada en recoger los libros.
Es cuando se levantan que la joven finalmente le dedica una mirada al chico que amable se ofreció en ayudarla. Un pequeño rubor aparece en sus mejillas y también piensa sobre que ya lo ha visto de pasada antes por el campus.
El chico alinea los libros antes de mirar a Yuzuha. El sonríe y Yuzuha siente un pequeño escalofrío recorrerla de pies a cabeza.
Hacia muchísimo tiempo que no le pasaba algo así. Pero no era para menos, era un chico muy apuesto. Con su cabello negro desordenado y ojos tan profundos del mismo color.
—Si quieres puedo ayudarte a llevarlos, podrían volverse a caerse — sugirió amable el desconocido.
—No quisiera molestar.
—¿Vives muy lejos de la universidad?
—No, vivo en la residencia Carson — musita ella.
—Perfecto, yo vivo en la residencia Gong. No queda nada lejos.
—Enserio, no deberías molestarte — continuó Yuzuha, aunque en el fondo su corazón bien que le gritaba que él chico siguiera insistiendo.
—Vamos, déjame ayudarte — Y le volvió a sonreír juguetón — No me quites la oportunidad de poder conocerte un poco más ¿Si? — le comenta sincero para sorpresa de la chica.
Un calorcillo se instalo en Yuzuha, quien moja sus labios casi al instante.
Miró aun lado, luego al otro. No tardo en volver a mirar al joven frente a ella. Sonrío.
—Soy Yuzuha Shiba — se presentó.
Él le guiño un ojo, sin disimular lo encantado porque ella si hubiera aceptado al final su acompañamiento.
—Un placer. Shinichiro Sano.
Yuzuha parpadeó.
—¿Eres primo o algo de Emma Sano? — no pudo evitar cuestionar.
Este asintió excitado y saco su teléfono. Busco una foto y se la mostró a Yuzuha. En ella estaban efectivamente Shinichiro y Emma, junto a un chico quien era algo parecido a él. Solo que mas bajo y su cabello rubio.
—Son mis hermanos — le comunica y guarda su teléfono en el bolsillo de su pantalón. Ambos emprenden entonces el camino. — Cuando Emma entró, yo me retire por asuntos personales. Pero este año me lo propuse y reincorpore.
—Entonces te atrasaste tres años — conjeturó ella.
El asintió un poco ido y miró hacia las tiendas ambulantes. Yuzuha comprendió que lo que lo hizo congelar no había sido un motivo nada grato.
Mitsuya Takashi intentaba concentrarse en sus pendientes, pero a cada minuto no podía evitar mirar la hora y gruñir preocupado.
Se sentía un poco angustiado porque Yuzuha aun no hubiera llegado.
Ella le había mandado un mensaje por LINE informándole que luego de su ultima clase iría a la biblioteca a solicitar prestado unos libros para comenzar a sustentar aun más sus apuntes para los parciales del primer corte. Y de eso ya habían pasado como dos horas.
Miró hacia un pequeño marco en el escritorio. En el estaban él, agachado junto con sus hermanas menores; Luna y Mana. De pie, Yuzuha tomada de brazos con su hermano menor; Hakkai Shiba. Y más atrás como si fuera un rezagado asocial, Taiju Shiba, el hermano mayor.
Una foto que Hakkai había ordenado tercamente cuando Mitsuya y Yuzuha iban a marcharse a estudiar juntos en la capital.
Ambos habían logrado ingresar a la universidad, y por coincidencia y alivio habían quedado en la misma. Los que lo llevó hacer planeas juntos para sobrellevar los gastos de alquiler y comida.
Mitsuya dejó el lápiz en la mesa y salio por la ventana de la sala que conectaba con la escalera de emergencias a fumarse un cigarrillo.
La brisa lo hizo encogerse un poco, y se recordó que ya casi era otoño. El verano a punto de esfumarse.
—Gracias, por haberme acompañado.
Mitsuya escuchó la voz de Yuzuha y bajó la mirada casi de inmediato. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver a su amiga junto a un apuesto chico.
