CAPÍTULO 3: FLETANDO UN BARCO

Will Turner suspiró mientras miraba desamparado a Jack Sparrow que asentía muy serio. Al fin se encogió de hombros y se dirigió al pestilente viejo que se apoyaba de forma insegura en la pared.

- Disculpe – dijo Will - ¿sabe usted donde podemos fletar un barco rápido?

El viejo le lanzó una mirada vidriosa y anodina. Después eructó y se rascó la rabadilla con aire ausente.

- ¿Rápido? – el hombre mesó su barba – Bueno, no sé, en el puerto hay muchos pero creo que el más rápido es el del Capitán Outcry por lo que tengo entendido. No sé donde podéis encontrarle pero creo que deberías hablar con Jicks, es un buen tipo y bien informado pero tendréis que pagarle algo.

- De acuerdo, gracias.

El hombre carraspeo mientras extendía la mano. Will Turner suspiró y le dejó un par de monedas mientras Jack meneaba la cabeza en señal de desaprobación.

Ambos sabían donde encontrar a Jicks, era un pirata que había viajado con ellos el tiempo suficiente como para saber qué se estaba jugando. Jack Sparrow, además, no tenía ganas de perder más tiempo ni dinero tratando de encontrar a un estúpido como aquel y además pagándole por algo que iba a tener que hacer por narices.

Así fue como, cerca de una taberna Jack Sparrow agarró a Jicks y lo golpeó contra la pared.

- ¡¡Vaya,vaya!! Me alegro de verte Jicks. Ahora dime…¿dónde puedo fletar un barco?

- Vaya, Jack, me alegro de ver que te encuentras tan fuerte y bien de salud como siempre¿podrías soltarme? Bien, quieres fletar un barco y has venido a mí, buena elección – dijo el pirata colocándose su parche mientras Jack y Will le vigilaban – pero claro, todo tiene un precio…

Jack le puso un cuchillo cerca del ojo sano. Le sonrió enseñándole su diente de oro y su dentadura de perro de mar.

- Creo que la información bien vale tu ojo, Jicks.

- Por supuesto, tampoco hay que ponerse así. – exclamó el aterrado pirata. Trató de separar en cuchillo con la mano - ¿Sabes que puedes hacerle daño a alguien con eso? Las armas las carga el diablo.

- Jicks.

- ¿Si,Jack?

- Es un puñal.

- Puñal o pistola, son peligrosos y sácamelo de la cara de una vez. ¡¡¡Maldita sea, te llevaré a encontrar el maldito barco!!! Por el mismo diablo, te pones insoportable cada vez que pasas más de un día fuera del agua. Venid conmigo.

Y diciendo esto se separó de Jack y les hizo señas para que les siguiese.

- ¿No te ha parecido un poco excesivo? – preguntó Will

- ¿Excesivo? Will, creo que nunca conseguiré inculcarte las normas básicas que rigen el mar.

- ¿No se supone que el mar no tiene reglas?

Jack le lanzó una mirada despreciante, siempre y cuando una mirada pudiese tener esa cualidad, aunque, desde luego, reflejaba cierto desdén. Después Jack escupió y dijo:

- ¡Jamás lo entenderás, Will!

El propio Turner sabía que tarde o temprano trataría de comprender pero que no siempre la vida de marino y las normas inglesas iban a conseguir conciliarse en un único pensamiento. Y mientras pensaba en esa y en otras cosas llegaron al Hueso de Cíclope, un apestoso local lleno de bulliciosos y borrachos piratas.

En un lado del bar uno de ellos cantaba una melancólica tonadilla que hablaba de la tierra perdida y la madre amada. Will siempre se sorprendía, a pesar de todo lo que había vivido, de que los piratas pudiesen mezclar cosas tan serias y no liarse a pesar de cantar completamente borrachos. El alcohol como el amor, era una de esas cosas impredecibles.

- ¿Qué tipo de barco quieres fletar, Jack? – chilló Jicks haciéndose oír entre la multitud.

- Uno rápido.

- Esta bien, aunque, Jack ¿qué ha pasado con El Perla Negra?

- Tú calla y búscame a alguien de una vez – bufó Jack de muy mal humor.

Jicks salió en busca de unos piratas. Se dirigió a una mesa donde varias mujeres y hombres bebían hasta caer de culo. Allí intercambió unas palabras con los piratas y con las chicas y después volvió con Jack y Will que charlaban y observaban lo que ocurría alrededor.

