A very special thank you for DemonDragonJ, who is a great Harry Potter fan... (and a quick reviewer for my IntentO). Once again I thank you for the little note you left in this little fic of mine, though you can't read in Spanish. This second chapter will be for you, when you get to learn how to read it.
¡Hola a todos¡Hoy estoy muy feliz! (¡Chii¡Feliz, feliz, feliz..! como diría una de mis mejores amigas del colegio, que siempre solía andar feliz). ¡Y cómo no estarlo si sólo este primer capítulo ha tenido muchos más comentarios positivos que los dos primeros chaps de mi primera fic! (¡Qué alegría!).
Ok. Suficiente locura temporal. En fin... Comienzo contestando a sus reviews:
Ariadna-creta: Sí, ya Sara me había dicho que iba a recomendar mi fic nn. Es una historia sobre Sirius, porque de hecho lo primero que se me ocurrió fue este chap (y Sara me hizo prometer que lo iba a escribir). Después se me ocurrió la idea del primero y lo escribí (aunque luego Sara me andaba reclamando que Ruby tratara tan mal a su chiquito). Tomaré en cuenta tu sugerencia de poner el nombre de la canción y el interprete de los song chaps (por cierto, el primero era basado en Pa' ti no estoy de Rosana). En cuanto a mi idea de llevar a Ruby a vivir a Argentina, es que no sabía donde llevarla a vivir (sinceramente, no se me había ocurrido traerla a vivir aquí). Entonces, me puse a revisar un libro viejo de Estudios Sociales en la parte de geografía y tomé el primer lugar que apareció. Lo de Sue es otra cosa... Lo que pasa es que ya me cuesta concebir un personaje que tenga ese nombre y no se vea así (es que tengo como tres personajes que se llaman Sue Lynn Anderson y son más conocidas como "la chica con más piercings de todo Frist Hill"- que por cierto, es una ciudad que me inventé y uso en casi todas mis historias; de hecho, tengo una caricatura de ella, dibujada por mi novio). Ah... Y yo también espero que se convierta en otro de tus fics favoritos.
Sara Fénix Black: ¡Hola amiga! Sí, ya sé que no quedaba mucho por decir, ya que todos los comentarios me los habías hecho en clase, pero me alegra que te haya gustado el chap (al final siempre termino cambiando algunos detallitos, pero son mínimos). Me alegra que te hayan caído tan bien esas dos chicas, porque fueron diseñadas precisamente para eso, para aplacar un poco el mal carácter y la falta de madurez en ciertos aspectos que le sobra a Ruby (aunque Sue tampoco es muy madura que digamos). Lo del bloqueo creo que quedó claro que ya se me pasó (excepto el de Marcada, por el que sigo sufriendo). También me parece muy bien que te guste mi repertorio de canciones y, de hecho, tienes suerte, porque, de un one-shot, pasó a ser un fic de tres capítulos y ahora ya va por más de seis. En cuanto a que Faith deje de ser tan tonta, va a estar un poco difícil, porque es medio cabezona la chiquita, pero pronto voy a dejar de hacer sufrir a tu chiquito (no te preocupes) y voy a empezar a hacer sufrir al mío (¡pobrecito¡bujú!).
Aiosami: Me alegra que te haya gustado este primer capítulo y gracias por lo de la redacción (la verdad es que me ayudó mucho la escuela, en donde trataban de fomentar mucho la creatividad y mi abuelita, que es filóloga y siempre nos está ayudando en cuestiones de estilo, porque la verdad es que si hubiera pasado toda la vida en la institución donde hice la secundaria, tal vez nunca hubiera descubierto a la escritora en mí) y lo de la trama (wow! No sabía que realmente llamara tanto la atención). De hecho, está centrada entre el 4 y el 5 curso, aunque tiene uno que otro flash-back hacia años anteriores. En cuanto al resto: no entendí qué fue lo que quisiste decir cuando dijiste que uso a un Sirius burlón (?). Y aquí está el siguiente capitulo, para que no comas ansias.
Amsp14: ¡Hola! Me alegra mucho que te haya gustado mi primer chap. Yo también pienso que Sirius es un personaje atrayente (aunque lo hayan asesinado tan sin gracia)... Tal vez es por la vida tan trágica que tiene (¡yo y mis benditas tragedias!) y porque ¡es tan lindo! (aunque insisto que mi favorito es Remus). En fin, espero que disfrutes este capítulo tanto como el anterior.
Black Moon: ¡Wyyyyyyyyyyyyyyyyyy! Gracias por el apoyo moral, hermanita. Siempre ayuda, aunque llegue un poco tarde... También tienes que seguir con la tuya (mientras yo armo una campaña para matar a Yosuko, por mala y por hacer sufrir tanto a mi Remsie por la chiquilla...). Gracias. Disfrútalo.
Bien, ahora sí... Aquí está el capítulo dos (por si acaso, está basado en Dime que no, de Ricardo Arjona). Está un poco muuuuuuuuuuuuuy largo, para compensar la tardanza. ¡Disfrútenlo tanto como yo disfruté escribirlo:
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Ruby... ¿No quieres visitar Hogsmeade conmigo? Me gustaría hablar contigo; arreglar algunos malos entendidos.
¿No entiendes lo que significa no?- le preguntó enojada. -No quiero que arregles nada. No quiero nada que tenga que ver contigo y no voy a visitar Hogsmeade contigo- estornudó fuertemente. -Ahora, déjame en paz que no me siento bien y... si ves a Remus, dile que necesito hablar con él.
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Si me dices que sí, piénsalo dos veces
Puede que te convenga decirme que no
Si me dices que no, puede que te equivoques
Yo me daré a la tarea de que me digas que sí.
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Entró en su habitación y su gesto de rabia se convirtió en una pronunciada sonrisa. Si no se equivocaba, su plan no tardaría mucho en hacer efecto... Sí, conocía a Sirius, no tardaría mucho en caer sin darse cuenta.
Estornudó de nuevo. Ese tal Malfoy también se las pagaría algún día por haberle causado ese horrible resfriado.
¿Cómo estuvo todo?
¡No sabes lo genial que fue, enana!- dijo ella, saltando felizmente hacia su cama y tomando el espejo. -¡Esto va a salir demasiado bien!
Sigue sin parecerme una buena idea- reclamó la niña, con un gesto de desaprobación. -Pero, ya que nunca me haces caso... Sólo te advierto que, por más que parezca que todo está bien, las cosas se pueden volver en tu contra en cualquier momento.
Ya lo sé. ¡Tú siempre arruinándome mis momentos felices!
Te lo he dicho cientos de veces: Mi deber es advertirte las cosas... Lo que quiero decir es que después te puedes arrepentir¿qué pasa si aún estás enamorada de él?