Yuzuha ingresó finalmente a su habitación en la residencia. No tardó en hallar a Mitsuya en el sofá, con un libro entre sus piernas.
— ¿Que tal? — Saludó.
—Estudiando.
Yuzuha alzó una ceja ante su poco habitual tono seco, pero se encogió de hombros y deposito los libros en el pequeño escritorio aun lado del sofá.
La estancia no era muy grande. Una pequeña cocina que conectaba a una pequeña sala, un pequeño baño entre los dos cuartos, que tampoco eran muy grandes. Pero todo era lo justo y necesario para sobrellevar la universidad.
—Mi primer examen sera de matemática III, y esas ecuaciones me tienen verde — comento de paso Yuzuha mientras se quitaba los deportivos y dejaba en su cuarto. — Le escribiré a Hina por si puede orientarme, se le da bastante bien los números.
Camino a la cocina y se sirvió un poco de cereal.
Se sienta en un taburete y mira a Takashi, quien no dejaba de mirar su libro.
—Oye ¿Estás bien? — le pregunta llevando una cuchara a su boca.
Este parpadea y la mira desorientado.
—Si, ¿por qué?
Yuzuha señala su libro.
—Eso, o aprendiste a leer al revés.
Takashi mira apesadumbrado y avergonzado como efectivamente el libro estaba al revés. Miró hacia Yuzuha, quien le miraba claramente divertida mientras masticaba las crujientes hojuelas. Acomodo el libro y suspiró, cerrándolo.
—Yo... solo estoy nervioso, mi primer examen se adelantó y bueno, no logró controlar la ansiedad — se excusó.
Yuzuha asintió, comprendiendo.
—Eres buen estudiante Mitsuya, bastante. Se que te irá bien. — Ella terminó de comer y dejó el tazón en el fregador — En cambio las mortales como yo debemos esforzarnos el triple estudiando — Alzó los brazos desperezándose.
—Estas... diferente — espeta Takashi, llamando la atención de Yuzuha.
—¿Eh? — le mira curiosa.
Takashi se levantó y quedó frente a Yuzuha. Una sonrisa apática se asomó en sus labios.
—¿Quien era ese muchacho? — le cuestionó, haciendo que su compañera de habitación se sonrojara.
—¡Me espiaste! — fue la respuesta de Yuzuha, señalándolo además molesta.
—Yo no espíe a nadie — Y bajo su mano con suavidad. — Estaba fumando mi cigarrillo cuando llegaron y fue inevitable escucharlos desde la escalera de emergencia.
Yuzuha hizo un mohín, luego suspiró y bajo los hombros.
—Se me cayeron los libros y él amistoso me ayudó.
Mitsuya rió.
Yuzuha le miró recelosa.
—¿Por qué la risa?
—Yuzuha, ningún chico se acerca así como así a una chica — y palmeo su cabeza. El rosa en las mejillas de Yuzuha se identificó.
—Oh, vamos. — hizo un ademán con la mano y termino riéndose, como si el hecho de gustarle a un chico como Shinichiro Sano fuera algo verosímil.
Mitsuya alzó una ceja.
—No me gusta cuando te menosprecias — le dice, haciendo que Yuzuha le mirara sorprendida.
Su ceño se arrugó.
—No me menosprecio.
—Si, lo haces. — se mantuvo firme Takashi. — Eres muy bonita Yuzuha, podrías gustarle a cualquiera.
Yuzuha le miró fijamente, y tras unos tensos segundo respondió:
—Sabes que eso es mentira — Luego rompió contacto visual y bostezó. El ambiente que los rodeaba de pronto volviéndose frío — Me voy a bañar y luego comenzaré con mis apuntes — Y palmeo el hombro de Mitsuya. — Descansa, que tienes una clase muy temprano mañana.
Y se encerró en el cuarto del baño.
Takashi miró hacia los libros que Yuzuha había traído.
Su estomagó lo sintió de nuevo revuelto y pensó sobre ya no comer bollos de frijoles en la cena.
