CAPÍTULO 13: SILENCIO
En el Lágrimas de Ébano reinaba la calma y casi toda la tripulación, salvo la guardia, dormía. Jack estaba apoyado en la baranda de estribor y contemplaba el reflejo difuminado de la luna en las negras aguas.
Pensaba en muchas cosas.
En demasiadas.
En el despacho de Outcry había luz como era habitual. Will estaba en la puerta, pensando si entrar o no entrar. Al final, hizo acopio de valor y llamó con los nudillos.
- Adelante. – invitó la sugestiva voz de Outcry.
- Hola, capitana.
- Hola, señor Turner. ¿Otra noche en vela?
- Sí, demasiados acontecimientos y no comprendo ninguno.
- Lo mismo me ocurre a mí.
- Estaba muy guapa hoy, capitana.
- Gracias. – un rubor de un tenue escarlata subió desde el pecho de Outcry hasta sus mejillas que quedaron de un tono sonrosado. – Estupendo, ahora debo parecer una berenjena.
- No, yo creo que le sienta bien el rubor ese, capitana. De hecho, era la más hermosa de la fiesta hoy.
- Señor Turner, creo que ha bebido demasiado en esa fiesta. – dijo Outcry con creciente nerviosismo.
- Por qué no nos dejamos de formalismos, capitana. – dijo Will acercándose a Outcry que se había levantado y miraba por el ojo de buey de su camarote.
- Will… - dijo cuando sintió la respiración del segundo del Perla Negra en su cuello.
Will la giró para que ella quedase frente a él. Outcry estaba un poco nerviosa porque había perdido el control de la situación. Turner se inclinó un poco sobre ella y la besó.
Durante un largo instante apasionado se comieron a besos. Will la estrechó entre sus brazos. Después la miró con los ojos ardiendo de deseo y preguntó:
- ¿Quién eres, Outcry?
La capitana no contestó tan sólo se separó de Will y se dirigió a la puerta del camarote. La abrió con cierta pesadumbre.
- Señor Turner, por favor, retírese.
- Pero ¿ qué he …
- Nada, por favor, salga ya.
- Capitana… - Will la miró sin comprender al pasar junto a ella. Se acercó para darle un último beso pero ella puso una mano entre los dos.
- Will, no es un bueno momento…¡Vete,ya! – a Outcry se le estaba empezando a quebrar la voz y Will de pronto comprendió todo.
Acarició la mejilla de la chica y se retiró del camarote dejando a la capitana sin nombre sola y rota de dolor.