No lo estoy- dijo seriamente. -Fue el gran error de mi vida. Además- sonrió maliciosamente. -Conozco a mi ex: se empecina más es conseguir algo cuando esto se le niega... ¡Nada puede salir mal! Me conviene más decirle que no a todo lo que me pida y hacerlo sufrir de a poco que decirle que sí de una vez y desilusionarlo de golpe... Y no sería tan divertido. No, nada puede salir mal.
°°°
¿Qué rayos le pasa a esa chica?
No lo sé- respondió Sirius, tirándose de espaldas sobre su cama. -Lleva un par de días negándome todo lo que le pido. Pero voy a demostrarle que se equivoca. No voy a detenerme hasta que acepte hablar conmigo y solucionemos las cosas... Ya lo verá. Va a tener que aceptar.
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Si me dices que sí dejaré de soñar y me volveré un idiota
Mejor dime que no, y dame ese sí como un cuentagotas
Dime que no, pensando en un sí, y déjame lo otro a mí,
Que si se me pone fácil, el amor se hace frágil y uno para de soñar
Dime que no, y deja la puerta abierta.
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°°°
Faith¿viste el aviso?- le preguntó Sue Lynn durante la cena. -Un club de chicos de diferentes casas (menos Slytherin, obviamente) está organizando un baile de disfraces al estilo medieval el próximo fin de semana para promover la unidad y la ayuda mutua entre los estudiantes y así reducir la cantidad de "casuales accidentes" que los hijos de muggles hemos sufrido en los últimos días... ¿Te apuntas?
No lo sé, Sue. No me he sentido muy bien últimamente, prefiero ver cómo sigo...
Lo estás inventando.
¡Claro que no! De aquí a una semana pueden pasar muchas cosas. Además, sabes cómo son esas cosas... no quiero tener que pasar toda la noche sola.
Eso es porque tú quieres, porque es obvio que Sirius te va a invitar.
Y yo voy a decirle que no.
Realmente no te entiendo, amiga. En fin... te veré ahí si cambias de opinión.
Sí, como sea. ¡Remsie!- gritó al ver al muchacho entrar. -¡Qué bueno que regresaste!
Hola, chicas. ¿Cómo han estado?
Tal vez tú puedas ayudarme- le dijo Sue. -Estoy tratando de convencer a nuestra amiga Faith de ir a la fiesta que están organizando para el próximo fin de semana.
¿No quieres ir?
Dice que tiene el leve presentimiento de que se va a enfermar para ese entonces- se rió Sue.
¡Hey¡Ya te dije que es cierto!- se levantó de su asiento. -Tengo que buscar algunas cosas en la biblioteca; creo que será mejor que vaya ahora, que todavía es temprano. ¡Nos vemos!
¿Qué fue eso?- preguntó Remus, apenas se fue Faith.
Está loca- respondió Sue. -No quiere ir a la fiesta porque "no va a tener pareja"... ¡Sólo ella sabe! Sólo porque, según ella, "no quiere volver a tener nada que ver con Sirius."
°°°
Se acercaba el día de la fiesta y ya Faith se había hecho a la idea de que se quedaría encerrada en la Torre Gryffindor toda aquella noche, aunque se estaba muriendo por ir a esa fiesta. Pero ir sola era una idea que no estaba dentro de sus posibilidades... Menos aún ir con Sirius, si no quería arruinar sus planes... Además, era obvio que ya para esas alturas él tuviera una pareja.
Sin embargo, el destino le deparaba algo muy diferente.
¿Estás plenamente seguro de que ella aún no tiene pareja para el baile, Moony?- preguntó Sirius en clase de Pociones.
Ella... dijo que no irá al baile.
¿No ir�?- repitió con un gesto de incredulidad. -¡Eso es imposible¡Ella nunca se perdería una fiesta¡Ni aunque se estuviera muriendo!
¡Si no hace silencio en este momento, le quitaré 20 puntos a Gryffindor, señor Black!- gruñó el profesor desde el otro extremo de la clase.
Como sea...- dijo, bajando gradualmente el tono de su voz. -¿Cómo que no ir�?
Eso es lo que le ha dicho a todo el mundo... Su mejor amiga¿la recuerdas: Sue, la chica de Ravenclaw, lleva toda la semana tratando de convencerla de que...
¿Remus?- le preguntó Peter, quien era su compañero de trabajo en Pociones. -¿Agregaste los colmillos de serpiente triturados?
Claro, hace un rato.
Bien, entonces creo que ya está lista.
Ahora, quiero que prueben a ver si su Poción funciona- dijo el profesor, y fue revisando grupo por grupo. -¡Excelente trabajo el de los señores Snape y Malfoy¡Muy buen trabajo el de las señoritas Streak y Leeuwen, aunque podría mejorar un poco!- se acercó a Remus y Peter. -¡Vaya, vaya! Tuvimos problemas de nuevo... Cálculo inexacto en la medida y trituración de los colmillos de serpiente. ¿Quién lo hizo?
Remus levantó la mano tímidamente.
Debí suponerlo. Si hubiera pasado en la clase la mitad del tiempo que estuvo hablando, habría sabido cómo hacer las cosas bien, señor Lupin. Se quedará después de clases hasta que aprenda a hacer una poción decente y agradezca que esta vez no le quitaré puntos a Gryffindor- volvió al frente de la clase. -El resto puede retirarse... Excepto usted, señorita Streak. Supongo que no le molestará ayudar a Lupin con su trabajo.
Claro que no.
¿Cómo es que tienes tanta suerte, Moony?- le preguntó Sirius antes de abandonar la clase. -En fin... convéncela de que vaya al baile... Yo me encargaré del resto.
¡Remsie¡Es el colmo!- lo reprendió la chica. -¡Tú siempre eres el que me ayuda a mí a estudiar!
No soy muy bueno en Pociones. Creí que lo recordarías, Faith.
Bien, no te preocupes que aquí estoy yo para enseñarte cómo se hace una "poción decente"- dijo, imitando la voz grave del profesor, al tiempo que sonreía ampliamente.
Remus devolvió la sonrisa. ¿Sería ese el momento que había estado esperando?
¿Faith?
¿Sí?
No... Se lo había prometido a Sirius...
¿Sigues pensando no ir al baile?
Es un hecho. No iré...
Pero... si tú siempre has sido la primera en decir que sí cuando alguien dice baile, fiesta, o algún término que se le parezca.
¡Eso no es cierto!- exclamó, fingiendo indignación. -Sue es la primera.
Sabes a lo que me refiero... Ya no puedes poner aquel resfrío como excusa, porque se te pasó dos días más tarde.
No quiero ir sola.
¿Quién dijo que tienes que ir sola?- preguntó él. -Sirius aún sigue interesado en ir contigo.
¡Oh, por favor no empieces, Remsie!- exclamó ella. -Te pedí que no trataras de arreglar las cosas...
Además¿desde cuando llegar sola a un baile ha sido un obstáculo para que lo disfrutes? Si mal no recuerdo, hace un par de años, fuiste sola a una fiesta y no veo que haya sido tan malo.
Ella sonrió.
¿Ya tienes pareja?
