CAPÍTULO 14: JACK SE ENTROMETE
En el Lágrimas de Ébano no se supo nunca lo que había ocurrido en el camarote entre Will y Outcry y nunca se habló de que la capitana no tenía nombre de pila, o por lo menos, lo desconocía.
La vida marinera transcurría con tranquilidad propia de un barco. Casi no hubo incidentes de mención en una semana salvo que un miembro de la tripulación del Perla Negra se puso pesado y se enzarzó en una pelea con otro del Lágrimas de Ébano. Como castigo ante la trifulca que no parecía aclararse, Outcry tomó una decisión salomónica y ató a uno al trinquete y otro al palo de mesana y los colocó de modo que tuvieran que verse la cara durante todo el tiempo que permaneciesen arriba.
- Así aprenderán a tenerse respeto. Cuando tengan la suficiente hambre y el frío les calé hasta los huesos quizá sopesen la tontería que han hecho y se lo piensen dos veces antes de pelearse sobre mi barco. – había dicho Outcry al verlos colgados de los palos.
Jack estaba encantado con aquello. No es que le agradase que fuesen por ahí socavando su autoridad pero era obvio que la capitana se manejaba muy bien y aquello estaba empezando a convencerle, claro que no lo mostraba a nadie.
Por otro lado, estaba Will, que había adoptado una actitud ciertamente melancólica desde el incidente de la habitación de Outcry y estaba muy taciturno e irascible. Jack había tratado de animarle contándole chistes de piratas borrachos pero no levantaba el ánimo a Will, lo cual enfurecía a Jack, que no tenía por costumbre hacer de comediante.
Los días pasaban y se encontraban cerca de Cabo de Buena Esperanza. La capitana decidió que casi un mes de barco empezaba a ser suficiente ya que los marineros estaban empezando a clavar sus miradas en el joven Thomas y algunos hasta en ella, aunque bajaban la vista si eran descubiertos. Era el momento de hacer una parada.
- Virad a estribor. – ordenó a Stibbons.
- ¡¡Desplegad la Mayor!! Tenemos viento de popa.
- Avante toda – dijo Outcry y se encaminó a la proa del barco. Will y Jack se encontraban allí observando las maniobras.
- Hola, capitana. – saludo Will con la efusividad propia de una losa de mármol.
- Buenos días, señor Turner. – respondió amablemente pero de forma gélida la capitana – Capitán Sparrow¿no le parecerá mal que descansemos?
- No, capitana, lo cierto es que no, Thomas está empezando a mostrar el cansancio de quien pasa las noches en vela con la espada en alto ante una amenaza inminente.
Ambos capitanes rieron. Era obvio que ambos se fijaban en la tripulación.
Will empezaba a encontrarse incomodo. Entre Jack y Outcry parecía haber una química especial, algo extraño que les unía, era el liderazgo y contra eso Will poco podía hacer. Empezaba a sentir cierta sensación de rencor contra Jack. Desechó la idea.
Atracaron al cabo de un par de horas. Los marineros se perdieron en el pueblo y Outcry se dirigió a una posada seguida de Jack y Will. Stibbons y otros marineros se iban a quedar en el barco y al día siguiente otros harían la guardia.
Outcry alquiló un par de habitaciones, una para ella y otra para Jack y Will. Al entrar allí se alegró mucho de que el servicio incluyese la preparación de un baño. No podía dejar de hacerse a la idea. Le prepararon un baño de sales y aceites que olía a rosas y la capitana se sumergió en el agua caliente.
Jack y Will, por su parte se quedaron en el cuarto, relajándose tumbados en la cama. No se dijeron ni una palabra en al menos dos horas, cuando, por fin, harto del silencio Jack dijo:
- ¿Qué ocurre, Will? Tú sólo estás así por un motivo…y es esa manía que tienes de enamorarte de quien no debes, te pasó con Bethy y ahora con Outcry, suéltalo ya.
- No quiero hablar de eso, Jack.
- ¿No salió bien tu intento de hace unas semanas?
- ¿Cómo lo sabes? – dijo Will irguiéndose en la cama, adoptando una postura un tanto más digna para tratar esos temas.
- Estaba en la escalera bebiendo un poco, había bajado de cubierta. Te vi pasar, y como tardaste muy poco en salir y con aquella cara de circunstancias supuse que te había dado calabazas y que no te apetecería hablar conmigo.
- No.
- Bien. Pues inténtalo de nuevo. Está en el cuarto de al lado.
- Jack, no puedo, la fastidié.
- Pídele perdón, humíllate o algo.
- Jack las cosas no son así.
- Esa chica es como yo, a mi me encanta que me supliquen, por probar no pierdes nada.
- Mi dignidad.
- Will, amigo mío, - comentó Jack sentándose en la cama y dándole al susodicho unas palmaditas en la espalda – nunca has tenido dignidad, desde el día que me pediste que te llevara a salvar a tu novia. Pero tienes estilo, así que ve allí y humíllate.
- ¡Vaya, gracias por la observación, Jack! Con amigos como tu no sé para que me busco enemigos.
- Estoy siendo sincero.
- Ya. Podías ahorrártelo.
- Bueno, si vas a verla y te echas atrás, tráeme una botella de wiscky, por favor. – pidió Jack volviendo a tumbarse en la cama.
Will suspiró pero no dijo nada. Salió de la habitación y bajó al bar de la pensión a comprar una botella para Jack.
