CAPÍTULO 23: SALVEMOS A JACK
Will y Outcry no habían muerto. Nadaban cansados hacia el Lágrimas de Ébano. Allí Outcry daría las órdenes precisas.
Los sacaron del agua en cuanto los divisaron. Los piratas les miraron asustados. Jack y Stibbons, entre otros, no estaban allí.
- Estarán bien. Ahora sólo quiero que hagáis una cosa. Necesito voluntarios y necesito quien se quede en el barco. Se han llevado a Jack y nuestro tesoro. Tenemos que recuperarlos. Cinco de vosotros seguiréis el camino de Jack y los demás desde aquella playa – señaló Outcry. Era la playa donde se había producido el encuentro – los demás tened un par de botes preparados. Yo iré a por Jack, Stibbons y el tesoro. Tened el Lágrimas de Ébano preparado y andaros con ojo, no me fío de los hombres del "Tormenta".
- Bien. – varios piratas cogieron un bote y comenzaron a remar hacia la playa.
Outcry cogió una soga, una espada, un cuchillo y un pistolón. Miró a Will de arriba a abajo. Señaló el arcón del que ella estaba cogiendo las armas.
- Prepárate si tienes intención de acompañarme.
Will sonrió y cogió un cuchillo. Nadie le iba a separar de su espada. Ella rió y cogió un bote para bajar hacia la cala.
- ¿Es por Stibbons, por Jack o por el tesoro?
- Nunca lo sabrás.
- Ya, ya.
Remaron hacia la playa donde no había nadie y se adentraron en las profundidades. Ella miró el sol. Se habían estado dirigiendo siempre hacia el noroeste así que debían seguir aquella dirección y esperaba seriamente que Jack no cambiase de rumbo.
Will la seguía. Al cabo de muchas horas oyeron la clara voz de Jack que cantaba una tonadilla sobre el ron. Ella esperó y contó. Se acercó y observó los guardias protegida por la maleza.
- ¿Cómo sabías que Jack no nos seguiría?
- Era más que improbable, ellos eran más y alguien tenía que ser el señuelo.
Will Turner, de nuevo, se sentía sorprendido por su amigo, que parecía tener el corazón de oro, incluso más que su mandíbula. Entre tanto, Outcry seguía pensando.
- Bien, señor Turner, lo haremos a mi modo. Subiré por allí detrás, hay un buen parapeto. Surgiré por detrás de donde está Jack¿lo ves? Necesito que cuando yo llegue tú salgas de aquí.
El segundo del Perla Negra observó. Jack estaba apoyado en un árbol, estaba desarmado y atado. Frente a él, vigilando, estaba Finneas, otros hombres cavaban en el suelo. Stibbons, con el rostro sereno y fiero, como le era propio, miraba a los piratas trabajadores. "El Rojo" jugueteaba con el camafeo. Outcry apretó los dientes con furia y se giró hacia Will quien asintió mientras ella partía rodeando a los piratas.
Transcurrieron unos minutos cuando Will vio aparecer la figura de la pelirroja capitana. No se había percatado hasta ahora de lo atractiva que estaba cuando vestía sus pantalones negros, camisa blanca, chaleco negro y botas marrones, además llevaba aquel pañuelo rojo en la cabeza. Sus ojos verdes destacaban desde el otro lado, tenía una mirada salvaje, la mirada de los piratas. Jack se estaba dejando desatar sin llamar demasiado la atención. Outcry miró hacia donde estaba Will y le hizo una señal. Sparrow cogió el cuchillo que le daba Outcry y fue el momento propicio. Turner salió de la maleza y echó a correr hacia uno de los piratas, Finneas se giro a tiempo de ver al capitán del Perla Negra sobre él. Comenzaron otra riña. Outcry fue a desatar a Stibbons. Este se frotó las muñecas y sonrió a su capitana, agarró una espada y se enzarzó en una lucha injusta: tan sólo le atacaban tres piratas.
Will se las veía con dos de ellos y Outcry fue sorprendida por dos hombres armados con espadas que trataron de atravesarla como si fuese una brocheta pero ella sabía manejarse bien y luchó. Los piratas habían dejado de cavar pero uno de ellos arrastraba un arcón hacia la espesura. La capitana lo vio y se deshizo de los hombres para apoderarse del tesoro pero fue interceptada por un brazo fuerte y grueso que la agarró contra un duro pectoral y le puso un cuchillo al cuello. Una hoja de acero firme se acercó fuerte contra su cara pero paró a escasos milímetros de su nariz. Al final se hallaba un enfurecido Jack Sparrow.
