CAPÍTULO 22: EL SALTO DEL ANGEL

Al cabo de tres días con la rutina de caminata, comida y pelea, la expedición pirata llegó a un punto muy espeso de la selva. Sparrow comenzó a hacer cálculos, o por los menos, eso le dijo a Finneas y empezó a pensar.

La isla era una isla¿no? Después de todo estaban atrapados por agua…los piratas aman el agua, entonces, si ellos lo que querían era salir de allí sólo tenían que…¡¡¡claro!!! Lo veía ahora de una forma tan cristalina que casi asustaba.

- Will, ven aquí un momento.

- ¿Qué pasa, Jack? – inquirió este con cierto interés.

- Verás, para acortar por la selva¿tú que crees?

- Yo…no estoy seguro, Jack, la verdad…- Jack tiraba de él hacia un lado como queriendo que se inclinase. Le susurro algo.

- (No seas idiota y haz el favor de bajar que no puedo chillar) ¿Por ahí no?

- (Lo siento¿Qué has pensado?) ¿Estas seguro?

- Pues la verdad… (cuando yo te haga una señal coge a Outcry y salta con ella, a tres metros de aquí hay un acantilado, id al barco)

- ¿Estas realmente seguro, Jack? (¿Qué harás tu?)

- (Yo os alcanzaré) Definitivamente no, Will. Me parece que ese no es el camino (mantente alerta)

- Bien, como quieras aunque esto no me convence.

- ¡¡¿Queréis dejar de marearnos?!! – suplicó Finneas.

- Si estamos decidiendo como llegar.

Jack se fue moviendo por todo el campamento. Will estaba seguro de que tenía un plan desde el principio. Ahora iban a tener que hacer algo.

- Sparrow, dime que no falta mucho.

- No sé. Cogeré el mapa para asegurarme, creo que nos hemos confundido.

- ¿Jack Sparrow perdido? Esta si que es buena.

- Siii… - murmuró Jack agachándose hacia un zurrón y sacando un mapa. Comenzó a desenvolverlo con cuidado.

Se oyó un sonido metálico y un ruido sordo, sin embargo nadie prestó demasiada atención salvo Will. Comenzó a moverse con suma discreción hacia Outcry, midiendo con cuidado sus movimientos y calculando los pasos hacia la espesura. Miró a Jack, este sonrió con una boca que haría gemir a un azteca y luego comentó:

- ¿No creéis que está cambiando el tiempo?

- Yo no noto nada.

- Pues desde luego ESTE ES EL MOMENTO para notarlo.

Todo fue confuso. Will agarró a la sorprendida Outcry de un brazo y de un tirón la hizo correr hacia la selva. Al mismo tiempo Jack comenzó a golpear a un pirata con su pistolón y después desenvainó su espada para enfrentarse a un desconcertado y furioso Finneas que quería matar a Sparrow y seguir a Outcry.

- ¡¡¡A por ellos!!! – ordenó a dos hombres.

Jack se abalanzó sobre ellos, pero Finneas se interpuso. Sus espadas surcaron el aire con agilidad. Finneas trató de asestar un golpe a Jack en la pierna mas Sparrow,que se defendía a la desesperada, le interceptó y con un giro de muñeca le hizo forzar la posición. "El Rojo" se abalanzó a la carrera y el capitán del Perla Negra salió corriendo y se escudó con un árbol mientras ambos contrincantes trataban de apuñalarse.

En el bosque solo se oían crujidos de ramas y el resollar de Will y Outcry abriéndose camino hacia el acantilado, Will contó los pasos. A sus espaldas, quizás a menos de medio metro, estaban sus perseguidores. Turner apretó el paso y Outcry se apresuró. Los hombres estaban tras ellos, una espada corto el brazo de Will quien tuvo que defenderse y llegaron al borde del acantilado, el segundo se defendía como podía mientras Outcry, desarmada, asestaba patadas y puñetazos a los despistados atacantes, siempre protegida por su apuesto compañero. Finalmente atrapados Will y ella cruzaron sus miradas y luego observaron el fondo del acantilado, las olas batían con fuerza. Se agarraron de la mano, cogieron impulso y se lanzaron a las profundidades del mar.

Los piratas, sorprendidos e impotentes, escudriñaron el fondo del océano, no había rastro del segundo ni de la capitana. El mar rugía contra las rocas y la espuma saltaba amenazadora.

- Están muertos. – le dijo un pirata a otro, este último se encogió de hombros.

- Se estarán matando allá atrás. – comentó el otro.

- ¿Vamos despacio?

- Pues claro.

Ambos retornaron el camino hacia el lugar donde Sparrow se encontraba atrapado contra un enorme árbol mientras "El Rojo" se desternillaba. Stibbons había sido reducido por seis hombres y tres de los hombres de Jack yacían muertos en el suelo.

- Estás perdido, Sparrow. Nadie, nadie, se escapa de Finneas, ni le roba sus tesoros.

- Si, ya. En fin, dejémoslo, los polluelos han emigrado y este asunto es entre tú y yo. ¿Todo esto es por ella?

Finneas acercó la espada al brazo de Jack y le hizo un corte seco. Luego enfurecido se dio la vuelta.

- ¡¡Vale, lo tomaré como un Sí!!

- Dame el tesoro de Níobe y luego ya me ocuparé de ti. Ahora es tu vida lo que está en juego.

- Ya lo sé. – la mente de Jack trabajaba más a prisa de lo que lo había hecho en la historia del pensamiento de Sparrow. Y eso incluía muchos momentos desesperados.