.

Advertencias del capítulo: (Lenguaje soez)

.

Disclaimer: Ranma 1/2 y sus personajes NO me pertenece

.

Nota: Esta historia es completa y absolutamente MÍA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

.


.

JUST US

.


.

CHAPTER 1

.


FIRST MEET


.

.

.

.

.

—Maldita sea Ryoga, juro que te voy a matar.

—Ya te dije que tuve un contratiempo — escuchó la voz del otro lado del teléfono, mientras sorteaba su auto de un lado a otro por la autopista.

—Sabes que estaba en mi maldito trabajo ¿no?

—Si, lo se… y lo lamento mucho.

Ranma negó, frustrado. La llamada de Ryoga media hora atrás, no podía significar nada bueno. No es que ellos no conversaran o fuera extraño en un sentido que encontrará preocupante, sino que sabía que Ryoga jamás le interrumpiría durante su horario de oficina, por lo que algo había sucedido.

Ellos se conocían desde que tenia memoria, y Ranma podía decir con total certeza, de que no existía hombre más leal y comprometido que Ryoga. Era su mejor amigo desde siempre, pero algunas veces, también podía ser una espina en el culo.

Todas sus virtudes se veían opacadas por una sola cosa y se había visto envuelto en ella todos los malditos años desde que tenia memoria.

Había sido así en la universidad, cuando ambos eran practicantes y también en el momento en el que tuvieron que ingresar al mundo laboral. Ryoga contaba con un grave problema de orientación, al que se le sumaba un ligero déficit de atención. No era algo que afectara su vida cotidiana, pero tendía a aparecer en los peores momentos.

Como cuando olvidó su informe el día en el que tenia que presentar la tesis en la universidad e hizo que recorriera media ciudad para ir por él. También cuando llegó una hora tarde a su primera entrevista de trabajo, porque había tomado el tren incorrecto y le llamó llorando, dado que, por lógica, no había obtenido el puesto.

Lo peor era que siempre le involucraba, como el día de su boda, cuando a una hora de iniciar la ceremonia, recordó —y solo porque él le preguntó— que había dejado los anillos en su apartamento. Asimismo, sucedió el día en el que su bebé nació, Ryoga olvidó el celular en algún lado de la oficina y Akari tuvo que llamarlo a él para que la acompañará.

Ranma no dudó en ir e irónicamente, tuvo que suplantar el puesto de su amigo a un lado de la camilla, mientras veía algo que un hombre soltero jamás debía ver —menos si ese algo era tan íntimo como las partes privadas de la mujer de su amigo— y tuvo que brindar su mano en apoyo, lo cual terminó con la hermosa Aitana naciendo y sus dígitos protestando del peor dolor que jamás había experimentado en su vida.

Él quiso golpear a Ryoga cuando llegó dos horas después, pero el imbécil casi lloraba de la alegría por el nacimiento de su pequeña y la tristeza por no haber estado ahí, por lo que decidió que lo dejaría para otro momento.

Claro que bien podía estar en ese momento ¿Qué clase de idiota olvidaba ir por su hija a la escuela?

—No entiendo como Akari creyó que era buena idea dejarte esa tarea — masculló entre dientes.

—¡Porque ella confía en mi! — chilló Ryoga del otro lado.

—Por favor — Ranma se río —. Akari no es tonta.

—¡No me molestes! — se quejó el hombre en un grito —. Akari tiene un encargo muy importante y me ofrecí a ayudarla ¿contento?

Dado que su pastelería apenas estaba en ascenso, se imaginó que debía haber sido un evento primordial como para que ella hubiera dejado la pequeña a cargo de Ryoga.

—Habría sido mejor que se lo pidiera a uno de sus ayudantes — susurró Ranma entre dientes.

—¡No seas tan desgraciado! — el Hibiki refunfuñó —. Es la primera vez que te pido algo así y Aitana es tu ahijada ¿no?

