CAPÍTULO 10: FINNEAS EL ROJO.
El Perla Negra surcaba los mares entre las tormentas. En el interior, un hombre bastante sucio y con halitosis chillaba a causa de las torturas a la que estaba sometido.
Los piratas se mojaban en la cubierta y el capitán se sentaba frente al torturado con cara de perro rabioso y visible impaciencia. Fineas "El Rojo" perdía los estribos por momentos. Aquel individuo no parecía dispuesto a cooperar.
- ¡Dame un hierro del fogón! – ordenó Finneas a uno de sus piratas.
- Sí, mi capitán.
- Bien, veamos si ahora quieres hablar. ¿Qué trato cerraste con Jack Sparrow?
- Ninguno.
- Oh, bien…veo que voy a tener que ponerme bastante duro contigo, Pete. Sé que le has vendido un mapa para encontrar el tesoro de Níobe. ¿Dónde puedo encontrarlo?
- No lo sé, Capitán Finneas.
- Pete, Pete, Pete…que falta de paciencia me estás causando. – y sin mediar más palabra pegó el hierro al rojo vivo sobre la espalda de Pete quien aulló como un lobo.
Pete no confesaba. Finneas perdía la paciencia y marcaba el cuerpo del pobre viejo pirata. Tras unas largas, profundas y dolorosas quemaduras el torturado confesó:
- ¡¡Algún lugar de las islas cercanas a Madagascar, es lo único que sé¡¡Lo juro!!
Finneas sonrió, miró a Pete y le dijo:
- Has sido de gran ayuda, aunque para ello has quedado en este estado más que lamentable, Afortunadamente para ti a los tiburones no les importa tanto el exterior como el interior. ¡¡Echadle por la borda!!
Las aguas se volvieron especialmente sombrías y turbulentas. Unos instantes después se oyó un grito ahogado y el chapoteo terminó. Finneas le hizo una seña a si segundo que estaba al frente del Tormenta y después viró el Perla Negra rumbo a África seguido de su propio buque. Las cosas parecían irle excepcionalmente bien.
