CAPÍTULO 5: ¿QUIEN DIJO QUE LAS CHICAS NO PELEAMOS?

Tras el sueño momentáneo con Snape por el que se recriminó durante toda la hora, se puso a hacer la poción y tras conseguirla hacer mejor de lo que Granger hubiera imaginado se fue de las mazmorras. Subía en silencio con sus libros agarrados.

Iba en silencio pensando en tantas cosas… pero algo la frenó en seco, el oír su nombre en boca de alguien que no tenía porque mencionarla. Hermione estaba en el pasillo hablando con Ron.

- y con ese nombre, Carmen, - decía ella – he visto la ópera y se lo que pasa con ellas. Son todas unas aprovechadas, no quieren a nadie, seguro que está con Malfoy por su dinero.

- pues que quieres que te diga – le contestaba el pelirrojo – tiene tanto dinero o más incluso que Malfoy y por lo que me dijo mi padre gozan de buena fama en España, no como el huroncillo y su familia. Son buena gente, justa y honrada.

- solo la defiendes por que es guapa. Eres un inmaduro Ron Weasley. Tú y Harry son lo peor cuando una chica un poco mona se os pone delante, pero es que no es ni bonita.

- Hermione, reconoce que es preciosa, y todavía nunca la he visto entrar en el juego de Malfoy y sus amiguitos para insultarnos.

Y marcharon discutiendo. Mina ya no pudo oír más. Pero la daba igual, si ella quería guerra la iba a tener.

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Pasaron dos días en los que nada nuevo movió la tranquilidad del colegio. Draco y Mina paseaban tranquilamente por la nieve (que había dejado una temprana tormenta polar de octubre, no había mucha, solo había caído una cuarta) en lo que era un sábado soleado.

- tengo que subir al despacho de Snape, me requiere para una cosilla. Luego te veo en la sala común. – dijo Draco a su novia mientras le daba un rápido beso de despedida.

Ella se sentó en la nieve, ya que había hecho un simple hechizo de impermeabilización sobre su ropa. Había varios grupos de gente haciendo guerra de bolas de nieve. De repente una bola se estrelló contra su oído haciéndola verdadero daño. Se levantó y vio a dos chicas riéndose. Una cabellera pelirroja delataba a Ginny Weasley y otra enmarañada a Hermione. Entre risas Ginny y Hermione se acercaron.

- jajaja perdona jajaja no, no queríamos darte jajaja por lo menos no en el oído jajaja.

- ¿Qué pasa Granger, que no te quiere ningún chico lo bastante como para divertirse un rato contigo y dejarme en paz? – dijo Mina, lo que le cortó la risa.

- no, porque tu te los tiras a todos, y no les dejas respirar.- contestó la castaña, mientras la pelirroja se mantenía al margen.

- ya te digo, si vieras como de bien se lo monta Weasley…

Plof. Un tortazo cruzó la cara de Mina. No le hizo daño, así que sonrió.

- ¿Qué pasa, duele? Pues folla de primera…

Plof. Otro tortazo recibió de la castaña.

- eres una zorra – dijo Granger lo bastante alto como para que la gente que se empezaba a agolpar lo oyera. – puta, guarra de mierda…

Pum. Ahora fue Mina quien le devolvió a Granger el puñetazo en toda la mandíbula.

- ven aquí si tienes lo que hay que tener pequeña zorra.

Granger se abalanzó sobre ella mientras Ginny gritaba animándola. Los gritos de "pelea, pelea…" advirtieron a Harry y Ron que no se habían percatado.

Llegaron al corrillo y como no veían nada preguntaron.

- Colin ¿Qué pasa? – preguntó Harry.

- son Hermione y esa chica Española.

- ¿Qué? – dijeron Ron y Harry al unísono.

Se abrieron paso entre la gente para ver a Hermione en el suelo con Mina encima dándola de tortazos en la cara mientras ella intentaba defenderse con uñas y dientes.