—Bien, bien — el Saotome suspiró, lo cierto es que estaba de un humor un poco especial, pero Ryoga ya lo había pagado lo suficiente —. Estoy llegando a la dirección que me diste — miró el GPS con la ruta que había programado —. Si estás seguro que es esta ¿cierto?

—Te juro que no te vuelvo a pedir nada, imbécil — murmuró el Hibiki ofendido.

—Ya, ya, pero no te enojes — Ranma rió entre dientes.

—Si no fuera por la maldita reunión, te juro que no te habría molestado y lo hubiera hecho por mi propia cuenta.

—Pero seguramente te habrías perdido ¿no?

—¿Por qué no te vas al demonio, Ranma? ¡Te aseguro que me harías un enorme favor! — gritó Ryoga furioso.

—Pero ya hombre, no me grites — empezó a carcajearse divertido.

—Voy a colgarte ¡Ya no te aguanto!

—Bien, ya estoy llegando — ni siquiera terminó de hablar antes que la llamada fuera cortada. Ranma se quitó el auricular y negó con la cabeza —. Ni siquiera agradece el idiota.

Detuvo su auto frente a un dojo y comprobó una vez más la dirección.

Según Ryoga le había comentado, dado que el horario de clases terminaba dos horas atrás y había pasado también el tiempo de espera, la maestra de Aitana la había llevado consigo a su casa.

Por lo que entendió, la mujer tenía una amistad bastante estrecha con Akari. Era una de las razones por las que se había llevado a la niña con confianza, aunque no dudaba que, si era el caso, Akari se enterara de todo y Ryoga durmiera en el sofá al menos por una semana.

Por lo que el Hibiki le comentó, ambas mujeres eran mejores amigas, aunque Ranma aún no conocía a la otra.

Se bajó del vehículo y arregló su traje. Luego caminó hasta posicionarse frente a las dos puertas de maderas y tocó un timbre a un lado.

Ver aquel lugar le traía muchos recuerdos de su niñez. Su padre fue un artista marcial de oficio y le enseñó todo lo que sabía. También le creó el sueño de ser algún día el mejor peleador de Tokio, talvez participar en torneos nacionales hasta llegar a los internacionales.

Lamentablemente, Ranma tuvo que decidir entre lo que eran solo ilusiones infantiles y un futuro prometedor, y no se arrepentía.

Podía decir con orgullo que era uno de los mejores abogados de su bufete y estaba satisfecho, no solo de la persona en que se había convertido, sino también de lo que había logrado con ello.

Ciertamente, no sentía ninguna falta en su vida, le gustaba como era hasta el momento.

Había logrado comprarles una casa a sus padres. Tenía reconocimiento y esperaba en unos años, también contar con un puesto de socio dentro de su bufete. Poseía un apartamento bastante bonito en el centro de la ciudad, y en un futuro, planeaba viajar y conocer un poco mas del mundo.

Era un hombre ambicioso, por lo que solo podía esperar lo mejor y no había otra manera de conseguirlo, que trabajando.

Escuchó como unos pasos se acercaban a las puertas y se irguió, con una sonrisa ligera.

Si tenía que pensar en cómo debía lucir una maestra de primaria, estúpidamente, la primera imagen que venía a su mente era la de una mujer mayor, talvez con un moño apretado en lo alto de la cabeza, camisa de botones y una falda que casi rozara el piso.

Por lo que, lo que encontró del otro lado, más que sorprenderlo, casi le robó el aliento.

Se trataba de una mujer de más o menos su edad. Tenía el cabello corto hasta los hombros y llevaba un pantalón de mezclilla, de cintura alta, que se le pegaba al cuerpo como segunda piel, una camisa central en color blanco y una chaqueta azul encima, además de tacones. Ranma la recorrió con la mirada, antes de siquiera pensar en lo mal que podría verse y luego, levantó el rostro, y sus ojos se encontraron con unos enormes orbes almendrados, cuyas pestañas hacían que luciera francamente encantadores.