- ¿Ahora te escondes tras una mujer? – exclamó.
- Bien Sparrow. Vamos a mover mi tesoro hasta donde yo pueda recogerlo. Y ojo con lo que hacéis.
Will y Stibbons dejaron de luchar y entre todos se fueron hacia un acantilado situado en aguas más tranquilas. El acantilado era un risco con forma de V. En un lado se veía "El Tormenta" y "El Perla Negra" y el otro y un tanto más lejos estaba "El Lágrimas de Ébano".
- ¿Qué vas a hacer, Finneas?
- Esa pregunta no es para mi, Sparrow. Voy a revelarte un secretito. Hace unos veinte años tú estabas enamorado de una chica pelirroja, como esta, que era, casualmente, la mujer que yo amaba, había sido mi amante y tú me la robaste. Como querías robarme el tesoro. Ahora, tú – le dijo a Will – mete la mano en mi bolsillo y sin trucos.
Turner obedeció y sacó un papel medio quemado y arrugado, estaba mal doblado.
- Lo encontró un hombre al cual una misteriosa mujer llamada Catalina Moureau le pidió que lo buscara. Esa Catalina estaba muerta…pero Outcry, su hija, no. ¿Verdad, capitana?
- Verdad.
- Catalina era una gran amante¿no es así, Jack?
- Sí.
- Lea el papel, muchacho. Vamos a divertirnos mucho.
- "La señora Catalina Moureau, soltera y fallecida en el parto. El padre, en paradero desconocido, Jack … - Will miró a su alrededor.
- Lee.
- El padre, en paradero desconocido, Jack Sparrow. La niña Grace Ethel Sparrow nacida el 12 de Octubre del presente año. – concluyó Will.
- Ahora te pregunto yo ¿qué vas a hacer, Jack Sparrow¿Quieres a Niobe o a Grace?
Diciendo esto empujó a Outcry por un lado del acantilado mientras que el tesoro era lanzado hacia el otro. Jack estaba paralizado pero en un segundo salió corriendo y agarro con ambas manos su tesoro.
Por el lado opuesto del acantilado cayó el cofre, Finneas y parte de la tripulación. Will saltó en la ayuda de Sparrow que recogió a su recién descubierta hija y la sacó del acantilado.
- Tu tesoro…-murmuró la chica, perpleja
- Se lleva mi barco. ¿Cómo le alcanzaremos?
- Tengo una idea.
Outcry se levantó y se desató el pañuelo del pelo. Lo desplegó y comenzó a hacer señales en dirección al "Lágrimas de Ébano". Un espejo le contestó y el barco se puso en camino.
Los marineros de Outcry llegaron al cabo de unos instantes, estaban agotados. La capitana los miró con severidad.
- Llegáis tarde.
- Lo siento, capitana.
- Da lo mismo, ahora ya no importa el perdón que pidáis. Se ha ido con el tesoro.
- ¿Les seguiremos?
- Por supuesto, pero habrá que saltar.
Outcry miró a Jack por primera vez desde la noticia a los ojos. Miraba a su barco alejarse en manos de Finneas. Ella sabía lo que le dolía haberlos dejado marchar por ella.
- Recuperaremos su barco, señor Sparrow.
Jack se giró y le lanzó una dorada sonrisa. Miró al "Lágrimas de Ébano" que se encontraba cerca de allí.
- En verdad que su barco es rápido, Capitana…Outcry.
- Si. ¿Saltamos ya?
- Será lo mejor. – comentó Stibbons. Y acto seguido, aferrando bien su espada, cogió carrerilla y se lanzó al agua. Los demás piratas le siguieron.
Will miró hacia los capitanes Sparrow y sonrió. Después tomó impulso y se lanzó mientras aconsejaba:
- No tardéis mucho en bajar o nos iremos sin vosotros.
Jack miró a su hija sin saber que decir. Ella le devolvió la mirada. Se cogieron de la mano y el capitán le dijo:
- ¿Saltamos, pichoncito?
- ¿Tengo dos nombres y se te ocurre llamarme "pichoncito"?
El capitán Sparrow soltó una carcajada.
- Ahora, en serio, podía haber nadado ¿por qué me cogiste a mi en lugar de al cofre?
- Bueno, no lo pensé pero…de aquí al Lágrimas había un buen trecho ¿no crees?
Grace Ethel Sparrow miró a su recién descubierto padre y le apretó la mano. Le sonrió coqueta y exclamó:
- ¡Vamos, pichón!
Ambos se lanzaron hacia el barco entre fuertes carcajadas.