Yuzuha ingresó a la cafetería mas cercana a su facultad, se frotaba en el camino los ojos un poco cansada.
Necesitaba cuanto antes un café.
Su amiga Yumi la saludo desde atrás del mostrador.
—Tienes unas ojeras horribles — le señaló preocupada.
—Lo sé, anoche me acosté muy tarde, organizando mis apuntes. Por suerte tenia la clase casi topando al medio día — se sienta en el taburete frente a la barra. Yumi no tarda en servirle su café negro. Lo que siempre pedía. — ¿Cómo estas tú?
—Estoy bien, tengo claro que exámenes pasaré y que otros no — hizo un ademán despreocupada.
—Me encantaría tener tu animo con los parciales.
Yumi río.
—No, sigue siendo tan aplicada como eres — Yuzuha rió con ella, y tras pagarle el café, se despidió de su amiga y salió del lugar. Era hora de almuerzo, así que el campus estaba algo atestado de estudiantes y profesores que iban y venían entre los distintos edificios.
Yuzuha le dedico una ultima mirada a su amiga desde la puerta y se marchó. Sabia que Yumi se tomaba tan a la ligera sus estudios buscando vengarse de sus padres, quienes la habían obligado a estudiar ingeniera.
Yumi había anhelado ser cantante, incluso había audicionado para algunas de agencias, tantos japonesas como coreanas. Y lo logró, en una de esas veces, para la agencia rbw de Corea del Sur.
Por supuesto, sus padres al enterarse no se lo permitieron e incluso le cortaran sus fondos. Pero ella no se amedrentó y busco enseguida un empleo.
Aun así, si la condenada muchacha lo quisiera, estaría hasta en el cuadro de honor, ya que si se lo proponía podía sacar A+ en todos sus exámenes.
—Que agradable sorpresa. — Yuzuha alzó la mirada, encontrándose con Shinichiro caminando pero del lado contrario.
—Hola — saludó esbozando una sonrisa. — ¿Te diriges a clases?
El chico asintió, sin desvanecer esa sonrisa que le hacia incluso aparecer un lindo hoyuelo en su cachete izquierdo.
—Oye, Yuzuha, quizás sea muy pronto, pero... ¿Quisieras ir conmigo al bar Imaushi, mañana en la noche?
El corazón de Yuzuha bombeo con fuerza, casi como si estuvieran tocando un tambor taiko cerca de donde ellos estaban. Sus dedos se movieron, sus pupilas se dilataron y aspiró un poco de aire.
Era la primera vez que un chico al invitaba a salir, y era tan raro y emocionante a la vez.
Carraspeó.
—Bueno, creo que lo prudente sería decir no, ¿no crees? Digo, es la segunda vez que hablamos — Sano hizo una pequeña mueca, esperando el inminente rechazó. — Pero tomando en cuenta que eres el hermano mayor de Emma, y ella es mi amiga y compañera. No creo esté mal.
Este parpadeo.
—Eso quiere decir...
Yuzuha río.
—¡Que si! — le aclaró divertida ante su incredulidad. — Si me gustaría ir a tomar algo contigo. Pronto serán los parciales, y supongo que un día de relajo antes de la pesadilla no sentaría nada mal.
Shinichiro hizo un pequeño gesto con el puño al aire, como si hubiera ganado una gran victoria.
—Ahora si que voy con todas las ganas de ver clases — le comenta, haciendo que Yuzuha se ruborizara y su mirada se suavizara de un modo dulce. Shinichiro sacó su teléfono y le pidió el suyo, a lo que ella se lo dio sonriente.
Más adelante, Takashi Mitsuya había visto todo.
Pasaba las hojas con tanta prisa que su compañero de banco le miró con una ceja alzada. Desde que conoció a Mitsuya, por allá por el primer semestre, era la primera vez que lo veía tan exaltado. Si molesto cuando algún profesor le hacía alguna injusticia, pero más habitual era verlo con su actitud despreocupada.
—Oye, el libro no tiene la culpa. — se burló de él.