Aún no, pero ya tengo una idea de a quién voy a invitar... Sólo espero que acepte.
Claro que aceptar�¿por qué no habría de hacerlo?- empezó a alistar los instrumentos para preparar la poción. -Creo que será mejor que empecemos con esto, si no queremos pasar toda la tarde aquí.
¿Y la señorita curiosa no va a preguntar quién es la chica?
No- sonrió maliciosamente. -Prefiero descubrirlo por mí misma.
Entonces... ¿irás?
Ella asintió.
Me convenciste, pero no se lo digas a nadie: no quiero a tu amigo tras de mí, pidiéndome que vaya al baile con él.
Ambos permanecieron gran parte de la tarde trabajando en aquella poción hasta que quedó perfecta ("¡Ni Snape la habría hecho mejor!" bromeó ella.). Entonces, pudieron ir a reunirse con sus amigos...
¿Y¿La convenciste?
Va a ir al baile.
¡Genial! Hablaré con ella de una vez por todas esta noche.
Ten cuidado, Sirius... Dijo que se va a negar.
No esta vez- dijo Sirius muy confiado.
°°°
Faith regresó muy cansada a la sala común después de la cena. Sin embargo, no subió inmediatamente a su habitación porque alguien la detuvo.
Necesito hablar contigo.
Pero yo no quiero hablar contigo. Estoy cansada; me voy a dormir...-empezó a alejarse.
Tampoco es para que te pongas tan violenta- dijo él, interponiéndose en su camino. -Sólo quiero saber si quieres ir al baile conmigo.
No- contestó ella, recalcando la obviedad de su respuesta.
¿Se podría saber por qué?
Porque no voy a ir al baile.
No puedes engañarme, Ruby- se acercaba cada vez más, con sus ojos fijos en los de ella. Faith sintió un ligero escalofrío recorrer su espalda: no esa mirada. No de nuevo. -Vas a ir, lo sé... y también sé que aún no tienes con quién ir. Ve conmigo, por favor.
Ella se estremeció ligeramente. ¿Cómo iba a decirle que no cuando lo tenía así, tan cerca y mirándola directamente a los ojos?
Yo... no.
Pero¿por qué?- la tomó por la cintura con un brazo.
No te acerques tanto, por favor- dijo con voz muy baja, pero él la atrajo hacia sí. -¡Aléjate de mí!- lo empujó lo más lejos que pudo.
Bien. Si eso es lo que quieres, no te lo pediré más. Buenas noches- se fue.
"Por fin me deshice de él" pensó ella, mientras se dejaba caer en uno de los sillones. "Entonces¿por qué no me siento bien de que haya sucedido?"
Mientras tanto, Sirius le contaba a sus amigos sobre lo sucedido.
¿Qué¿Qué le pasa a esa chica¿Está loca?- preguntó James, indignado.
Te advertí que tuvieras cuidado, que se iba a negar...
Pero... ¿cómo pudo?- se preguntaba Sirius, al tiempo que se paseaba por la habitación. -Nunca nadie se había negado a esa táctica, ni siquiera ella...
Creo habérselos dicho una vez: se desilusionó completamente... nada la hará cambiar de opinión.
Pero ella...
Creo que esta vez Wormtail tiene un punto a su favor- admitió James. -Ya deja a esa chica a un lado y no te mortifiques más por ella, que no vale la pena... Vamos a demostrarle que no te importa y qué mejor manera de hacerlo que en el baile.
¿Sabes qué? Tienes razón. Voy a demostrarle que no me importa lo que me haya hecho y que no me voy a morir por ella... Y ya sé cómo hacerlo.
°°°
Oye, Sirius... ¿Estás seguro de que quieres hacer esto?- le preguntó Remus el día antes del baile. -Mira que no sería justo...
No sería justo que yo me vaya a arruinar la noche de mañana sólo porque a la chiquilla se le ocurra que no quiere ir conmigo. Además, si su amiga aún no tiene pareja...
La verdad es que no me parece justo que metas a Sue en esto cuando ella no tiene nada que ver... Además¿no sentirías lo mismo si Faith fuera con alguien más?
Que haga lo que quiera.
¿Seguro?
Por supuesto. ¡Pobre del idiota al que ella le diga que sí!
¿Y si ese pobre idiota es uno de tus amigos?
¿A dónde quieres llegar, Moony?
Yo... quiero invitar a Faith al baile. Pero, si eso te molesta, yo...- hablaba muy en serio, sin embargo, pareció como que Sirius lo tomó como otro de los retos de Remus para probar su reacción.
Para nada- contestó Sirius simplemente. -Supongo que el hecho de que aquella chiquilla agraciada de Hufflepufff ya tuviera pareja limitó un poco tus opciones. Me parece que ya eso es estar desesperado, pero, en fin: buena suerte con la fiera.
Sirius, hablo en serio.
Y yo también. Tú tranquilo, Moony. Ve con ella; no me molesta.
°°°
"¿Quieres ir al baile conmigo?"
Faith releyó por tercera vez el pequeño mensaje que su mejor amigo le había hecho llegar en clase de Historia de la Magia; luego lo miró fijamente.
¿Sería alguna especie de plan suyo para hacerla ir con Sirius?
No. Una cosa era que Remus siempre estuviera intentando arreglarle la vida a todo el mundo y otra muy diferente que la invitara al baile faltando sólo un día para la fecha. Eso sólo podía significar una cosa...
"Y... ¿la chica a la que ibas a invitar?"
"Irá con su novio."
"¡Ay, mi chiquito! Lo siento mucho por ti. Disculpa la pregunta tan directa."
"No importa. Pensé que, como al final habías decidido ir sola, tal vez cambiaras de opinión y quisieras ir con tu mejor amigo."
"Me encantaría"
"¿En serio?"
"Claro. Te veré en la sala común mañana a las siete en punto."
°°°
¿Puedo hablar contigo?
¿Conmigo?
Sue Lynn no podía creerlo. ¡Sirius Black quería hablar con ella! Si ni aún cuando salía con Faith le había dicho más que hola.
Claro. ¿Puedo...?
¡Claro! Siéntate- dijo, abriéndole un poco de espacio entre todos los libros que cubrían la banca en la que estaba sentada. -¿Qué sucede?
Me preguntaba si quisieras ir al baile conmigo... Digo, si aún no tienes con quién ir...
Aún no- contestó ella, volviendo a abrir uno de sus libros. -¿Entonces Faith se negó de nuevo?
¿Eso qué tiene que ver?
No soy tonta, Sirius. Ella fue la única razón por la que te quedaste sin pareja hasta ahora, habiendo tantas otras chicas que se estaban muriendo porque las invitaras- se rió. -Ahora que ya te hartaste de oírla negarse, te vuelves hacia su mejor amiga, aprovechando que aún no tiene pareja.
¿Hablaste con Remus?