"Se llama Akane Tendo y es la mejor amiga de Akari"

—Hola — su voz salió ligeramente ronca, pero se recompuso al instante y con un carraspeo, se irguió y haló su saco, hasta acomodarlo bien. Volvió a sonreír, en esa ocasión, más comedidamente —. Buenas tardes, soy Ranma Saotome y estoy buscando a…

—¿Eres el amigo de Ryoga? — la chica ladeó el rostro y parpadeó. Ranma se distrajo cuando un mechón salió de su oreja y le rozó la frente.

—Si.

—Ahh, bueno… un gusto — sonrió con dulzura y extendió la mano —. Soy Akane Tendo, la mejor amiga de Akari.

—Si, un gusto — Ranma asintió, tomó su mano y le dio un ligero apretón. No ignoró la manera en que su piel se estremecía, al contacto con la de ella.

—He escuchado mucho sobre ti — ella se hizo a un lado —. Pero pasa.

—¿Ahh sí? — ingresó y esperó a que ella cerrará, un poco inseguro por lo que seguía luego.

—Si, Aitana te adora — Akane volteó y sonrió nuevamente —. No ha parado de hablar de su tío Ranma.

Aquella confesión logró sacarle una sonrisa. No era un hombre que tuviera un agrado particular por los niños. De hecho, no se imaginaba teniendo un hijo, pero Aitana se había robado su corazón desde el primer instante en que la tuvo en brazos. Era una niña dulce y adorable.

—Espero que cosas buenas — susurró. La mujer asintió con rapidez.

—Claro que si.

Ranma le indicó que avanzará primero, para guiarle a través del sendero, y ella se adelantó, unos pasos frente a él. El moreno suspiró y la siguió al instante, mientras su mirada se detenía en las voluptuosas caderas femeninas, y su trasero firme y respigón. Sin duda, la chica tenía atractivas cualidades.

Negó con la cabeza y volteó, un poco desconcertado.

—En cuanto llegamos, comimos algo y luego hicimos la tarea. Ella se encuentra dormida ahora. Cayó rendida — le comentó.

—Ahh, bien — dudó un segundo —. Ryoga lamenta mucho las molestias.

—Ya le dije que no debía preocuparse — lanzó un manotazo al aire —. Aitana es una niña adorable y me gusta pasar tiempo con ella.

Pero Ranma no la recordaba, por mas que lo intentará. Akane era una mujer que, sin duda, no olvidaría de haberla visto antes. Conocía a Akari desde hacía un poco más de seis años y no recordaba que Akane hubiera estado ahí, ni en su boda, ni en el nacimiento de la niña, ni mucho menos luego.

Mientras lo pensaba, creyó recordar en algunas de sus conversaciones, la referencia que Akari hacia sobre su amiga, pero todo terminaba ahí ¿Habría vivido lejos todo ese tiempo?

—Aquí esta — la mujer le señaló el pequeño bulto en un mueble. Ahí estaba su sobrina, envuelta en una sábana y con la cabeza inclinada en un ángulo que para cualquiera resultaría doloroso, mientras un rastro de saliva le manchaba la mejilla. Tenia la misma forma graciosa de Ryoga de dormir, aunque físicamente era idéntica a su madre.

—Es un desastre — susurró.

—Creo que es tierna — soltó en una pequeña carcajada. Ranma se distrajo por lo atractiva que lucía —. Se quedó dormida mientras veía un programa de TV.

—Se parece a Ryoga en este sentido — expresó tratando de centrarse, observó como la chica se acercaba y no dudo en seguirla.

Akane se inclinó y le quitó la sábana a la niña.

—Creo que puedes llevarla así — le lanzó una mirada sobre el hombro —. ¿O quieres que la despierte?

—Así esta bien.

—Bueno, aquí esta — se inclinó y depósito un beso a un lado de su cabeza, luego se irguió —. Voy a buscar sus cosas ahora.