Mitsuya se detuvo desorientado y luego miró a su amigo.
Ken Ryuguji, al quien todos preferían llamar Draken, le miraba con mucha atención. Como si quisiera meterse en su cabeza y saber lo que le ocurría esa tarde.
Pero la cuestión es que Takashi no sabía bien que le ocurría. El solo ver de nuevo a Yuzuha con aquel chico, y escuchar que tendrían una cita, lo hacía sentir tan molesto. Llevó una mano a su estomagó, sintiendo como se revolvía de nuevo.
Suspiró buscando relajarse y pasó una mano por su rostro.
Luego miró a Draken, quien todavía le miraba con atención.
Chistó la lengua y paso sus manos por su rostro varias veces, antes de decidir hablar. Draken realmente se había convertido en un gran amigo para él. Incluso, de forma graciosa e irónica, ambos habían coincidido tener el mismo tatuaje de dragón en su piel.
Draken lo escuchó atentamente, sin interrumpir siquiera sus balbuceos sobre eso que le pasaba. Pero cuando llegó el momento que iba a decirle que pensaba, el profesor hizo acto de presencia en al aula.
Cuando terminó la clase ambos salieron más que nerviosos, dado a que el nuevo tema iba a ser incluido en el parcial.
—Que montón de mierda — se quejó Draken. — Como no son ellos que ya deben matarse estudiando.
Llegaron a la salida del edificio y miraron hacia el cielo.
—¿Te llevó a la residencia? — se ofreció Ken montándose en su moto.
Takashi meneó la cabeza.
—Me apetece a caminar. — le comentó metiendo las manos dentro de los bolsillos de su solapa.
Draken lo miró a los ojos.
—Oye, sobre lo que me has comentado — Este le mira con atención, por solo un momento se había olvidado de lo que le había contando a Draken. — Bueno, puede ser dos cosas.
—¿Dos cosas? — Este asintió.
—¿Recuerda en el primer semestre cuando apenas nos conocíamos y entonces pensé que si Yuzuha era tu novia?
Takashi asiente.
—Bueno, en ese momento me dejaste claro que ella era solo como una hermanita para ti, y que siempre querrías verla bien. Quizás sientas miedo que salga herida por un chico, o como sean esas chorreadas de amigos-hermanos. — Draken se colocó el casco. — La segunda es aun más fácil. Mitsuya, puede que Yuzuha te esté empezando a gustar.
Takashi abrió sus ojos de par en par.
—¿Gustarme Yuzuha? — repite y luego menea la cabeza. Incluso rió un poco — Es imposible Draken, llevó años conociendo a Yuzuha. — Entonces suspiró y paso una mano por su cabello. Viéndose apesadumbrado — Yo... incluso la rechace una vez.
Draken parpadeó ante eso. Luego mojó sus labios pensativos.
—Bueno, llevan casi tres años conviviendo bajo el mismo techo — Prendió el motor y la aceleró la moto— Los sentimientos surgen, Mitsuya. — Y tras decir eso, se marchó.
Yuzuha mantenía fruncido el ceño cada vez que sacaba una prenda y esta no le convencía.
Al final, luego de un duro día de elección, toda su ropa había quedado sobre la cama y aun con ninguna lo suficientemente adecuado para su cita de mañana.
Suspiró.
Siempre le había gustado la ropa cómoda. Así que su guardarropa se conformaba precisamente desde leggins a monos deportivos, chemises, camisas holgadas y zapatos deportivos. Al menos había comprado unos tacos negros hace un mes cuando fue al centro, debido a que le habían exigido presencia de ejecutiva para una exposición en el auditorio.
Ella no se creía una chica coqueta como Emma o dulce como Hinata, pero ahora que iba a vivir por primera vez una cita, ansiaba y veía apropiado usar algo más lindo.
Escuchó la puerta abrirse y adivino que Mitsuya había llegado.
—¡Mitsuya, necesito tu ayuda!
