CAPÍTULO 18: UN BARCO DA MUCHOS PROBLEMAS
Habían pasado tres días. Outcry estaba sedienta y debilitada. Temía empezar a perder fuerzas para luchar contra los repulsivos piratas de Finneas. Cada día se sentía más cansada. Las muñecas le dolían, había tratado de desatarse pero en el forcejeo sólo había conseguido despellejarse las muñecas hasta casi hacerlas sangrar. Sin embargo se mantenía alerta, en parte por los piratas, en parte porque llevaba tres días oyendo conspirar a las ratas de la bodega en su contra y , de forma general, porque trataba de averiguar algo sobre la relación de Finneas, su madre y ella con lo poco que podía sacar de las absurdas conversaciones de los piratas que la guardaban.
Will miraba al infinito por la baranda del barco. Sin a penas hacer ruido Jack se acercó por la espalda. Le puso una mano firme en el hombro y le dijo:
- La encontraremos, Will. Ella está bien. Te lo aseguro.
- Tengo la sensación de que no la encontraremos nunca.
- Sabe cuidarse. Es dura. No se dejará morir.
- Espero que no te equivoques.
Jack no sabía que más hacer para consolar a Turner pero le daba rabia. Se metió en el despacho de Outcry y cogió el mapa. Si se desviaba un poco con el barco podría coger todo su oro y perder a la chica y al Perla Negra. Miró la cama de la chica. Sobre ella estaba su cepillo con algunos cabellos rojizos. ¿Cuánto podía perder¿Unas semanas y después el 40 por ciento del tesoro? En el fondo le había cogido cariño a la capitana, no quería reconocerlo. Se puso en pie y caminó por el camarote en círculos con el cepillo de Outcry en la mano. Se paró frente al ojo de buey y miró al exterior oliendo el cepillo a pocos metros de su cara. Era lavanda…
Al cabo de unas horas Stibbons irrumpió en el camarote. Miró a Jack que estaba enfrascado en unos cálculos. Al cabo de un rato notó la presencia del segundo.
- ¿Sí?
- Dos de tus hombres y tres de los míos se están peleando en la bodega…eh…Will está entre ellos.
- ¡¡¿Will?!!
Jack salió corrió a la bodega y sacó su espada. Miró a su amigo que estaba luchando con dos mientras Peter del Perla Negra se ocupaba de Martin, el vigía del Lágrimas de Ébano.
Will, con un movimiento rápido se deshizo del tercer hombre al hacerle un corte limpio en la mano que le obligó a soltar la espada. Tras eso la recogió de un simple golpe con el pie y con las dos se abalanzó sobre Stevens, el otro oponente. Antes de que le rebanara la cabeza de un espadazo un filo firme y afilado se interpuso entre la garganta de Will y el tambaleante Stevens.
Turner recorrió con los ojos el filo de la espada hasta la empuñadura, al final de un fuerte brazo estaba la dura mirada de Jack.
- ¡¡Suéltalas!! – ordenó Sparrow con un timbre que no daba lugar a explicaciones.
Will dejó caer las espadas al suelo. Jack continuó:
- Martin, Stevens, Peter y Joe…¡¡a cubierta!! La quiero como los chorros del oro. Los demás…largo de aquí, Turner y yo necesitamos tener una pequeña conversación.
- ¡¡YA HABÉIS OIDO AL CAPITÁN, TODOS FUERA!! – bramó Stibbons saliendo tras los hombres.
Will y Jack se quedaron solos. Sparrow bajó la espada, se acercó a Will y le dio un puñetazo en la cara. Turner cayó al suelo y comenzó a sangrar por el labio.
- ¡Nadie me da problemas en el barco, Will! Me da igual quien empiece o deje de empezar las peleas pero no te quiero ver metido en una nunca más o la próxima vez tendré menos pulso con la espada. ¿Queda los suficientemente claro, señor Turner?
- Si, capitán Sparrow. – dijo Will.
- Por tu bien y el de Outcry así lo espero. Ve a cubierta y ponte a fregar con los demás. Si te mantienes ocupado dejarás de hacer el idiota.
Jack se marchó, Will se limpió la sangre que caía por su barbilla y subió a cubierta. Trataba de sacarse de la cabeza lo que los piratas del Lágrimas de Ébano le había dicho que podría pasarle a Outcry, no siquiera quería pensarlo. Cogió un cubo y subió a la cubierta con uno de los cepillos, se puso a frotar con toda la rabia contenida en el cuerpo.
- Es preciosa. – comentó uno de los hombres, con voz ahogada en ron.
- Lo es, pero a Finneas no le hará gracia si se entera.
- No tiene por qué enterarse, idiota. ¿No ves que está semi-inconsciente?
- Ya..pero…no está bien.
- Tú te lo pierdes…
Outcry abrió los ojos con cierta impotencia. Vio a un feo y apestoso hombre tratando de desabrocharse el pantalón. Si era lo que ella pensaba era lógico que saltasen todas las alarmas de su cuerpo. Observó al individuo en cuestión y le propinó una fuerte patada en la entrepierna. Después de eso se desmayó.
Cuando recobró el conocimiento un hombre pelirrojo la observaba. Sus muñecas le escocían. No sabía muy bien por qué pero allí estaba cómoda. Trató de mirar alrededor, estaba en un camarote y no en la bodega. No había rastro de aquel apestoso pirata…
- Está en mi camarote, capitana. Es usted una joya muy preciada en este barco, demasiado para que la toquen mis hombres.
- ¿Qué quiere de mi, Finneas?
- No es de ti, querida, es a ti. Y lo que quiero lo quiero de Jack Sparrow. ¿Crees que es tan idiota como para decirte dónde está el tesoro de Níobe?
Outcry no sabía que decir. Miró perpleja a Finneas y , al hacerlo, descubrió en su cuello su camafeo. El pirata se percató de que ella lo había visto por lo que se echó a reír.
- Todo a su tiempo, capitana.
Y diciendo aquello se marchó del camarote de Outcry.