Harry cogió a Mina y la quitó, y Ron levantó a Hermione. Ambos intentaban sujetarlas, por que forcejeaban para agarrarse y seguir con la pelea. Harry casi no podía retener a Mina.

- ¡la parto la cara! ¡Granger vas a aprender a respetarme! ¡Potter suéltame!

- Puta, - gritaba la otra – no tenías que haber pisado jamás este colegio.

- vámonos de aquí.

Y Harry cogió sus manos poniéndoselas detrás de la espalda para que no pudiera escapar ni dañarle.

Mientras ella iba gritándole. Al final cuando llegaron al límite del bosque prohibido la soltó, y ella le respondió dándole un puñetazo en toda la mandíbula.

- ay, ¿¡que haces? ¿¡Estás loca!

- ¿quien coño te mandaba separarme? No te hubieras metido.

Él la empujó contra un gran árbol y la encerraba entre los brazos.

- como vuelva a verte pegando a Hermione…

- ¿Qué pasa Potter? ¿Qué te pone esa niñata? Pensé que tenías mejores gustos.

- ¿Qué te pensabas? ¿Qué eras tú? – ella cambió su registro y se acercó a su cuello para susurrarle.

- yo te podría hacer cosas que ella no sabría ni pronunciar.

Él no aguantó más la presión. Su labio inferior sangraba. Limpió el hilillo de sangre con sus dedos. En ese contacto ella entreabrió su boca y él ante ese gesto se lanzó a besarla con todas las ganas que guardaba desde el día del tren.

Él la acariciaba por encima de la ropa. Ella respondía a sus caricias. De repente otro punto de luz atravesó la mente de Mina.

Apartó a Harry de un empujón y se marchó corriendo, no quería dar oportunidad a ese sentimiento que le recorría el cuerpo cada vez que Harry la besaba.

Corrió lo más rápido que pudo para alejarse de él. Subió como un tiro las escaleras hasta que alguien la paró en seco.

- hey, hey, hey,… ¿a dónde vas con tanta prisa? – dijo una voz que arrastraba las palabras de una manera muy familiar.

Al levantar su mirada se encontró con otra que conocía demasiado bien. Lucius Malfoy la miraba con deseo ardiente, mientras ella luchaba por no llorar.

- ¿Quién te ha hecho eso? – dijo el rubio señalándole al labio cortado.

- nada, una estúpida caída. – dijo ella apartando su mirada de él ya que sabía que el rubio era muy bueno en Legeremancia, casi como su señor.

- no me mientas, Carmen, - y ella al ver que la llamaba por su nombre completo se asustó. Solo se lo llamaba cuando quería ponerse serio - ¿con quien te peleaste?

- con nadie de importancia.

- quiero que me respondas…- dijo él apretándola el brazo.

- fue con Granger, pero ella recibió el doble, te lo puedo asegurar.

- esa pequeña sangre sucia se atrevió a tocarte…deseará no haber nacido…

- no, Lucius, no. Si te metes pueden sospechar y eso es lo que menos quiero ahora. Ya se encargará Draco de hacerlo por ti. Además, me se defender yo sola estupendamente.

- no quiero que nadie toque lo que es mío, y tú eres mía ¿o es que no lo ves?

- Lucius, - dijo ella mirándole a los ojos – no hagas nada que nos pueda poner en peligro ¿entendiste? ¿Y si tu hijo se entera? ¿Y tu mujer? Además te echarían del consejo escolar y no podrías venir por aquí más… a verme... – dijo ella robándole un beso.

- ¡me da lo mismo! – Dijo él con furia – tiene que recibir su merecido… esa pequeña mocosa. No sabe con quien se ha metido.

Ella se apartó de él y empezó a andar en dirección a la sala común de Slytherin. Sería imposible convencerle de lo contrario. Granger recibiría de lo lindo. Pero ella no estaba dispuesta a permitirlo por que si lo permitía todo el mundo se daría cuenta.