No es necesario hablar con él para darse cuenta de las cosas... Es demasiado obvio- se levantó, tomó sus libros y se volvió hacia él con una sonrisa. -Te espero en la puerta del gran comedor mañana a las siete en punto. Si no estás ahí para entonces, entraré sola.
°°°
Sue... ¿Puedo hablar contigo?
Claro, Remus. Ven, siéntate.
Gracias- contestó él, tomando asiento. -Supongo que ya debes haber hablado con Sirius...
Así es. Iré al baile con él.
Ya veo. Debes saber que él...
Sé por qué lo hizo- interrumpió ella. -Es demasiado obvio, no tienes por qué explicármelo.
Entonces¿por qué..?
Porque tengo un plan... y necesitaré de tu ayuda para llevarlo a cabo. Irás con Faith¿cierto?
¿Ella..?
No he hablado con ella, si eso es a lo que te refieres- empezó a jugar a ponerse y quitarse una de las argollas que colgaban de su oreja izquierda. -Pero llevabas un buen tiempo maquinándolo; me di cuenta... En el tiempo que ella ha estado aquí, desde que entró a la escuela, te he visto retraerte cientos de veces ante la idea de pedirle que salga contigo.
¿De dónde sacas esas cosas?- se rió él.
Llámalo intuición, si quieres, o tal vez "un ojo interno bastante desarrollado", pero lo he notado...- hizo una breve pausa. -Ahora¿vas a ayudarme o no?
¿Qué tienes en mente?
Pues... Creo que ya los dos estamos hartos de esta situación: yo estoy harta de que mi amiga sea tan cerrada y se niegue a entrar en razón y supongo que tú ya estás harto de oír a Sirius preguntar por qué ella lo trata así. Así que creo que ya es hora de que arreglen las cosas de una vez por todas... Aunque eso signifique que los dos perdamos las oportunidades que esperamos- suspiró. -Lealtad ante todo... ¿Qué opinas?
Que todavía no sé de dónde sacaste la absurda idea de que yo pueda estar enamorado de mi mejor amiga- volvió a reírse. -Cuenta conmigo.
"Aunque después me arrepienta de haberte hecho caso, tienes razón: lealtad ante todo."
Así, Remus y Sue Lynn se convirtieron en cómplices de un plan que daría inicio la noche siguiente y se prolongaría hasta que fuera necesario.
°°°
¡Por fin Viernes! Durante todo el día no se había hecho más que hablar del baile y los preparativos y, ahora que anochecía, cientos de chicos y chicas se preparaban para aquella fiesta por la que llevaban una semana completa esperando.
Especialmente dos personas estaban esforzándose más que cualquiera por verse mejor que nunca esa noche.
¡Te ves bien!- repetían por enésima vez James y la niña del espejo.
Eso ya lo sé- respondieron Sirius y Faith, separándose del espejo por un momento. -Pero bien no es suficiente. Tiene que verme y arrepentirse...
Definitivamente, lo hará- dijo James para calmar un poco a su mejor amigo. -Pero si llegas tarde, arruinarás la oportunidad de que te vea llegar con su amiga.
Faith, ya deja de arreglarte tanto que puedes acabar causando el efecto contrario al que esperas... Además, faltan cinco minutos. No querrás dejar a Remus esperando.
Tienes razón- respondió Sirius, terminando de acomodarse el pelo. -Esta noche será genial- se dirigió a la puerta. -¿Seguro que me veo bien?
Son cinco minutos- contestó Faith, dándole los últimos retoques a su maquillaje y peinado. -Puedo bajar faltando un minuto que llegaría a tiempo- por fin se separó del espejo. -Bien, creo que ya estoy lista. ¿Segura que me veo bien?
¡Por supuesto!- respondieron los dos consejeros. -Ahora, ve y no hagas esperar más.
Los dos empezaron a bajar hacia la sala común, cuando Faith recordó que había olvidado los pendientes y el anillo que su madre le había enviado, así que regresó por ellos y llegó a la sala común cuando se estaba cerrando la puerta del retrato. La sala común estaba casi vacía, pero Remus aún no estaba ahí, así que se acercó a su acostumbrada ventana y se dispuso a esperarlo.
Remus, por su parte, bajaba las escaleras preguntándose por qué había dejado que Sirius acaparara el baño por media hora, haciendo que se retrasara unos diez minutos... Faith ya debería estarlo esperando, y aunque supiera esperar, no era de las que tuviera la paciencia suficiente para esperar más de quince minutos.
Se detuvo al pie de la escalera... Ahí estaba ella, frente a aquella ventana donde tantas veces la había visto antes... pero esta noche era especial.
Ella se volvió hacia la escalera... ¡Se veía más hermosa que nunca: Había cambiado su usual cabello lacio por un conjunto de bucles perfectamente formados, los cuales había recogido en una media cola y cuyos high-lights cereza brillaban de una manera especial, mientras caían sobre su espalda. Y la forma en que se había maquillado... ¡Perfecta! Le daba cierta expresividad extra a su rostro, especialmente a aquel par de vivaces ojos plateados... ¡Y qué decir del vestido que llevaba puesto! Vestido largo, de enagua amplia, de seda color rojo sangre que no disimulaba su figura perfecta...
¡Remsie!- dijo ella, acercándose a él y sacándolo de sus pensamientos. –Por fin llegas.
Lo siento. Yo...
No te preocupes. Debo suponer que cierto ex novio mío acaparó el baño y el espejo por alrededor de dos horas- se rió. –Hay cosas que nunca cambian- tornó a examinar el atuendo de su amigo. –Se ve usted muy bien, señor Almirante...
No más que usted, mi lady.
Va a hacer que me sonroje, joven- volvió a reír. -¿Nos vamos?- le tendió la mano.
Él tomó su mano y así salieron rumbo al gran comedor, donde la fiesta había comenzado unos minutos antes.
El comedor estaba decorado como aquellos grandes salones en los cuales se daban los magníficos bailes que sólo se veían en las películas. Si no tuviera que entrar en ese salón todos los días, habría pensado que no se trataba de la misma habitación: las cuatro mesas habían sido retiradas y se abría ante ellos una enorme pista de baile, al final de la cual un pequeño grupo tocaba música acorde con la ocasión.
Entonces, pudo verlo: aquel par de ojos azules que brillaban de una manera especial esa noche... También la había notado, lo sabía, aunque se encontraba del otro lado de la habitación con... ¿Sue?
Sí, aquella chica con pinta de guerrera, de ropajes café con negro, ojos achinados y un único par de grandes aretes de madera no era otra más que su mejor amiga.
Sintió cómo su sangre comenzaba a hervir de la cólera, pero recapacitó: no podía enojarse con Sue sólo por eso, sería sumamente estúpido. Además, era obvio que Sirius lo había hecho a propósito para hacerla enojar... y no iba a darle ese gusto. Sí... Sue no tenía nada que ver con eso... Ella sólo hizo lo que cualquiera habría hecho en su lugar. Si el chico más guapo de la escuela, que te gusta desde la primera vez que lo viste, te invita a un baile, sería un tanto estúpido no ir con él. Además, ella ya le había dicho que ya no le importaba...