Ranma asintió y deslizó las manos entre el sofá y la pequeña figura de la niña, antes de levantarla. No pesaba nada, pero tuvo que acomodarla, mientras ella murmuraba palabras sin sentido y dejaba caer la cabeza a un lado.

Volteó y miró como Akane se acercaba con una pequeña mochila de unicornio en brazos.

—Aquí esta todo. Ya hizo la tarea, así que Ryoga no tiene que preocuparse por eso.

—Bien.

Ranma le indicó que le guiará hacia la salida y camino tras ella por el estrecho camino hacia las puertas principales. Una vez fuera, tuvo que maniobrar el cuerpo de Aitana en un brazo para sacar sus llaves, pese a que la chica ofreció su ayuda. Abrió la puerta trasera y recostó su preciada carga cómodamente en el asiento, antes de cerrar.

Akane le miraba fijamente cuando se irguió. Ranma se acomodó el traje y se acercó a ella unos pasos.

—Gracias por todo y perdón por las molestias.

—Te dije que no era nada — ella sonrió y se acomodó un mechón de cabello tras la oreja — Ten — le extendió la mochila, la cual no dudo en agarrar.

Sus miradas volvieron a cruzarse de nuevo y Ranma no pudo explicarse la razón por la que de pronto, el latido de su corazón empezó a acelerarse.

—Bueno… eso es todo.

—Si — ladeó el rostro —. Dile a Ryoga que no se preocupe, no le diré a Akari nada. Se que esta bastante estresado por el proyecto nuevo, según ella me contó… y esto pasa todo el tiempo.

—¿Entonces hay padres que olvidan pasar por sus hijos? — indagó divertido.

—Mas de lo que crees — río —. Bueno, es un gusto conocerte — se inclinó ligeramente.

—El gusto es mío — susurró devolviéndole el gesto.

Ranma rodeó el auto hacia la puerta del pasajero. La chica esperaba frente a las puertas, a que ellos se fueran, y él no pudo evitar el impulso de volver a verla una vez más, antes de ingresar al vehículo.

Dejó la mochila en el asiento de copiloto y luego arrancó, observando por el espejo retrovisor como Akane ingresaba a la casa.

A unas calles de distancia, volvió a tomar su auricular y marcó un número en su teléfono. La persona del otro lado, no tardó en contestar.

—¿Sigues en la reunión?

—Terminé hace un rato — Ryoga carraspeó.

—Bien, Aitana ya esta conmigo. Va dormida en el asiento de atrás.

—Gracias amigo — suspiró —. Te debo una.

—Bien, porque pienso cobrarme en este momento.

—Ya lo sabía — se imaginó que Ryoga estaría rodando los ojos — ¿Qué puede querer un hombre exitoso como tú que lo tiene todo? — el sarcasmo se filtró a través de su voz con todo propósito. Ranma negó con una sonrisa.

—Quiero una cita con Akane Tendo.

Y es que, sin saberlo, una primera mirada había sido suficiente.

.

.

.

.

.


FIN DEL CAPITULO


.

.

NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas noches mis bellas.

Una vez más, evadiendo mis responsabilidades para participar en esta hermosa #Dinámica_del_amor #Nuestra_primera_vez —saben que son mi debilidad— de Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma

¡Muchas gracias bellas, por la invitación!

En esta ocasión me decidí por relatos cortos que no sobrepasen las 2500 palabras —porque sino les escribo un capítulo de 20K de nuevo—.

Es un universo AU con capítulos de Ranma y Akane contándonos todas las primeras veces en su relación. Serán historias cortas con nula acción o dramatismo, incluso un poco cliché, en general mucho fluff y amor, aunque siempre con mi pizca de picardía, porque el diablo en mí así lo quiere.

Espero que les guste, nos leemos mañana con la siguiente que sería "Primera cita"

Besos y abrazos bellas.

01/02/2023

.