- vuelve aquí, - pero ella no le escuchaba. – he dicho que vuelvas a aquí.

Ella se volvió hacia él. Tenía la furia escrita en la cara. Si hubiera podido le hubiera pegado como hizo con Granger.

- ¿quieres echarlo todo a perder? ¿Quieres que me echen del colegio? – Gritó ella con ira y rabia - ¿quieres que me aparten de Draco? ¿Qué es lo que quieres, Lucius? ¿Qué quieres de mí?

Lucius se acercó lentamente a la morena, con los ojos brillantes de deseo.

- ¿sabes lo que quiero? – dijo él cogiéndola la cara con suavidad – te quiero a ti. No quiero que Draco te toque, ni Draco, ni ningún otro. Quiero volver a sentirte…- y la arrastró a una clase.

Entraron en silencio. Ella ya se había acostumbrado a ese juego, ese juego que la volvía loca. Le hacía sentir tan bien…su solo aliento en su piel la hacía estremecerse. Era tan peligroso, tan él…

- desnúdate. – la ordenó, mientras se sentaba en una silla.

Ella se quitó la capa, que cayó al suelo. Empezó a desabotonarse la camisa del uniforme, cada botón abierto era una verdadera delicia para el rubio. Se la quitó y la dejó caer. Un bonito sujetador semitransparente en tonos morados dibujaba unos pechos perfectos. Se quitó los zapatos a continuación y los calcetines. Agarró la falda, y empezó a bajar la cremallera lentamente. Lucius sonreía débilmente. La miraba. Aquella preciosidad era suya. La falda cayó por fin dejándola con unos culotes brasileños muy sexys.

- acércate. – ella se acercó. Se sentó a horcajadas encima de él y empezó a besarle. La ropa le estorbaba así que quiso quitarla del medio. Él la ayudaba. Al final los boxers del rubio cayeron, junto a la ropa interior de ella. Volvió a ponerse en la misma posición de antes, a horcajadas. Rozó suavemente los pechos de ella con sus labios, y comprobó como reaccionaban ante la acaricia. Aprisionó el pezón entre sus labios. Ella mientras enredaba con su pelo. Tiró de su cabellera platina hacia atrás, para que dejara de hacerlo. Mina chasqueó la lengua mientras movía la cabeza de un lado para otro sonriendo. Se metió el dedo índice en la boca, y al sacarlo lo dejó resbalar, trazando una línea descendente por su barbilla, su cuello, entre sus pechos, su vientre, hasta llegar al ombligo, donde la mano de Lucius la detuvo.

- ahora me toca a mi.

La levantó ligeramente para introducirse en ella de forma lenta. Ella comenzó a moverse encima de él. Mientras él besaba cada rincón al que tenía acceso. Los jadeos eran casi susurros que ella lanzaba a los oídos de él. Ella empezó a contraerse casi a la vez que él se vino dentro de ella. El sudor caía por sus cuerpos agotados por el esfuerzo del momento. Fue ella la que se separó de él. Buscó su ropa y empezó a vestirse, sin prisas. Cuando acabó vio como Lucius no se había movido, solo la había observado vestirse. Ella admiró por un momento su escultural figura, cada uno de esos músculos…abrió la puerta y antes de salir él le lanzó una frase.

- hasta otra Mina.

Salió del aula para subir a su sala común. Entró sin dejar de pensar en todo lo que había sucedido en menos de dos horas, una locura. Allí sentado en un rincón junto al fuego estaba Draco, sumido en las sombras con la cabeza entre las manos. Ella se paró a observarle, tan callado, a veces tan frío, como su padre, pero a veces tan cálido, como Harry… ¿Mina, que acabas de pensar? Sacudió la cabeza y se acercó al sillón donde estaba su novio.

- ¿en que piensa el chico más guapo de Hogwarts? – dijo ella con una sonrisa y se agachó para quedar a su altura. Él sonrió y la tocó el pelo, le encantaba su suavidad.