Apartó la mirada de aquel punto y volvió a fijarla en su acompañante. Había algo diferente en él aquella noche; no sabía lo que era, pero había algo... ¡Se veía tan adorable en ese traje! Llevaba un pequeño sombrero color verde que hacía resaltar más su cara de aspecto tímido y enfermizo. También llevaba una camisa blanca y, por encima, un chaleco del mismo color que el sombrero. Sin olvidar sus pantalones cafés, los cuales le quedaban un poco grandes y sus zapatos del mismo color. ¡Definitivamente adorable! No pensaba arruinarle la noche viéndose de mal humor. No se lo merecía, después de todo, era su mejor amigo...
¿Bailamos?
Claro.
Mientras Remus y Faith bailaban, Sue Lynn hacía de las suyas...
Parece que ni siquiera le importó.
Eso es lo que tú crees- le dijo Sirius muy confiado. -¿No la viste¿La cara que puso?
¿Qué cara?- rió ella. –A lo mejor ni siquiera nos vio. ¿Sabes qué¿Por qué mejor no te diviertes un poco y dejas de esperar que ella te note? Porque, si no lo hizo ahora, es obvio que no lo hará.
Como sea- la tomó de la mano. -¿Bailamos?
¡Hasta que por fin! Creí que nunca lo dirías.
Durante el transcurso de la pieza, ingresó al salón un muy altivo James Potter, vestido como uno de los nobles de la Corte, con una chica que, por su cara de "no creo en nadie", parecía ser una de las tantas chicas del club de fans elegida al azar. Entonces, pasó frente a sus ojos la chica más hermosa que había visto pasar por Hogwarts: una despampanante pelirroja de ojos verdes, vestida toda de terciopelo verde oscuro y peinada con un par de pequeñas trenzas que se unían en el centro de su cabeza y caían graciosamente sobre el resto de su cabello largo hasta los hombros... ¿De dónde había salido? Le parecía haberla visto antes, pero no recordaba cuándo ni dónde.
Pensó en preguntarle a Sirius, pero no... No la recordaría. Si había algo para lo que ninguno de los dos era bueno era para recordar nombres. Sin embargo, en ese momento vio pasar a la única persona que podía responder a su pregunta...
Oye, Moony- detuvo a su amigo mientras él y Faith salían de la pista de baile. –Ya que tú sabes los nombres de la mitad de la escuela, tal vez puedas decirme algo sobre la pelirroja que se encuentra cerca de la mesa principal.
¿Me vas a decir que no la recuerdas?- preguntó su amigo, mirándolo con incredulidad. –Lily Evans. Es una Gryffindor... Me extraña que no la recuerdes porque está con nosotros en todas las clases... Una chica muy inteligente, muy agradable (de vez en cuando), muy sería... que ha arruinado varias de tus mejores bromas.
Ah... esa- volvió a mirar a la chica y luego preguntó incrédulamente a su amigo. -¿Seguro que son la misma persona?
Por supuesto.
Bien. No importa- continuó James, con una sonrisa prepotente. –Eso nunca ha sido un obstáculo. Esa chica tendrá el placer de descubrir qué tan encantador puedo llegar a ser- dijo más para sí que otra cosa.
°°°
"¿En dónde te metiste, Remus?" se preguntaba Faith, mientras buscaba con la mirada a su mejor amigo por todo el salón. "Hace ya más de quince minutos que me dijiste que te esperara aquí, que volverías en un minuto."
Y era cierto... Llevaban un buen rato disfrutando de la fiesta cuando Remus la dejó ahí sentada, esperando a que regresara y desapareció de la faz de la Tierra.
Disculpe, señorita- una voz ya conocida interrumpió sus pensamientos. –Me preguntaba si le gustaría bailar conmigo.
Ella fijó la mirada en la de quien le hablaba. Había tenido razón: aquel par de ojos azules brillaba de una manera especial esa noche... y Sirius se veía mejor que nunca... si eso era posible. Llevaba un traje de caballero antiguo de color negro, con el que contrastaba de manera especial el brillo de sus ojos. Era un traje muy sobrio, y Sirius se veía totalmente cómodo en él. Se notaba que se había esmerado esa noche en arreglarse. Llevaba el pelo recogido en una coleta baja, pero dos cortos mechones caían sobre su rostro con gran naturalidad. En ese momento sonreía, pero lo conocía lo suficiente como para notar que tras su rostro de seguridad escondía un poco de nerviosismo.
Su corazón dio un vuelco, pero trató de permanecer fría.
Espero a alguien... ¿Usted no?
También- contestó él. –Pero como ninguno de los dos aparece, no veo que haya inconveniente en sacar a bailar a una señorita que se ve tan sola. ¿Aceptaría bailar con este humilde caballero?
Lo de humilde lo pongo en duda. Pero no veo por qué no...
¿En serio?
¿Mentiría? Además, sólo es un baile.
Él tomó su mano y la guió hacia la pista de baile. En ese momento comenzaba una nueva canción: una pieza que empezaba con una acelerada melodía de flauta dulce, unida a un ligero sonido de percusión que aumentaba y al que se agregaban cada vez más instrumentos conforme avanzaba la canción. Una melodía que permitía acelerados y estilizados movimientos, cada vez más rápidos conforme se agregaban más instrumentos a la pieza... Movimientos que sólo la pareja que se había convertido en el centro de atención parecía saber a la perfección.
Ya casi había olvidado lo buen bailarín que eres- le confesó ella mientras bailaban.
¿Crees que dejaría que lo olvidaras?- contestó él con una sonrisa.
Si te vas a poner arrogante, será mejor que dejemos las cosas así.
Está bien, está bien.
Mientras tanto, desde afuera, un par de personas observaba todo lo que sucedía en el gran comedor:
¿Ves? Te dije que funcionaría.
No lo sé, Sue. Me parece que estás siendo demasiado optimista: un par de canciones no arreglan año y medio de rencores...
No, pero sirven para aclarar algunas cosas. No hay un remedio milagroso para solucionar eso, Remsie, sólo unas cuantas conversaciones, mucho tiempo y muchísima más ayuda. Esto es sólo el principio- respondió ella. –Y mientras tanto, nos limitamos a observar de lejos y disfrutar de lo que vamos logrando: si algo ha de suceder, ya sucederá. Ese es el trabajo del amigo- volvió a perder su mirada en lo que sucedía en el baile y apoyó su cabeza en el hombro de Remus. –Si algo ha de suceder, ya sucederá.
Adentro (n/a: sorry que los tenga de adentro para afuera, pero no me gusta tener a los personajes perdidos por mucho tiempo), cierta chica del club de fans no había tenido gusto en toda la noche, pues hacía unas horas había notado que su pareja estaba físicamente con ella, pero su mirada (y seguramente sus pensamientos también) se perdía en diferentes rincones de la habitación, siempre siguiendo a esa otra chica.
