CAPITULO 9: UNA TORMENTA

Las tormentas en el océano suelen ser bastante virulentas. El hecho de que no haya tierra por ningún lado es otro de los factores más importantes para que sea todavía más preocupante y la parte en que, por el momento, ningún marinero ha desarrollado aletas, no reporta mucha confianza. Quizá por este cúmulo de razones, el vaivén del barco, la falta de luz y el estruendo fuesen las razones por las que Will fuese incapaz de dormir durante una tormenta.

Fuera sólo había tres hombres que tenían que hacer la guardia. El barco danzaba y Will no podía estar quieto. Para no despertar a Jack, aunque era algo que parecía improbable dado lo bien que éste dormía en cualquier circunstancia, decidió salir a dar un paseo. Vio luz en el fondo del pasillo en el despacho de Outcry y decidió acercarse porque estaba fascinado con ella y porque estaba cansado de ser el único que estaba despierto sin estar por ello en cubierta.

Llamó con suavidad y se identificó como Turner. Al no oír ningún sonido decidió entrar. Sentada en la mesa, con una bata azul cobalto y el cabello cayendo en bucles Outcry estaba sentada sobre la mesa, mirando un mapa, jugando con la daga que había utilizado contra McLod la tarde anterior y bebiendo wiscky escocés.

- Siéntate, Will. No puedes dormir¿eh?

- No. Odio las tormentas. Me revuelven todo por dentro.

- Yo tampoco puedo y, además, como capitán no debería dormirme por si ocurre algo arriba.

- Ya. ¿Qué está haciendo?

- Ahogando mis penas y pensando cuál es la mejor ruta que debo tomar. Además, he tenido que corregir bastantes cálculos de Jack. ¿No sabe sumar o es que es muy optimista?

- Supongo que hace sus cálculos para El Perla Negra.

- Será eso. ¿Qué ocurrió con el barco?

- Se lo robaron. Pero no sabemos quien. Dicen que emborracharon al guardia aunque yo conozco a Hikins y pondría la mano en el fuego a que lo hizo él solo.

- Eso probablemente es cierto, Jack también lo sabe.

- ¿Le puedo hacer una pregunta?

- Dispara, segundo.

- ¿Por qué capitán de barco?

- ¿Por qué no? Es un oficio.

- Ya pero…podía haberse casado.

- Claro, chico. El caso sería encontrar a alguien que quisiera a una chica sin dote.

- Pero tiene más opciones.

- Mira, Will, lo mío no es la casa, los niños, el reposo del guerrero… A ti no te gustaría vivir como lo hago yo pero a mi no me gustaría vivir como la mayor parte de las chicas de mi edad. Es una cuestión de preferencias. Además, es mi sino, por decirlo así.

- ¿Y sus padres?

- No lo sé. Mi madre murió y mi padre…ni siquiera sé quien es. – bebió un sorbo de wiscky, de pronto miró a Will – Soy una desconsiderada¿quieres un trago?

- De acuerdo. – Will siguió la mirada de Outcry hasta los vasos que había sobre la cómoda y cogió uno que llenó de aquella bebida. – Mmm, muy bueno.

- Debe serlo, me costó una fortuna.

- Y… ¿nunca ha sabido nada de su padre?

- No hasta hace tres semana. Entregué mi camafeo a McLod que tenía acceso a los archivos del orfanato en el que me crié. Encontró mis papeles pero los vendió, tampoco los leyó sólo lo tomó como parte del trato sin molestarse en mirarlos, quizá allí habría algo para aclarar mi situación…mi padre podría ser cualquiera.

- Vaya…

- Si. Brinda conmigo, Will.

- ¿Por su padre?

- Oh, no,¡¡ por mi barco!! Nos llevará a encontrar mucho dinero.

- De acuerdo, Brindo por eso.