Capítulo 4: Hope or pain
Finos y suaves rayos de luz se colaban por la ventana de la habitación. Dos cuerpos desnudos yacían bajo las blancas sábanas de la cama. Dos cuerpos masculinos que dormían plácidamente el uno junto al otro.
Shuichi despertó. Abrió los ojos y se encontró de pleno con el rostro durmiente de Ryuichi Sakuma. Mil imágenes de aquella noche pasaron por su cabeza en cuestión de segundos. Deseo. Lujuria. Pasión. Ganas de olvidar. Pero ahora era todo confusión.
No sabía qué hacer. ¿Esperar a que Sakuma despertara o largarse ahora? Optó por la opción más cobarde. Sin duda Shuichi no sabía cómo afrontar la situación. Pero, ¿a dónde iría? A casa de Hiro. Sin duda su amigo se había ganado el cielo con un amigo como Shuichi. El peli-rosa estaba seguro de que ningún amigo podía dar más problemas que él.
Con sumo cuidado, se levantó de la cama, intentando no despertar a Sakuma. Recogió su ropa y se vistió en el cuarto de baño. Antes de marcharse se paró en la puerta del dormitorio, dio una última ojeada a Sakuma, que aún dormía ajeno a la partida de Shuichi, y se acercó hasta él. Llevó su mano a su rostro y, tras una suave caricia, depositó un pequeño beso en sus labios. Entonces se fue.
Sakuma sonrió.
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Sonó el timbre en casa de Hiro. Éste aún dormía pero aquel insistente sonido le hizo despertar. Fue hacia la puerta, sabiendo de sobras quién había tras ella.
- Shu...?
- Hiro...
- Vamos, pasa.
Shuichi obedeció y Hiro cerró la puerta tras ellos. Fueron hacia la habitación de Hiro, se sentaron en la cama, uno junto al otro. Silencio. Shu no sabía cómo empezar.
- Qué pasó, Shu?
- ... - bajó la vista al suelo - pues... yo... yo no sabía qué hacer... fuimos a casa de Sakuma... él... él me b-besó y... y yo no sabía si quería... pero cedí... lo deseé...
- ... y os acostasteis... me equivoco?
Shu no pudo evitar sonrojarse y era incapaz de mirar a Hiro a los ojos. Se sentía mal. Se sentía... ¿sucio? No exactamente. Era más bien un sentimiento de culpa. Se sentía mal por Sakuma, por Yuki y... por él mismo. Aún se sentía atado a Yuki, era como si lo hubiera traicionado. Se sentía mal por Sakuma, porque se había dejado llevar por el momento, por el deseo y nada más. No es que pensara que Sakuma lo... amara. Para nada. Pero no podía repetirse. Por más que ambos quisieran, no podía ser. Shuichi necesitaba pensar, poner en orden sus ideas y sus sentimientos. Necesitaba poner punto y final a su vida con Yuki.
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Mientras tanto, cierto escritor de ojos azules se encontraba en su cuarto frente a una taza de café. No había pegado ojo en toda la noche. El motivo no era otro que su joven cantante. Dijera lo que dijese, seguía siendo suyo. No podía creer de ningún modo que Shuichi se fuera de su lado. Se había acostumbrado a él, a tenerlo siempre a su alrededor, a sus abrazos, a sus besos, a su voz... a él. No podía, no quería hacerse a la idea de que ya no volvería a tener a Shuichi. Había perdido el control? Él podía manejar a Shuichi a su antojo. Por qué ahora no?
Tomó la taza entre sus manos y bebió lentamente su contenido. Estaba tibio. Pero no le importaba. En realidad no sabía ni qué estaba bebiendo.
Se levantó de la silla y se dirigió al salón. Se puso su chaqueta y salió. No iba a ningún lugar. Tomó el coche, lo arrancó y se dejó llevar. Recorrió las calles de la ciudad sin siquiera fijarse en el paisaje. Finalmente se detuvo y sacó su teléfono móvil del bolsillo. Marcó un número.
- Tohma... dame la dirección de Ryuichi Sakuma.