Jamsie-Pooh¿qué sucede? No has estado aquí en toda la noche.
Tienes razón- le contestó él. –Tengo algo muy importante que hacer. ¿Por qué no sacas a bailar a Peter mientras yo regreso?- dijo, separándose de ella.
Pero...
Regreso en un minuto. Adiós.
Se fue.
Sin más explicaciones, dejó a su pareja sola y se dirigió hacia donde estaba la pelirroja de quien no había apartado los ojos en toda la noche.
Buenas noches- le dijo, poniéndose frente a ella.
Ah, sí... Hola- dijo ella despectivamente, como si se hubiera topado con la persona que menos quería ver.
¿Quieres bailar?
Estoy ocupada, por si no te has dado cuenta.
Pero, es sólo un baile. ¿Cuánto tiempo podría tomar?
Demasiado. Ahora, si me disculpas, tengo cosas que hacer- comenzó a alejarse rápidamente, dirigiéndose a la puerta.
¡Hey, espera!- le gritó, pero la chica no se detuvo; salió del salón, segundos después de la chica del vestido color sangre que había estado bailando con su mejor amigo. -¿Yo qué hice?- se preguntó en voz baja.
¿Qué le pasa a las mujeres hoy?- le preguntó la inconfundible voz de Sirius.
-Flash Back-
Oye, Ruby- le preguntó, después de unos minutos de bailar en silencio. -¿Tú crees que alguna vez vas a perdonarme lo que sea que te haya hecho? Me gustaría que las cosas vuelvan a ser como antes... si es que no fue tan grave.
No sé- contestó ella, mordiendo ligeramente su labio inferior. –Tal vez...
Ya veo- había cierto dejo de satisfacción en su voz, a pesar de la respuesta incierta.
La música comenzaba a aumentar de velocidad, lo que volvía los movimientos cada vez más complicados. Sin embargo, ninguno de los dos parecía notarlo. Se movían como por inercia, ya que realmente ninguno de los dos le estaba poniendo atención a la melodía desde hacía un buen rato.
Tres vertiginosos giros sobre sí misma, al tiempo que se desplazaban hacia el centro de la pista... Una peligrosa separación que, si él no hubiera sabido sujetar su mano con firmeza (ya que sólo podía tomar una de sus manos), lo más probable es que la hubiera soltado y ella se hubiera llevado un fuete golpe contra una pared... Luego, ella se enrollaba en los brazos que se mantenían unidos (el derecho de él y el izquierdo de ella), quedando así su espalda apoyada contra el pecho de él en la nota final de la canción.
Y... ¿volverías conmigo?- preguntó sin soltarla, aunque la canción ya había terminado.
Ella respiraba con dificultad, alzando un poco la cabeza para mirarlo directamente a los ojos, debatiéndose entre qué respuesta darle:
"¡Por supuesto!... ¡Claro!... ¡Obviamente!... No sé... Tal vez... Me gustaría..."
¡No!- gritó, separándose de él y corriendo hacia la puerta.
-Fin del Flash Back-
-¿QUE HIZO QUÉ?- preguntó James impresionado. -¿Qué rayos le pasa a esa chica?
Quiere jugar- dijo Sirius con una sonrisa un tanto extraña en él (no era su habitual sonrisa). –Quiere hacerme las cosas difíciles (porque es obvio que lo está pensando mucho)... Quiere que siga pensando en ella.
°°°°°
Dime que no
y me tendrás pensando todo el día en ti,
planeando una estrategia para un sí.
Dime que no
y lánzame un sí camuflageado,
clávame una duda
y me quedaré a tu lado
°°°°°
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"Es extraño... no me dejó ni hablar. ¡Ninguna chica ha hecho nada parecido¡Yo soy el que hace eso!"
Planeta Tierra llamado a James Potter... Prongs¿me escuchas?- le preguntó Sirius a la salida de clase de Transfiguración, pero no recibió respuesta; así que le pasó la mano frente a los ojos, haciéndolo volver a la realidad.
Ah... ¿Me hablaban?
Hace horas... pero has pasado todo el día como en otro mundo. ¿Qué pasa?
Eso es lo que pasa- dijo, señalando con la mirada a la chica pelirroja que acababa de pasar junto a ellos, sin ponerles atención.
¿Eso?- repitieron sus tres amigos.
Bien, ahora sí creo que estás enfermo, Prongs- continuó Sirius. -¡Es la misma chica que lleva todo el año arruinando tus mejores bromas!
Nadie es perfecto. Además, yo no hablaría de ser tú. Mira que ya van incontables veces que aquella chiquilla te deja con la palabra en la boca.
No compares. Ella nunca se ha metido con una de nuestras bromas. Además, tienes razón: nadie es perfecto, pero esa chica tiene serios problemas.
¿Como que nunca aceptaría tener una cita contigo?- agregó Peter.
Eso lo veremos- aseguró James. –Tengo una idea.
Mientras tanto, Remus y Sirius se adelantaron un poco, continuando la conversación que estaban teniendo en clase.
¡Claro que no!
Padfoot, es demasiado obvio. Que Prongs ha estado actuando extraño todo el día, todo el mundo lo ha notado. Pero, no puedes negarme que tú tampoco estás igual que siempre.
En parte tienes razón, Moony... Justo cuando estaba pensando dejarla de lado, vuelve a despertar mi interés con un baile, un "tal vez" y un "no" demasiado pensado. ¿Será que aún queda algo, que ella en realidad no quiere hacer lo que está haciendo?
¿Quién sabe? Eso es algo que sólo ella puede responder.
Lo sé. Pero ahora me tiene intrigado... No sé que estará pasando por su cabeza.
Aquel "no" se repetía cientos de veces en su cabeza, así como el extenso minuto de silencio que hubo entre su pregunta y aquella respuesta... Ciertamente lo había pensado mucho como para decir que estaba plenamente segura de no querer nada con él.
Y mientras no tenga la certeza de que realmente no quiere tener nada que ver conmigo, seguiré intentando que al menos me perdone.
°°°°°
Si me dices que sí se fugará lo incierto,
y esa cosquilla en la panza cuando estas por venir.
Si me dices que no seguiré conquistando,
descubriéndote cosas que ni tú te conoces
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Faith¿realmente estás segura de que quieres hacer esto?- le preguntaba la niña del espejo. –Mira que ya van casi dos meses... Podrías echarlo todo a perder. Una vez que hagas esto no habrá marcha atrás.
Eso ya lo sé, enana- respondió Faith. –Pero ya va siendo hora de que el plan se consume y Sirius Black sienta lo que yo sentí cuando se burló de mí.
Está bien- prosiguió la niña, encogiéndose de hombros. –Sólo piensa dos veces las cosas antes de hacerlas.
Ya lo he pensado. Ahora me voy. No querrás que llegue tarde a clases.