- ¿Has oído hablar de Outcry? – inquirió Jicks.

- Si. ¿Quién es ese pirata? Otro hombre me comentó algo acerca de que tiene un barco grande y rápido. Lo curioso es que no sé quien es.

- Bien, hay una persona que te llevará con Outcry y está dispuesta a ayudarte. ¿Ves a aquella pelirroja de allí abajo? – le señaló Jicks a una jovencita ataviada con un traje de gran escote.

- Si. ¿Ella nos llevará?

- Así es, pero tendréis que convencerla o de lo contrario no os dirá dónde está el capitán.

- De acuerdo, de eso se encarga Will.

- ¡¡¡¿Qué?!!! – exclamó Will

- Era para saber si estabas atendiendo, mi querido amigo. – rió Jack y bajo un par de escalones hacia la mesa de la muchacha.

Will creyó morir cuando vio a la chica. Era pelirroja y delgada, aunque no demasiado, su boca era fina y dulce y su piel dorada por el sol. Su cabello rojo caía en una cascada de bucles hacia la mitad de la espalda y tenía unos enormes ojos verde aguamarina. Les sonrió al verles llegar y dio un par de palmadas ante las cuales los hombres de la mesa y las mujeres se movieron y se fueron hacia otro lugar dejando espacio para los dos piratas y su pequeña Virgilia1.

- Me alegro de verles. – dijo la joven y sonrió tímidamente. – Por lo que me ha contado su amigo quieren fletar un barco rápido.

- Así es – confirmó Jack – aunque poco sabemos de ese Capitán Outcry. ¿De quién se trata?¿Cuál es su barco?

- Créame, el barco es el más rápido de los mares, por el momento.

- Bueno, no estoy de acuerdo – se enfadó Jack pensando en su secuestrado barco.

- Mi querido amigo, supongo que no estará hablando del maltrecho Perla Negra¿verdad?

- Es el barco más rápido.

- Por lo que tengo entendido – dijo ella lanzando una mirada felina sobre Jack – lo era, si mi información es correcta ese barco está desaparecido desde hace semanas.

- Así es.

- Por lo cual, deduzco que usted debería ser el desafortunado dueño, es decir, el Capitán Jack Sparrow.

- Para servirla a usted. Bueno¿cuándo nos llevará hasta ese capitán suyo que parece no aparecer nunca?

- No se impaciente, señor Sparrow, Outcry nunca hace lo que se supone que tiene que hacer. No se preocupe. Bien¿para qué asuntos quieren el barco?

- Negocios.

- ¿Comerciales o personales?

- ¿Qué clase de pregunta es esa?

- La clase de pregunta que les haría Outcry, no es lo mismo llevarles a desenterrar un tesoro que a vender unas alfombras, el porcentaje de riesgo es bastante menor y por tanto, el coste del flete será menor o mayor en función de ese riesgo. ¿Me comprende verdad, señor Sparrow?

- Personales pues. – vomitó Jack de mala gana.

- Bien, vamos al 50.

- ¡¡¡Eso es inconcebible!!! – bramó Jack mientras Will lo miraba completamente atónito. En todo el tiempo que había pasado con él jamás le había ocurrido perder el control de aquella manera.

- Está bien, señor Sparrow, puesto que será usted el que sepa a donde vamos…el 40- 60 es mi última oferta. ¿Lo toma o lo deja?

Jack meditó unos instantes y miró a Will. Este se encogió de hombros y asintió.

- ¿El barco es realmente rápido?

- Es veloz como un rayo, 30 marineros, 3 palos, 6 velas, resistente y ágil. Ningún barco que pueda fletar tendrá esas cualidades.

- Bien, de acuerdo. Le daré el maldito 40 a ese Outcry. ¿Dónde nos veremos?

- A las 12 en punto, muelle 3, frente al astillero. Silbe dos veces y le responderán con tres. Ambos lados sabrán quienes son. ¿Va subir algunos hombres propios?

- Mi tripulación me sigue a todos lados.

- Si los trae irán a las órdenes de Outcry.

- Me parece justo, pero no prometo nada.

- Un solo motín a bordo, señor Sparrow, y tendremos escasez de tripulantes en breve. Es por precaución, no se lo tome a mal.

Tras aquello el trató se selló con un beso en la mano de ella por parte de Jack. Will se despidió y ambos se marcharon acompañados de Jicks que estaba cada vez más borracho.


1 Virgilio era el griego que llevó a Dante a través de los infiernos en la obra "La divina comedia".