—¿Eh? — soltó el chico desde la sala y luego avanzó hacia el cuarto de Yuzuha —¿Qué sucede? — Miró confundido a Yuzuha en medio de una montaña de ropa — Estabas buscando el camino a Narnai o no me explicó porque asaltaste tu propio armario. — bromeó.
—Gracioso — Ella le sacó la lengua.
Mitsuya tragó nervioso. Ese gesto espontaneo le había hecho sentir un tirón en su ingle.
Carraspeó.
—¿Para que me necesitas mi ayuda?
Yuzuha jugueteo con sus dedos y Takashi alzó una ceja.
—Bueno, eras muy bueno con la aguja e hilo en la prepa, incluso si me lo preguntas hubieras sido un gran diseñador de moda.
—Al grano Yuzuha — soltó tenue y ella suspiró.
—Necesito me ayudes a mejorar mi estilo, para mi cita de mañana.
Takashi creyó que el tiempo se había detenido un segundo.
—¿Cita? — fue lo único que soltó aun tratando de procesas sus palabra. Entonces, la imagen de Yuzuha y aquel chico en la tarde regresó a su cabeza. Así que la había invitado a salir.
Su estomagó se revolvió y sintió sus orejas caliente.
Yuzuha, inocente del estado en su amigo, mojó sus labios y sus mejillas se sonrojaron.
—El chico quien me ayudó con mis libros me invitó a salir hoy — musitó y luego rascó su mejilla.
Takashi analizó su mirada. Era posiblemente la primera vez que veía aquel tono ámbar volverse liquido de anhelo y emoción.
—¿Enserio le dijiste que sí a un chico que apenas conoces? — soltó brusco.
Yuzuha parpadeó y alzó una ceja.
Si bien desde anoche Mitsuya había actuado raro, pensó que eso había quedado más que muerto anoche.
Comprendió casi al instante que seguro el lado protector que Takashi tenía no podía evitar ser aun precavido.
Lo adoraba por eso, pero tampoco dejaría él tomará voto en sus decisiones.
—No es un completo desconocido, para que sepas, ese chico el hermano mayor de Emma.
Mitsuya cerró su boca, es cuando fue consciente que su pecho estaba un poco agitado. Pero es que la sola idea de Yuzuha saliendo con aquel morocho hizo a su sangre enervar.
«Puede que Yuzuha te esté empezando a gustar. »
«Lo siento, yo... lo siento »
Takashi retrocedió un paso y meneó su cabeza.
¿Qué demonios estaba haciendo? No era una actitud propia de él. Miro de reojo a Yuzuha, quien aun le miraba confundida y hasta un tanto obstinada.
En eso, por primera vez en mucho tiempo, Takashi se preguntó si aun Yuzuha recordaba ese día.
Yuzuha suspiró e hizo una floritura con su mano.
—Ya, no importa, le pediré ayuda a Emma, Hina o Yumi.
—No, te ayudaré — pronunció y ella le miró sorprendida.
—¿De verdad?
Takashi pasó una mano por su nuca. Por dios, él la había rechazado una vez y ahora que ella tenía oportunidad de vivir un noviazgo ¿Por qué actuaba tan egoísta?
Suspiró.
Algo amargo bajando por su garganta.
—Si, veamos... este leggins podría funcionar, y esta camisa, podría hacerle unos arreglos.
Yuzuha sin poder contenerse, lo abrazó. Cosa que lo hizo tensarse y sonrojarse. Por suerte, ella no pareció haberse dando cuenta cuando fue por sus tacos negros para cerciorarse que combinaran con la ropa.
Y Takashi pensó, en que él ya había decidido su camino tiempo atrás.
Su mano tembló, cuando se dio cuenta que Draken tenía razón.
A él le había comenzado a gustar Yuzuha.
Sonrío irónico. Celos. Que forma tan cliché de darse cuenta de algo.
¡Aquí con otro mitsuyuzu! esta inspirado en el drabble titulado Ropa (recopilado en el libro mitsuyuzuweek2022) En si, creo pueden tomar al drabble como la idea piloto.