Salió de la habitación con prisa, con aquella hoja mal doblada guardada en medio de dos de sus libros y con la esperanza de encontrarse con Sirius en la escalera principal. Estaría ahí, lo sabía. Su club de fans siempre lo detenía en la escalera principal antes del desayuno.
Corrió hacia abajo, esperando ver aquella escena ya tan conocida de aquellos cuatro muchachos (dos de ellos, especialmente) rodeados por embelesadas chicas de diferentes casas (excepto Slytherin). Era el momento que había estado esperando... Continuó corriendo hasta que...
Oops, lo siento- dijo, después de chocar fuertemente con él, hasta el punto que sus libros cayeron. –Ah, eras tú... Entonces retiro lo dicho.
Recogió sus cosas rápidamente, cerciorándose de que la hoja hubiera quedado en el suelo, lista para que él la encontrara, y siguió su camino hacia el gran comedor.
¡Oye, Ruby!- le gritó él desde la escalera, con el papel en la mano, pero fingió no escucharlo. -¿Y esto?- abrió la nota y leyó:
"Te espero a la hora del almuerzo en el pasillo del tercer piso. Tenemos mucho de que hablar. Rubymoon-Faith."
°°°
Sirius pasó toda la mañana sumamente nervioso, a la expectativa de lo que pasaría durante la hora de almuerzo. Sabía que ella no le adelantaría nada, que no iba a hablar hasta el momento que lo tuviera frente a frente en el pasillo del tercer piso... Ya sólo faltaban segundos... Unos cuantos segundos y tal vez el curso de las cosas volvería a cambiar...
¡Oye, Padfoot!- le dijo su mejor amigo, al ver que no había salido de la clase. -¿Vienes?
Ahora no, Prongs- contestó él, mientras se levantaba. –Tengo algo importante que hacer antes. ¡Después los alcanzo!- y salió corriendo al lugar donde lo habían citado.
El pasillo del tercer piso... ¿No había sido ahí donde tantas veces la había visto sentada, componiendo alguna canción?... Seguramente.
Ahí estaba. Ya la había escuchado tarareando la melodía de aquella canción... Su canción. Recordaría esa melodía donde fuera desde que se la cantó el día que comenzaron.
Sin embargo, lo que vio al dar la vuelta en la esquina que lo llevaría a su destino hizo que su sangre comenzara a hervir de cólera.
Ahí estaba ella, sí. Pero no estaba sola... Sentado en el otro extremo del pasillo, mirándola con cara de idiota, estaba el tal Amos Diggory.
¡No podía creerlo! Aquella era su canción... la que había prometido que sería sólo de ellos dos y que no compartiría con nadie más. Y ahora estaba ahí, de pie, cantándola para aquel insoportable.
Había escuchado que eras buena, pero no imaginaba que fuera para tanto- le dijo su espectador, al terminar la canción. -¡Eres genial!
Gracias- respondió ella.
Sabía que Sirius llegaría en cualquier momento y, aunque no había estado entre sus planes, la aparición de aquel muchacho de Hufflepuff podría serle de mucha utilidad. Entonces sintió que estaba cerca (reconocería esa presencia donde fuera, siempre la hacía sentir algo extraño), pero no lo suficiente... Tal vez se había detenido al verlos.
Mordió ligeramente su labio inferior... ¿Qué pasaría si...?
Ayuda mucho escuchar eso después de un par de años de no haber cantado para nadie- dijo con una gran sonrisa. –Muchas gracias- se acercó al muchacho y le dio un beso en la mejilla.
Un fuerte estruendo llenó el pasillo en ese momento. Ambos se dirigieron al lugar de donde provenía el sonido para ver qué había sucedido, pero ella ya lo sabía... Sirius; tuvo que ser él. Tal vez en un arranque de furia había agarrado una de las armaduras a golpes y patadas... ¡Cuánto disfrutaría verlo así! Sí, sería muy divertido ver aquella expresión de furia e indignación, justo como había quedado la suya después de ver destruido el sueño de toda su vida.
Sin embargo, al dar la vuelta en la esquina, se encontró con aquellos ojos azules que la miraban desde el suelo con una profunda tristeza y decepción. La sonrisa en sus labios desapareció inmediatamente... Eso no era lo que ella esperaba. Ella quería verlo enojado y burlarse de sus berrinches de niño pequeño. De alguna forma, la profundidad de aquella mirada le dijo lo que tanto había temido... No podía soportar verlo así.
Él se levantó inmediatamente y salió del corredor lo más rápido que pudo, sin decir palabra ni pensar siquiera en rejuntar las partes que habían caído de la armadura contra la cual había chocado.
-Flash Back-
Y... ¿qué opinas?- preguntó ella al terminar la canción.
Siempre me sorprendes- respondió él, mientras se levantaba de donde había estado sentado. -¿Hiciste eso en una hora?
Media hora, de hecho... Aunque aún tengo que perfeccionarla.
¿Perfeccionarla? Pero¿qué más podrías hacerle? Así está genial.
Ya que te gusta tanto, es tuya... Cada vez que la cante diré que va dedicada a ti.
Por qué mejor no dices "a nosotros". Es perfecta para que sea nuestra canción.
¿En serio crees eso?- preguntó ella en una súbita explosión de alegría. –Muchas gracias- se acercó a él y besó tiernamente sus labios.
-Fin del Flash Back-
°°°
¿Una carta más, Lily?- preguntó Alexandra, una de sus compañeras de cuarto cuando regresaron de clases y encontraron una carta colocada sobre la cama de Lily. -¡Vamos! Ábrela a ver qué dice esta vez.
La pelirroja abrió el sobre con cierta emoción. Llevaba casi un mes de estar recibiendo esas cartas... Una vez abierto leyó en voz alta:
Mi querida Lily:
¡Por fin viernes de nuevo! Y mientras lees esto, aquí estoy yo, como todos los viernes, imaginando cómo lees esta carta después de tu clase de Defensa Contra las Artes Oscuras y con la incertidumbre de qué pensarás de mí... además del "¿cómo demonios te conozco tanto?" que ya tantas veces te he oído comentar.
Es divertido que no sepas que el interés se demuestra cuando uno hace cualquier cosa (y créeme cuando digo cualquier cosa) por conocer todo acerca de esa persona.
Así que aquí voy: busca dentro de tu baúl y encontrarás un pequeño regalo para ti.
Ahí terminaba la carta. Como era costumbre, no había una firma; ni un solo indicio de quién pudo haberla enviado.
Acto seguido, la chica abrió su baúl y encontró un girasol atado a un paquete de sus dulces muggle favoritos. Al abrir el paquete, se dio cuenta de que la bolsa solo contenía dulces de cereza, fresa y mora (sus favoritos), mientras que todos los de mora azul y lima habían sido removidos (no era que no le gustaran, simplemente no eran los que mejor sabían; no eran tan dulces).
¿Cómo puede conocerme tanto?- preguntó. -¡No puedo creerlo!
¿Quién crees que sea?- preguntó otra de sus compañeras.