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Ryuichi Sakuma estaba tumbado en su cama, envuelto en el aroma de sus sábanas. Olían a pasión. Olían a sexo. Olían a Shuichi Shindô. Cerraba los ojos y aún podía revivir las escenas de la noche anterior que cruzaban su mente. Sin poderlo evitar, una gran sonrisa de placer y satisfacción invadió su rostro. Ya hacía tiempo que deseaba que aquello sucediera. Desde el primer momento en que vio a Shuichi, algo le atrajo a él. Quizá su físico, quizá su voz, quizá su carácter, quizá... Primero lo vio como un compañero, después, incluso como un amigo... hubo un momento en que lo vio como un rival y, por más afecto y atracción que sintiera hacia él, no pudo evitar mostrarse frío ante él. Pero al ver el efecto que ésto causó sobre Shuichi, todo sentimiento de rivalidad quedó a la sombra de aquel afecto hacia el peli-rosa. Casi sin darse cuenta, fue deseándolo, aquel chico lo atraía de tal manera que ni la diferencia de edad le hacía plantearse la situación. Sólo sabía que le gustaba aquel chico, que lo deseaba y que... incluso... lo amaba.
Sonó el timbre. "Quién será a estas horas...? Quizás... Shuichi?", se preguntó Sakuma. Se levantó, pasó por el baño y se ató una toalla a la cintura, pues estaba desnudo. Abrió despacio la puerta y se encontró a la persona que menos deseaba ver en aquel momento: Yuki. Éste se quedó mirando a Sakuma, que lo recibía con una simple toalla como atuendo. Sakuma, por su parte, se preguntaba cómo había llegado Yuki a su apartamento, pero en milésimas de segundo la respuesta vino a su mente como la cosa más obvia: Tohma.
- Está Shuichi aquí? – preguntó Yuki, esperando que la respuesta fuera negativa, puesto que a juzgar por la "vestimenta" de Ryuichi, si Shuichi estaba allí... significaría que...
- No... – Yuki suspiró con alivio - ... se marchó hace poco más de una hora. – Yuki miró con decepción e ira a Sakuma. Éste, sin embargo, mostraba una gran sonrisa de triunfo.
- Adónde fue?
- Eso no lo sé. Quieres que le dé algún recado, Yuki?
- No será necesario. En realidad he venido a hablar contigo.
- Ah, sí? Y a qué debo tal honor?
- Hn, no te pases de listo conmigo, Sakuma. Te recuerdo que hasta hace unos días era yo quien tomaba el cuerpo de Shuichi, era yo quien recibía sus constantes muestras de amor, sus abrazos, sus besos, su atención... era mi nombre el que gritaba mientras entr-...
- Tú lo has dicho, – interrumpió Sakuma - "hasta hace unos días", pero me temo que ahora no es así. Si no, explícame por qué anoche era mi nombre el que gritaba entre jadeos y, dime, porqué fui yo el que disfrutó de la calidez de su cuerpo? Responda, señor escritor.
Sakuma mantenía una firme sonrisa en su rostro. Ya no había lugar para Yuki en el corazón de Shuichi, no mientras él pudiera evitarlo. No estaba dispuesto a renunciar a él ahora que por fin lo había conseguido.
Yuki no sabía qué responder ante todo aquello. Entonces, era cierto que Shuichi se había acostado con Sakuma? No quería creerlo. Le dolía. Realmente estaba perdiendo a Shuichi. Acaso su cantante sentía algo hacia Sakuma? O fue tan sólo el momento? No podía creer que Shuichi ya no le amara y mucho menos que amase a otra persona... a otro hombre. Entonces probó... preguntó...
- Ajá... entonces, fue a ti a quien susurró al oído un suave "Te amo..." antes de acurrucarse en tu pecho?
- ...
Ryuichi no supo qué contestar. Shuichi no había hecho nada de eso. "Mierda...", pensó.
Ante el silencio de su "rival", Yuki pronunció sus últimas palabras antes de marcharse.
- Sonríe triunfal cuando Shuichi te lo diga, hasta entonces... Shuichi es mío y puedo hacer que vuelva a mí cuando yo quiera, porque él me ama y no estoy dispuesto a dejar que ni tu ni nadie se quede con él.
- Le quieres?
- Eso no es asunto tuyo.
Y dicho esto, se marchó.