- en nada. – dijo con otra sonrisa.

- entonces, ¿para que te quería Snape? – de repente apretó los puños.

- él estaba con mi padre, dicen que me quieren mandar a Drumstang para el próximo trimestre. – comentó con un deje de furia en la voz.

- no, no te pueden separar de mi ahora – "no, ahora no, no me puedes dejar sola con Potter" pensó para sí misma. - ¿Por qué? No lo entiendo, si aquí estás bien. Hace mucho que no tienes problemas. No me puedes dejar sola – "no con él"

- yo tampoco. No quiero irme, no quiero dejarte… - dijo el bajando la cabeza. - ¿me esperarás? – dijo de repente él mirándola a los ojos.

Ella le besó. Solo el silencio envolvía a la sala. Los dos estaban acurrucados en el sillón, apunto de dormirse con el calor de la chimenea. Él volvió a besarla.

- auch – se quejó ella. La había hecho daño en la herida del labio.

- Hey ¿Qué te pasó? ¿Cómo te hiciste eso?

- nada, una pequeña reyerta. – contestó ella con media sonrisa.

- ¡¡ ¿Cómo! ¿Quién te lo hizo?

- sangre sucia Granger.

- ¡¡¡ la voy a matar!- gritó él fuera de sí.

- tranquilo, ella también recibió de lo lindo, ya te lo comento.

- me da igual. – y salió de la sala común con ella detrás intentando suavizarle.

Él la buscaba nervioso por todo el castillo hasta que al final se le ocurrió torcer para ir en dirección a la enfermería. Entró sin parar en ningún momento, pero encontró a alguien esperando por Granger, a Potter y Weasley.

- ¿Dónde está esa idiota?

- un respeto Malfoy – dijo Harry con bastante mal humor ya que Mina entró detrás de él y le abrazó por detrás.

- tranquilo Draco – le dijo ella intentando calmarle un poco.

- será mejor que le hagas caso a tu novia – dijo Ron.

- tu calla comadreja, nadie a hablado contigo. – le soltó Mina.

- ¡quiero saber donde está esa sangre sucia!

Al oír lo que dijo, Harry y Ron sacaron la varita a la vez, pero Mina se puso delante de su novio.

- ni se te ocurra Potter, lo lamentarías, acabarías peor que tu amiguita.

- apártate Mina. – le ordenó Draco.

- no, ellos no te harán nada y tú no levantarás la varita. Ya te dije que no había sido nada, que yo estaba bien que era ella la que había salido mal parada de todo esto.

- te arrepentirás de haberlo hecho Bardem. – dijo Ron con mala leche.

- Weasley, creéme cuando te digo que si tu hermanita y la tonta de Granger no hubieran empezado yo no habría hecho nada. Ella se lo buscó.

- ¡tu la provocaste! – le gritó.

- si, pero yo no llegué a las manos, ella me podía haber provocado lo mismo y en vez de eso, me agredió primero. – dijo acercándose a los dos amigos.

Draco que vio como la atención de Harry y Ron caía sobre Mina sacó la varita del bolsillo. Ella justo se dio la vuelta para ver como apuntaba a Harry. Ella volvió a interponerse entre la varita y el chico, pero esta vez estaba protegiendo a Harry.

- apártate.

- no, Draco baja la varita.

- ¿estás defendiéndole?

- Draco no hagas nada de lo que te puedas arrepentir.

- no me arrepentiría nunca, pero ya veo donde están tus lealtades ¿Qué tienes con él?

Ella calló. Y como el que calla otorga…

- ¡¡¡CONTESTAMÉ! – dijo él furioso apuntando al centro de su pecho.

Y ahora es cuando os dejo aquí el Cáp. hasta que me venga la inspiración de cómo seguir este momento. Por cierto se admiten sugerencias. Muchas gracias a todos los que me habéis dejado Reviews. Bechos a todos.