Mi mejor opción es James Potter- respondió Alexandra, pero Lily la miró con un gesto de disgusto. -¡No es mi culpa¿Quién más ha estado pidiéndote una cita desesperadamente durante el último mes?
¡Qué ideas más descabelladas se te ocurren, Alex!- respondió la pelirroja. –A ese chiquillo inmaduro no le importa nadie más que él mismo... ¿Por qué se empeñaría tanto en conocerme? Es obvio que se cansaría rápido... Él no es de los que investigan todo sobre una chica para conquistarla. Se cree lo suficientemente encantador como para necesitar de eso. No lo haría por más desesperado que estuviera.
Entonces¿quién sería?
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Dime que no
y me tendrás pensando todo el día en ti,
planeando una estrategia para un sí.
Dime que no
y lánzame un si camuflageado,
clávame una duda
y me quedaré a tu lado.
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Te dije que tenía un plan – le aseguró James a Peter. –Y está dando perfectos resultados. ¡Deberías ver su cara a la salida de Defensa Contra las Artes Oscuras... cómo va directo a su habitación, sin detenerse por nada!
¿Y cuando se entere de que eras tú?
Ya estará tan contenta con su admirador secreto que no le importará quién sea, siempre que siga tratándola como el de las cartas. Se llama estrategia, Wormtail. Estrategia.
¡Genial!- respondió Peter con un dejo de admiración. –No sabía que eso era posible.
Lo sabía, pero no deberías dudar de mis capacidades, amigo mío.
Mientras tanto, cuando subía a la Torre Gryffindor, por fin Faith tuvo la oportunidad de escuchar lo que debió haber escuchado año y medio antes:
Todavía no entiendo a esa chica- escuchó decir a una de las chicas del club de fans de Sirius, mientras el grupo subía la escalera... las siguió a una distancia prudencial para escuchar lo que decían: hablaban sobre ella, eso era seguro. –Esa estúpida pelirrosada no ha hecho más que tratar de mantener la atención de Sirius desde que regresó a la escuela. ¿Es que no fue suficiente con la poción enmudecedora que pusimos en su botella de agua el día de su "gran debut"?
Se lo tenía merecido- afirmó otra. –Por presumida. Por siempre andar alardeando de la gran estrella que podía llegar a ser.
Tienes razón- dijo otra chica. –Y sin embargo, casi siento lástima por ella al ver su expresión cuando las palabras no salieron de su boca.
Tú lo has dicho- replicó la primera. –CASI.
Las chicas continuaron subiendo entre estruendosas risas, mientras que Faith permaneció en el lugar donde estaba, como si se hubiera quedado congelada. Su corazón latía rápidamente mientras mil ideas corrían por su cabeza: La voz de la niña del espejo diciéndole que tuviera cuidado, que podría echarlo todo a perder; cuando ella misma le dijo a Sue Lynn que una parte de ella aún quería una explicación lógica; cuando terminó con Sirius sin siquiera dejarlo hablar; su estúpido plan... y la cara con que Sirius la miró desde el suelo la tarde en la que su estupidez acabó definitivamente con todo.
Definitivamente... Pero tal vez él podría escuchar su disculpa. No tomaría más de dos segundos, sólo le diría que sentía haber cometido esa estupidez y saldría de su vida para siempre, aunque le doliera hacerlo. Ella misma se lo había buscado y ya no había nada que pudiera hacer al respecto... Sólo dejar que siguiera con su vida.
Subió a la sala común. Estaría ahí, lo sabía.
Sirius- se acercó a donde se encontraban el muchacho y sus amigos. -¿Puedo hablar contigo?
Lo siento, señorita- respondió él sin siquiera mirarla. –Estoy ocupado o simplemente no me interesa lo que pueda decirme... ¿Por qué no va y se lo dice a su nuevo amigo... y de paso le agradece por la semana de detención que me gané gracias a él?
Está bien- dijo ella, mientras sentía cómo sus fuerzas comenzaban a fallar. –Sé que me merezco eso y mil cosas peores, pero sólo tomará un segundo... y saldré de tu vida para siempre, lo prometo.
De acuerdo- dijo el muchacho mientras se levantaba de su asiento.
¿En serio vas a escucharme?
No- contestó él con una extraña sonrisa. –Pero hay un par de cosas que me gustaría decirle, señorita.
Remus se levantó precipitadamente e intentó disuadir a Sirius de lo que pensaba hacer. Sabía que ya habían captado la atención de toda la sala común y nada bueno podía resultar de eso. Sin embargo, sus intentos no fueron suficientes para callar el orgullo herido de su amigo.
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Siempre lo fácil me duró tan poco,
y no lo niego me divertí.
Pero la soledad me ha vuelto loco,
porque el amor nunca ha pasado por aquí.
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Es gracioso que lograras mantenerme atado con tu estúpido juego durante tanto tiempo... Es que lo que fácil viene, fácil se va y es mil veces más divertido tratar de conseguir el ideal inalcanzable. Y sin embargo...- se acercó a ella hasta que estuvieron distanciados por unos pocos centímetros. –Ya me aburrí de creer que aún quedaba en ti una pequeña chispa de lo que sentiste por mí y me volvería loco si me quedara esperando que así fuera.
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Dime que no
y me tendrás pensando todo el día en ti,
planeando una estrategia para un sí.
Dime que no
y lánzame un si camuflageado,
clávame una duda
y me quedaré a tu lado.
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Sirius, yo...- dijo ella suavemente; ya no le quedaban fuerzas para hablar.
No- replicó él, tapándole la boca con un dedo. –No me interesa. Sólo... deja las cosas así.
Pero... Sirius... por lo menos deja que...
Ahora no- dijo él, volviendo a sentarse en su lugar. –Tal vez algún día podamos hablar las cosas con calma, pero este no es el momento ni el lugar.
Faith cerró la boca, guardándose todo lo que quería decir, y corrió hacia su habitación. Una vez ahí, cerró las cortinas que rodeaban su cama y sacó de debajo de su almohada el único apoyo con el que podía contar esa noche.
¿Por qué había tenido que ser tan orgullosa, tan inconsciente, tan estúpida¿Por qué había planeado esa estúpida venganza sabiendo que Sirius aún vivía en sus pensamientos y en su corazón¿Por qué lloraba ahora si lo que debía hacer era afrontar todas las verdades que había escuchado como consecuencia de lo que había hecho¿Por qué...?
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¡Bien¡Por fin se acabó! Les dije que este iba a ser un poquito más largo¿no?
En fin, mil gracias por su paciencia, y por leer esto aunque ya ha pasado mucho tiempo. Ya saben, háganme saber qué opinan... y no juzguen muy mal a ninguno de mis personajes. Todos tienen sus razones bien fundamentadas para ser como son.
Ok. Reviews por favor... Tal vez esta sea la historia que supere el record de 12 que llevo con IntentO.
Y, por favor, tengan paciencia con el tercer capítulo.
Bye!
Ruby.
